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?Te escribo esta nota porque no veo correcto invitarte a cenar esta noche delante de tanta gente. Hay algo en ti que me ha dejado prendido y quisiera conocerte más? si tú quieres, claro. Mi teléfono está por detrás, si aceptas llámame?

Esta fue la nota que le di a Marisa cuando me fui de la central hortofrutícola donde estaba haciendo controles de calidad.

Me llamo Ángel, divorciado, un tipo normalito físicamente, 1,75 de alto, 76 kilos de peso y 45 años de edad. Soy auditor y esa tarde estuve haciendo controles de calidad en una pequeña central hortofrutícola de Badajoz.

Llevo yendo a ese sitio varias veces y la jefa de administración que me atiende cuando llego es muy agradable y tiene un tipazo de infarto. No es muy guapa, pero sabe sacarse partido de todo lo demás. Siempre que voy lleva una minifalda con volantes que te hacen quitar el hipo.

Un día le pedí un folio para tomar unas anotaciones y se levantó, se giró y se fue a un armario que había detrás. En la parte de abajo tenía un paquete de folios y cuando se agachó, de espaldas a mí, lo hizo deprisa lo que hizo que se levantara la faldita lo suficiente para que viera su estupendo culito y el mini tanga que vestía, de color morado. Supe que lo hizo a propósito, pues había folios sueltos en la impresora que tenía en su escritorio. Me puso muy cardiaco ver esa escena. Se levantó y me sonrió.

¿Te vale con esos o quieres más?
No, tranquila si con un par de folios me sobra.
Bueno de todas formas tenía que coger más para mí.
Me despedía de ella y volví al día siguiente a terminar mi trabajo.

Volvía a llevar mini falda con vuelo, y quizás era un poco más corta que la de ayer. Casi no me puedo centrar en mi trabajo y cuando me fui, fue cuando le di la nota. Cogí mi coche y me largué para casa. Vivo a unos 100 kilómetros de distancia. Cuando iba conduciendo sonó el whatsapp que tenía un mensaje. Me puse un poco nervioso, no puedo negarlo, me latió el corazón rápido pensando que podía ser ella. Sé que no está bien coger el móvil mientras conduces pero la intriga y el deseo fue delante de la razón y cogí el móvil. Lo miré, nervioso, impaciente y vi que era un poco largo el texto, por lo que decidí parar en un sitio apropiado para poder leer detenidamente el mensaje.

Me metí en la entrada de una finca, paré el coche, cogí el móvil, lo encendí y me dispuse a leer:

?Me ha sorprendido tu nota, pero por otra parte me ha gustado. Si esta noche estás libre podríamos quedar a cenar. Mi dirección es calle XXX, nº XX, si aceptas, manda un mensaje diciéndome a que hora me recoges?

Dios mío, no me lo podía creer. Qué sencillo ha sido. Me puse como loco, mis pantalones se hincharon de emoción al leer ese mensaje. Pensé en contestarla enseguida, pero luego decidí contestarla cuando llegara a casa, no quiero que piense que soy un imprudente y leo mensajes de móvil mientras conduzco. Supongo que eso será una tontería, pero me gusta cuidar los detalles que parecen sin importancia.

A la que llegué a casa decidí mandarle un mensaje.

? Muchas gracias por contestarme, guapa. No pude ver el mensaje antes porque iba conduciendo, ya no sé si es tarde para la cita. Me voy a duchar, a prepararme y en una hora te recojo??

No tardó ni un minuto en contestarme. Me temía que todo se quedara en agua de borrajas, por mi tardanza en contestar, pero pensé que si seguía queriendo quedar, es la forma de confirmarlo.

?Perfecto, en una hora me recoges en casa. Te espero?.

Mi corazón empezó a bombear sangre por todo el cuerpo y especialmente hacia mis partes bajas. Tuve una erección solo de pensar que iba a quedar con ese pedazo de hembra.

Me duché, me rasuré mis sexo, solo lo fundamental, dejando pelitos por la parte de arriba pero lo demás bien rasurado por si había oportunidad de enseñarlo, que tuviera buena presencia. Me excité pensando y haciéndolo que tuve que masturbarme para relajarme un poquito.

Ya dispuesto a salir mandé otro whatsapp diciendo que salía ya, que en tres cuartos de hora estaría allí. Que si quería quedar en otro sitio que me daba igual.

Esperé un ratito y me contestó.

?Yo acabo de terminar y me voy para casa. Así que mejor quedamos en mi casa. Un besito y nos vemos en un ratito?

Salí a por el coche, excitado, contento y un poco nerviosillo por la circunstancia tan extraña en que se ha realizado todo y sobre todo por la predisposición de ella.

Durante todo el camino imaginé como sería la velada, donde llevarla, como actuar ante ella, etc. Pero luego pensé que mejor sería dejar pasar la noche y que todo fuera saliendo como sea.

Llegué a su calle, busqué su número y me encontré con un bloque de pisos y en la puerta no había nadie, no estaba allí esperándome. Me acongojé un poco, pasó por mi cabeza que fuera una broma, que ya se le pasara el calentón, que… mil cosas y todas malas.

Me quedé un rato esperando sin saber que hacer hasta que por fin me atreví a mandarle un whatsapp:

?Hola Marisa, estoy en la puerta. Estoy esperándote, no tardes mucho, ok??

No recibí contestación. Mi cuerpo estaba como un flan. No sabía que hacer. Pasó un minuto, dos, tres, cinco…

?Lo siento, estaba empezando a ducharme y no había sentido el móvil. Llama al portero automático y sube?.

¡Qué alivio!, pensé que se había ido todo al carajo, pero no. Había una buena razón para todo.

Llamé al portero automático y…

¿Quién es?, dijo una voz de hombre.
No sabía si me había equivocado y dije:

¿Soy Ángel es la casa de Marisa?
Sí, sube.
¿Cómo?, ¿un hombre en su casa?, todo se me vino abajo. ¿será su hermano?, ¿estará casada?, si es así… entonces lo de la cena no será tan excitante como me había plateado en mi cabeza. ¡Qué cagada! Pensé. Bueno ya metidos en faena, vamos a ver que ocurre. A lo mejor es solo su hermano o un familiar, no tiene porqué estar casada. No hubiese aceptado la cena…. Mi cabeza era un hervidero de ideas contrapuestas, mi estómago lo tenía en la garganta, el corazón empujaba la sangre pero esta vez hacia mi cara, me estaba ruborizando.

Llegué a la puerta de la casa y después de respirar profundamente toqué le timbre.

Mi sorpresa fue mayúscula cuando me abrió un hombre, más o menos de mi edad, vestido con un mandil y con pinta de estar cocinando.

Hola soy Pedro el marido de Marisa, pasa y acomódate, que ella no tardará en salir.
Me presenté yo también y absorto por la escena me quedé mudo y me fui al salón y me senté en el sofá.

¿Quieres una cerveza o un refresco mientras sale ella?
Yo no sabía que decir, estaba un poco cortado y dije: Gracias una cervecita no me vendría mal.

Se fue a la cocina y me trajo una cerveza bien fría y unos cacahuetes para picar.

No sabía donde me había metido, mis ideas de tener una velada algo picantota de esa noche se esfumaban por momentos, pero bueno… una cena con una chica escultural como Marisa, siempre merece la pena, pensé.

Yo sigo con la cocina que tengo que preparar la comida de mañana, te dejo aquí solo. Ella saldrá pronto, está terminando de prepararse. ¿No te importa, verdad?
No, por supuesto, sin problema. Gracias.
Los cinco minutos de espera se me hicieron eternos. Miré todo, la decoración, el estilo de la casa, hasta que descubrí un marco con una foto de los dos del día de su boda. Ya no había duda era su marido con seguridad. Mi gozo en un pozo. ¡Qué se le va a hacer!, no siempre se gana. Me relajé y me lo tomé con filosofía.

En ese momento aparece Marisa por el salón…

¡Guauuu!, ¡Qué pasada!, ¡Impresionante! Venía con el pelo rizado, un top blanco que solo tapaba sus turgentes pechos, ligeramente translúcido que insinuaba sus pezones sonrosados pero sin ser descarado, la imaginación hacía lo demás. Por supuesto no se le veía sujetador. El ombligo al aire con un piercing en forma de colgante pequeñito, una super minifalda con vuelo, como las que le gusta llevar al trabajo y unos tacones de infarto. Me quedé boquiabierto viendo tanta sensualidad que desprendía ese cuerpo escultural.

Hola, perdona el retraso pero es que no calculé bien el tiempo.
No hay nada que perdonar, la espera ha merecido mucho la pena, dije yo con una sonrisa en la cara.
Nos dimos dos besos y acto seguido llamó a su marido.

Pedro, ven aquí.
Dime cariño, ¿ya estás?
Sí. Vete por la tobillera que tienes que ponérmela.
Qué raro, pensé, tanto tiempo acicalándose y no le ha dado tiempo a ponerse la tobillera y encima le manda al marido por ella. No entiendo nada.

Ella se sentó en una silla enfrente al sofá y me dijo. Tú siéntate ahí en el sofá y sigue tomándote la cerveza tranquilamente.

Me senté y la miré, ella me miró y bajó la vista hacia su falda, como diciéndome, mira que cortita es y que piernas se me ven.

