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La vuelta de mi madre en Relatos eroticos de Amor filial

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febrero 21st, 2014 >> Relatos Eroticos

La vuelta de mi madre en Relatos eroticos de Amor filial (relatos eroticos )

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La vuelta de mi madre en Relatos eroticos de Amor filial (relatos eroticos )

me llamo Fernando, Nando para los amigos. Soy un chico de familia adinerada. Mi padre es un alto ejecutivo que ha pasado ya por varias empresas y que está en el consejo de administración de otras tantas. Mi madre, la mujer de mi vida, es simple, no es mala persona, ni tonta, ni pija, sólo simple. Mis padres me han dado todo lo que necesitaba y más, sin embargo han sabido hacerme apreciar el valor de las cosas. Conocemos el nombre de todos los empleados del hogar, y, por supuesto, les tenemos tanto cariño como a alguien de la familia. Tenemos dos perros, Kuko y Palo.

Mi padre es, para que os hagáis una idea, el tipo de persona que siempre te hace sentir bien, un gran líder. En los momentos en los que le he necesitado siempre ha estado ahí y siempre lo está para sus amigos. Puede ser serio y estricto cuando tiene que serlo, y simpático y divertido cuando la ocasión lo permite. Se llama Joaquín.

Mi madre, Lucía, creo que tiene una carrera, pero no ha tenido que trabajar en su vida. Se casó con Joaquín nada más terminar sus estudios y, poco después me tuvieron a mí. Mi padre le ha dado todo, una gran casa, un físico tremendo (además de gimnasio, masajes, peluquería, manicura y pedicura diarios, la pagó un aumento de pechos y unos retoques de nariz y pómulos), vamos que tengo una madre que podría ser más de una portada de playboy. Sin embargo yo no comencé a apreciar el físico tan arrebatadoramente sexual de mi madre hasta que ocurrió lo siguiente.

Estaba realizando un trabajo para clase en el que se hablaba de la discriminación de la mujer en el mundo, así que me puse a buscar en la biblioteca libros acerca del tema. Nada, casi todas eran novelas de intriga o autoayuda….luego me dirigí a la videoteca y me fijé en unos DVD’s en la parte más alta de la estantería. Todos comenzaban titulados como DOCUMENTAL. Eran varios documentales: “la psicología del soltero”, “la juventud hoy en día”, “cómo educar a tu mascota”; y finalmente uno que podía ayudarme en mi trabajo de clase, “las mujeres en sociedad”.

Puse el DVD en el reproductor, después de haber preparado el cuaderno y el bolígrafo para tomar apuntes de lo que pensé sería un tedioso documental acerca del comportamiento humano y el papel de la mujer en y con la sociedad. Pantalla azul, luego una fecha, de hace un año en verano y de repente la habitación de mis padres….pero qué???

Pocos segundos después mi madre, “vestida” con un bikini ajustadísimo y con poca tela se sentaba en la cama juntó a otra belleza en bikini rubia. Se reían mirando a la cámara y….comenzaron a morrearse y a sobarse los pechos! El bolígrafo se me calló de las manos y la mandíbula no se me desencajó porque sólo es posible en los dibujos animados, pero poco faltó. Seguí mirando y las cosa siguió calentándose. Se empezaron a meter mano por el tanga del bikini mientras se seguían morreando, comenzaron a gemir y en ese momento mi madre se quitó la parte de arriba….qué pedazo de tetas tiene mi madre, redondas pero que no parecían falsas, con unos pezones grandes pero bien proporcionados.

Paré el reproductor, intenté pensar…recogí todos los DVD’s de documentales, el que estaba puesto y me fui a mi habitación. Cerré la puerta con llave, encendí mi ordenador y seguí viendo el titulado “Documental: las mujeres en sociedad”. Pasé las escenas ya vistas, y retomé el tramo en el que mi madre se quitó el sostén del bikini. La otra tía comenzó a lamerla los pezones….yo me estaba enfadando con mi madre, la poya se me estaba poniendo durísima, pero ¿cómompodía hacerle eso mi madre a mi padre, que le dio todo? ¡Qué equivocado estaba!

A los dos segundos, vi que el cámara salió de detrás, ya desnudo y se tumbó entre las dos mujeres….era Joaquín, mi padre! Pasé la filmación un poco rápida, vi como se tiraba a una, mientras lamía a la otra, luego a mi madre mientras la otra le chupaba las tetas y al final se corría en una mamada conjunta de mi marre y la otra tía. Poco después, otra fecha, hace un mes, y más o menos lo mismo, mi madre con tres mujeres, todas unos monumentos, lamiéndose, metiéndose dedos en sus agujeros y en un momento sale mi padre y las perfora a todas, recreándose más en follarse a mi madre mientras las otras la lamen y mienten dedos en los orificios que mi padre no utiliza, y mamada de todas a mi padre tragando su lefa.

No pude soportarlo más y me saqué la chorra del pantalón, que ya me hacía daño encerrada en el bóxer.

Decidí poner el DVD titulado “DOCUMENTAL: la psicología del soltero”. En ellos aparecía mi madre hablando sucio mirando a la cámara masturbándose de varias formas, poniendo varias posturas, unas veces con las manos, otras veces con vibradores, pequeños, medianos, grandes, enormes, chupándolos, metiéndose uno, dos, por el coño, por el culo….con cada uno me hice una paja a cada cuál más fabulosa.

No hacía falta decir que los títulos de los documentales hacían referencia al tipo de sexo que habría….así que, suponiendo que lo siguiente que iba a encontrarme sería algo más que llamativo decidí poner el titulado “DOCUMENTAL: cómo educar a tu mascota”.

Efectivamente, ahí estaba mi madre en lencería y con sandalias transparentes de tacón alto tumbada en el suelo cerca de Palo, uno de los dos labradores que tenemos. Le acariciaba la espalda y la barriga. Al rato se acercó Kuko, el otro labrador, se puso cerca de la entrepierna de Lucía y comenzó a lamer. Ella se dejó hacer mientras frotó la entrepierna de Palo y, como con una especie de paja, hizo que el pene de Palo apareciera, fino y sonrosado.

Una vez lo desterró, acercó su boca y comenzó a hacerle una felación tremenda a nuestro can, mientras Kuko bebía del coño de mi madre. Ella paraba de vez en cuando para coger airé, para poder seguir lamiendo a Palo y para poder gemir por el placer cunilingüístico que le daba Kuko. Pocos minutos después se retorció en un orgasmo mientras chupaba a Palo con más ganas que nunca.

