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Nina Hartley En Lencería Chupando Un Rabo Negro (Porno)

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noviembre 10th, 2014 >> Porno

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noviembre 13th, 2014 >> Porno

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Nina Hartley cojiendose al novio de la hija (0 puntos)

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noviembre 27th, 2013 >> Argentinas, Porno

Milf con mejor experiencia que Nina es poco probable, que linda petarda que es la puta madre!

Disfrutenla cojiendose al novio de la nena y enseñándole a su hija a hacer bien las cosas laughing Nina Hartley cojiendose al novio de la hija (0 puntos)

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Relato porno: “Otra historia de Mery y yo (en la casa de su tía)”

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mayo 6th, 2013 >> Amateurs, Porno

Otra historia de Mery y yo (en casa de su tía).

Después del primer encuentro en su casa, jugando domino, nos encontramos todos los fines de semana, en lugares distinto. Uno de esos, fue en la casa de su tía, a la que le pondremos el nombre de, María. Cuando estábamos en la casa de su tía María, ella tuvo que salir a hacer un trámite que le tomaría todo el resto de la tarde y nos dijo… chicos, quedan a cargo de la casa.

Cuando nos vimos solos, comenzó a picar el bichito de la calentura, fuimos al patio trasero y nos sentamos en una banca que tiene en algo así como una terraza detrás de un árbol bien frondoso y de tronco grueso. Nos comenzamos a besar y cada vez más nos fuimos calentando… mis besos que al comienzo buscaron sus labios, siguieron por su mejilla, por su cuello y sus hombros cuando los dejes desnudos bajando su polera de amplio cuello. La polera comenzó a molestar, así que se la saque rápidamente y su sostén blanco con encajes quedo al descubierto; ella por su lado me quito a mí la polera y beso mi pecho. Solté su sostén y lo saqué dejando al aire sus pequeñitos pero bien duritos pechos con esos pezones que apuntan como dos misiles de placer. Palpe, lamí, acaricie, restregué, apreté y succione esos pechos, como si fuera el ultimo día de vida y seguí con mis manos tocando su vientre y bajando su falda, que era de una tela tan suave que cuando soplaba una pequeña brisa se levantaba, dejando ver su colaless negro; ahora yo se la estaba quitando haciendo que mi respiración se agitara más aun y ella también comenzó a calentarse, la delataron sus mejillas coloradas y sus labios rojos como fuego. Me aparte un par de segundos para sacarme mi pantalón y tirarlo por algún lugar, yo andaba sin ropa interior, como siempre, así que quede solo con un par de calcetines en mi cuerpo. Ella aun con su colaless de color negro que me gusta tanto… solo lo corrí a un lado y comencé a chupar esa vagina tan rica y depilada que tiene, tan jugosa que me encanta chapotear con mi lengua dentro de ella y esto le encanta a Mery, se retuerce de placer y gime como loca. Por suerte la casa de su tía, tiene muros altos, por lo que hagamos los vecinos no nos podrían ver y creo que tampoco escuchar ya que a esa hora nadie está en casa de ellos, por lo que nos entregamos sin más a nuestros delirios de placer y gemidos indecibles que solo los pueden interpretar una pareja sumida y entregada de lleno al placer carnal, donde la vista es remplazada, por el tacto, el gusto y el olfato, pero complementado de forma excelente por el oído, al oír sus gemidos, yo me vuelvo loco.

Seguí lamiendo su vagina por almenos diez minutos, ella ya había acabado un par de veces y el charco de sus jugos vaginales humedecía la banca en la que ella estaba sentada, yo estaba arrodillado al frente de ella haciendo mi trabajo con mi cabeza enterrada en su entrepierna y ella con sus manos, hacia mi cabeza cada vez más hacia dentro, me costaba respirar, pero valía el precio, el placer que me causaba y el que yo le daba a ella. Por fin ella se levanta y me arroja sobre el pasto y comienza a mamarme, como solo ella sabe, por el glande, por el cuerpo del pene, por los testículos y llegando hasta mi orificio anal, dándose una buena lengüetada por él. Me excita el beso negro que ella me da, me pone el pico tan duro que creo que explotara por la sangre que tiene dentro, comenzó a pajearme con su boquita muy cerca del glande como esperando mi semen, cada vez más rápido el movimiento de su mano y apareció una gotita de líquido pre seminal, al que no perdono y lo lengüeteo al instante y ella me mira y me dice: vamos no seas mezquino dame más… quiero toda tu lechita… esa combinación de palabras me excita tanto que me calentó de una forma… así que le dije: bueno perra, pero no deberás dejar ni una sola gota, deberás tragártela toda, me escuchaste… ella sonríe y me dice: qué esperas… solté tanta leche que yo creo que ella se ahogaría, pero no… la muy perra no conforme de dejar mi semen en su boca, me lo mostraba y jugaba con su lengua y el semen dentro de su boca y con una cara de puta sierra su boca y se lo traga dando una señal de placer y satisfacción que solo sirve para decir, que realmente es una puta sedienta de leche. Mery se agacha un poco más para seguir chupando cuando de repente se escuchó una rama romperse.