En ese momento llegó Pedro con una cadena con un colgante que no pude distinguir desde yo estaba. Y sin decir nada se arrodilló delante de ella y se la puso en el tobillo izquierdo. Ella hizo un giro de la pierna dejando sus piernas abiertas enfrente a mí. No me lo podía creer, me estaba enseñando el tanga que llevaba, minúsculo, negro, se le notaba todo coñito rasurado con una tirilla de pelitos encima del tanga.

Ella me miró y se rió. Ufff, delante de su marido me estaba enseñando su zona más íntima, con todo el descaro. El marido no levantaba la mirada y no se dio cuenta que yo estaba absorto mirando el coño de su esposa y ella enseñándomelo sin pudor.

En eso que ella dijo:

El as de picas hacia fuera, cariño, que se vea bien, ¿de acuerdo?
De acuerdo cariño, como digas. Dijo Pedro, mientras le terminaba de colocar la tobillera.
Cuando se levantó su marido del suelo, tras haberle puesto la gargantilla, dijo, bueno cielo, me voy a la cocina que se me quema la comida.

Bien, no te preocupes por nosotros, que ya nos vamos.
Él se metió en la cocina y Marisa me miró sonriente, se levantó de la silla me dio la mano y me llevó hacia la puerta para irnos.

Cariño, despídete de Ángel.
Hasta luego Ángel, perdóname que no salga pero es que ahora no puedo. Pasadlo bien.
Lo haremos cielo, no me esperes despierto que seguramente vendremos tarde, ok?
De acuerdo. Hasta luego.
¿Que vendremos tarde?, ¿qué tenía pensado Marisa, traerme luego a su casa cuando acabemos de la velada?, dios mío, me estoy muriendo de excitación. Espero que me explique algo cuando estemos solos, estoy un poco confundido y no quiero sacar las cosas de contexto, pero todo me parece un poco extraño.

Bajamos por el ascensor, ella me miraba y se reía. Me preguntó que qué tal el viaje y cosas sin importancia, como para romper el hielo. La verdad es que funcionó pues yo no sabía que decir después de lo que había visto.

Nos montamos en el coche y me dirigió donde quería ir a cenar. Al sentarse en el asiento del copiloto, abrió las piernas con esa minifalda, que no se veía nada pero era muy excitante, no dejaba de mirarle las piernas y cuando subía la vista, sus tetas, había mucho donde mirar…

Mira a la carretera que nos la vamos a pegar, me decía ella riéndose.
Lo siento, es que estás impresionante. Estás divina y muy sexy.
¿Te gusta como me he preparado para ti?
¿Esto lo has hecho es para mí?
Pues claro, no me invitan a una cena todos los días y hay que aprovechar para ponerse guapa de vez en cuando.
Pues sí que lo has conseguido, voy a tener que ir de guardaespaldas, pues seguro que tendrás muchos moscones alrededor.
No te creas, ya verás como no. Vamos como si fuéramos pareja y se cortarán de darme el coñazo. Tú déjame a mí.
Llegamos al restaurante en cuestión y nos dirigimos a la puerta.

Agárrame de la cintura, que eres mi pareja, hay que empezar desde el principio para que no se note que no somos pareja. Dijo ella con voz maliciosa y una sonrisa perversa, sabiendo que llevaba las riendas y se estaba divirtiendo entre su descaro y mi incredulidad.
¿Mesa para dos, tienen?, pregunté al metre.
Sí, por favor.
Nos llevaron a una zona como más reservada. El metre se pensaría que somos novios y querríamos intimidad y yo no puse objeción al sitio.

Nos acomodamos y pedimos la cena. Mientras nos la preparaban nos trajeron una botella de vino de reserva que pedí yo y ya me empecé a envalentonar.

Oye, Marisa, necesito que me expliques que ha pasado en tu casa, me he quedado de piedra y no sabía como reaccionar allí con tu marido.
Jajaja. ¿No te ha gustado la cerveza que te puso mi marido? ¿O te refieres a otra cosa?
Qué mala eres. Ya sabes a qué me refiero. Tu marido allí poniéndote la tobillera y tú enseñándome tus braguitas, cochinorra.
Eso no ser mala. Eso es ser morbosa. Me encanta hacer que mi marido me vea así vestida delante de los demás y lo de la tobillera era para darle más morbo a la situación. ¿no te gustó que estuviera allí arredilado delante de mí mientras yo jugaba contigo?
Me encantó, pero si te llega a pillar, hubiera sido un compromiso para mí.
No, en absoluto. ¿sabes que significa la tobillera que le hecho ponerme?
No, ¿es que tiene significado?
Pues claro. No hace mucho entré en el ordenador de casa y me dio por investigar en qué páginas de Internet entraba mi marido y descubrí que le gustaban la páginas guarras. Al principio lo vi lógico, pues nosotros hacemos poco el amor. No se excita como antes, debe estar con la pitopausia, pero con las páginas porno de Internet por lo visto se debe excitar.
Así que un día le espié. Me fui a la cama pronto y él dijo que se iría al ordenador. Al cabo de un rato me levanté sigilosamente y desde la puerta observé lo que hacía. Estaba pajeándose mirando páginas porno, hasta que se corrió y me fui a la cama sin que se diera cuenta.

Al día siguiente fui al ordenador a investigar que porno le excitaba para poder usarlo yo y ponerle como una moto y volver a retomar nuestra vida sexual y cual fue mi sorpresa que descubrí páginas de cornudos, corneadores, sumisos, etc.

Empecé a investigar y descubrí que una Q dentro de un as de picas, significa que tu marido es un cornudo y tú eres libre para follar con quien quieras con su consentimiento.

Pedí la tobillera por Internet y la puse a su nombre para fuera él a recogerla. Jajaja. Si llegas a ver la cara que puso cuando abrió la caja y descubrió lo había dentro… te mueres de la Risa, al menos yo me estuve riendo más de media hora.

y… ¿qué pasó?
Había dos opciones, que le gustaran esas páginas porque se ve como un macho alfa y semental o porque le escita ser sumiso y cornudo. Como le conozco, de macho semental tiene poco así que? pasço lo que has visto hoy. Que él asumió que le excita que pueda dar placer a otros hombres, pero que le daba vergüenza decírmelo por si dejaba de quererle y cosas así.
No sabíamos cómo empezar a ponerle los cuernos y al recibir tu nota, se me encendió la bombilla y tú eres el elegido para la experiencia, llamé rápidamente a Pedro y le pareció perfecto. ¿te molesta ser el conejillos de indias?

Jajajaja. Pues la verdad es que todo esto me excita mucho, eres la hostia. Jajaja.
¡Qué alivio!, pensé que te asustarías.
¿Asustarme? Nada más lejos de la realidad. Además has dado con la persona perfecta para hacer esto.
Anda no seas prepotente.
Jajaja. Ni mucho menos, ahora te explico.
Resulta que yo estoy divorciado y con mi mujer jugábamos al rol de zorra-cornudo, donde yo era el cornudo, jajaja. Así qué se muy bien de qué va todo esto y ahora estar en el papel de corneador, sabré hacerlo a la perfección, pues sé lo que le gustará a él. Y espero que a ti también.

¡¡¡No jodas!!! Y qué pasó, ¿por qué te divorciaste por que desapareció el amor?
Se nos escapó de las manos y me engañó. Cuando dejó de contarme sus hazañas, cuando se veía a escondidas con su último macho, me di cuenta que ya no había morbo, que la situación resultaba dolorosa. Se lo comenté y me dijo que me aguantara. Que todo el mundo ya sabía que era un puto cornudo y se hizo insostenible la situación. Estuvieron viviendo juntos en mi casa casi un año y yo allí con ellos. Al principio me gustaba la humillación que me hacían pasar dentro de nuestros juegos pero cuando las cosas salieron de las puertas de casa a la calle, ya no pude con ello.
Se iban de fin de semana juntos y me mandaban fotos y videos de lo que hacían y lo bien que se lo estaban pasando. Hasta que una vez me obligaron a ir con ellos. Les hacía de chofer y ellos detrás haciendo de todo. Eso no me molestaba, me excitaba, pero lo que sí me molestaba que fuera de ahí no sabían comportarse y seguían ellos como pareja y yo detrás de maletero, de pagador de sus cenas copas, pero delante de la gente ya no me gustaba tanto, así que aguanté un año más y se acabó.

Por eso te digo hasta donde llegar con esta situación y evitar los errores que yo cometí. Además, saber que soy el primero, me pone que te cagas. Le vamos a poner como una moto, aunque ya veo que tú sabes muy bien de que va esto.

Ya lo creo. Me he empapado todas las páginas de cornudos y he entrado en foros y más o menos, con eso y conociendo a mi marido, creo saber como excitarle y que nuestra vida sexual sea diferente y excitante.
Pues empecemos la fiesta. Que debe estar que se muerde las uñas.
Y ¿qué propones hacer?
Vamos poco a poco ya verás.
Te vas a ir al baño y le vas a escribir un mensaje, diciéndole algo así como… este tipo me está poniendo muy cachonda, saber que estoy casada le ha dado alas y estoy muy mojada, tendrías que estar aquí y lamerme el coñito como un perrito fiel y calmar mi sexo.