Una vez se recobró se acercó a cuatro patas a la zona donde estaba la cámara, mi padre se bajó la bragueta y le ofreció su poya a mi madre y al tiempo Kuko se montó sobre mi madre y empezó a embestirla en lo que era claramente una follada perruna. Mi madre gemía más que antes, casi no atinaba a mamársela a mi padre. Pocos segundos después Kuko terminó y se bajó de mi madre, tiempo que ella aprovechó para mirar a mi padre y decirle “te voy a dejar seco, quiero tu lefa ya!”….yo en ese momento me volví a correr, esos vídeos eran el colmo de la obscenidad y, lo que tenía claro es que mi madre lo disfrutaba.

Mi madre siguió comiéndose la poya de mi padre y, en ese momento se la montó Palo, con mismo efecto, mi madre se desconcentró de sus tareas, gimiendo y disfrutando con cada embestida de Palo, pero esta vez ella agarró una de las patas a Palo y cuando éste terminó de taladrarla quedó trabado en ella. Mi madre siguió lamiendo y lamiendo hasta que obtuvo la recompensa, se bebió la leche de mi padre con un gusto exquisito.

Cuando Joaquín se vio limpio, se levantó con la cámara y se puso detrás de mi madre, enfocando la escena desde cerca. Palo estaba aún dentro de mi madre y Lucía se frotaba el coño, unos cuantos gemidos después se volvió a correr y al soltar a Palo por las convulsiones del orgasmo aprovechó para salir de ella, quedando a la vista el gran bulto que hacía que estuvieran trabados.

El último vídeo zoofílico lo hicieron hace dos semanas…..joder, quién lo habría dicho. No puedo decir que mi madre era una santa, pero nunca me ha parecido una descarada y tampoco he oído a mi padre hablar vulgarmente ni obscenamente de ninguna mujer….

Me quedaba el vídeo “DOCUMENTAL: la juventud hoy en día”. Ya suponía lo que iba a ver, chicas jóvenes con mis padres, sin embargo….me volvieron a sorprender. En ella salía un chico de más o menos mi edad, es más, bastante parecido a mi, que comenzaba a magrear a mi madre, a lo que ella dijo:

- Espera chico, tranquilo…

- Lo siento señora, pero está tan buena – tartamudeaba él, y no me extraña mi madre era un deseo de dioses.

- No me llames señora, llámame mamá, acuérdate de lo que hablamos antes -¿cómo he oídooooo? ¿Estaban teniendo un juego sexual incenstuoso?

- perdón señ…ehhhh…mamá….qué tetas tienes mamá.

- sí hijo, chúpalas como cuando te di leche de pequeño…haz me gozar de nuevo.

Y así siguieron con su juego. Le lamió el coño, ella le chupó la poya, se corrió enseguida, Lucía le dijo que tranquilo que podían seguir jugando aún así, ella se puso boca arriba y primero la folló el coño y luego el culo para luego correrse en la boca de mi madre y luego apareció papá diciendo:

- Muy bien hijo, pero mira cómo lo hace papá.

Ella se volvió a abrir para mi padre y mientras se frotaba el coño mi padre se la folló de nuevo, por los mismos agujeros, pero mi madre disfrutaba más con la poya de Joaquín que con la de mi imitador.

Volví a hacerme otro pajote….menuda tarde de pajas.

Después de ese vídeo, otro y otro, con jóvenes parecidos a mí, repitiendo el mismo juego de roles.

¿A mi madre le gustaría que la follase yo? ¿Y a mi padre no le disgustaría? En ese momento tenía ganas de que mi madre entrara en la habitación, me viera con la poya en la mano y al mirar el ordenador comprendiera que estaba así por ella, por esa actitud lasciva y obscena que me había escondido y de la cuál ahora estaba disfrutando, al menos, como un voyeur.

¿Pero cómo podía disfrutar yo de ese cuerpo, que parecía me estaba llamando a gritos en silencio? ¿Me acercaba por detrás, le agarro las tetazas y la susurro “he visto tus vídeos y te quiero follar”?

No sabía cómo hacer. Hasta que se me ocurrió otra idea. En casa tenemos un solárium, con máquinas de rayos uva en una zona de la piscina cubierta. Allí mi madre, en otoño, toma baños de rayos uva y después se hace unos largos en la piscina cubierta por la tarde/noche.

Esperé a la hora en la que suele ir a tomar los rayos uva, y aparecí por ahí, como si no lo tuviera planeado.

- Hola mamá.

- Ah, hola hijo, ¿qué tal? ¿Vas a tomar el sol?

- Bueno, si llamas a esto tomar el sol…

- jajaja, bueno, ya me entiendes – rió mientras se quitó la bata. Tenía uno de esos bikinis que llevaba en uno de sus vídeos. No pude evitar al verlo recordar todas esas escenas llenas de lujuria y una erección se apoderó ipso facto de mi miembro.

- sí voy a darme unos rayos uva contigo, si no te importa.

Mi erección era evidente, mi madre dirigió su vista a mi entre pierna y dijo:

- no sé si no te vendría mejor el chapuzón refrescante primero, jajajaja.

- jajaja – me reí procurando no perder la naturalidad – ya sabes mamá, soy un chaval y tengo las hormonas a tope y como tú eres un pastelito.

- Ah sí? Crees que soy un pastelito? – sus ojos la brillaron y me pareció ver que se mordía discretamente el labio inferior.

- Claro mamá. Pero no creo que hace falta que te lo diga, tú sabes que eres muy guapa y muy…..

- ¿Muy qué?- preguntó acercándose más a mi.

- Muuuuy muy atractiva.

- Ahá….gracias hijo. – hizo una leve pausa, me volvió a mirar de abajo a arriba, tomó el bote de la loción solar, se sujetó el pelo con la mano para que no le cayera por la espalada y acercándome el bote con una sonrisa, yo diría que de diablesa, me dijo – anda, por favor ponme la crema, pero suave que tengo la piel delicada.

En ese momento me dio la espalda, se quitó el sujetador del bikini y ahí estaba yo, con mi madre, la mujer que había visto protagonizar escenas de lo más tórridas que había visto en mi vida, con la que minutos antes me la había cascado casi hasta que no me quedó ni una gota de lefa, enfrente mío, casi desnuda y con posibilidades de sobarla, al menos haciéndome el descuidado.

Me puse crema en las manos, y comencé a masajearla suavemente los hombros. Qué piel más suave tiene mi madre….impresionante.

Seguí por la zona más cercana al cuello, ella gimió suavemente….no sé si podría aguantar mucho más. Bajé por el centro de la espalda.