Mery y yo dimos un brinco como dos soldados poniéndose firmes y tapándonos con nuestras manos nuestros cuerpos desnudos y el corazón latiendo como a mil por minuto… detrás del árbol apareció su prima que era menor que ella por dos años, con una cara de caliente, que la delato que llevaba un buen rato mirando lo que hacíamos y nos dijo: ¿Por qué se detienen?, yo no los voy a acusar, ni diré nada, pero solo si me dejan jugar con ustedes este jueguito tan divertido. Mery y yo nos miramos y sonreímos dando la bienvenida a Paula, su prima. Paula es una joven de cabello largo y rubio, de tez blanca y ojos verdes, con un par de tetas que muchas mujeres desearían, grandes y firmes, delgada con unas caderas bien marcadas y un culo de película.

Yo sabía desde que la vi por primera vez que era una puta caliente, pero nunca se me paso por la cabeza tirármela a ella y a Mery al mismo tiempo, por lo que yo, me sentía en el paraíso. Paula se desvistió en menos de veinte segundos y corrió a mi pico, que para esa hora ya estaba otra vez durito al ver ese cuadro de dos mujeres desnudas frente a mí y para mayor delicia ellas disfrutaban de mi pico como si fueran dos buenas hermanas. Ese cuadro fue de película las dos se turnaban para mamarme y las dos se miraban a los ojos como si se quisieran comer, cosa que paso cuando se encontraron las dos lamiendo mi pico y la lengua de Mery toco la de Paula; se besaron y Mery comenzó a pajearme y Paula la pajeaba a ella. Luego Paula comenzó a besar los pechos de Mery y Mery giro su cabeza para seguir chupando mi herramienta. Paula bajo, le quitó el colaless y comenzó a mamar y besar toda la concha de Mery que no soltaba mi pico ni para respirar, sus temblores tan ricos comenzaron otra vez, ella estaba en un orgasmo tan delicioso como sonoro gemía con su boca llena de pene y su zorra con la boca de Paula, Mery estaba extasiada, Paula se levanta y me mira a los ojos diciéndome… quiero que me penetres… esas fueron órdenes para mí que yo obedecí al instante; ella apoyo sus manos en la banca y levantando su cola dejo al descubierto su zorrita, que no estaba depilada, pero que igual se veía bien rosadita y apetitosa y un agujerito anal que parecía que aún era virgen… no espere más y comencé a penetrarla, Mery ya algo repuesta, no se quedó quieta, se arrodillo en la banca dejando su conchita bañada en jugos a la altura de la boca de Paula, la que entendió el mensaje de inmediato y comenzó a lamerla.

No sé cuánto rato había pasado ya, lo que si sabía es que ese agujerito anal que tenía al frente gritaba porque lo abrieran y no espere más… mientras ellas seguían en lo suyo, yo me humedecí un dedo con saliva y mientras bombeaba en la concha de Paula, le comencé a meter el dedito con saliva en el ano de Pula, ella por un momento saco su cara de la concha de Mery y me miro con cara de ¡por fin!… y me guiño un ojo, luego volvió su cara otra vez a la zorra de Mery y siguió. Eso para mí fue el permiso que esperaba y saque mi dedo y lo metí en mi boca otra vez para volver a humedecerlo, mientras yo seguía bombeando, después de un rato metí dos dedos y vi que eso le dolió un poco, pero poco a poco fue dilatando, cuando por fin logre meter el tercero supe que ya estaba lista. A todo esto, Mery seguía con su concha en la boca de Paula, pero ahora ella se había recostado en la banca y Paula agachaba su cabeza y descansaba sus brazos con los codos en la banca, dejando así su culo más levantado.