Luego te haces una foto del Chichi metiéndote un dedito y se la mandas. Después vienes y esperamos a que conteste.

Uffff, realmente no será mentira, me estás poniendo muy cachondona. Jajaja. Ahora vuelvo.
Yo me quedé esperando tranquilamente saboreando el segundo plato cuando apareció un mensaje en el móvil.

?¿Te gusta la foto?, ¿le mando está??

?Guauuuu, perfecto, mándasela.?

Se me puso la polla polla a 100, me empalmé ne décimas de segundo con la imagen que me enseñó.

Realmente estaba excitada. Que rajita tan rica tenía mi acompañante, pensé. Me lo voy a comer enterito.

Al cabo de pocos minutos regresó ella con una sonrisa de oreja a oreja. Se sentó a la mesa y me dio el teléfono para que lo viera.

Al encenderlo, estaba la conversación que había tenido con su marido.

?Madre mía, cariño, de verdad estás excitada, ya lo veo?

?Es que este hombre me pone mucho y además es muy simpático. No sé si decirle lo poco macho que eres para ver qué pasa.?

Ahí se quedó la conversación y en ese momento entró otro mensaje.

Toma, acaba de mandar un mensaje tu marido. Léelo y me cuentas.
Léelo tú y dime lo que pone.
Dice: ? No cariño, aún no le digas nada, no vaya a ser que se acojone y no quiera seguir. Sigue poniéndole cachondo y ve contándome?
Jajaja, que bueno. ¿Y qué le contesto?
Tranquila, ya le contesto yo: ?¿es que te estás echando para atrás?, ¿solo quieres que le ponga cachondo y ya está?
Muy bueno, sí señor, a ver qué dice.
Ahora, no le hagas caso en un rato. Hay que ponerle nervioso.
Efectivamente, dejamos el teléfono encima de la mesa y escuchamos que mandaba mensaje tras mensaje. Los íbamos leyendo pero sin contestar.

Decía que tenía dudas, pero que si ella quería que adelante. Que estaba nervioso por la situación, qué por qué no contestaba. Que qué estaba haciendo?.

Nosotros nos reíamos y acabamos la cena.

Ahora dile que si es cierto que quiere que te lo demuestre y que te mande una foto de su estado, pero que se ponga unas braguitas tuyas y según como le veas, actuará en consecuencia.
¿no será muy fuerte?
No tranquila ya verás como cumple como un buen calzonazos.
Efectivamente al cabo de 2 minutos sonó el nuevo mensaje del móvil y con foto.

Nos reímos mucho al ver la foto y decidimos dedicarnos a nosotros en vez de a él.

Ahora deberíamos a ir a otro sitio a tomar algo.
Por mí perfecto.
Salimos del restaurante y me llevó andando a una zona de pubs. Íbamos agarrados por la cintura. Yo, en un momento dado me atreví a darle un beso en los labios, ella se giró del todo y me respondió con un beso increíble. Estuvimos un buen rato besándonos en la calle, con gente pasando a nuestro lado. Acariciándonos la espalda, el culo, era pura lujuria. Aún no habíamos tenido sexo, pero esa sensación fue por mucho, más placentera que otras situaciones puramente sexuales. Me invadió una sensación de energía, de poder, de ser el controlador de la situación, tremenda.

Nuestros labios se despegaron, nos miramos a los ojos y sonreímos. No dijimos nada, no hacía falta.

Pasamos por delante de un bar y le dije a Marisa que me apetecía tomarme un café y que me habían aconsejado el de ese bar.

Ok, me parece bien. Así te despejarás un poco de todo el día, pues esta noche vas a dormir poco, me temo. Dijo ella entre risas.
Eres muy golfa, ¿lo sabes, verdad? No me imaginaba que fueses así y la suerte que he tenido encontrándote.
La suerte ha sido mutua,
Dijo ella, mientras se arrimó a mí, cara con cara, desafiante, a menos de 5 cm el uno del otro y su mano apretaba mi prominente bulto que tenía debajo del pantalón.

Entramos en el bar y le dije que se fuera a quitar el tanga, que iba a tocarla allí descaradamente y el tanga me molestaba. Ella con su genial sonrisa de pícara colegiala, se quiso ir al baño, pero la paré.

¿Dónde vas?, te lo quitas aquí y ahora.
¿No jodas?, ¿y yo soy la golfa?, pues tu eres el pervertido. Jajaja.
Disimuladamente se fue quitando el tanga, hasta que cayó al suelo y me agaché yo, prudentemente, sin que nadie se diera cuenta, y lo recogí. Ahora tenía el chochito libre y la vista mía y de todo aquél que se percatara y mirara a su entrepierna.

Pedimos dos cafés y seguimos a lo nuestro.

Bien, ya lo he hecho. Ahora tú tienes que mostrarme tu herramienta, que me tienes loca de la curiosidad. Quiero vértela.
Es justo lo que pides,
Me desabroché la cremallera y se la enseñé. Ella al verla, allí, con gente alrededor que podía verme en cualquier momento, la agarró para semi esconcerla, pero se hacía cada vez más evidente que mi polla creía y crecía por segundos.

En ese momento hice una foto con el móvil y me fijé bien que tenía un arito en el chochito. ¡Dios mío! Como me excita eso en una mujer.

No pude resistir más y quise penetrarla allí mismo, un poquito, para comprobar que sus jugos resbalaban por su muslos sólo de pensar que mi polla entraría en su conejito.

La operación fue rápida y efectiva. Metí mi polla en su rajita durante unos segundos. Allí sentados en unos taburetes, en la barra de una cafetería, con gente cerca de nosotros y encima haciendo fotos con el móvil. Más descarado no se puede ser.

Pensé que cuando le metiera la polla a Marisa, estaríamos desnudos, en una cama, disfrutando de nuestros cuerpos, pero? no fue así, fue morboso, erótico, especial. Ya se sabe que lo que no se planea sale siempre mucho mejor.

Por cierto? el café estaba muy bueno.

Salimos de allí y nos dirigimos a un pub con luz tenue y muy confortable.

En ese momento le dije a Marisa que mirase el móvil a ver si había algún mensaje del cornudo de su marido y nos pusimos a leer. Había muchos mensajes, pero el mejor fue el último

?Cariño, ya veo que no me contestas, supongo que te estarás dedicando en cuerpo y alma a tu macho. Bueno te dejo, no molesto más, solo decirte que me encantaría saber que estás haciendo, me conformaré con que me lo cuentes cuando regreses. Te quiero.?

¿Le decimos algo, o le hacemos esperar un poco más?
Sí, hazle esperar y le mandaremos una foto para que veas cómo te lo estás pasando, pero dentro de un rato.
Nos sentamos en unos sillones, pedimos unas cervezas y empezamos a jugar. A meternos mano, la principio discretamente, besándonos, acariciándonos?

otra cerveza. Más beso, mis manos en sus tetas, mi boca en la suya, en su cuello. Sus manos sobándome por encima del pantalón?

Otra cerveza. Ya no podía disimular mi bulto en el pantalón y, la verdad, no me importaba que se notara, que todo el que me viera supiera cómo me estaba poniendo la putita mujer casada con la que me estaba magreando.

Ya la cosa se descontroló un poco. Ella sacó mi polla del pantalón, con todo el descaro del mundo y empezó a hacerme una paja.

¡Qué manos más sabias! Mi polla empezó a tomar medida. Ella miraba fijamente a mi sexo, sin importarle que alguien pudiera vernos. Yo estaba en otro mundo, solo respiraba y la miraba. Esa cara de lujuria, de deseo, con ganas de metérsela en la boca para saborear mis jugos.

Estuvo así un ratito, jugando con ella. La guardaba, la sacaba. Cuando se acercaba alguien, ella se arrimaba mucho a mí, me besaba, me rozaba con sus tetas, notaba sus pezones duros, y así ocultaba mi polla a la vista de los que pudieran verme.

En un momento dado, cuando nadie miraba se agachaba y saboreaba la puntita de mi polla, poniéndome a mil por hora. Hacía lo justo para tenerme muy excitado. La cabrona sabía como controlar la situación y como controlarme a mí.

Me cambiaba de conversación, hablando del trabajo, cuando veía que me tenía muy duro y eso hacía que me bajase la excitación, pero nunca dejaba de agarrarme la polla mientras me miraba y hablaba.

Estuvimos así bastante rato y le dije que me mostrara algo de ella, así me tranquilizaría un poco. Quería vez esos pezones como escarpias que me rozaban cada vez que se acercaba a mí. Tenía unos pitones increíbles, además de unas tetazas de locura. Se podía observar su excitación sin que se desnudase.

A ella, por lo que pude observar, le encantaba el exhibicionismo, ese morbo especial que hay en que puedan pillarte y me aproveché de eso para pedirle que hiciese algo fuera de lo normal, a ver hasta donde llegaría ella con este juego.

Luego le propuse algo más arriesgado, algo más fuerte.

