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Amas de casa lesbianas parte 3

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julio 15th, 2012 >> Gays & Lesbianas

 Amas de casa lesbianas parte 3

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julio 10th, 2012 >> Gays & Lesbianas

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julio 10th, 2012 >> Gays & Lesbianas

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La primera cita en Relatos eroticos de Infidelidad

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noviembre 13th, 2013 >> Relatos Eroticos

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?Te escribo esta nota porque no veo correcto invitarte a cenar esta noche delante de tanta gente. Hay algo en ti que me ha dejado prendido y quisiera conocerte más? si tú quieres, claro. Mi teléfono está por detrás, si aceptas llámame?

Esta fue la nota que le di a Marisa cuando me fui de la central hortofrutícola donde estaba haciendo controles de calidad.

Me llamo Ángel, divorciado, un tipo normalito físicamente, 1,75 de alto, 76 kilos de peso y 45 años de edad. Soy auditor y esa tarde estuve haciendo controles de calidad en una pequeña central hortofrutícola de Badajoz.

Llevo yendo a ese sitio varias veces y la jefa de administración que me atiende cuando llego es muy agradable y tiene un tipazo de infarto. No es muy guapa, pero sabe sacarse partido de todo lo demás. Siempre que voy lleva una minifalda con volantes que te hacen quitar el hipo.

Un día le pedí un folio para tomar unas anotaciones y se levantó, se giró y se fue a un armario que había detrás. En la parte de abajo tenía un paquete de folios y cuando se agachó, de espaldas a mí, lo hizo deprisa lo que hizo que se levantara la faldita lo suficiente para que viera su estupendo culito y el mini tanga que vestía, de color morado. Supe que lo hizo a propósito, pues había folios sueltos en la impresora que tenía en su escritorio. Me puso muy cardiaco ver esa escena. Se levantó y me sonrió.

¿Te vale con esos o quieres más?
No, tranquila si con un par de folios me sobra.
Bueno de todas formas tenía que coger más para mí.
Me despedía de ella y volví al día siguiente a terminar mi trabajo.

Volvía a llevar mini falda con vuelo, y quizás era un poco más corta que la de ayer. Casi no me puedo centrar en mi trabajo y cuando me fui, fue cuando le di la nota. Cogí mi coche y me largué para casa. Vivo a unos 100 kilómetros de distancia. Cuando iba conduciendo sonó el whatsapp que tenía un mensaje. Me puse un poco nervioso, no puedo negarlo, me latió el corazón rápido pensando que podía ser ella. Sé que no está bien coger el móvil mientras conduces pero la intriga y el deseo fue delante de la razón y cogí el móvil. Lo miré, nervioso, impaciente y vi que era un poco largo el texto, por lo que decidí parar en un sitio apropiado para poder leer detenidamente el mensaje.

Me metí en la entrada de una finca, paré el coche, cogí el móvil, lo encendí y me dispuse a leer:

?Me ha sorprendido tu nota, pero por otra parte me ha gustado. Si esta noche estás libre podríamos quedar a cenar. Mi dirección es calle XXX, nº XX, si aceptas, manda un mensaje diciéndome a que hora me recoges?

Dios mío, no me lo podía creer. Qué sencillo ha sido. Me puse como loco, mis pantalones se hincharon de emoción al leer ese mensaje. Pensé en contestarla enseguida, pero luego decidí contestarla cuando llegara a casa, no quiero que piense que soy un imprudente y leo mensajes de móvil mientras conduzco. Supongo que eso será una tontería, pero me gusta cuidar los detalles que parecen sin importancia.

A la que llegué a casa decidí mandarle un mensaje.

? Muchas gracias por contestarme, guapa. No pude ver el mensaje antes porque iba conduciendo, ya no sé si es tarde para la cita. Me voy a duchar, a prepararme y en una hora te recojo??

No tardó ni un minuto en contestarme. Me temía que todo se quedara en agua de borrajas, por mi tardanza en contestar, pero pensé que si seguía queriendo quedar, es la forma de confirmarlo.

?Perfecto, en una hora me recoges en casa. Te espero?.