- Lo estás haciendo muy bien hijo, me está encantando, sigue así. – me susurró con una voz de lo más sugerente que había oído nunca a mi madre. Me estaba poniendo burrísimo. Ya no podía más, acerqué mis manos a los costados directo pero sin querer llegar, aún, a rozar sus tetones. Eso no hizo más que agravar sus gemidos. – ohhh sí hijo, muuuuy bien, sigue, sigue.

No sabía si era una invitación o no, pero ya no pude evitarlo más y comencé a manosearle las tetas con mis manos grasientas por la crema. Acerqué mi lengua a su oreja izquierda y la dije :

- no aguanto más mamá, estás buenísima.

- ohhh hijo, no pares, no pares.

- te quiero follar ahora.

Mi madre se arqueó sobre una tumbona retirándose el tanga del coño, que por cierto tenía brillante de los jugos que parece ya había empezado a rezumar, y me invitó con un directo:

- clávame hijo, fóllame ya.

Me bajé el bañador, me puse crema solar en la poya y sé la metí de una estacada a mi madre. Soltó un alarido de placer y agarrándose uno de sus bamboleantes pechos, me volvió a pedir.

-vamos, sigue, ohhhh.

Mis embestidas no tardaron, sus gemidos se tornaron continuos y elevados, se veía que le gusta follar sí o sí. No paraba de embestirla hasta que se me ocurrió decirla.

- te quiero follar el culo, lo tienes precioso mamá.

- fóllamelo, es para ti.

Saqué mi poya de ese cálido agujero para taladrarla el culo. En varios sitios veo y leo que tiene que ser despacio por primera vez, pero no a mi madre. Mi poya entró como un guante y se deslizaba de maravilla.

Yo creo, según las quejidos de placer de mi madre, que le gustaba más que la follara por el culo. De hecho mientras la estaba jodiendo agarrándola por sus suaves y torneadas caderas, diría que tuvo un orgasmo. Poco después de lo que yo supuse que era un clímax, paré y la dije que se tumbara boca arriba en la tumbona, se abrió de piernas para mi y volví a clavarsela en el culo, sacándola otro gemido de placer.

Mientras estaba en la tarea, Palo, vino hacia nosotros y se acercó a la cabeza de mi madre. En ese momento de éxtasis lujurioso, sin pensarlo, le dije a Lucía:

- chúpasela a Palo, quiero verte mientras te enculo con una verga en la boca.

Ella me miró como diciendo: eres un depravado. No hizo falta decírmelo, sus ojos transmitían brillantes ese mensaje.

A lo que, como pudo debido a mis embestidas, se acercó a la entrepierna de palo, la frotó y al aparecer su poya sonrosada, se la llevó a la boca para degustar mientras me la follaba. De vez en cuando la soltaba para gemir a gusto hasta que se volvió a correr, esta vez de forma clara.

La saqué del culo de mi madre y me dirigí a su boca, haciendo que saboreara ambos falos. Los engullía con una ferocidad tremenda, hasta que la dije que me iba a correr, momento en que se olvidó de Palo, para concentrarse en beber toda mi leche. Mientras ella me chupaba, Palo se acercó a su entrepierna a lamer todos nuestros flujos, acto que la arrancó otro orgasmo mientras ahora yo descargaba en la cara de mi madre, su boca y sus tetas. Ella no paraba de temblar y frotarme como podía mi poya mientras yo escupía mi leche en ella.

Cuando ya no pude más, quité a Palo de encima de mi madre, mandándolo a otra habitación mientras ella se acercaba mi leche a su boca con sus manos.

- Ha sido maravilloso hijo….cuando quieras..

- Gracias mamá, eres maravillosa.

Y así es como mi madre comenzó a ser mi real fantasía sexual.

La vuelta de mi madre en Relatos eroticos de Amor filial (relatos eroticos )

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La madre de Gerardo en Relatos eroticos de Maduras

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octubre 8th, 2013 >> Relatos Eroticos

La madre de Gerardo en Relatos eroticos de Maduras (relatos eroticos )

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La madre de Gerardo en Relatos eroticos de Maduras (relatos eroticos )

Hola: soy Araceli, 35 años de edad cuando sucedió la historia que aquí les cuento. Madre soltera; tuve a mi hijo a la edad de 20 años y luego, pues nunca me casé; vivo yo sola con él.

Soy una mujer de tez blanca, cabellos negros, poblados, cara bonita, senos menudos, caderona, piernas bonitas, nalgona. No soy muy dada a arreglarme ni a andar provocando a los hombres, pero he tenido suerte con ellos.

Esa tarde estaba preparando la comida cuando entró mi hijo con tres compañeritos de la secundaria; venían de jugar futbol, andaban los cuatro sudando, en short y camiseta, aun con las medias de fut.

+ ¿quieren agua de limón??.

Me contestaron que sí, y me fui a prepararles.

Regresé hasta el comedor, en donde estaban bromeando, diciéndose de cosas, riéndose, como adolescentes que eran, sin embargo, educados, me agradecieron la jarra de agua que les había preparado:

= ¡muchas gracias Araceli!,

me contestaron los chicos, que no solamente me tuteaban, sino que me decían por mi nombre, como si fuera su compañera de escuela, pues es así la costumbre de ellos.

Me retiré a la cocina y luego empecé a oír que reían y que se decían muchas cosas.

Al asomarme miré a mi hijo dándole un puñetazo a uno de sus compañeros en el brazo, al tiempo que otro de ellos le decía:

= ¡yo le echaba dos?!,

y los tres compañeros se soltaban a reír.

Esas risas se acabaron en cuanto yo me asomé.

Al cabo de un rato, los compañeros se despidieron y mi hijo se metió a la regadera. Salió, se vistió y nos sentamos a comer. Ahí le pregunté:

+ ¿qué tanto estabas discutiendo y peleando con tus compañeros??.

= ¡Son unos idiotas?, los tres?!.

+ ¿Idiotas?, porqué??.

Como nos tenemos mucha confianza, mi hijo me dijo:

= es que?, ¡dicen que estás rete buena?!.

Yo me sonreí, complacida, halagada y?, mi hijo continuó su relato:

= Uno de ellos?, Bernardo, al que me estaba ?surtiendo?, ese decía que ?de buena gana te echaba

un palito??

¡Me emocioné con esa revelación!, y?, aunque andaba muy necesitada de sexo, me sentí algo intimidada por la edad de esos chicos, ¡de la edad de mi hijo!, que terminó su relato al contarme que:

= ¡y los otros idiotas dijeron que ellos te echaban dos?!.

Yo, toda emocionada, con mi pantaleta mojada de la calentura que aquella plática me había producido, tuve que sonreírme y tratar de minimizar lo que había pasado, al decirle a mi hijo:

+ y qué caso le haces a esos chicos?, ¡nada más estaban tratando de hacerte desatinar?!