¿Qué te parece si te metes la botella de cerveza en el chochito, te hago una foto y se la mandas a tu marido, diciéndole que soy un pervertido y que crees que la iniciación de sus cuernos será mejor de lo que jamás pensamos?
¿cómo?, ¿que me meta la botella?, no me entrará y menos aquí, es complicado.
No, cielo, la botella no, solo la puntita, que note lo salida que estás y las cosas que te obligo a hacer. Eso le pondrá como una moto. Ya lo verás.
Ok. Pero espera que no haya nadie y me haces la foto con mi móvil.
Cuando hubo oportunidad hizo lo que le pedía y ella empezó a gustarle, ya que estuvo un buen rato jugueteando con la botellita en su conejito. Al principio parecía reacia pero luego… casi se masturba con la botella, la muy guarra.

Después de meterse la punta de la botella dio un trago y puso sus labios en la zona donde segundos antes tenía el coño y se recreó pasando su lengua de forma sensual por la boca de la botella.

Es una de las escenas más sexys y eróticas que he vivido nunca en primera persona.

Después de eso le mandamos la foto al cornudo y servil, que tenía mi putita por marido.

La reacción del mismo fue instantánea.

?CARIÑO, ¿qué me has mandado?, estás loca??????

?si no te gusta que me traten como a una ramera y yo goce como una verdarea hembra… dejo este juego ahora mismo?

?NOOOO, ni se te ocurra, estoy nervioso, no soy capaz de pegar ojo y me tienes excitadísimo, mira…?

y el cerdo del cornudo le mandó una foto de su miembro en erección total.

Nos reímos y decidimos pasar de él. Queríamos saber que estaba disfrutando como un enano, al igual que nosotros con la situación que estábamos provocando.

Así que desde ese momento ya no volvimos a hacerle saber nada más de nosotros.

Marisa, me has puesto como una moto y tengo ganas de follarte ya.
Bien, te propongo que nos terminemos la consumición y nos vayamos…
¿Y donde tienes pensado que vayamos?,
dije yo, pensando que nos iríamos con el coche a algún sitio escondido y que follaríamos en la parte trasera del coche.

A mi casa, claro. Me encantaría terminar la noche de forma que mi marido sea y sepa definitivamente que es ser un cornudo y si lo asumirá de ahora en adelante o se rajará.. ¿quieres ser nuestro macho iniciador de mi marido?
¿Hacerlo delante de él y procurar que él lo disfrute también?
Efectivamente esa s la idea. ¿qué te parece?
Que vuestra ida cambiará desde esta noche. Empezaréis a vivir vuestra relación desde otra perspectiva. Me parece bien. Empecemos.
Me plantó un besazo en la boca, me lamió los morros, me abrazó, parecía casi era de amor su actitud.

Me levantó, me cogió de la mano como a un enamorado y nos fuimos dirección a su casa.

En el camino al coche no dejó de abrazarme, de tocarme, de besarme…

En el coche siguió acaramelada a mí y esa situación me gustaba, me hacía sentirme el dominador, el dueño de la situación.

Llegamos a su casa. Estaba nervioso aunque no se me notara, tenía que ir de macho corneador, duro y en mi lugar, aunque por dentro no sabía muy bien estar seguro de hacerlo bien, pero lo vi tantas veces en mi vida anterior que seguro que sabré hacerlo, me decía a mí mismo.

Las luces apagadas, no hicimos mucho ruido. Ella me dijo si quería tomar algo. Le dije que me apetecía algo caliente.

¿Un té?
Noooo, jajaja, tu chochito. Me refiero a tu chochito.
Uyyy, que malo eres, qué tonta soy, jaja.
¿Y tu marido, donde está?
No tengo ni idea, supongo que estará espiándonos, y si está dormido no pienso despertarle, que se despierte cuando empecemos a chillar de placer. ¿no crees?
¿Y yo soy el malo?, eres una víbora.
Se desnudó del todo delante de mí y empezó a tocarse lujuriosamente, contoneándose como una zorra profesional. ¡qué cuerpazo, Dios mío!

Yo estaba algo intranquilo sin saber donde estaba su marido, me ponía nervioso no saber si nos estaría mirando o se lo estaba perdiendo por quedarse dormido como un ceporro.

Se agachó, se arrodilló ante mí y me desabrochó el pantalón, lo bajó, quedando mi polla erecta a la altura de su cara de viciosa.

Comenzó el ritual de la mamada, me encantaba lo que me estaba haciendo. Yo empecé a dejar de pensar en Pedro, solo pensaba en el placer que me estaba dando la boca de esa mujer arrodillada ante mí.

En un momento que abrí los ojos y giré la cabeza, vi de raspajillón al cornudo de la casa, mirando desde la esquina del pasillo, con la mano en su polla, machacándosela como un mono. Eso me hizo gracia, tantas veces lo había hecho que me reí sin poder remediarlo. Él no se dio cuenta que le había visto, pero sí que le daría una buena excusa para que se pajeara adecuadamente.

Coloqué a marisa de tal manera que le ofreciera una buena visión de la boca de su mujer tragándose mi rabo entero.

Ya estaba muy caliente y decidí levantar a mi amante y colocarla encima de mí y empezar a penetrarla suavemente.. entré en ella como un cuchillo corta la mantequilla. No opuso nada de resistencia su chochito. Estaba empapada. Empezó a moverse, primero despacio, besándome lentamente y poco a poco empezó a coger velocidad, estaba muy excitada. No me puse protección y creo que eso a ella le excitó más cuando se lo dije.

¿me pongo preservativo?
A buenas horas, joder, a buenas horas. Fóllame bien follada.
¿Avisamos a tu marido para que te vea?
Que se joda, tú folla a tu putita, vamos, cabrón, folláme más fuerte, quiero notarte bien dentro.
Esas palabras me excitaron muchísimo y empecé a acompañar su movimientos con los míos, mientras miraba a su marido en la esquina pajeándose y sin decir nada. Me estaba follando a su mujer sin preservativo en su puta cara de cornudo.

Cuando estaba a punto de correrme, me paré. No quería correrme tan rápido, deseaba que esto durara más tiempo y gozar de la situación todo lo que pueda.

Me acerqué a su oreja y empecé a chupársela y le dije bajito.

Tu cornudo está en el pasillo pajeándose, me encanta la visión.
¿ah, sí?, pues cambiemos de postura, quiero mirarle la cara mientras me follas.
Se sacó mi polla de su coño y se puso a cuatro patas mirando hacia el pasillo, para que la follase por detrás. Así los dos podríamos estar mirando al cornudo mientras follábamos.

Me mostró su pedazo de sexo, rico, increíble, palpitando, esperando a ser penetrado.

Aceruqé mi sexo al suyo y se lo metí de un golpe asta dentro, lo que hizo que ella diera un grito de placer que tendría que oir su marido sin lugar a dudas.

En eso, Pedro asomó la cabeza y se dejó ver. Tenía la polla dura como un mástil y no dejaba de mover su mano y sus ojos se quedaron fijos en los de ella. Era una mirada de morbo, de placer, mezclada con impotencia y un sin saber que hacer.

Te gusta lo que ves, cariño?, decía ella mientras se movía hacia delante y atrás al ritmo de mis embestidas.
Él callaba. Supongo que al ser la primera vez estaba cortado y no sabía como reaccionar.

No te gusta como goza tu hembra conmigo?, ¿dejo de follarla o sigo? Tu decides?. Dije yo para que hablara algo y no se quedara con esa cara de pánfilo y embobado que tenía en ese momento.
Seguía sin decir nada, solo movía su mano por su falo, cada vez más rápido.

¿sabes que tu mujer me ha dejado follarla sin preservativo?, lo mismo quiere que la preñe para ti.
A ver si así despertaba ya de su letargo. Pero ni por esas.

Pégame en el culo, que vea como gozo contigo, a ver si se corre pajándose mientras me haces conmigo lo que quieras.
Eso me resultó extraño, pero lo hice. Empecé a pegarle en las nalgas, y con cada palmetada, decía.

Ayyy, más, más fuerte, dame, dame todo.
Seguía metiendo mi polla todo lo más dentro que podía y sacudiéndola en su culito cada vez más fuerte. En cada embestida, ella chillaba más y más.

Le di bastante fuerte y se la clavé a la vez, en ese momento, empeczó a a arquear el cuerpo y metió la mano por debajo tocándose el coño y mis huevos. Agarrándomelos con fuerza, como para que no se escapara mi polla de dentro de su coñito. Sus chillidos eran bastante claros y evidentes de que se estaba corriendo como una perra.

Mira como se corre esta puta que tienes por mujer, ves?, increíble, que zorra tienes en casa amigo. Mira como goza.
Ella no podía decir nada, solo suspirara y decir, ¡Diosss! ¡Diosssss!, ¡Diosssss!

En ese momento, él aceleró su paja y empezó a eyacular como un cerdo, cayendo todo su semen en el suelo del pasillo. Del goce, se cayó al suelo de rodillas, jadeando como un perrito.

Cuando ella entró otra vez en su cuerpo y empezaba a ser persona otra vez, se dio cuenta de lo que había pasado, se empezó a reir. Sacó mi polla de su coño y fue donde estaba su marido. Él de rodillas y ella de pié, dando una imagen de superioridad ante él.