Comencé a meter lentamente mi pico por su culo y ella saco su cara de la concha de Mery y dio un grito de dolor y apretó sus dientes con fuerza, pero en lugar de correrse o salir, ella empujo su culo contra mi pico y lo enterró de un golpe dentro de su ano… grito como loca, yo creo que ahora si nos escuchaban los vecinos, pero ella siguió moviéndose sola, yo me quede quieto ella se enterraba mi pico en su culo, cada vez más rápido y su cara de dolor iba cambiando en una de placer, después volvió a meter su cara en la concha de Mery. Seguí bombeando en el culo de Paula solo se sentían gemidos y el pash, plash, plash que hacia mi pelvis cuando chocaba con las nalgas de Paula… yo ya no aguantaba más y se los hice saber… Mery con una voz de ultratumba dijo… Paula, es toda tuya la leche de él, yo ya no puedo moverme, claro Mery tenia contados almenos seis o siete orgasmos explosivos provocados por la lamida de Paula. Paula se saca mi pico y lo comienza a mamar y a pajear de forma desenfrenada, como queriendo que saliera ya todo el semen, lo que consiguió después de pocos segundos así… mi semen caliente inundo su boca y ella comenzó a tragar como si se tratara de un exquisito manjar.

Yo me senté a un costado de Mery, que ya estaba durmiendo y Paula se sentó a mi otro lado y comenzó a besarme. Me sonrió y me dijo: me has desvirginado el culo y me ha gustado mucho… espero que no sea la última vez. Paula se levanta y se va caminando desnuda, contorneando su figura y entra en la casa, no sin antes mirar a tras y lanzarme un beso…

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Relato porno: “OTRA HISTORIA DE MERY Y YO”

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mayo 29th, 2013 >> Amateurs, Porno

OTRA HISTORIA CON MERY

Otra vez estábamos en el Instituto el cual no daré el nombre, si diré que estudiábamos para ser paramédicos, lo que felizmente somos desde hace ya algunos años.

Mery y yo nos topamos por casualidad en un internado en un hospital en el mismo servicio. Este servicio era uno donde los pacientes pagaban y ellos tenían hartas comodidades en unas piezas individuales, era como una clínica. Estábamos con Mery haciendo un ingreso a una futura mamá. Después de todo el papeleo, la acompañamos hasta su habitación y le mostramos las instalaciones.

Luego Mery le paso ese famoso camisón abierto y amarrado con tiritas y le dijo, ahora debe desnudarse y quedar solo con este camisón, porque debemos preparar la zona. (depilar la zona vaginal) la paciente lo hizo sin ningún problema, ya que era una cesaria programada, no tenía contracciones.
Una vez recostada sin nada de ropa solo ese camisón abierto que dejaba ver todo… y cuando digo todo, es todo, Mery le dice: abra más las piernas, mi compañero va a realizar un procedimiento. La chica, bueno, la futura mamá, que solo tenía 19 primaveras, unos ojos verdes hermosos, una cara como de una muñeca, unos pechos preparados para la lactancia, es decir deliciosamente grandes y apetecibles con unas aureolas hermosas que eran coronadas con unos pezones que se erguían desafiantes sobre esas dos montañas, un vientre abultado, pero sin estrías, un culo que de mirarlo solamente me ponía caliente y creo que Mery lo había notado, ya que yo nunca uso ropa interior y ese uniforme era bastante delgado, y por ultimo una vagina que gritaba por ser saboreada y penetrada.

Una vez lista la rasuradora eléctrica, procedí en cuestión. Comencé poco más abajo del ombligo y fui bajando lentamente por su monte de venus, la maquina produce una leve vibración que hace que las cuchillas rasuren bien al raz. Mery me miraba y de vez en cuando me sonreía.

Esa situación era muy excitante, seguir rasurando ahora más abajo por los labios mayores y los separe para hacer mejor mi trabajo… momento en el que note que mi paciente pasaba por un momento de placer que tal vez ninguno de los que estábamos ahí en ese momento se imaginó; la vibración de la máquina, un hombre rasurándola y una mujer hermosísima viendo todo eso, creo yo que la éxito. Esto quedo en evidencia al separar los labios mayores ya que se dejó ver cuán húmeda estaba por dentro y mientras yo seguía más liquido comenzó a salir, insisto que era una cesárea programada, por lo que no se trataba de ninguna manifestación alguna de trabajo de parto o algo así; simplemente, mi paciente se estaba calentando.