Ahí dejamos esa conversación. Mi hijo me pidió permiso para salir en la tarde ? noche, diciéndome que regresaría alrededor de la media noche.

Le dije que sí. Se arregló por la tarde, se salió y yo me puse a ver la tele mientras planchaba la ropa. Vi algunas escenas eróticas en la tele y me sentí nuevamente?, ¡con ganas!.

Terminé de planchar y me fui a preparar mi merienda: pasaban apenas de las 9 de la noche. Estaba terminando de merendar viendo la tele, que se encuentra en el comedor de mi depa, cuando tocaron la puerta: era Bernardo, el chico al que se ?estaba surtiendo? mi hijo. ¡Venía muy arregladito, cambiado, perfumado!, ¡se veía muy guapito el chiquillo!:

= ¡Hola Araceli!,

me dijo, tuteándome, como lo estilan los jóvenes de hoy:

= ¡vengo por Gerardo?, para irnos a dar la vuelta por ahí?!.

Mirándolo sorprendida le dije:

+ pe?ro?, él hace ya rato que se salió?, ¡dijo que regresaba ya tarde, por ahí de la media

noche? Creí que se había ido con ustedes?!.

= ¡Eeeehhh?, entonces?, el que no entendí fui yo?, creí que nos íbamos a ver aquí?!.

+ Pues no?

= Oye?, qué rico huele tu chocolate?, ¿me invitas una tacita??.

Me dio risa con ese muchacho, siempre tan ?confianzudo? y directo en sus cosas? Le dije que sí. Se sentó a la mesa, se la fui a servir a la cocina y regresé:

+ ¿quieres una concha para tu chocolate??

= ¡si Ara?, gracias?!.

Se la di y nos sentamos a merendar, mirando la tele. Proyectaban una película mexicana, actual y de repente se ve una escena en donde estaban haciéndose el amor una pareja. ¡Me sentí que me ponía colorada!, y me fui a hacerme loca a la cocina, esperando que pasara esa escena.

Cuando regresé al comedor, vi que Bernardo se había cambiado a la sala:

= ¡Vente p?acá?!. ¡Ya me piqué con esa película?, se está poniendo muy buena?!.

No se porqué, pero le hice caso al muchacho y me fui a sentar a su lado, al sillón, que era un sillón doble (para dos personas). Yo estaba al lado izquierdo de Bernardo del lado interior, del lado de la pared y desde ahí se alcanzaba a mirar bien la tele: de hecho, por eso estaba ahí ese sillón, para que miráramos la tele mi hijo Gerardo y yo.

Estuvimos mirando la tele, el transcurrir de la película, hasta que de repente se volvió a presentar otra escena erótica en la pantalla: me puse nuevamente colorada y muy tensa: sentía que mi corazón brincaba de la emoción y con la respiración entrecortada voltié a verlo, queriendo decirle que iba a la cocina de nuevo, pero sentí que su mano me agarraba la nuca; en realidad no fue ninguna sorpresa, y por ello no me moví. Así de esa forma vimos como el hombre comenzaba a ?fajarse? y a desnudar a la chica: estuvimos así un buen momento; Bernardo me jalaba hacia él de manera muy suave y luego de un estremecimiento, me dejé ir hacia su hombro, pasivamente.

Tan pronto puse mi cabeza en su hombro, él volteó a verme y nos dimos un beso, ligero, juntando apenas nuestros labios, pero eso nos encendió y nos reacomodamos de manera inmediata y nos enfrascamos en un beso cachondo, encendido, apasionado.

Al mismo tiempo del beso, me puso su otra mano sobre mi pecho, sobre mi seno, el izquierdo, y se puso a frotarlo, a acariciarlo, a motivarlo, aunque a ratos era muy tosco y me lo apretaba con más fuerza de lo que yo hubiera deseado, pero esas caricias, grotescas, me estimulaban a mil por hora.

Consiguió levantarme el top que llevaba; me introdujo su mano por encima de mi estomago, por debajo de mis senos y comenzó a apretujarlos, por encima de mi brasier.

Las caricias no eran ni preciosas ni precisas, eran más bien desordenadas, bruscas, pero con mucha pasión, que logró contagiarme y le acariciaba su cabeza, sus cabellos y lo apretaba contra mi pecho, hasta que sentí que me levantaba el brasier y dejaba mis senos de fuera, para comenzar a besarlos, a chuparlos, a succionarlos.

Volví a apretarle su cabeza contra mi pecho, exclamando gustosa:

+ ¡Beeernaaardooo?!,

diciendo todo con ello, sin decir nada, a la vez.

El muchacho simplemente se despegó de mi seno, jaló una bocanada de aire y expresó mi nombre, como exhalación:

= ¡Araceliii…!,

Y se volvió a clavar en mi pecho, a seguir succionando el pezón, que estaba muy erecto y muy grande, motivado por esos chupetones que aquel chico le daba.

En cada chupetón que me daba, me sentía petrificada, me quedaba sin respirar y sentía cómo se me inundaba mi sexo, cómo mojaba mi pantaleta, de las emociones que me provocaba Bernardo. ¡Tenía cerrados los ojos!; estaba muerta de pena y deseo. ¡Sentía que todo mi cuerpo vibraba!: mis senos, mi vientre… ¡Me puse muy colorada y muy rígida!, pues me decía que no debía ser pero…, tampoco podía separarme de él…, es más, me seguía apretando yo misma su cabeza a mi pecho, para que me siguiera mamando.

+ ¡Beeernaaardooo?!,

volví a pronunciar?, como dando salida a mis ansias, sintiendo su mano en mi estómago, a la altura de mi cintura, tratando de meterse por debajo de mis pantalones, pero no lo lograba.

Me bajaba su mano hasta la altura de mi entre-pierna, a la altura de mi sexo, por encima del pantalón, y luego se regresaba de nuevo, hasta la cintura, hasta donde estaba la piel de mi estómago, descubierta, para luego volver nuevamente en su intento por introducirme su mano, debajo de mis pantalones, para introducirse hacia abajo, hacia la unión de mis piernas, hacia donde estaba mi sexo.

Sentía su mano, que me seguía acariciando mi vientre y acariciando mi sexo, por encima del pantalón. ¡Quería sentirlo mejor!; ¡él quería sentirme más dentro!, y luchaba por bajarme los pantalones, por desabrocharme el botón de hasta arriba.

Tuve que ayudarle a lograrlo: yo misma me desabroché ese botón de mis jeans y de inmediato el muchacho me bajó el cierre de la bragueta, para empezar a recorrerme mi pantaleta con su mano derecha.