Mi corazón empezó a bombear sangre por todo el cuerpo y especialmente hacia mis partes bajas. Tuve una erección solo de pensar que iba a quedar con ese pedazo de hembra.

Me duché, me rasuré mis sexo, solo lo fundamental, dejando pelitos por la parte de arriba pero lo demás bien rasurado por si había oportunidad de enseñarlo, que tuviera buena presencia. Me excité pensando y haciéndolo que tuve que masturbarme para relajarme un poquito.

Ya dispuesto a salir mandé otro whatsapp diciendo que salía ya, que en tres cuartos de hora estaría allí. Que si quería quedar en otro sitio que me daba igual.

Esperé un ratito y me contestó.

?Yo acabo de terminar y me voy para casa. Así que mejor quedamos en mi casa. Un besito y nos vemos en un ratito?

Salí a por el coche, excitado, contento y un poco nerviosillo por la circunstancia tan extraña en que se ha realizado todo y sobre todo por la predisposición de ella.

Durante todo el camino imaginé como sería la velada, donde llevarla, como actuar ante ella, etc. Pero luego pensé que mejor sería dejar pasar la noche y que todo fuera saliendo como sea.

Llegué a su calle, busqué su número y me encontré con un bloque de pisos y en la puerta no había nadie, no estaba allí esperándome. Me acongojé un poco, pasó por mi cabeza que fuera una broma, que ya se le pasara el calentón, que… mil cosas y todas malas.

Me quedé un rato esperando sin saber que hacer hasta que por fin me atreví a mandarle un whatsapp:

?Hola Marisa, estoy en la puerta. Estoy esperándote, no tardes mucho, ok??

No recibí contestación. Mi cuerpo estaba como un flan. No sabía que hacer. Pasó un minuto, dos, tres, cinco…

?Lo siento, estaba empezando a ducharme y no había sentido el móvil. Llama al portero automático y sube?.

¡Qué alivio!, pensé que se había ido todo al carajo, pero no. Había una buena razón para todo.

Llamé al portero automático y…

¿Quién es?, dijo una voz de hombre.
No sabía si me había equivocado y dije:

¿Soy Ángel es la casa de Marisa?
Sí, sube.
¿Cómo?, ¿un hombre en su casa?, todo se me vino abajo. ¿será su hermano?, ¿estará casada?, si es así… entonces lo de la cena no será tan excitante como me había plateado en mi cabeza. ¡Qué cagada! Pensé. Bueno ya metidos en faena, vamos a ver que ocurre. A lo mejor es solo su hermano o un familiar, no tiene porqué estar casada. No hubiese aceptado la cena…. Mi cabeza era un hervidero de ideas contrapuestas, mi estómago lo tenía en la garganta, el corazón empujaba la sangre pero esta vez hacia mi cara, me estaba ruborizando.

Llegué a la puerta de la casa y después de respirar profundamente toqué le timbre.

Mi sorpresa fue mayúscula cuando me abrió un hombre, más o menos de mi edad, vestido con un mandil y con pinta de estar cocinando.

Hola soy Pedro el marido de Marisa, pasa y acomódate, que ella no tardará en salir.
Me presenté yo también y absorto por la escena me quedé mudo y me fui al salón y me senté en el sofá.

¿Quieres una cerveza o un refresco mientras sale ella?
Yo no sabía que decir, estaba un poco cortado y dije: Gracias una cervecita no me vendría mal.

Se fue a la cocina y me trajo una cerveza bien fría y unos cacahuetes para picar.

No sabía donde me había metido, mis ideas de tener una velada algo picantota de esa noche se esfumaban por momentos, pero bueno… una cena con una chica escultural como Marisa, siempre merece la pena, pensé.

Yo sigo con la cocina que tengo que preparar la comida de mañana, te dejo aquí solo. Ella saldrá pronto, está terminando de prepararse. ¿No te importa, verdad?
No, por supuesto, sin problema. Gracias.
Los cinco minutos de espera se me hicieron eternos. Miré todo, la decoración, el estilo de la casa, hasta que descubrí un marco con una foto de los dos del día de su boda. Ya no había duda era su marido con seguridad. Mi gozo en un pozo. ¡Qué se le va a hacer!, no siempre se gana. Me relajé y me lo tomé con filosofía.

