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Espiando en la playa a joven en bikini (Video)

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marzo 25th, 2014 >> Amateurs, Porno

Espiando en la playa a joven en bikini (Video) (porno pendejas pendejas amateurs )

Que buena idea llevar una cámara HD a la playa… No importa si le entra arena y se daña, vale la pena el riesgo si podemos estar espiando a una joven en bikini en la playa!
Un video amateur en excelente calidad, de 10 minutos de duración, donde un hombre se pone a espiar con el zoom de la cámara a esta hermosa chica joven morocha en la playa, ella tiene un culo hermoso y el bikini con la cámara en alta definición se le ve absolutamente todo y en detalle!
Un excelente video de entanga, de una chica en bikini en la playa, muy bella, que toma sol con el culo hacia arriba, tiene la cola llena de arena y cuando se pone en 4 y la cámara registra esos momentos, todos quedamos boquiabierta!

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La culpa del mojito en Relatos eroticos de Infidelidad

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septiembre 24th, 2013 >> Relatos Eroticos

La culpa del mojito en Relatos eroticos de Infidelidad (relatos eroticos )

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La culpa del mojito en Relatos eroticos de Infidelidad (relatos eroticos )

Me he descrito alguna vez ya, soy Mayte, de Cartagena, 36 años, 165 cmts. de altura, bonito y cuidado cuerpo, esta es una aventura real, que me sucedió hace unas semanas

Mi marido y yo veraneamos en Campoamor, un pueblecito en la Costa Blanca (Alicante), es un sitio tranquilo, casi aburrido, aunque tiene una zona de marcha más bien para extranjeros, pero nos gusta, y veranemos en él desde hace años.

A mediados de este mes (agosto), bajamos a la playa, como siempre por la tarde, nos agobia la playa llena de gente, los niños llenándote de arena, y el calor sofocante del mediodía. Pusimos las esterillas en la arena, y la toalla encima y nos dispusimos a pasar una tranquila tarde tomando el sol y baños de fresquita agua salada.

Como siempre mi marido se quedó durmiendo boca arriba, mientras yo leía uno de los libros que había previsto terminar en el verano.

Alrededor nuestro pero no muy cerca, al estar la playa más bien vacía, se sentó una pareja de chicas acompañadas de un chico más joven que parecía ser el hermano de una de ellas, un matrimonio de mediana edad, y un chico que parecía extranjero.

Como mi marido no me hacía caso alguno, pensé que sería bueno que cuando despertase pudiese contemplar lo que pasa con una mujer que no está bien atendida. Así que me quité el sujetador del bikini, y me extendí por todo el cuerpo incluidas las tetas bronceador suficiente para evitar dolorosas quemaduras.

Los tres chicos de mí alrededor, el jovencito, el extranjero y el marido, me miraban de soslayo cada vez que podían a fin de no llamar la atención a sus acompañantes, y para evitar que me sintiese observada y me tapase los pechos.

Media hora después se despertó mi marido, y me miró con aire extrañado al verme despechugada. Y después miró en derredor para intentar comprender la causa de mi repentino exhibicionismo, al no ser normal en mí en una playa familiar como es esa. Una vez conseguido mi propósito me coloqué la pieza superior del bikini.

Ya eran las siete de la tarde, el sol había bajado y estábamos planteándonos irnos. De pronto una voz con un claro acento anglosajón, desde detrás le dijo a mi marido.

- Juegass a la petankaa?

Al volver la cabeza observó al extranjero con dos bolas de petanca metálicas. Y mi marido que se lavantaba presuroso diciendo.

- Por supuesto! Vamos a resolver el tema del Peñón, nos lo jugamos a una partida!

Ambos rieron la ocurrencia de mi marido, que daba por sentado que el chico era inglés, al menos tenía toda la pinta.

Tras la partida de petanca, que evidentemente perdió mi marido, y con ello los derechos a la soberanía del Peñón puestos en juego. Aparecieron por mi lado con tres botellines de cerveza bien fría, una para cada uno de nosotros.

- Mayte. Este es Mathieu, pero todos le llaman ?Guiri?. Es escoces de Escocia! Vaya unos huevos que estupidez he dicho! Como siempre mi marido con sus tonterías me presentaba a Mathieu.

- Segñora es un placer! Dijo el guiri, mientras hacía una graciosa reverencia.