Yo estaba mordiéndome fuertemente los labios, para no gritar del placer que yo estaba sintiendo. El chico me seguía succionando mis senos, me seguía acariciando mi pubis, mis vellos púbicos, mi sexo, por encima de mi pantaleta, muy suavemente, estimulándome más aún, hasta que dejó de tocarme mi sexo y levantó su mano más alto, buscando un pasaje por la parte de arriba, por encima del elástico de mi pantaleta, para poder meterme su mano por debajo de mi pantaleta, para acariciarme mi sexo directamente, y no a través de la tela de aquella prenda íntima, que era alta, casi hasta la cintura y entonces, ¡sentí que brincaba el elástico del resorte!, que su mano se deslizaba hacia mi bajo vientre, desnudo, palpando directamente esa región, hasta que llegó a mi mata de vellos y?, ¡sentí que me estaba viniendo!, ¡completamente!.

¡Es una sensación deliciosa, alcanzar el orgasmo de esa manera, estimulada por alguien!, ¡en este caso un chiquillo!, compañerito de mi hijo, en la secundaria.

¡Deseaba que siguiera y retenía todo mi aliento!. Me abrió los labios vaginales y me introdujo sus dedos, en mi cosita peluda.

+ ¡Aaaaggghhh?, Beeernaaardooo?!.

¡Sentí una descarga eléctrica correr dentro de mí, y me volví a venirme tremendamente.

= ¡Estás rete linda, Araceli?!.

Me dijo, mientras me apoyaba toda la palma de su mano abierta contra mi sexo y me lo comenzaba a apretar.

Una mezcla turbulenta, llena de pasión y vergüenza, se apoderó de mí en ese instante:

= ¡Estás rete sabrosa, Araceli?!.

+ ¡Aaaaggghhh?!.

Emití un breve gemido. Bernardo me acariciaba en ese momento mi sexo: ¿podría darse cuenta de que estaba yo ya toda venida…?.

= ¡separa las piernas…!,

me dijo Bernardo, pero como yo me tardara en hacerlo, el chico me lo aclaró:

= ¡para acariciarte mejor…!,

por lo que separé mis piernas como él quería, aunque en un arranque de pudor las volví a cerrar:

+ ¡No Bernardo…, no puede ser…, no está bien…!,

pero el chico simplemente volvió a repetirme:

= ¡separa tus piernas…!,

y las volví a separar, lentamente, aunque sentía que me estaba escurriendo de mis venidas.

El chico me colocó su mano abierta sobre todo mi sexo, sobre mi mata de vellos, apretándome con fuerza mi pubis, como tomando posesión de él y:

+ ¡Aaaaggghhh?, Beeernaaardooo?!,

grité, quejándome deliciosamente por ese apasionado apretón, soltando un gemido ronco, especial…; en ese instante me sorprendí a mí misma empujando mi pubis, mi sexo en contra de su mano…, pidiéndole al mismo tiempo que continuara, sin pedírselo abiertamente.

= ¡Bájate el pantalón!,

me dijo el chiquillo, y me lo bajé hasta por encima de mis rodillas, dejándole expuesta a su vista mi pantaleta, mojada de mis venidas.

Los dedos del chico me palparon de nuevo mi sexo, por encima de mi pantaleta, siempre con la misma pasión y deseo, con la misma ansiedad, ¡irresistibles…!. ¡Me tenía a su merced…, me le estaba entregando, es más, me le estaba ofreciendo, era yo la que me le estaba ofreciendo…!.

+ ¡Bernardooohhh?!.

Con la respiración agitada empecé a disfrutar sus caricias; ¡yo misma escuchaba mis propios gemidos placenteros, y me volvía a excitar otra vez…!.

+ ¡Bernaaaahhhrdooohhh?!.

Todavía por encima de mis pantaletas, el chico me acariciaba mi sexo a lo largo de mi rajadita…, lo hundía, introduciéndomelo un poco, con todo y mi pantaleta, moviéndolo con mucha ansiedad y deseo. ¿Cómo podía resistirme a esos tocamientos tan deliciosos?. Estaba sintiendo en ese momento una cosa gruesa y un tanto suave que se movía del otro lado de mi pantaleta…, y que me empujaba con fuerza sobre de mi rajadita…

= ¿Te gusta…, Araceli…?,

me preguntó Bernardo en esos momentos

+ ¡Bernaaahhhrdooohhh…, sí, sí…!.

En realidad nunca supe si le respondí a su pregunta o le había hecho, simple y sencillamente una solicitud para que le siguiera.

+ ¡sííííí…….!,

y le volví a empujar mi sexo, totalmente mojado, contra su mano.

Fue en ese momento, casi como si estuviera entre brumas, que alcancé a escuchar la voz de ese chico ordenándome:

= ¡quítate tus calzones…!.

Un temblorcillo me recorrió mi cuerpo, de pies a cabeza y?, sin poder oponerme, comencé a bajarme yo misma mis pantaletas, cumpliendo los deseos de ese chico. Me miraba a mí misma llevándome mis manos hasta el elástico de mi pantaleta y luego, comencé a jalármelas hacia abajo: ¡no podía evitarlo…!, estaba aprisionada por el deseo.

Me levanté un poco del asiento para permitir que mi pantaleta me pasara por debajo de mis asentaderas y me la dejé justo arriba de mis rodillas, en donde se encontraban también mis pantalones, que no me había terminado de retirar.

Por mi misma, volví a sentarme en ese sillón y separé de nuevo mis piernas, para que ese chico pudiera ?tocarme?. ¡Estaba sin respirar!, esperando lo que siguiera…

Alcé mis ojos para mirarlo, con unos ojos de súplica y entonces.., él me tocó; me puso un dedo, ¡un solo dedo!, y me sobresalté por completo… Me separó mi vellos púbicos, todos batidos de mis secreciones, hacia cada lado de mi rajada y luego, empezó a deslizarme su dedo de abajo hacia arriba y luego otra vez… Luego fueron dos dedos…, luego fueron los tres, que se me insinuaban entre mis labios, luego entre los pequeños, por arriba y luego también más abajo… ¡Estaba más que mojada?, completamente batida de mis secreciones y de mis venidas?!.

= ¡Ber? naaahhhr? dooohhh…, sí, ahhh…, sí…, ahhh….!.

Gemía en cada una de sus pasadas y giraba mi cabeza y mi cara a los lados, respirando con mucha velocidad. Le empujaba mi vientre buscando su mano y clavaba mis dedos en el sillón, transida totalmente por el placer…

Los dedos de Bernardo se pusieron a recorrerme con mayor rapidez y mayor fortaleza; ¡me estaba dedeando con fuerza!, me los metía y los sacaba, simulando al acto sexual, con sus dedos en vez de pene, y yo abierta, abierta de par en par…

Mis labios mayores estaban inflados y abiertos por el empuje de la carne interior. ¡No me importaba ni adonde estaba, ni quién era, ni con quién estaba, todo lo que importaba era que mi sexo estaba recibiendo placer!.