Buen perrito, buen marido, buen cornudo. Me has hecho feliz, mi cariño, pero… esto no ha acabado. Nuestro invitado no se ha corrido aún y tendré que dedicarme a él un ratito más. ¿no te importa, verdad?
Claro que no, cielo, tú sigue con lo tuyo, yo miraré.
Ahora nos vamos a la cama y tú mirarás desde la puerta, me excita que nos espíes.
Lo que tú digas mi amor.
Yo estaba allí como un objeto, nadie me pedía consejo, jajaja, y es que en estos casos, son ellos los que mandan y ponen las premisas.

Me fui con ella a la habitación, pero… como tenía la polla aún muy dura, pensé que era buena idea llevarla insertada.

Esta zorra no tiene fin. Es muy viciosa. Me cuesta creer que no le haya puesto los cuernos a su marido antes. Sabe muy bien como manejar los tiempos, las palabras, las frases, las formas…

Yo encantado de todo lo que estaba sucediendo. Me encontraba en mi salsa. No tenía que ser yo quien llevara la batuta, era ella y lo hacía de forma magistral.

Llegamos a la cama, sacó un bote de gel y me dijo.

Ahora quiero que me taladres el culo, para que vea ese pichafloja como se folla un culo, él nunca a sido capaz de metérmela en el culito.
¿Verdad, cielo que nunca has sido capaz de follarme el culito?
No, mi amor, nunca pude.
¿Ves?, este tío no sabe, pero tú sí sabes, ¿a qué sí?
Por supuesto. Si quieres le enseño como se hace.
Jajaja. Sí enséñale, seguro que se hace otra paja viéndonos.
Nos metimos en la habitación de matrimonio, para mancillar el lecho conyugal con una sesión de sexo infiel con consentimiento de ambas partes. Eso me hacía ponerme muy burro. La sensación de poder que tenía Marisa ante su marido y la sensación de ser utilizado para sus fines, me hacía sentirme enorme, ser alguien intocable y eso me gustaba.

Tumbé a mi amante en la cama boca arriba.

Primero quiero follarte el coñito un poco para ir mojando bien mi polla dentro de ti y que te vayas abriendo.
Sí, por favor, fóllame delante de mi querido esposo. Quiero que me vea disfrutar como una perra.
Comencé a follarla con agresividad delante del cornudo, empujaba con fuerza, la insultaba, le insultaba a él también, estuvimos un buen rato jadeando y sudando, hasta que en un momento ella me dijo algo que me dejó alucinado.

Pégame.
¿qué?
Que me pegues, coño. Pégame.
¿En la cara?
Sí, vamos, pégame.
Marisa estaba fuera de sí. Quería que le pegase. Nunca había pegado a nadie y no sé si sabré hacerlo, pero? todo es empezar.

La pegué con la mano abierta en la cara, no muy fuerte.

Noté como ella se convulsionaba, noté que le gustaba. Jamás había estado en una situación semejante. Volví a sacudirla, ya un poco más fuerte y ella reaccionaba con jadeos mayores y retorciéndose de gusto.

Seguí pegándola en la cara, la tenía roja. Yo pegándola delante de su marido, ella gozando y él impávido, sin inmutarse, con la polla a reventar. Les gustaba a ambos que yo maltratase a su esposa.

Le di otra bofetada, no eran muy fuertes, pero como ya llevaba unas cuantas, su cara estaba roja como un tomate, sus ojos saltones y cara de lujuria. Cuando le di la última estalló en una corrida increíble. Empezó a convulsionar, su coño parecía una fuente, no paraba de chilar ¡Diossssssssssss!, ¡me muero, me muero!

Yo seguí empujando para correrme con ella, pero no pude, apretaba tanto las piernas y se puso tan tensa que era incapaz de moverme, me tenía inmovilizado. Me araño, me mordió. Estaba como loca. Su orgasmo duró al menos un minuto largo. Fue indescriptible lo que conseguí con ella.

Cuando se relajó. Me miró, me besó como lo hizo en la calle, con dulzura, pasión y sensualidad.

Me sentí un poco raro, estando allí su marido que había sido espectador de la alucinante corrida de su esposa, pero rápidamente ella rompió esa situación diciendo:

Joder, cariño, nunca me había corrido así, no sabía que podría correrme así, casi me desmallo. ¿ves como tenía yo razón que no tienes ni puta de idea de tratar a una mujer como yo? A ver si aprendes, cornudo de mierda.
Ya lo veo, cielo, ha sido espectacular. Me ha encantado.
Pues si me dejáis que opine? jamás había visto correrse a una mujer como se acaba de correr la tuya.
Todos nos reímos y nos tumbamos en la cama. Al rato ella dijo que si tomábamos algo que estaba deshidratada. Yo dije que perfecto.

Ya en el salón los tres, desnudos?

Ha sido una velada fantástica, espero que podamos repetirlo en más ocasiones.
¿qué?, a ver si te crees que has terminado, guapito. Aún no te has corrido y queda pendiente que sodomices a mi mujer.
Jajaja, por mí encantado, pero no creo que ella esté para más sesión de sexo esta noche.
¿Pero tú que te crees?, tú no te vas de aquí hasta que se haga de día. Para una vez que pillo a un buen macho follador? tú no te vas tan pronto, dijo ella entre risas.
Joder, pero que para de viciosos sois. De acuerdo, pero en esta ocasión, quiero que Pedro me ayude.
¿qué propones?
Cuando descansemos iré a dar por el culo a Marisa, te mostraré como se debe hacer y cuando ya esté bien insertada? tú le vas a follar el coño. Quiero que tenga dos pollas dentro. Le dolerá si es la primera vez, pero como hemos descubierto esta noche, le encantará a la muy zorra.
¿Estás de acuerdo Marisa?
¿Tú crees que mi perrito estará a la altura?
Por supuesto, tu es que no has visto como tenía la polla de dura cuando te estaba follando. Seguro que no nos fallará. Yo confío en él.
Aclarado este punto, estuvimos tomando un refrigerio y unos frutos secos durante un ratito. Me levanté y me fui a su habitación sin decir nada. Yo actuaba como si fuera mía la casa.

Al ratito vino ella con una sonrisa picarona y detrás él a cuatro paras por todo el pasillo.

Venga perrito, ponte ahí y observa como es enculada tu mujercita.
Ella se puso a cuatro patas para que la sodomizara, pero?

No Marisa, no, primero tienes que estar muy caliente y excitada para que dilates bien, así que alguien tiene que comerte el coño y ese será tu marido. Vamos perrito, come el chochito de tu ama y lubrícamela bien.
Él, sin el mayor apuro, se subió al a cama y empezó a lamer el coño de su mujer. Lo hacía tan mal que le tuve que apartar.

Mira, inútil, mira como se hace.
Tomé las riendas y me agaché, empecé a pasar mi lengua por sus labios exteriores, y de vez en cuando pasaba por su clítoris aún hinchado. Notaba como respondía a mis caricias linguales.

Poco a poco me fui centrando en su clítoris, lo metí entre mis labios y succionaba despacio a la vez que empecé a meterle un dedo en su rajita, luego dos dedos y los movía acompasadamente.

Cuando lo creí oportuno metí un dedo en su agujerito trasero manteniendo los dos dedos dentro de su rajita. Ella dio un respingo. Lo tenía muy cerrado y lo apretaba al notar mi dedo hurgando en su ano.

Relájate, zorrita, no te pasará nada, relájate.
Empecé a mover los dedos en círculos, eso nunca falla, para relajar el esfínter y dilatarlo un poquito. Poco a poco empezó a dejarse llevar y relajarse.

La puse a cuatro patas y me mojé la polla con el gel lubricante y un poco en su culito. Metí dos dedos, ya en esa posición y descubrí que no hacía presión, ya la tenía lo suficientemente relajada para poder insertarla con mi polla.

Ahora acércate, cornudín. Mira como se la meto. ¿ves?, poco a poco, observa.
Así es como tiene que estar el culito. Bien preparado

Ahora se pone la punta en el agujerito, ¿ves?
y poco a poco se va metiendo la punta primero

Hasta poder meterla entera. ¿Has captado la idea? Y ella ni se ha inmutado.
Mentira, jajaja, ella si que se inmutó, se quejó un poco al principio, pero según iba entrando mi polla despacito iba abriéndose ella el culito para que la metiese entera y hasta el fondo.

Una vez bien metida comencé a moverme para ir follándola y que su agujerito se fuese dilatando y amoldándose a mi polla, cosa que conseguí en poco tiempo.

Seguí así un rato, escuchando los gemidos de ella y los sonidos que hacía él mientras se masturbaba. Marisa no podía decir nada, estaba concentrada en sentir mi polla dentro que no podía decirle a su marido lo cornudo y mierda que era, pero seguro que lo estaba pensando.

Cuando ya noté que su culo estaba bien abierto y mi polla entraba y salía perfectamente, le hice darse la vuelta, para que Pedro pudiese ver bien como tenía mi pollón bien insertado en su culo y su coño a disposición para qué posteriormente él ingresara su pollita dentro del coño de la puta que tenía por esposa.

Él casi se corre de ver a su mujer siendo sodomizada por una polla desconocida y lo fácil que me había sido doblegar el ano virgen de su mujer.

Le dije que se pusiera encima y que se la metiese en el coño.