- Caballero! Dije yo levantándome e imitando a modo medieval un saludo principesco.

Comenzamos una agradable charla sobre su vida en Glasgow, nos dijo que le quedaban dos días de vacaciones y que sus amigos anglosajones ya habían retornado a la Gran Bretaña y se encontraba un poco solo. El chico era majete, de uno ochenta de estatura, pelo tirando a pelirrojo, guapo sin pasarse, y fuerte sin ser musculoso.

Nos despedimos pensando que no lo veríamos más y volvimos a casa.

Al día siguiente estuve pendiente de ver si aparecía, pero no hubo manera. Me sentí defraudada, creía que iría para poder hablar con él un ratito, me había picado la curiosidad. Como sabía que al día siguiente se iría pues mentalmente me despedí de él para siempre, o por lo menos hasta el año que viene.

Por la noche mi marido me llevó a cenar a Torrevieja (una ciudad cercana), y tras la cena, no teníamos sueño y me propuso invitarme a un mojito (aunque él ni toma ni le gustan) en la orilla de la playa. Fuimos a un Chiringuito (bar en la arena) en la playa de la Glea en el mismo Campoamor (una playa cercana a la que normalmente vamos a bañarnos).

Aparcamos frente al mismo. El lugar es paradisiaco por la noche, una playa inmensa de fina arena, un mar en calma, las luces a lo lejos de los pescadores, y un Chiringuito bonito con sillas y mesas, y agradable música ambiente, bajo las luces de colores. Tomamos asiento y esperamos al camarero.

- Que desean los segnores?

Ambos volvimos la cabeza a un tiempo. Era Mathieu, o sea ?el guiri?. Nos quedamos parados sin saber que decir. De pronto apareció una sonrisa en su cara.

- Ja, ja! Es broma, yo no soy el camarero. Os vi y pensé, voy a gagstarles una broma.

- Ja, ja! Reíamos con él.

- Puedo sentarme con vosotros, estoy sólo y es mi última noche en España.

- Claro, claro! Dijo mi marido yendo a buscar una silla para él. Lo colocó entre ambos.

Mientras yo repasaba mi indumentaria, y pensé que menos mal que me había colocado la mini vaquera, y una camisa blanca que transparentaba mi blanco sujetador, con la que me veía muy sexy. Me gustaba la forma con la que me miraba el guiri.

La conversación como el otro día era amena y divertida. Mi marido traía cervezas y más cervezas para ellos, y para mí ya iba por el tercer mojito, y me reía por cualquier cosa.

El chico se excusó para ir al aseo a aliviar tanta cerveza.

Entonces mi marido me dijo?

- Te gusta el guiri, no?

- Sí me gusta mucho, me rió mucho con él.

- No me refiero a eso.

- Sé a qué te refieres y sí, está buenísimo.

- Pues es el último día que estará aquí.

Me callé porque me dio temor preguntar si eso quería decir que me iba a fastidiar, o que aprovechara la ocasión, y si preguntaba a lo mejor escuchaba lo que no quería. Así que mejor callarme.

El guiri volvió con la sonrisa en la cara.

- Porque no nos sentamos en un patinete?

Efectivamente en la orilla del mar, hay una zona de patinetes de pedales que durante la noche, están varados, pues no se usan.

- Un chico los vigila pero no creo que diga nada si nos sentamos sin hacer tonterías. Aparte está en la barra y creo que está más bien borracho de tanto beber, no creo que ni nos vea. Apostilló el guiri.

Con la bebida en la mano, nos dirigimos allí, mi marido y Mathieu se sentaron en el lateral del patín, y yo con mi minifalda no sabía dónde colocarme, pues estaban llenos de arena.

Me senté sobre las piernas de mi marido, con las piernas hacia Mathieu, no era cuestión de darle la espalda.

Evidentemente desde donde estaba podía observar mis braguitas blancas a la perfección. No dejaba de lanzar miraditas a hurtadillas, y me estaba poniendo algo cachonda ya.

Mi marido dijo de bañarse a la luz de la luna, lo que alegró mucho a Mathieu, yo no quise, eso de bañarse en braguitas no me va nada.

Ambos se quitaron rápidamente la ropa y se metieron corriendo al agua en calzoncillos, todo un espectáculo.