En ese momento aparece Marisa por el salón…

¡Guauuu!, ¡Qué pasada!, ¡Impresionante! Venía con el pelo rizado, un top blanco que solo tapaba sus turgentes pechos, ligeramente translúcido que insinuaba sus pezones sonrosados pero sin ser descarado, la imaginación hacía lo demás. Por supuesto no se le veía sujetador. El ombligo al aire con un piercing en forma de colgante pequeñito, una super minifalda con vuelo, como las que le gusta llevar al trabajo y unos tacones de infarto. Me quedé boquiabierto viendo tanta sensualidad que desprendía ese cuerpo escultural.

Hola, perdona el retraso pero es que no calculé bien el tiempo.
No hay nada que perdonar, la espera ha merecido mucho la pena, dije yo con una sonrisa en la cara.
Nos dimos dos besos y acto seguido llamó a su marido.

Pedro, ven aquí.
Dime cariño, ¿ya estás?
Sí. Vete por la tobillera que tienes que ponérmela.
Qué raro, pensé, tanto tiempo acicalándose y no le ha dado tiempo a ponerse la tobillera y encima le manda al marido por ella. No entiendo nada.

Ella se sentó en una silla enfrente al sofá y me dijo. Tú siéntate ahí en el sofá y sigue tomándote la cerveza tranquilamente.

Me senté y la miré, ella me miró y bajó la vista hacia su falda, como diciéndome, mira que cortita es y que piernas se me ven.

En ese momento llegó Pedro con una cadena con un colgante que no pude distinguir desde yo estaba. Y sin decir nada se arrodilló delante de ella y se la puso en el tobillo izquierdo. Ella hizo un giro de la pierna dejando sus piernas abiertas enfrente a mí. No me lo podía creer, me estaba enseñando el tanga que llevaba, minúsculo, negro, se le notaba todo coñito rasurado con una tirilla de pelitos encima del tanga.

Ella me miró y se rió. Ufff, delante de su marido me estaba enseñando su zona más íntima, con todo el descaro. El marido no levantaba la mirada y no se dio cuenta que yo estaba absorto mirando el coño de su esposa y ella enseñándomelo sin pudor.

En eso que ella dijo:

El as de picas hacia fuera, cariño, que se vea bien, ¿de acuerdo?
De acuerdo cariño, como digas. Dijo Pedro, mientras le terminaba de colocar la tobillera.
Cuando se levantó su marido del suelo, tras haberle puesto la gargantilla, dijo, bueno cielo, me voy a la cocina que se me quema la comida.

Bien, no te preocupes por nosotros, que ya nos vamos.
Él se metió en la cocina y Marisa me miró sonriente, se levantó de la silla me dio la mano y me llevó hacia la puerta para irnos.

Cariño, despídete de Ángel.
Hasta luego Ángel, perdóname que no salga pero es que ahora no puedo. Pasadlo bien.
Lo haremos cielo, no me esperes despierto que seguramente vendremos tarde, ok?
De acuerdo. Hasta luego.
¿Que vendremos tarde?, ¿qué tenía pensado Marisa, traerme luego a su casa cuando acabemos de la velada?, dios mío, me estoy muriendo de excitación. Espero que me explique algo cuando estemos solos, estoy un poco confundido y no quiero sacar las cosas de contexto, pero todo me parece un poco extraño.

Bajamos por el ascensor, ella me miraba y se reía. Me preguntó que qué tal el viaje y cosas sin importancia, como para romper el hielo. La verdad es que funcionó pues yo no sabía que decir después de lo que había visto.

Nos montamos en el coche y me dirigió donde quería ir a cenar. Al sentarse en el asiento del copiloto, abrió las piernas con esa minifalda, que no se veía nada pero era muy excitante, no dejaba de mirarle las piernas y cuando subía la vista, sus tetas, había mucho donde mirar…

Mira a la carretera que nos la vamos a pegar, me decía ella riéndose.
Lo siento, es que estás impresionante. Estás divina y muy sexy.
¿Te gusta como me he preparado para ti?
¿Esto lo has hecho es para mí?
Pues claro, no me invitan a una cena todos los días y hay que aprovechar para ponerse guapa de vez en cuando.
Pues sí que lo has conseguido, voy a tener que ir de guardaespaldas, pues seguro que tendrás muchos moscones alrededor.
No te creas, ya verás como no. Vamos como si fuéramos pareja y se cortarán de darme el coñazo. Tú déjame a mí.
Llegamos al restaurante en cuestión y nos dirigimos a la puerta.