Me estaba metiendo sus dedos entre mis labios vaginales todos batidos; hacían un ruido?, bastante particular, al entrar y salir.

Estaba tan ensimismada con ese?, ?ejercicio?, que?, el tiempo se me fue por completo, hasta que el ?cucú? de la sala comenzó a repicar, señalando la media noche: ¡Gerardo!, ¡mi hijo!, ¡no debía de tardar en llegar!.

Me separé de ese chico, con las pantaletas y los pantalones atorados a la rodilla, arribita de la rodilla:

+ ¡Gerardo?, no debe de tardar en llegar?!,

Y me lancé a la carrera hacia el baño, dejando a Bernardo descontrolado.

No bien acababa yo de sentarme en la taza del escusado, cuando oí que la puerta se abría y luego unas voces: ¡ya había llegado Gerardo!.

Me lavé la cara, me arreglé lo mejor que pude y salí hacia la sala, a saludar a mi hijo y a despedir a Bernardo.

Le di de cenar a mi hijo, quién me miraba con cara de interrogación, pero ninguno de los dos dijimos nada.

Nos fuimos a dormir y ya ahí, acostada en mi cama, algo dentro de mí comenzó a decirme que había disfrutado muchísimo, que me había gustado a morir y que había sentido mucho más bonito que cuando me acariciaba yo sola, en mi cama.

Me sentí apenada de haberlo hecho, pero con muchas ganas de repetirlo.

La madre de Gerardo en Relatos eroticos de Maduras (relatos eroticos )

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marzo 5th, 2014 >> Relatos Eroticos

Soy santi 4 en Relatos eroticos de Amor filial (relatos eroticos )

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Soy santi 4 en Relatos eroticos de Amor filial (relatos eroticos )

Hablando con mi hermana Belén, la monja, mi madre empezó a cabalgarme llegando al orgasmo en apenas unos segundos, antes incluso de colgar el teléfono, en mi caso era normal mis chicas me habían agotado sexualmente.

- Mama que ha sido esto?

- Verás cariño llevo casi 10 años sin sexo y al ver tu polla empalmada no me pude reprimir.

- Como que llevas 10 años sin sexo? Y papa?

- Tu padre debe tener alguna putita por ahí que le satisface, porque conmigo nada de nada, de nada.

- Ese va a arrepentirse del día que nos faltó al respeto.

- Bueno eso ahora déjalo.

- Pero así y todo que significa el que follases conmigo?

- Pues que te quiero con locura, eres mi tabla de salvación, el hombre que está a mi lado, el que me ha dado apoyo en mi momento más bajo. Te quiero de todas las y voy a quererte siempre.

Vaya menudo lío ya tenía tres maduras pendientes de mi, y sin saber lo que existían entre ellas.

- Mama de esto hablaremos largo y tendido, ahora he de ir a por tu hija, que está esperando en el aeropuerto.

- Muy bien cariño yo voy a ducharme, os espero para cenar?

- No porque mira la hora que es, hay tres cuartos de hora en coche para llegar al aeropuerto, cenaremos allí y al venir nos acostaremos.

- Como tu digas cariño.

Así que me vestí y fui a por mi hermana. Menuda peñora de tía, siempre con la biblia en la mano, la persona más moralista que conocía. Tan solo nos llevábamos cuatro años, pero siempre, se sintió y nos hizo sentir a mi otra hermana y a mí, como si fuese la demostración de la religiosidad. Espero que se vaya pronto porque no hay quien la aguante, y eso que hacía dos años que no la veía.

Llegué al aeropuerto y me dirigí a la sección internacional, si mi hermana era una misionera, estaba en las selvas amazónicas, entre las tribus aborígenes con el fin de convertirlas al catolicismo.

Era inconfundible, aunque no vestía de monja, lo hacía con ropa de los años 50 con un vestido azul marino que le llegaba hasta las piernas, encima el pelo descuidado, no sucio, pero si despeinado, con la piel quemada por el sol sin maquillaje, en definitiva que en vez de parecer una chica de 29 años aparentaba casi 50.

- Hola belén deja que te lleve la maleta.

- Muy amable Santiago.

- Gracias, como están en casa?.

- Pues tu hermana estudiando en el extranjero, padre de viaje (había que guardar las apariencias con él de momento), y mama en casa?.

- Mama? Que no la respetas ya?.

- Me lo pidió ella, no se encuentra muy bien, está algo decaída y se lo recomendó el sicólogo.

- Esa mujer tendría que ser más religiosa y no caería en bobadas.

- Que dices?

- Lo que has oído.

- Cuando hables de la mama lo haces con respeto, y tu como has perdido el mío de momento te llevas tu la maleta._ Dije soltando la maleta al suelo.

- Vaya con el niño que genio.

- Tira para ese restaurante que cenaremos antes de ir a casa.

- No quiero ir a un restaurante de comida rápida, vayamos a uno de comida natural.

- Cállate ya pesada y tira para el restaurante que tengo hambre y me estas calentando.

- Que sea la última vez que me hablas así niñato._ Dijo soltándome un guantazo.

Me cago en la leche, que la tía me ha soltado un guantazo en medio de la terminal internacional del aeropuerto, menos mal que a esa hora no había mucha gente, pero así y todo esta se la devolvía. Así que le dí una fuerte nalgada.

- Escucha yo no soy uno de tus aborígenes, vuelve a darme y te vas a casa a pie, porque imagino que no llevarás dinero para un el transporte urbano.

Rechinó los dientes y me siguió al restaurante de comida rápida. Empezábamos bien con la monja de los cojones. Cenamos sin hablarnos, en el camino de regreso ni mu nos dijimos. Y cada uno se fue a su cuarto a dormis igual de callados.

Al día siguiente bien temprano, mi madre estaba desayunando y le dije.

- Mamá tengo una clase, muy pronto y no me acordaba, así que he de irme inmediatamente.

- Sin desayunar cariño?

- Si mamá ya lo haré si puedo.

Le di un beso y salí a ver a mis chicas, tenía que hablar con ellas, muchas cosas habían pasado desde que las dejé bien folladas. Abrí la puerta y me las encontré a las dos desayunando.

- Hola amor, quieres desayunar?._ Dijo Carmen.

- Pues si la verdad, no he tenido tiempo en casa.

- Nuestro hombre ha de desayunar bien, así que un par de huevos hervidos unas tostadas con mermeladas y zumo de naranja.