Tras un rato de hacer el tonto, que esperé de pie, pues no tenía donde sentarme con garantías, salieron del agua entre risas.

Mathieu se secó con su propia ropa. Pero mi marido había dejado la ropa en la arena y no estaba en condiciones de servir de toalla.

Nos sentamos de nuevo en el patín, pero no podía hacerlo encima de mi marido estaba totalmente mojado, así que le dije.

- Pues me duelen las piernas de estar de pie. Con tu permiso me siento en las piernas de Mathieu.

Mi marido hizo un gesto de esos de me da igual. Por lo que me senté encima del guiri.

Estuvieron contando lo fría que estaba el agua, pero lo guapo que es bañarse de noche completamente solos, y tal y tal?. durante un rato.

Mi marido viendo el panorama, dijo?

- Queréis unas bebidas.

- Si por favor yo quiero otro mojito. Le dije con cara de ?estoy algo salida?

- A mí me apetece otra cerveza. Dijo el escoces.

Mi marido se agachó cogió sus pantalones, que es donde lleva el dinero. Y echó a andar.

- No tengas prisa mi vida, no sea que te caigas en la arena. Le dije cuando llevaba dos metros alejado de nosotros.

- Vale, iré despacio!

Yo seguía sentada sobre el escocés, y él estaba que no sabía que decir, la situación le superaba.

Entonces se me ocurrió algo extraño.

Miré para abajo, y le pellizqué un pezón.

Pegó un saltito, y se encogió, levantó la mirada pero no me dijo nada.

Así que le pellizqué el otro pezón. Otro saltito, otra miradita y nada.

Cuando fui a repetir la operación, me dijo?

- A que te cojo yo a ti también las tetas!!!

No hice ni caso, otro pellizco se lo dejó claro.

- Seraaaaaaaass!!!! E intentó pellizcarme a mí.

Comenzó una guerra de manos, y manotazos, que yo tenía pensado perder en el momento que me interesara.

Al final el varón pudo más. Jaja!. Y me cogió una teta por encima de la camisa.

- Llevas ventaja, llevas sujetador.

Metí la mano y me lo quité. Se me transparentaban las tetas a través de la camisa perfectamente.

- Y ahora!!! Le reté

- Esta vez no se cortó, me pellizco un pezón. Y ahora di yo el saltito. Luego el otro. Mientas yo intentaba pellizcarle a él, pero se defendía bien.

- La camisa con el trajín se me abrió y las tetas estaban materialmente al aire.

En la lucha su cabeza quedó cerca de ellas. Entonces paré y me quedé muy quieta. Él entendió el motivo, así que acercó su boca a uno de mis pezones y lo chupó.

Yo cogí su cabeza y la apreté contra mí. Después apartó su cabeza y me comió el otro, al tiempo que chupaba me daba mordisquitos. Estaba a cien, me estaba calentando una cosa mala.

A lo lejos vi venir a mi marido.

Cuando llegó estábamos muy formalitos. Aunque el sujetador blanco en el suelo, era bastante evidente.

Mi marido nos dio la bebida. Me miró, después miró el sujetador. Se agachó hacia mí y me dio un beso en los labios diciéndome?

- Cariño me apetece dar una vuelta en soledad a la luz de la luna. Estás de acuerdo?

- Si cariño, claro lo que tú quieras.

- Tardaré unos veinte minutos.

- De acuerdo mi vida, aquí te esperamos. Te quiero!

- Lo sé.

Dio la vuelta y echó a andar hacia el final de la playa.

- Se ha dado cuenta tu marido? Me preguntó con cara de asustado.

- Sí claro, por supuesto. Pero me quiere y sabe que me apetece estar un rato contigo.

Se calló no entendiendo bien la situación, pero con los ojos fijos en mis pechos al aire esperando sus caricias no había nada más que pensar ni que decir.

Se lanzó a comerlos con avidez, a morderlos y a meterme mano por todos los lados. Sus manos subieron por mis muslos, y entraron en contacto con mis braguitas, totalmente húmedas, por fuera de ellas comenzó a pasar un dedo arriba y debajo de mi vulva, y a pararse durante ratitos en mi botoncito el placer. Me escurría de gusto.