Agárrame de la cintura, que eres mi pareja, hay que empezar desde el principio para que no se note que no somos pareja. Dijo ella con voz maliciosa y una sonrisa perversa, sabiendo que llevaba las riendas y se estaba divirtiendo entre su descaro y mi incredulidad.
¿Mesa para dos, tienen?, pregunté al metre.
Sí, por favor.
Nos llevaron a una zona como más reservada. El metre se pensaría que somos novios y querríamos intimidad y yo no puse objeción al sitio.

Nos acomodamos y pedimos la cena. Mientras nos la preparaban nos trajeron una botella de vino de reserva que pedí yo y ya me empecé a envalentonar.

Oye, Marisa, necesito que me expliques que ha pasado en tu casa, me he quedado de piedra y no sabía como reaccionar allí con tu marido.
Jajaja. ¿No te ha gustado la cerveza que te puso mi marido? ¿O te refieres a otra cosa?
Qué mala eres. Ya sabes a qué me refiero. Tu marido allí poniéndote la tobillera y tú enseñándome tus braguitas, cochinorra.
Eso no ser mala. Eso es ser morbosa. Me encanta hacer que mi marido me vea así vestida delante de los demás y lo de la tobillera era para darle más morbo a la situación. ¿no te gustó que estuviera allí arredilado delante de mí mientras yo jugaba contigo?
Me encantó, pero si te llega a pillar, hubiera sido un compromiso para mí.
No, en absoluto. ¿sabes que significa la tobillera que le hecho ponerme?
No, ¿es que tiene significado?
Pues claro. No hace mucho entré en el ordenador de casa y me dio por investigar en qué páginas de Internet entraba mi marido y descubrí que le gustaban la páginas guarras. Al principio lo vi lógico, pues nosotros hacemos poco el amor. No se excita como antes, debe estar con la pitopausia, pero con las páginas porno de Internet por lo visto se debe excitar.
Así que un día le espié. Me fui a la cama pronto y él dijo que se iría al ordenador. Al cabo de un rato me levanté sigilosamente y desde la puerta observé lo que hacía. Estaba pajeándose mirando páginas porno, hasta que se corrió y me fui a la cama sin que se diera cuenta.

Al día siguiente fui al ordenador a investigar que porno le excitaba para poder usarlo yo y ponerle como una moto y volver a retomar nuestra vida sexual y cual fue mi sorpresa que descubrí páginas de cornudos, corneadores, sumisos, etc.

Empecé a investigar y descubrí que una Q dentro de un as de picas, significa que tu marido es un cornudo y tú eres libre para follar con quien quieras con su consentimiento.

Pedí la tobillera por Internet y la puse a su nombre para fuera él a recogerla. Jajaja. Si llegas a ver la cara que puso cuando abrió la caja y descubrió lo había dentro… te mueres de la Risa, al menos yo me estuve riendo más de media hora.

y… ¿qué pasó?
Había dos opciones, que le gustaran esas páginas porque se ve como un macho alfa y semental o porque le escita ser sumiso y cornudo. Como le conozco, de macho semental tiene poco así que? pasço lo que has visto hoy. Que él asumió que le excita que pueda dar placer a otros hombres, pero que le daba vergüenza decírmelo por si dejaba de quererle y cosas así.
No sabíamos cómo empezar a ponerle los cuernos y al recibir tu nota, se me encendió la bombilla y tú eres el elegido para la experiencia, llamé rápidamente a Pedro y le pareció perfecto. ¿te molesta ser el conejillos de indias?