Me voy a morir si me la mete, lo juro me muero. Dijo Marisa, ya empezando a estar fuera de sí otra vez.
No hagas caso, y fóllatela, como un buen macho, venga campeón.
Lo intentaré. Estoy muy excitado.
Pedro se montó encima y poco poco noté sobre mi polla una presión. Era la suya entrando en la vagina se su señora, estaba metiéndole su herramienta con mi polla dentro se culo.

Ella no dejaba de gritar que se moría de placer y él empezó a moverse ala compás. Yo noté como si me estuviera haciendo una paja con su polla, notaba perfectamente su polla rozar con la mía atracés de las paredes vaginales de Marisa. Estaba inmovil por el peso de los dos, pero muy excitado.

La presión de las dos pollas dentro de Marisa yla sensación de estar llana, hizo que la zorrita estallase en otro orgasmo convulsivo y más bestial, si cabe que el anterior. No dejaba de apretar con el culo, la vagina, las piernas. Haciía tanta fuerza con todo su cuepro que pensé que me rompía la polla y en ese momento estallé en un orgasmo bestial. Empecé a correrme y agitarme con ella y Pedro no pudo contenerse y se corrió con nosotros.

Hubo golpes, codazos, movimientos, pero en ese estado de euforia solo sentimos placer y como si una fuerza superior nos poseyese a los tres a la vez.

Cuando nos desenganchamos de la posición. Auqelló parecía un desembarco. Que pasada de follada, que pasada de noche, que pasada de sexo, que pasada de pareja.

Lo cierto es fue una de las mejores noches que lo he pasado con una pareja y solo espero que Marisa se quede preñada, de mí o de su marido, y hagamos cosas ?diferentes? entre los tres.

De momento lo estamos intentando. Ella quiere quedarse en cinta, espero que lo consigamos y experimentemos todos la vida de un corneador, un cornudo, y su zorra esposa que le ama con locura.

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Ane y Maria eran dos buenas amigas que a veces algunas personas pensaban que eran hermanas porque eran inseparables. Habían terminado el primer curso de la Universidad y como habían sido buenas estudiantes y habían aprobado todas tenían todo el verano para ellas y hacer lo que les diera la gana.

En los estudios siempre habían sido responsables pero en su vida privada muy abiertas en sus relaciones intimas y se relacionaban sin problemas con todo el mundo. Ese día habían decidido pasarlo en casa de Ane, sus padres no estaban porque habían ido a comer a casa de unos amigos y ellas estaban aprovechando el día para tomar el sol en la piscina. Ane morena estaba tumbada en una de las tumbonas. Vestía un bikini rojo y se había quitado la parte de arriba. Las manos a lo largo del cuerpo. A su lado en la otra estaba Maria, era morena pero con el pelo teñido de rubio, cuerpo delgado también pero sin llegar a ser esquelética. Ojos negros y sonrisa traviesa pero no perfecta. Esta imperfección a veces le hacía parecer más sexy.

Se quitaron la parte de arriba del bikini. Al hacerlo se miraron y sonrieron, alguna vez habían tenido sus escarceos entre ellas. Ane sus pechos morenos con unos pezones color marrón oscuro pequeños como dos pequeñas montañitas y Maria más planos y rosados.

Que calor hace tia, me parece que me voy al baño a hacer pis y luego a beber agua.— dijo Maria.

María se levantó con sus pechos al aire se dirigió hacia el baño e hizo pis luego descalza fue a la cocina, abrió la nevera y cogió una botella grande de agua bien fresca y comenzó a beber. No se dio cuenta que había alguien más en la casa. El padre de Ane había llegado porque quería coger el bañador y toda la ropa de playa porque habían decidido ir a la playa con sus amigos.

Cuando Fernando llegó vió a la amiga de su hija bebiendo agua. Siempre había considerado que era una chica muy guapa pero nunca le había dado por fijarse en ella como mujer pero ahora con 19 años era una belleza, sobre todo un cuerpo delicioso. Vió como una gota rebelde resbalaba por su barbilla y caía a su pecho el cual recorría solo desviando su camino por la aureola del pezón. Eso lo excitó sobremanera y se acercó a la chica la rodeó con el brazo izquierdo en torno al pecho, con su cuerpo la derribó contra la mesa a la chica que hizo por resistirse y le dijo que que hacía.

Me pones muy cachondo me gustaría romperte ese culo de perra y follartelo pero perdóname creo que perdí la cabeza— dijo él medio arrepintiéndose.

Ella calló echando el culo hacia atrás. El vió que ella otorgaba y la arrancó la braguita del bikini soltándola los dos lacitos que tenía. El cogió su polla y la frotó por la rajita del culo abriendo los dos cachetes. Ella cuando se dio cuenta que igual se la metía en el culo le dijo que tuviera cuidado que aunque no era virgen por ahí no tenía mucha experiencia.

Entonces él vió parte de la mantequilla del desayuno, cogió una parte y untó con ella el culito de la chica y su propia polla. La intentó penetrar pero no pudo. La dio un azote y lo intentó de nuevo, al relajarse ella el glande entró. Ella se quejó por el dolor.

Maria te pasa algo?—– dijo Ane desde el jardín.

Si, tu padre me está follando jajaja— respondió Maria.

Ane por el tono de voz de su amiga se lo tomó a broma que así era como sabía Maria que se lo iba a tomar. Fernando cogió a la chica de la boca tapándosela y de un solo empujón se la metió hasta los cojones. Ella se arqueó por el dolor pero al tener la boca tapada sus chillidos no se escuchaban. Con las embestidas del padre de su amiga sus quejas se transformaron en gemidos que tenía que silenciar para que su amiga no se percatase.

No tenían mucho tiempo. Así que el hombre folló fuerte su culete hasta que eyaculó en su interior. Quedó echado sobre ella. Ella cuando paró de gemir y se recuperó del orgasmo porque durante las embestidas él aprovechó con la mano derecha para masturbarla. Ella al levantarse sintió que el semen le salía por el culo y fue al baño para en el bidé lavarse y ponerse la braga del bikini.

Maria me ha encantado follarte ese culito, si quieres que follemos mas deberás estar disponible cuando yo diga que, tranquila, nunca me inmiscuiré en tu vida privada pero si digo con quien tienes que follar también debes hacerlo pero son personas muy seleccionadas.

Déjame pensarlo, si acepto te mando un wassap diciéndotelo—- respondió Maria.

Fernando cogió su teléfono y la mandó un wassap. Ella flipaba. El la aclaró que una vez que tuvo que coger el móvil de Ane para arreglárselo vió el teléfono de ella y lo apuntó. Maria se fue hacia el jardín bamboleando las caderas y al pasar al lado del hombre poniendo una mano en su paquete le dio un dulce beso.

Después de ese polvo en la cocina Maria se sentía algo sucia y mal pero también excitada. El viernes siguiente que volvió a tener la oportunidad de follar con Ane no quiso porque se sentía mal por no contárselo y al final el sábado optó por confesar.

Estaban las dos en una cafetería del centro y Maria tomó la palabra.

Ane te tengo que confesar una cosa y no se si te va a molestar. La semana pasada cuando estaba tomando el sol te acuerdas que me levante para ir a beber agua, pues cuando estaba bebiendo me cogió tu padre por la espalda me tumbó contra la mesa y me folló el culo.

La cara de Ane era un poema al comienzo pero luego se empezó a reir.

La verdad no me sorprende. Ajaja. Hace un año me hubiera no molestado pero me sentiría sucia cuando te beso o cuando follamos tu y yo pero entre que me he vuelto más liberal y una cosa que pasó hace unos meses pues me da igual. Si tú disfrutaste está bien. Te acuerdas cuando hace unos meses fui con Ander a un club liberal y cuando estábamos jugando con otra pareja, me giro y vi como mi madre le estaba comiendo las tetas a otra mientras la otra botaba sobre la polla de mi padre y el marido de la otra se follaba a mi madre. Nos quedamos mis padres y yo parados flipando. Ander quería marcharse jajajaja pero al final todos seguimos a lo nuestro. Pero nosotros nos fuimos con la otra pareja a su casa y terminamos allí. Eso si al día siguiente, tia, tenías que habernos visto en el desayuno. Nadie decía nada hasta que mi padre va y salta: Somos mayores de edad por lo tanto no hay problemas así que relajémonos.

Maria después de esa charla estaba más tranquila y cuando llegó a casa le mandó un wassap primero le mandó una foto del culo a Fernando y en el siguiente mensaje puso: por aquí la metiste la otra vez acepto tus condiciones. Estará tu mujer? Jejeje.

El contestó que quizás alguna vez. Fernando la citó ese domingo en una dirección del centro. Ella se fue vistiendo poco a poco y salió de casa. Al llegar el la recibió vestido solo con el bóxer. La hizo pasar y la preguntó si quería tomar algo.

Ella dijo que si, que un refresco con algo de ron. Los nervios le atenazaban pero él después de prepararla la copa se sentó en un sofá y la dijo que se desnudase allí delante de él. Ella que llevaba un mini vestido azul eléctrico pegado al cuerpo se despojó de él y se quedó solo con un tanga . Ella se acercó donde él. Fernando se levantó, con suavidad la cogió del pelo, se lo estiró con suavidad pero autoridad hasta estirar su cuello.