De pronto me puso en pie. Y con delicadeza y lentamente me quitó la camisa. Desde el chiringuito se nos podía ver perfectamente. Y estoy segura que más de uno de los pocos clientes, se dio cuenta de lo que pasaba. Así que me cogió de la mano y me llevó al final de la zona de patines. Allí se puso de rodillas y me cogió de la cintura, me desabrochó la falda y tiró de ella hacia abajo hasta llegar a la arena. Después cogió de los laterales mis braguitas blancas y las jaló hasta sacármelas por los pies.

Pegó su nariz a mi palpitante coñito, de pronto noté la punta de su lengua tocar mi clítoris. Me estremecí de placer. Me empujó suavemente y me dejé caer en la arena. Ya detrás de los patines no se veía nada desde el chiringuito.

Metió su cabeza en mi coñito y durante unos minutos estuvo lamiendo todo mi coño, arriba y abajo, deteniéndose en el clítoris, hasta que no pude más y me corrí casi en silencio, pero no pasó desapercibido para él.

Entonces se quitó el calzoncillo, hasta ese momento no había visto nunca una polla de un pelirrojo. Me extraño el color de sus pelitos, creía que serían también morenos, pero no eran pelirrojos aún más claros que sus cabellos.

La verga era más o menos como la de mi marido, así que no note nada nuevo excepto que no era la suya cuando la acaricié, ya estaba dura como una piedra. Me indicó que se la chupara.

Normalmente no me gusta chupar pollas, solo la de mi marido, pero me dio pena, y como estaba recién lavadita en agua salada. La cogí y la chupé. Estaba buena como la de mi marido así que seguí chupando y chupando, hasta que comenzó a salir líquidito, y entendiendo que además podía correrse paré.

Comencé a darle una paja aprovechando la saliva.

Entonces me dijo?

- Quieres que te folle!

- Si quiero, llevas condón.

- No, ese es el problema.

- Entonces mejor no.

- Es queeeeeeee.

- Si no llevas condón te doy una paja y ya está.

- Por favor.

- No.

- Por favor.

- No.

- Sólo la puntita, vale?

- No.

- Sólo la puntita, por favor.

Me daba pena, era su última noche, así que le dije?

- Solo la puntita, pero cuando vayas a correrte la sacas, eh?

- Vale. Dijo todo contento de alegría.

Se colocó encima de mí en posición.

Colocó su verga en la entrada de mi cueva del placer. Y con un movimiento de culo metió todo el glande. Me creía morir de gusto, durante unos segundo aguantó la situación, no necesitaba más polla. Así estaba bien, estaba siendo mediofollada por un mediodesconocido, con anuencia de mi marido, madre mía, me corría sólo de pensarlo.

De pronto noté que ya era media polla lo que tenía dentro.

- No me la metas toda eh!

- Vale, me dijo y se retiró un poco.

Estaba que se me iba la cabeza de gusto, casi no podía ni pensar. Me descubrí a mi misma diciendo?

- Joder, fóllame entera de una vez. Métemela toda, cabrón! Rómpeme el coño yaaaaa!

Tomó su culo y me la metió hasta dentro.

Que gusto, me creía morir. Me iba a correr. Comenzó a darme culazos, un mete y saca, trepidante, pero corto, en unos cinco segundos grité? Me corrooooooo!!!

Todo mi cuerpo se convulsionaba de placer, me sentía al borde de perder la consciencia.

El dio otro par de culazos más, y de pronto sacó rápido su polla. La leche le salía a borbotones, cayendo por mi pubis con sus escasos pelos. Como si fuera un volcán no paraba de emanar leche y más leche. Dejé que me la echará toda por el coño, me apetecía sentir el líquido calentito recorriendo mi pubis y vulva.

- Es tarde. Le dije.

Nos levantamos, sin hablar más, y nos arreglamos la ropa.

Justo el momento, pues al fondo veíamos a mi marido volver. Nos sentamos de nuevo en el patín, como si nada hubiera pasado.

Al llegar mi marido me dio un beso.

- Despídete de Mathieu que nos tenemos que ir.

Con un beso y un fuerte abrazo, nos despedimos hasta al año que viene.

Al llegar al casa mi marido me dijo.

- Lo has pasado bien.

- Sí, mucho.

- Pues eso es lo importante. Te quiero!

Me besó como siempre hace como muestra de aprobación de mis actos, fueran los que fueran.