- Cámbiame las tostadas por un bocadillo de jamón

- Lo que tú digas.

Así que ni corta ni perezosa se levantó y me lo hizo.

- Ha pasado algo que no os lo vais a creer amores.

- Si? Dinos._ Dijeron las dos

Les conté lo que pasó ayer con mi madre, con pelos y señales, eran mis amores y todo lo sabrían

- Vaya con la Manoli.

Mi madre como segundo nombre tenía Manuela.

- Y que piensas hacer?_ Dijo Ángela

- No se estoy confundido, por eso he bajado a hablar con vosotras, que sois las dueñas de mi amor sexual.

- Está claro que tu madre necesita, un hombre, el amor de un hijo no la llena por completo y el calzonazos de tu padre, parece impotente.

- No sé si es un calzonazos o es que se ha cansado de ella y tiene por ahí desahogo sexual.

- Tiene toda la pinta de ser eso._ Comentó Carmen.

- Pero el problema es que yo disfruté haciéndolo, pero os adoro y no os quiero perder, pero mi madre?

- Nosotros no somos celosas, por nuestra parte no tengas problemas que puedes follar con las tres._ Dijo Carmen

- Y a la vez, si ella quiere._ Dijo Ángela.

- Gracias mis amores.

- Te queríamos comentar otra cosa. Te acuerdas que ayer se murió nuestro administrados?._ Dijo Carmen.

- Era una buena persona, muy amigo de nuestros maridos, verás a nosotras nos educaron para ser esposas y madres, nada sabemos de cuentas ni de administraciones. De hecho hasta que mi marido murió no tuve una tarjeta de crédito._ Dijo Ángela.

- Eres mi amo y el amante de Ángela, queremos que te encargues tu de administrar nuestro patrimonio._ Continuó Carmen

- Pero yo soy de letras, poco se de números._ Contesté yo.

- Pero has nacido en la nueva era, sabes manejarte más que nosotras, por no saber no tenemos ni móvil, ni ordenadores ni nada de la era electrónica._ Dijo Ángela

- Además te estamos ofreciendo un trabajo legal, queremos que te des de alta en la seguridad social, no como hasta ahora que t dábamos cada vez que nos follabas. No eres un puto, eres nuestro amo y señor.- Dijo Carmen

- Y ahora lo serás de forma efectiva._ Apostilló Angela.

- Bueno chicas, pues acepto.

- Hemos llamado a nuestro abogado él se encargará de preparar los papeles para darte poder absoluto en todas nuestras cosas._ Dijo Carmen.

Pasamos media hora hablando de mil cosas, además de hacer un sexo alucinante, también estábamos tremendamente a gusto contándonos mil y una tonterías. A eso también contribuía el que mientras hablábamos, Ángela y Carmen se turnaban para darme una suave paja.

- A partir de ahora quiero que en casa sólo llevéis un vestido, no mejor una bata, y nada más debajo.

- Como tu quieras,_ Dijeron mientras se desnudaban

- Bien zorritas quien quiere ser follada primero?

- Yo que soy la mayor y eso es un grado._ Dijo Carmen.

Carmen era una sumisa integral, con un gusto por el masoquismo ligero.

- A cuatro patas esclava.

- Si mi amo.

Sin prepararla le metí por su coño. Ella soltó un puro grito de placer, el pollon de su esposo viudo se lo había agrandado sobremanera, por lo que al contrario que su hermana no le dolió una sacudida tan tremenda. Empecé a follarla por detrás y se me ocurrió una idea.

- Angela cógela por los hombros y empújala marcando mi ritmo.

Ella ni corta ni perezosa hizo lo que le mandé, eso me dejó las dos manos libres por lo que empecé a darle palmadas en sus dos nalgas a la vez. Sus gritos de placer se incrementaron al mismo nivel que sus improperios, en la segunda corrida deje de darle nalgadas y apreté fuertemente sus pezones, vi que no aguantaría mucho más y le dije a Ángela

- Suéltala y cuando yo te avise suéltale una bofetada bien fuerte. Cuando noté los estertores de su tercer orgasmos.

- Ahora dale una ostia a tu hermana.

Menuda bofetada le dio pero eso provocó que no aguantase más el placer y se desmayase. La verdad si Carmen no se desmayaba de placer no era feliz.

- Como quiere ser follada mi amante?.

- Dame caña sin tregua.

- Como tu quieras

La tumbé en la cama y empecé a darle profundas metidas. Ella gritaba como una loca, estaba sorprendido de mi aguante, follar con estas dos obsesas sexuales me daba cada día más aguante, así y todo a los diez minutos de esta cabalgada Ángela se corrió y yo lo hice en su boca, llenándosela de leche.

- Guau nene me has dejado baldada.

- Pero no me digas que no estás bien satisfecha.

- Eso ni lo dudes.

- Ángela se acabó ya el luto, vuestro hombre os lo ordena, hoy mismo salís de compras y empezáis a vestiros como las mujeres que me hacen feliz. Y lleva a tu hermana a un estilista y que le hagan el pelo más moderno, que lleva pelo de abuela de 80 años. Subo a ver a mi madre que la dejé con la pesada de mi hermana y no quiero que me la deprima más.

- Muy bien mi amor.

Subí a casa y como temía Belén estaba, soltándole un sermón moralista, tan estúpido como contraproducente. Por lo que aprovechando que no me habían oído entrar le solté un fuerte cachete a Belén.

- Santurrona deja a la mamá tranquila.

- Solo le estoy recordando cual es el papel de la mujer en la casa.

PAF otro coscorrón

- El papel la mama en casa es el de estar por encima del cabrón de tu padre.

- Tenle más respeto que es nuestro padre.

- Que te va otro coscorrón. La mama en esta casa, para que te hagas una idea, es sagrada para ti, y si ella no se defiende porque eres su hija y te quiere, ya lo haré yo por ella. Te queda claro?

- Esto no va a acabar aquí, no se lo que te crees, pero no esres el hombre de esta casa.

En ese momento mi madre tomó la palabra.

- Si lo es, está a mi lado desde que me ocurrió el colapso, me ha cuidado como a un padre, me consuela como un hombre y me quiere como un hijo. Indudablemente es el hombre de la casa.

- Madre Santiago no es Padre, además ni le tiene ni el respeto de llamarla de usted.

- Yo le pedí que me llamase mama, pues es mi cariño, y goza de mi amor más sincero, en cambio tú vas a seguir llamándome de usted, hasta que te ganes ese cariño.

- Marcho a la iglesia a rezar._

Dijo con la cara roja de ira mi hermana, mientras cojía su chaqueta y de un portazo se marchaba.