Hizo que abriera sus piernas y con una tijera cortó el tanga. Ella se acercó, se agachó y arrodilló. Miró a los ojos del hombre. Sacó el cinturón del hombre y lo echó en el sofá. Luego bajó la cremallera. Soltó el botón. No se dio cuenta que Fernando con un mando a distancia había activado el sistema de grabación y de visión simultanea desde donde su mujer observaba todo.

Bajó los pantalones del hombre y el bóxer. Empuño con la mano la polla y la acarició suavemente. Con sus labios fue besando y lamiendo los huevos. Fue subiendo por la verga hasta la punta y se la metió entera en la boca e inició un movimiento de ascenso y descenso por ella apretando cuando bajaba los labios para que el roce se elevase. Cuando llegaba a la base del glande jugaba con él con la lengua.

Fernando sentía que si la chica continuaba se iba a correr sin habérsela metido. Así que la hizo levantarse. El se sentó en el sofá y ella se acercó. Se colocó en cuclillas sobre el pene del hombre y se lo clavó entero. Sujetándose de su cuello y besándole fue botando poco a poco primero hasta elevar el ritmo. El hombre la guiaba cogiéndole y presionándola en los pechos. Por encima del hombro de la chica veía la televisión de plasma que había activado y donde se veía a su mujer masturbarse.

Fernando indicó a su joven amante que se diera la vuelta y se sentase dándole la espalda. Ella al girarse vió la televisión y la imagen de la madre de Ane masturbándose y se puso como una moto. Se sentó de nuevo sobre la verga y cada vez cogía más ritmo hasta que ella tuvo un gran orgasmo y de forma casi instintiva apretó tanto la vagina que él se corrió dentro de ella.

Ella se levantó y con la lengua limpió los restos de semen de la polla del hombre. Ella de pies sintió caer el semen por sus muslos. Ese néctar fue recogido por Fernando, cuando se abrió la puerta y entraron tres tios. Tres prototipos de gimnasio. Completamente depilados y con unas herramientas cada uno considerables. Uno de ellos cogió a la chica y la sujetó otro se tumbó en el suelo para que ella lo cabalgase como una amazona.

Se sentó en su polla. Tenía la polla tan grande que le costó clavársela pero al final lo logró. Costó que ella pudiera llevar el ritmo pero al final lo logró. Estaba siendo follada por el tio y con las manos atrajo las dos pollas de los otros dos hombres y las fue mamando hasta que estuvieron duras como piedras.

Luego uno de ellos se puso un condón y una buena cantidad de lubricante. Se arrodilló detrás de ella y acompasando el ritmo al de la chica la cogió de las caderas y se la fue metiendo muy lentamente hasta que la tuvo toda dentro. Maria chupaba entonces la tercera polla. Ahora el poseedor de esa tercera polla la cogió de la cabeza y la follaba la boca. Luego Fernando la hizo levantarse cogiéndola del pelo y la llevó hasta casi delante de la cámara y la hizo ponerse a cuatro patas.

Los cuatro hombres se fueron turnando follandola por todos los agujeros y luego eyaculando sobre la cara y los pechos de la chica. Entonces la puerta se abrió y entró la mujer de Fernando y chupó la cara y los pechos de la chica recogiendo con su lengua todo el semen.

Ana que asi se llamaba la madre de Ane llamó a su hija y dijo de forma literal:

Hija ya se ha follado tu padre y sus amigos a tu amiga y yo he lamido sus pechos y su cada luego. Tenías razón, tiene muy bonitas tetas.

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Se follan a mi novia en Relatos eroticos de Infidelidad

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noviembre 29th, 2013 >> Relatos Eroticos

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Hola mi nombre es Javi y tengo 25 años, mi novia con la cual llevo 4 años se llama María y tiene 23, esta historia nos pasó este pasado verano en la isla de Mallorca, en donde yo me vine por motivos de trabajo y ella decidió acompañarme.

Ella es una chica preciosa y muy morbosa, de cara angelical, su cuerpo es muy esbelto y tonificado gracias a las buenas sesiones de gimnasio que se mete todos los días. Tiene unos pechos normales y un culito digno de admirar, con dos glúteos perfectos que hacen que resalten a la vista de cualquier hombre. Aunque decir que lo mejor de todo es su increíble coñito, es la típica hamburguesita grande y suculenta, siempre mojadita por sus interminables flujos.

Pues bien, como contaba, por esa época llevábamos un par de meses en Mallorca, yo me había venido por trabajo y ella me dijo que me acompañaba, que estaba muy enamorada de mi y que me quería seguir a donde yo fuese. El problema de estar aquí es que no conocíamos a nadie y los compañeros de trabajo eran algo raros, así que pasábamos muchas horas juntos sin poder hacer gran cosa. Tampoco teníamos mucho dinero por lo que pasábamos bastantes días aburridos. Eso sí, siempre hemos sido muy atléticos y ya viviendo en Barcelona íbamos regularmente al gimnasio.

Este fue el motivo por lo que empezó todo. Más o menos a los 2 meses de ir al gym, al cual casi siempre íbamos juntos, aunque ella mas que yo, entró a trabajar para la temporada veraniega un monitor nuevo, era un chico más alto que yo, mediría 1,80, bastante fuerte y de cara muy guapete. Yo desde el primer momento me fijé en como miraba a mi novia mientras entrenaba, ella siempre iba con unos short ajustadísimos y camiseta de tirantes que resaltaban sus pechos. El caso es que este monitor, Luis se llamaba, era muy buen tio, de las típicas personas que tienen don de gente y pronto hacen amigos, muy parecido a mi novia que es también así. Pronto los dos hicieron buenas migas y se cayeron muy bien.

Mientras los dos íbamos al gimnasio yo siempre tenía controlada la situación, el chico no era el típico baboso y respetaba la relación que los dos teníamos, pero siempre me intrigaban los momentos en los que yo no estaba. Aunque confío mucho en mi novia nunca se sabe, ella nunca me había sido infiel, pero si me contó que en el pasado con anteriores ex novios no había sido una santa. Siempre me decía que conmigo quería ser diferente y hasta el momento siempre lo había sido. El gran ?problema? o como yo lo veía es que era una persona altamente sexual, ami me encantaba, pero siempre me dejaba rallado el hecho de que en un calentón hiciese algo con otras personas.

Un día de esos de verano tirando en el gimnasio me lesione los hombros, fui al médico y me dijeron que si no quería que fuese a mas estuviese parado una buena temporada. Este fue el momento en que no fui al gimnasio por varios meses, pero si María, la cual un día me dijo que iban a quedar unos cuantos chicos y chicas del gimnasio a tomar algo por la noche. Yo no podía decirle que no fuese, ya que aquí estábamos aburridisimos y ella se había venido para estar conmigo.

Llego el día en cuestión y yo tenía libre, a mi no me habían dicho nada así que no fui, pero estando en casa comiéndome la cabeza decidí pasarme por los típicos sitios de la zona por ver que pasaba.

En un primer momento vi que el grupo en el que iba mi novia (3 chicas y 4 chicos) salía de un restaurante de comida rapida, se les veía muy jubilosos y risueños, pude observar como en la mesa en la que habían estado había varios tercios vacíos de cerveza, seguro que iban ya muy chiposillos.

Del restaurante al coche me fijé en que Luis, el monitor, no paraba de hablar con María, la cual reía y hacía bromas con él. Cuando se dispusieron a meterse en el coche se dieron cuenta de que otro chaval que también les había traído se había ido, con lo cual eran 7 para uno solo. Sin pensárselo un momento dijeron que daba igual, que tenían amigos policías y no les iban a multar si les pillaban,además el local al que iban a ir estaba cerca. Propusieron ir dos chicos delante y otros dos atrás, con una de las chicas en el medio y las otras dos restantes encima de los chicos que ocupaban el lado de las ventanillas. Estando los dos chicos en la parte de atrás escuché a María decir ?yo voy en el medio? , pero rápidamente Luis dijo ?no, mejor deja a Clara que es muy delgada en el centro y tu te pones encima mía?. Yo sabía que mi novia lo había hecho por no crear situaciones raras, siempre me dice: ?no hagas lo que no te gustaría que te hiciesen?, pero el monitor fue mas listo.

Yo me fui corriendo a mi coche para seguirlos pero les perdí de vista. Supuse que iban a la zona del puerto y así fue, tras un rato mirando por varios locales me di cuenta de que ahí estaban los 7, con copas y mojitos en la mano, bailando al principio entre ellos cortadamente, ya que era la primera vez que salían. Me quedé mirando un buen tiempo y estuve a punto de abortar, me parecía absurdo estar ahí mirando lo que hacían. Pero justo cuando ya decidí irme me di cuenta de que Luis intentaba bailar una canción de salsa con mi novia, cada vez acercándose mas y moviendo la cintura como solo los que saben bailarla saben hacerlo. A María siempre le ha encantado el baile y más los bailes latinos, siempre me decía que un chico que supiese bailar salsa le ponía muchísimo.

Yo veía como María al principio desistía y no le hacía mucho caso, se reía y bebía cada vez más rapido, debería llevar ya tres o cuatro copas. Que decir que ella no era mucho de beber, así que se le veía que se deshinibia cada vez mas.