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agosto 21st, 2013 >> Argentinas, Porno

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Polvo en las duchas de un vestuario

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marzo 31st, 2014 >> Porno

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Esta tetona necesita darse una ducha por lo que entra al que ella cree, es el vestuario femenino. Cuando ya se está duchando y masajeándose esas preciosas tetas naturales, aparece un hombre que también quiere ducharse, ya que al parecer ese era el vestuario de los hombres.
En ese momento llegan a un pacto en el que cada uno se duchara en su ducha sin molestar al otro, aunque acaban poniéndose cachondos y follando como nunca en el vestuario.
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La playa caliente en Relatos eroticos de Maduras

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febrero 17th, 2014 >> Relatos Eroticos

La playa caliente en Relatos eroticos de Maduras (relatos eroticos )

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La playa caliente en Relatos eroticos de Maduras (relatos eroticos )

Hola a todos hace tiempo que leo vuestros interesantes relatos y hoy me he decidido a emprender el primero de mi puño y letra.

Rosa mi mujer es una mujer de 45 años andaluza, con rasgos haciendo honor a su tierra, es decir, la típica morenaza de enormes curvas y cara guapa y no es porque quiera describirla así, es así, todo ello en un entorno de 1,68 de altura por 62 kg de peso. Yo Rafa tengo un año más que ella y soy un tío delgado de ojos verdes una dotación normal y eso si muy morboso, como ella.

La acción de este relato comenzó un día de este pasado verano, cuando ambos estábamos de vacaciones en la costa del sol, llevábamos dos días cerca de Marbella cuando cenando una noche nos comentaron que había una playa nudista cerca, durante la cena rosa llevaba un vestido blanco de licra muy pegado y cortito en los que se remarcaban sus pechos y ese culazo que me vuelve loco aun a los 18 años de casados , luego mientras tomábamos unas copas hablamos sobre la idea de acercarnos a ver qué tal, ya alguna vez que otra fuimos a alguna playa de este tipo, pero con la ayuda de las copas y demás rosa empezó a fantasear con que se podía dar el caso de conocer alguna pareja y tener algo de morbo lo que yo empecé a alimentar con que algún joven se le ofreciera a ella y lo que me pondría esa situación al igual que estar con una joven los dos, en fin que tal toda la conversación fue subiendo de tono de tal manera que acabamos en el trayecto de el bar al apartamento follando como locos en el coche de una manera pasional. Rosa estaba tan cachonda que me comió la polla de una forma que me hizo flipar me la puso tan dura que pensé que me iba a estallar, lo que nos hizo salir del coche y en el descampado que nos encontrábamos ponerla de espalda y darle lo que se merecía, se la metí del tirón y dio un grito de gusto y dolor, que me puso más a mil, estuve dándole bien durante un buen rato mientras no dejaba de acariciarle sus pechos, por fuera de su vestido, cuando se la tenía totalmente clavada, note que me aguantaba la polla como un guante con su vagina y los latidos de ella al tener el primer orgasmo, así que me quede quieto y luego seguí de forma brusca dándole aun mas fuerte sujetando sus caderas hasta que note que me corría y le llene su coño de toda mi gratitud por el polvo que me había regalado mi querida esposa. Nos fumamos un cigarrillo y seguimos hacia el apartamento.

Al día siguiente nos despertamos a media mañana, amaneció un día estupendo de playa, lo que nos empujo a prepararnos para disfrutarlo, desayunamos, preparamos unos bocatas y una neverita con unas cervezas y algo mas y nos fuimos a la calle sin decidir a qué playa iríamos, una vez en el coche yo ya tenía mi idea, seré sincero, tome dirección a buscar la playa nudista de la que nos hablaron.

Rosa: ¿A qué playa vamos vida?

Yo: No lo hablamos anoche, jajaja

Rosa: Bueno podemos ver que tal esta, pero no te hagas muchas ilusiones que nos conocemos eh. Lo de anoche solo fueron palabras.