Jajajaja. Pues la verdad es que todo esto me excita mucho, eres la hostia. Jajaja.
¡Qué alivio!, pensé que te asustarías.
¿Asustarme? Nada más lejos de la realidad. Además has dado con la persona perfecta para hacer esto.
Anda no seas prepotente.
Jajaja. Ni mucho menos, ahora te explico.
Resulta que yo estoy divorciado y con mi mujer jugábamos al rol de zorra-cornudo, donde yo era el cornudo, jajaja. Así qué se muy bien de qué va todo esto y ahora estar en el papel de corneador, sabré hacerlo a la perfección, pues sé lo que le gustará a él. Y espero que a ti también.

¡¡¡No jodas!!! Y qué pasó, ¿por qué te divorciaste por que desapareció el amor?
Se nos escapó de las manos y me engañó. Cuando dejó de contarme sus hazañas, cuando se veía a escondidas con su último macho, me di cuenta que ya no había morbo, que la situación resultaba dolorosa. Se lo comenté y me dijo que me aguantara. Que todo el mundo ya sabía que era un puto cornudo y se hizo insostenible la situación. Estuvieron viviendo juntos en mi casa casi un año y yo allí con ellos. Al principio me gustaba la humillación que me hacían pasar dentro de nuestros juegos pero cuando las cosas salieron de las puertas de casa a la calle, ya no pude con ello.
Se iban de fin de semana juntos y me mandaban fotos y videos de lo que hacían y lo bien que se lo estaban pasando. Hasta que una vez me obligaron a ir con ellos. Les hacía de chofer y ellos detrás haciendo de todo. Eso no me molestaba, me excitaba, pero lo que sí me molestaba que fuera de ahí no sabían comportarse y seguían ellos como pareja y yo detrás de maletero, de pagador de sus cenas copas, pero delante de la gente ya no me gustaba tanto, así que aguanté un año más y se acabó.

Por eso te digo hasta donde llegar con esta situación y evitar los errores que yo cometí. Además, saber que soy el primero, me pone que te cagas. Le vamos a poner como una moto, aunque ya veo que tú sabes muy bien de que va esto.

Ya lo creo. Me he empapado todas las páginas de cornudos y he entrado en foros y más o menos, con eso y conociendo a mi marido, creo saber como excitarle y que nuestra vida sexual sea diferente y excitante.
Pues empecemos la fiesta. Que debe estar que se muerde las uñas.
Y ¿qué propones hacer?
Vamos poco a poco ya verás.
Te vas a ir al baño y le vas a escribir un mensaje, diciéndole algo así como… este tipo me está poniendo muy cachonda, saber que estoy casada le ha dado alas y estoy muy mojada, tendrías que estar aquí y lamerme el coñito como un perrito fiel y calmar mi sexo.

Luego te haces una foto del Chichi metiéndote un dedito y se la mandas. Después vienes y esperamos a que conteste.

Uffff, realmente no será mentira, me estás poniendo muy cachondona. Jajaja. Ahora vuelvo.
Yo me quedé esperando tranquilamente saboreando el segundo plato cuando apareció un mensaje en el móvil.

?¿Te gusta la foto?, ¿le mando está??

?Guauuuu, perfecto, mándasela.?

Se me puso la polla polla a 100, me empalmé ne décimas de segundo con la imagen que me enseñó.

Realmente estaba excitada. Que rajita tan rica tenía mi acompañante, pensé. Me lo voy a comer enterito.

Al cabo de pocos minutos regresó ella con una sonrisa de oreja a oreja. Se sentó a la mesa y me dio el teléfono para que lo viera.

Al encenderlo, estaba la conversación que había tenido con su marido.

?Madre mía, cariño, de verdad estás excitada, ya lo veo?

?Es que este hombre me pone mucho y además es muy simpático. No sé si decirle lo poco macho que eres para ver qué pasa.?

Ahí se quedó la conversación y en ese momento entró otro mensaje.

Toma, acaba de mandar un mensaje tu marido. Léelo y me cuentas.
Léelo tú y dime lo que pone.
Dice: ? No cariño, aún no le digas nada, no vaya a ser que se acojone y no quiera seguir. Sigue poniéndole cachondo y ve contándome?
Jajaja, que bueno. ¿Y qué le contesto?
Tranquila, ya le contesto yo: ?¿es que te estás echando para atrás?, ¿solo quieres que le ponga cachondo y ya está?
Muy bueno, sí señor, a ver qué dice.
Ahora, no le hagas caso en un rato. Hay que ponerle nervioso.
Efectivamente, dejamos el teléfono encima de la mesa y escuchamos que mandaba mensaje tras mensaje. Los íbamos leyendo pero sin contestar.