En un momento vi como sacaba el móvil y escribía algo, justo en ese momento me sonó el mio y vi un wassap suyo que ponía TQM amor. Yo sabía que mi novia me quería a morir y nunca me habría hecho nada malo, así que vi la estupidez que estaba haciendo y me fui de camino al coche para volver a casa. Con este ya en marcha solo había una dirección por la que pudiese ir, y esa era la zona de locales, con lo que tuve que volver a pasar, cuando fue mi sorpresa que vi que en el local que estaba el grupo de mi novia estaban todos empapados, por lo visto era la fiesta mojada y les habían mojado con una manguera. Eso era ya un desmadre, había chicas que se quitaban la camiseta y otras que se quedaban en tetas, provocando el jubilo de los asistentes.

Muchos chicos hicieron lo mismo, entre ellos el querido monitor, el cual dejó ver un cuerpo perfecto y fuerte. Pude ver la mirada de mi novia y como hablaba por lo bajo con las amigas, seguro que comentando lo bueno que estaba.

Decidí aparcar de nuevo, ahora mas cerca y vi como el local se desmadraba, todos bailando con todos. Ahora si pude ver como María se dejo llevar y bailaba con Luis, el cual cada vez acercaba mas su cebolleta por el cuerpo de mi amada novia. No sabía que hacer, la situación me superaba, estaba viendo como otro tío se arrimaba de esa forma a mi novia pero no me atrevía a hacer nada.

De repente Luis desapareció y volvió al rato con otra copa para ella, madre mía, debería llevar 5 o 6 ya!, ella le dio las gracias y vi como le daba un beso en la mejilla izquierda, momento en el que Luis hizo una broma diciéndola que le diese otro también en el derecho. María accedió y justo en el momento de acercarse a Luis cambió la posición de la cara recibiendo un beso de mi novia en sus labios. En ese momento María se quedó paralizada, sin saber que hacer, cogió y se dio la vuelta para hablar con las otras chicas que comentaban la jugada, pero Luis la cogió del brazo y tirando violentamente de ella hacia él le dio otro en sus morros aún mas fuerte.

Era increíble, estaba viendo como un tío besaba a mi novia en mis narices. Ella al principio opuso resistencia pero no pudo resistir el movimiento que este hacía con el cuerpo mientras que la besaba. Se le notaba que iba muy borracha y que estaba muy cachonda, sino no se abría dejado por mucho que hubiese bebido. Con casi ganas de llorar, seguí contemplando el espectáculo. Él por fin la dejó y vi que ella seguía bailando con las amigas que sonreían a mi novia. Ya eran las 5 de la mañana y decidieron irse de allí. Les seguí en coche y vi como iban acercando a cada uno a casa, menos mal! me dije yo, solo ha sido un beso. Sorpresa mía cuando solo quedaban tres, Luis, mi novia y otro chaval, el cual salió del coche que había conducido todo el camino y se fue a casa, dejandole el puesto del conductor a Luis. Vi como seguían la marcha ahora los dos solos pensando que la llevaría a casa, cuando en el momento de coger la rotonda que se desviaba a donde vivíamos, Luis tiro de frente. ¿A dónde la llevaría ese hijo de puta?

Nos topamos con el cartel de ?Playa Las Américas?, era una calita en la que María y yo habíamos estado infinidad de veces, Luís aparcó el coche y yo hice lo mismo bastantes metros atrás. Vi como se bajaban y pude observar como María iba bastante borracha. En un momento ella le dijo a él ?oye donde estamos, me tengo que ir a casa?, y el respondió ?todas las buenas marchas acaban con un buen amanecer?. Se sentaron cerca de la orilla, en unas toallas, pero escondidos de donde pudiesen verles, la verdad que el amanecer era espectacular. Luis sin pensarlo se abalanzó sobre María y le comió la boca de nuevo, ella le tiró para atrás de un empujón y le dijo ?deja de aprovecharte de mi y llévame a casa, todo esto lo va a saber mi novio porque se lo voy a contar y te vas a enterar?. Luis se quedó mirándola fijamente y hechó a reír diciéndole ?ese pipa? Ese marica no se merece una chica como tu, a ti hoy te voy a enseñar lo que es una buena follada de un tío con cojones, no el gay de tu novio?. María cogió el móvil para llamar y de un golpe Luis lo tiro a la arena,

LUIS: pero que haces palomita? Antes te has puesto cachondisima con el beso que me has dado y ahora ¿no quieres nada?…

MARÍA: yo no te he dado ningún beso imbécil…

LUIS: pues entonces me lo vas a dar ahora…

Luis se abalanzó y cogiendo de la cabeza a mi novia la comió la boca a la vez que su mano derecha empezó a masajearle los pechos, cada vez más rápido.

MARÍA: Luis para tengo novio…

LUIS: hoy te va a follar otro por lo puta que eres…

MARÍA: para en serio te lo pido…

LUIS: mira toca esto y dime si es igual que el de tu novio…

Luis llevó la mano de María a su paquete, el cual por el bulto del pantalón se veía que era voluminoso.

LUIS: esto es lo que te va a follar hoy, digas lo que digas…

MARÍA: mm para, en serio mm…

Esto era el colmo, estaba viendo como María le frotaba obligada el falo a Luis y estaba empezando a gemir, ese era el momento que siempre me había dado miedo.

LUIS: enséñame esos pechitos tan bonitos que tienes putilla..

Acto seguido le bajó ligeramente el vestido y le quitó el sujetador, quedando esos pechos tan bien puestos a su merced. Luis cogió uno y empezó a chuparlo, dándole mordisquitos por la zona de los pezones. Yo veía atónito como mi novia empezaba como a vibrar de placer, contoneándose como nunca lo había hecho conmigo. Luis cogió el otro pecho y realizó la misma operación, pero esta vez dejando caer su otra mano lentamente sobre el sexo de María, la cual estaba medio abierta de pierrnas, ya sin preocuparse de enseñar lo mojada que estaba su tanguita rosa. Desde mi posición observaba como un tio le chupaba las tetas a mi novia y le rozaba el chochito produciéndola un enorme placer. Ella de vez en cuando cerraba las piernas e intentaba escapar, pero la situación le estaba ganando terreno, yo no podía hacer nada, sino mirar como otro hacia con ella lo que le parecía. Luis la obligó a levantarse y le quitó toda la ropa, escepto el tanguita rosa. Le ordenó que se agachase, ahora a cuatro patas enseñándome todo su culito…era increíble lo hinchado y mojado que tenía su sexo…podía ver como caían gotas por sus piernas mientras que esperaba las ordenes de su nuevo dueño. Luis se puso de pie y se bajó los pantalones y calzoncillos, dejando ver un gran pene erecto el cual tras acercar a la boca de mi novia ella empezó a lamer sin vacilar. Pasaron unos momentos interminables hasta que él tembló y se corrió dentro de su boquita.

LUIS: eso te lo tragas puta…

Ella obedeció sin rechistar, no decía nada, solo estaba sumida en el placer y la lujuria, yo nunca había conseguido ponerla así.

Luis ordenó a mi novia que se pusiese a cuatro patas mirando al mar y el se puso detrás, pude ver como echaba a un lado el empapado tanguita rosa de mi novia y de una embestida le metió su gran polla hasta dentro. María dio un grito de entre placer y dolor y bajó la cabeza como mordiéndose los labios. Luis entonces empezó a embestirla, al principio muy despacito, siguiendo con embestidas intermitentes que hacían jadear cada vez mas a María, hasta terminar dándole bien fuerte. Mi novia no pudo contenerse mas y empezó a gemir como una auténtica puta, soltando a los 5 o 6 minutos un gemido tremendo y temblando de igual forma.

LUIS: te has corrido ya eee puta?? y decía que no querías…a mi me queda para rato…

Luis siguió perforándola y pude observar como ella se vino dos o tres veces mas. El cabrón tenía una guante impresionante, se estaba follando un auténtico pivón y no se corría.

LUIS: ya me cansa esta postura, ponte encima mio..

María obedeció y dejó caer su cuerpo hasta que su chochito tocó otra vez el falo que tanto placer le deba. Luis la forzó a bajar y se hundió su verga hasta bien dentro de ella.

LUIS: ahora te toca a ti zorra, demuéstrame de lo que sabes…

María a esas alturas ya no era persona y sin dilación empezó a cabalgar encima de él. Luis mientras le comía las tetas y ella gemía de placer, incrementando esos gemidos a medida que se corría. Luis estaba empapado de los flujos de mi novia, ella no paraba de gritar y votar. Ya pasado un rato Luis la incorporó la volvió a poner a cuatro patas, él aún no se había corrido. María sintió algo que se acercaba al agujero de su culo y de un gito dijo:

MARÍA: nooo, por ahí no, me vas a destrozar…

Yo en otras ocasiones lo había hecho con ella por el culo pero no era lo normal. Luis no hizo caso y empezó a clavársela lentamente hasta el fondo, ella dio un grito de dolor y agarró la arena con fuerza. Luis volvió a darle fuertes embestidas.

Yo podía ver como estaban los de espaladas a mi, a Luis detrás embistiendola el culo y ella a cuatro patas con el chocho correando de placer.

No me lo podía creer, estaba viendo como el monitor del gimnasio se follaba a cuatro patas a mi novia…y lo peor es que a ella le encantaba.

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