Ya sabía yo que empezaba a poner trabas a las fantasías de la noche anterior pero en mi mente seguían vivas todas aquellas fantasías con las que alimentamos la situación que vivimos en aquel descampado. En menos tiempo del pensado estábamos cerca de la playa en cuestión, era un camino de tierra con árboles y había que cruzar como unas dunas con arbustos para llegar a la orilla, durante el trayecto vimos algunos tíos paseando y alguno que otro tendido por las dunas, tomando el sol, algunos en pareja nos imaginamos que serian gay y alguna pareja que otra de guiris también, llegamos a la orilla y eche un vistazo para ver donde clavar la sombrilla, vi una pareja que la chica no parecía estar mal y me acerque sin obviar mi intención quede donde quería . Pasamos un buen rato tomando el sol después de desnudarnos totalmente y ponernos bronceador y nos dimos unos baños yo intente ponerme cariñoso diciéndole a rosa lo buena que estaba la chica de al lado y tal pero me corto el rollo, y empezó con las risas y sus bromas, el calor se pronunciaba y las cervezas iban apaciguando a esta y a la vez haciendo su efecto en ambos. En un momento vi a Rosa que miraba a nuestra izquierda mucho, entonces encontré el motivo había dos chicos de unos 20 a 25 años de estos de gym y que le habían llamado la atención con toda seguridad, uno era moreno así como con rasgos árabes y el otro se veía mas español, lo que demostró cuando le oí vocear al otro si estaba fría el agua, rosa ya vio que me percate de su interés y empezó a sonreír pícaramente, estaban ambos de pie en la orilla y el moreno lucia una polla que hizo que rosa se levantara las gafas de sol, cuando la vio, yo me sonreí y ella se volvió a percatar el otro tampoco se quedaba atrás pero no llegaba a su altura.

Yo: ¿Otra cervecita morena?

Rosa: jajaja venga que calor tengo

Yo: ya lo veo cielo ya lo veo es normal

Rosa: ¿porque los dices?

Yo: porque la hace, hace un calor de cojones?

Rosa se reía a carcajadas y sabía como nadie leerme el pensamiento, como yo a ella.

La pareja de al lado se marcho y cuando eran las 3 de la tarde aproximadamente la playa se empezó a quedar mas vacía, nos comimos los bocatas y rosa seguía disimuladamente con su juego visual y sus cervecitas empezaban a hacer efecto, al igual que el calor iba en aumento. Y las miradas de los dos chicos hacia rosa también aumentaban, hasta el punto de coincidir con ella en el agua y cruzar una sonrisa a la vez de una mirada a sus pechos que no me dejaron con dudas de cómo les estaba poniendo mi morena.

Yo: no veas que miradas te han echado los dos eh

Rosa: parecen simpáticos si, y bueno ellos también están de muy buen ver eh

Ese comentario ya empezó a ponérmela morcillona y ella se percato de ello.

Me fui al chiringuito por unos cafés y un par de cubatas, cuando volvía, vi al moreno arrodillado delante de rosa, estaba pidiéndole fuego y vi de lejos la actitud de rosa moviendo el pelo como cuando está en plan, la conozco y sé que hacía. El chico no quitaba sus ojos de las tetas mientras encendía el cigarrillo.

Yo: no te puedo dejar sola eh, jajajja

Rosa: jajaja querían fuego, pero yo creo que algo mas tampoco lo rechazarían.

Yo: ¿jajajaja y tú?

Rosa: ¿quién sabe? Espera que me beba el cubata, jajjajaja

Era mi oportunidad, rosa estaba en su punto y tenía que aprovecharlo, me di un baño y al salir desde la orilla ya que los únicos que podían oírnos eran los dos chicos le dije a rosa?

Yo: cuando nos tomemos eso, voy a traerme otros dos y nos vamos a ir ahí arriba a la sombrita de los arbustos a dormir la siesta, ¿te parece?

Ni que lo hubiera hablado con ella, miro a los chicos, ellos estaban pendientes del comentario, y me contesto?

Rosa: Perfecto lo que tu digas, intimidad, jajaja

Así fue volví con dos cubatas cogimos las cosas y subimos un poco hasta encontrar un recodo en que no había camino y un arbusto altito que daba la sombra, estiramos las toallas y nos acomodamos. Antes de sentarme en la toalla me pareció ver a los dos chicos caminando hacia nosotros.

Yo: No te quitaban ojos eh

Rosa: Ni yo a ellos que quiere que te digas, me estaba poniendo la situación.

Yo: pues creo que vienen por ahí, ¿quieres que los llame?

Rosa pensó que estaba tirándome el rollo, y se puso de pie como un resorte a mirar, lo que coincidió en el momento en que se acercaban los chicos a unos metros.