- Mama te quiero sinceramente, pero hemos de hablar de lo que ha pasado esta mañana

- Verás mi amor, eres el primer hombre que me llena completamente, te quiero sin ningún tipo de duda y no solo como hijo también como hombre. Y después de ver que tu polla respondía ante mi cuerpo vi la oportunidad de demostrártelo con hechos.

- Yo también te quiero, pero he de ser sincero contigo, Me estoy tirando a Ángela y a Carmen.

- Las vecinas del quinto?

- Si

- Ya lo sabía.

Eso sí que me dejó totalmente descolocado, pues pensaba que había sido más que discreto.

- Como lo adivinaste mama?

- Verás era evidente, primero el coche, nadie deja un coche tan imponente como ese a un simple vecino. Además tengo un cliente que vive en el chalet que hay junto al de Ángela, y un día que fui a llevarle unos papeles os vi entrar.

- Vaya y que piensas pues

- Que te las folles no me importa, que las quieras me da algo de celos, pero se seguro que a mi me quieres más que a ellas, y eso me basta

- Y que hacemos a partir de ahora.

- Vamos a dormir juntos desde hoy mismo.

- Pero y Belen?

- Tu duermes en el piso de arriba, yo finjiré que me acuesto en mi cuarto, hecharé el pestillo por dentro y subiré por la escalera exterior que une los dos pisos, que está en la terraza.

- Vaya lo tenías todo pensado ya.

- Esta noche he dormido poco, y he tenido mucho en que pensar. Quiero que seas mi hombre, que me abraces que me beses, que me hagas sentir mujer, a mi no me rije el sexo, necesito el cariño que nunca tuve, ni de mis padres, ni de mi marido, por supuesto soy mujer y quiero que me hagas el amor, pero con delicadeza, pero sólo cuando lo necesite.

- Pero si te abrazo y te beso en la boca, la mojigata de Belén no sospechará nada?. Y que hacemos de Padre?

- A tu hermana le diré que me lo ha recomendado el sicólogo, y de tu padre, lo destruiremos de todas las formas posibles. Esta mañana, nada más irte he hablado con mi equipo de investigadores y les he pedido que saquen todos los trapos sucios de tu padre, y cuando los tenga, le voy a pedir el divorcio.

- Esta es mi madre.

Me levante de mi silla y le di un abrazo de oso y un beso nada filial, pero bueno ya se encargaría ella de mentir a mi hermana.

- Esta tiene fuerzas aun para hacerme el amor, esta es una de las ocasiones en que necesito un contacto, muy estrecho contigo.

- Y si vuelve Belén

- La tontorrona se ha ido sin llaves así que tendrá que llamar antes de entrar.

Cogí en volandas a mi madre y me la llevé a mi cuarto, yo dispongo de una cama de matrimonio, pues siempre me gustó dormir bien cómodo. La tumbé en la cama y mediante besos caricias y abrazos nos fuimos desnudando.

- Mama tus pechos no son naturales.

- Cuando nacisteis vosotros, se me bajaron los pechos y a tu padre no le gustaban por lo que nada más nacer tu me los operé.

- Menudo idiota.

- Lo sé, tu no me lo hubieses permitido verdad mi amor?

- Jamás, además tienes un cuerpo, muy cuidado gracias a lo que te has machacado en el gimnasio.

- Mama los pechos, que por idiota no permití que hicieses de pequeño.

Empecé con mucha delicadeza a mamar besar y lamer sus pechos, mientras ella suspiraba, cada vez con más intensidad. Bajé poco a poco por su vientre hasta su coño descuidado y empecé a comérmelo, ella dio un respingo y dijo.

- Dios niño que bueno que es esto, nunca antes nadie me lo había hecho, que gozada, que placer más infinito, me corro mi amor.

Y efectivamente se corrió en mi cara, mi madre no es de corridas ostentosas, sabes que se ha corrido, porque lanza un suspiro muy profundo. Después de recuperarse de la corrida yo estaba totalmente empalmado, por lo que la penetré, muy despacio y con mucha delicadeza, notando como se acoplaba a mi polla centímetro a centímetro.

- Tu polla es perfecta para mi coño me llena por completo.

- Lo sé eres mi otra mitad.

En aquel momento lo supe, ella era la mujer de mi vida, si era algo incestuoso, pecaminoso e ilegal, pero no podía podía negarlo, ella era mi mujer. Si quería sinceramente a las vecinas, pero mi amor verdadero era la mujer a la que estaba empalando poco a poco. Cuando entré completamente se volvió a correr, y empezamos a hacer el amor, no volvimos a corrernos hasta media hora después, fue un sexo tantrico, que placer más infinito, algo memorable, celestial una gozada.

- Mama voy a correrme lo hago dentro de ti.

- Si tu padre me obligó a liarme las trompas cuando tu naciste._ Dijo mi madre arrebatada por el placer.

Cuando saque mi flácida polla de su coño nos vestimos y nos bajamos al comedor, sentándonos uno al lado del otro abrazándonos.

- Mama, porque tienes el coño tan descuidado.

- Porque tenía que cuidarlo si nadie lo usaba.

- Pues así a mi no me gusta.

- Y como me le gusta a mi chico?

- A ti no te pega tener tanto pelo. Yo me lo recortaría hasta dejarlo más fino. Pero no te lo depiles completamente, mi mujer ha de tener pelos en su coño.

- Como quieras mi amor, así lo haré. A partir de ahora iré al gimnasio contigo, quiero que mi cuerpo esté a la altura del de mi chica.

- Muy bien cariño, pero hazlo porque te apetezca, a mi me gustas así como estás.

- Me apetece estar a tu lado, todo el tiempo que quiera.

- Bien mi luz.

- Te importa que me siga tirando a las vecinas?

- No se que ellas te dan un sexo, más salvaje, que a mí no me gusta, por lo que quiero que con ellas desfogues tu instinto animal.

- Eres un sol mamá.

- Voy ha hacerte algo que nunca le he hecho a tu padre.

Y ni corta ni perezosa se puso de rodillas frente a mi y sacando mi flácida polla me dio una soberbia mamada, que me devolvió la rigidez e hizo que me corriese en su boca. Ella mostrándome el semen en la boca, me dejó ver como se lo tragaba deleitándose con su sabor.

- Nunca se la habías mamado al cabrón?

- Nunca me había comido su semen.

Estas tías me vuelven loco de amor y lujuria, que más podría pasar?, Tanta felicidad me embargaba que estaba flotando.

Entonces sonó el móvil de mi madre y tras estar unos diez minutos hablando, colgó.

- Es mi jefa de investigadoras, que viene a casa, que ha de mostrarme algo preocupante.

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