Con algo de malicia al ver todo esto, Mery me dijo en todo docente: tiene que retocar aquí y me señalo con su dedo índice (sin guantes), solo yo estaba usando guantes, ya que era yo el que rasuraba, Mery con su dedo desnudo me señalo su clítoris y ella lo hundió suavemente diciendo: aún se siente un poco de vello aquí. Yo obediente a la orden de Mery, conduje la maquina sobre su clítoris y ahora si ese artilugio se convirtió en un vibrador con el solo propósito de causar placer. Mi paciente exclamo: es el mejor trabajo que me han hecho… gracias le dije yo y Mery dirigió de inmediato su mirada a mí y comprendí que lo que Mery quería era darle más placer a esa paciente.

Mery otra vez con un tono de profesora dijo en un tono alto de voz: veamos como esta. Y pasando sus dedos desnudos por la vagina de la paciente y por el clítoris ultra depilado de la misma. hizo harto hincapié en este órgano dedicado solo a causar placer… lo froto bastante diciendo: mmm… no sé, dijo. Luego me miro y me ordenó sacarme el guante y tocar con mis dedos desnudos el clítoris de la paciente, cosa que hice en solo un par de segundos… a todo esto nuestra paciente tenía sus ojos bien cerrados y con su boca entre abierta jadeando de placer… seguí masajeando su clítoris y ya con un ritmo más fuerte y ya sin rodeos comencé a masturbarla sin más… Mery me veía y se sonreía, y se saboreaba sus labios. Nuestra paciente ya entregada a esta sesión de sexo hospitalario solo se dejaba llevar y jadeaba como una perrita en celo.

Mery no aguanto más tal espectáculo y se agacho y comenzó a lamer esa vagina recién depilada. La paciente abrió los ojos y trato de incorporarse, pero mis manos sobre sus pechos desnudos la detuvieron, al ver que eso ya no era un procedimiento normal, se asustó, pero era tanto el placer que le causaba Mery lamiendo su concha que se recostó entregándose por completo al placer.

Esto ya se había convertido en una orgia hospitalaria (un sueño de todo paramédico en el mundo), en ese momento lo estaba viviendo, lo recuerdo como si hubiera sido ayer. Como Mery atacaba por abajo, saque mi herramienta de trabajo de carne y se lo coloque en la boca y ella acepto sin reproches, se lo saque de golpe y fui a poner seguro a la puerta y volví a la acción. Mi paciente dijo: lo quiero en mi vagina!! Pero a coro dijimos con Mery ¡¡no!! El semen es un inductor del parto y lo verían los ginecólogos. Entonces mis ojos se llenaron de lujuria y dije… ¡por el culo! Todo se estaba dando tan fácil que llegue a pensar que era un sueño… la paciente se pone en cuatro y Mery le da un beso negro formidable, yo sé cómo son los besos negros que da Mery, a mí me encanta como me los hace. Metiendo su lengua y dedos pronto ya me lo había dilatado mi compañera, para que yo lo pudiera aprovechar, eso se llama trabajo en equipo.

Metí despacio mi pene por su agujerito anal y el dolor que sintió al comienzo fue cambiando rápidamente en placer, por lo que Mery ahora ahogaba los gritos de la paciente besándola en la boca, mientras yo seguía bombeando, estos son los momentos en que se necesita acabar rápido y los tres lo sabíamos, así que Mery me dijo acaba rápido para que no nos descubran. Ese culo estaba sabroso, el bombeo era excelente, pero por si solo no lograría hacerme acabar tan rápido como queríamos, por lo que lo saque con el dolor de mi corazón de ese agujero del placer y me comencé a masturbar frente a ambas, ellas me lamian el pene y se besaban era un cuadro que nunca podré olvidar… de pronto comenzó a salir un chorro caliente de semen sobre la cara y las tetas de nuestra querida paciente y Mery comenzó a lamer y tragar todo el semen, en donde este estuviera, lo hacía como si esa fuera su droga.

Nos aterrizamos y nos vestimos lo más rápido posible y la acompañamos al baño de su habitación y le dijimos que se bañara y que posterior a eso se acostara, lo que hizo enseguida y nos dio una mirada cómplice y dijo: esto no se lo contare a nadie, pero quiero que me den sus números telefónicos, porque esto no puede quedar así. Y se los dimos.

Salimos de la habitación, con Mery y nuestra profesora nos grita desde la mitad del pasillo y nos dice: ¡¡tanto que se demoraron!!, vamos apúrense que aún les quedan tres futuras mamas… nos miramos con Mery y nos sonreímos.

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