Chicos: Hola de nuevo

Rosa: Hola q tal

Yo: Hola aquí estamos más tranquilos, soy Rafa.

Yahid: encantado yo Yahid.

Rosa: Yo soy Rosa.(con dos besitos de acompañamiento rozando sus pezones por el pecho del chico)

Carlos: Soy Carlos, (se acerco a recoger otros dos besos y otro arrimon)

También me saludo a mí.

Rosa: que calor eh, aquí parece que corre algo más de aire

Mientras volvía a sentarse quedando su cabeza a la altura de las piernas de Yahid y mirando con disimulo su polla que estaba algo morcillona, hizo el gesto de hacerles sitio.

Los dos chicos estaban casi frente a frente a rosa con sus toallas pegadas a las nuestras ya sentados también y yo al lado de ella con toda la panorámica dispuesta.

Yo: Rosa es muy calurosa, sobre todo cuando venimos a la playa le dan unas calores, jajajajjaja.

Comente mientras le echaba el brazo por encima y sin que lo esperara le acariciaba una teta.

Rosa enseguida me miro como extrañada pero a la vez compinchada y los chicos se miraron entre ellos igualmente y sonrieron.

Carlos: Yo con una mujer como rosa también noto más el calor eh, jajaja

Yahid: cualquiera, jaajajja

Rosa: venga ya, pero si podría ser vuestra madre.

Yo: ¿eso pensáis chicos? Yo creo que pensáis en otra cosa.

Yahid estiro su mano y pregunto

Yahid: ¿puedo?

Acariciándole una teta a rosa, ella me miro y yo asentí y el prosiguió con la caricia a la vez que decía?

Yahid: Esto no me recuerda a mi madre rosa, esto es algo muy sensual, tienes unos pechos hermosos.

Rosa: umm muchas gracias.

Carlos: y esta igual de sensual.

A la vez que se acercaba a besarla, yo vi el principio de lo que imagine y ahí estaban..

Yahid acariciándole un pecho y con la otra mano masajeándole el muslo y Carlos besándole el otro. Rosa me miraba y yo le hacía señas de que atacara, así fue, enseguida cogió a Carlos del cuello dirigiéndole la cabeza mientras le mamaba una teta, Yahid empezó a besarle el muslo, siguiendo hacia arriba, Rosa ya se dejo caer hacia atrás con los dos cachorros encima prácticamente, en minutos Yahid ya estaba haciéndola gemir disfrutando de la comida de coño que le estaba dando, Carlos seguía en su tarea y rosa no perdía el tiempo ya tenía la polla de Carlos totalmente dura masajeándola. Carlos le ayudo acercándola a su boca y rosa no desprecio la invitación y empezó a practicar algo en lo que es una maestra, le comía la polla al chico disfrutándola y haciéndole flipar y resoplar al chaval cada vez se la metía mas, a la vez que tenía que sacársela para resoplar del gusto que Yahid le estaba dando, levanto la cadera de la toalla y vi como llegaba a su primer orgasmo en la boca de Yahid.

Rosa: aaagggg, uf ufuf no pares no pares, diossssssssssummmmmmm.

Yahid se puso de rodilla y rosa igual, mirando la polla de este con los ojos como platos al ver el tamaño que había conseguido, empezó a darle lametazos mientras este le acariciaba los pechos, Carlos quedo detrás de rosa con la polla en la mano para nada envidiaba a la de Yahid aunque no era igual y mirándome me hizo un gesto de aprobación para cogerla a perrito, asentí con la cabeza.

Yo: Cariño prepárate que empieza lo bueno.

Rosa miro de reojo hacia atrás a la vez que Carlos la sujetaba por las caderas y le abría las nalgas buscando su vagina y poniendo la cabeza de su polla a la entrada, la embestida hizo que rosa se estremeciera y volviera los ojos a la vez que no dejaba de mamar la polla a Yahid disfrutando de cada centímetro que lamia, me miraba y veía la cara de vicio, de gozo y de lujuria que tenia, sabía que las estaba gozando a mil por mil. La respiración le fallaba y se saco la polla de Yahid de la boca.

Rosa: Ufffff, que gusto rafa que gustooooo, como me está follando, sigue sigue así no pares Carlitos, aggggs ,ummmm ,dame dame así dame,me co,me co,corroooooooo.

Gritaba rosa a la vez que levantaba su culo y agachaba su cabeza contra la toalla, no tardo Carlos en seguir dándole cada vez más duro y se oía como le golpeaban los huevos del chico en las nalgas y el chapoteo del coño de rosa empapado a la vez que los gemidos de esta sin dejar de acariciar con el brazo extendido la polla de Yahid, eso sí gritando del gusto que le daba la polla de Carlos hasta que este, se quedo clavado en ella diciendo?

Carlos: ufffffffffff, tenga señora tengaaaaa, que culazo, me corrooooo, uffffff ufffffffff queeee gusto dios.

Recibió toda la lefa del chaval en su coño y se quedo unos minutos resoplando y saboreando el polvo que acababa de recibir y mirándome sonriendo mientras le acaricie sus cabellos.

Rosa levanto la cabeza y Yahid estaba de frente con la polla en la mano. Se acerco así a él y empezó a mamársela de nuevo, no necesito mucho, porque la tenía como una estaca mirando al cielo y rosa tenia aun cuerda y sabia que la estaba dejando para deleitarse como así fue. Se siguió acercando a Yahid mamándosela a la vez que le empujaba con la otra mano para que se tendiera, enseguida se incorporo y se subió encima del chico, me miraba mientras con la mano le sujetaba la polla y la acomodaba en su coño, temblaba de gusto mientras le entraba centímetro a centímetro, los labios los tenia entreabiertos y temblorosos, los ojos entre cerrados la cara de gusto era para no olvidarla, por fin deje de ver aquella polla, porque ya la tenía toda dentro y se notaba en su cara, empezó un suave movimiento arriba y abajo que ni yo ni Carlos dejamos de observar, a Carlos ya empezaba a resurgirle el miembro(bendita juventud), yo me puse de pie mirando a alrededor y todo estaba tranquilo, aproveche para acercarle la polla a rosa, pero no podía atenderme estaba totalmente sometida a la polla de Yahid, gemía, se convulsionaba, gritaba, y llegaba a un orgasmo tras otro el chico le estaba dando una follada del quince o ella a él, el caso es que ella ya cedió su cuerpo hacia adelante y el la tenia cogida de las nalgas y le estaba dando duro, muy duro y ella pedía?..

Rosa: massssssss, asiiiii, dios mioooo como me gustaaaaaaaa, me estas matando de gustooo agggggggggg, asiiiii?..

Yo acerque mi polla y la hice abrir la boca, me la empezó a mamar y entre los labios se le escapaban los mugidos que ya no eran gemidos de gusto. Carlos se coloco detrás de ella y volvió a hacerme señas de cogerla esta vez supuse que analmente, asentí, ya estábamos a todas y había que aprovechar. Comenzó a abrirles las nalgas y rosa hizo un gesto con las manos hacia atrás le cogí el brazo y le volví a asentir, le saque mi polla de la boca a la vez que Carlos la enculaba de un golpe.

Rosa: aaaaaagggggg diosssssssss me mataissssssss ahhhhhhhhhhhgggggggg

Yo: disfruta vida disfrutaaa.

Rosa: Cariño que gustoooooooooo, me rompen el coñooooo y el culooooooooooo, pero que gustoooooooooo, aghhhhhhhhh así, no paréis no pareisssssss, akggggggg.

Le volví a meter la polvergala en la boca y me corrí en su boca, la deje en medio de ellos dos disfrutar de aquellos dos chicos, no sé cuantas veces se corrió, perdí la cuenta pero el martilleo de pollas que le suministraron duro más de 20 minutos hasta que ella se desplomaba de gusto encima de Yahid y el gemiaaaa como un toro llenándole el coño de leche y Carlos daba a la paz bufidos de gusto y temblaba dentro del culo de mi mujer que tenía en ese momento la cara de vicio más guapa que había visto hasta ese momento.

Nos despedimos y nos intercambiamos los números de teléfonos por si durante esos días, nos apetecía quedar con aquellos chicos, ?tan simpáticos?.

Cuando nos quedamos solos, Rosa no supo explicar con palabras lo que aquella situación y aquellos chicos le hicieron sentir. Y me lo explico con hechos recordando ese momento alguna vez que otra.

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