Decía que tenía dudas, pero que si ella quería que adelante. Que estaba nervioso por la situación, qué por qué no contestaba. Que qué estaba haciendo?.

Nosotros nos reíamos y acabamos la cena.

Ahora dile que si es cierto que quiere que te lo demuestre y que te mande una foto de su estado, pero que se ponga unas braguitas tuyas y según como le veas, actuará en consecuencia.
¿no será muy fuerte?
No tranquila ya verás como cumple como un buen calzonazos.
Efectivamente al cabo de 2 minutos sonó el nuevo mensaje del móvil y con foto.

Nos reímos mucho al ver la foto y decidimos dedicarnos a nosotros en vez de a él.

Ahora deberíamos a ir a otro sitio a tomar algo.
Por mí perfecto.
Salimos del restaurante y me llevó andando a una zona de pubs. Íbamos agarrados por la cintura. Yo, en un momento dado me atreví a darle un beso en los labios, ella se giró del todo y me respondió con un beso increíble. Estuvimos un buen rato besándonos en la calle, con gente pasando a nuestro lado. Acariciándonos la espalda, el culo, era pura lujuria. Aún no habíamos tenido sexo, pero esa sensación fue por mucho, más placentera que otras situaciones puramente sexuales. Me invadió una sensación de energía, de poder, de ser el controlador de la situación, tremenda.

Nuestros labios se despegaron, nos miramos a los ojos y sonreímos. No dijimos nada, no hacía falta.

Pasamos por delante de un bar y le dije a Marisa que me apetecía tomarme un café y que me habían aconsejado el de ese bar.

Ok, me parece bien. Así te despejarás un poco de todo el día, pues esta noche vas a dormir poco, me temo. Dijo ella entre risas.
Eres muy golfa, ¿lo sabes, verdad? No me imaginaba que fueses así y la suerte que he tenido encontrándote.
La suerte ha sido mutua,
Dijo ella, mientras se arrimó a mí, cara con cara, desafiante, a menos de 5 cm el uno del otro y su mano apretaba mi prominente bulto que tenía debajo del pantalón.

Entramos en el bar y le dije que se fuera a quitar el tanga, que iba a tocarla allí descaradamente y el tanga me molestaba. Ella con su genial sonrisa de pícara colegiala, se quiso ir al baño, pero la paré.

¿Dónde vas?, te lo quitas aquí y ahora.
¿No jodas?, ¿y yo soy la golfa?, pues tu eres el pervertido. Jajaja.
Disimuladamente se fue quitando el tanga, hasta que cayó al suelo y me agaché yo, prudentemente, sin que nadie se diera cuenta, y lo recogí. Ahora tenía el chochito libre y la vista mía y de todo aquél que se percatara y mirara a su entrepierna.

Pedimos dos cafés y seguimos a lo nuestro.

Bien, ya lo he hecho. Ahora tú tienes que mostrarme tu herramienta, que me tienes loca de la curiosidad. Quiero vértela.
Es justo lo que pides,
Me desabroché la cremallera y se la enseñé. Ella al verla, allí, con gente alrededor que podía verme en cualquier momento, la agarró para semi esconcerla, pero se hacía cada vez más evidente que mi polla creía y crecía por segundos.

En ese momento hice una foto con el móvil y me fijé bien que tenía un arito en el chochito. ¡Dios mío! Como me excita eso en una mujer.

No pude resistir más y quise penetrarla allí mismo, un poquito, para comprobar que sus jugos resbalaban por su muslos sólo de pensar que mi polla entraría en su conejito.

La operación fue rápida y efectiva. Metí mi polla en su rajita durante unos segundos. Allí sentados en unos taburetes, en la barra de una cafetería, con gente cerca de nosotros y encima haciendo fotos con el móvil. Más descarado no se puede ser.

Pensé que cuando le metiera la polla a Marisa, estaríamos desnudos, en una cama, disfrutando de nuestros cuerpos, pero? no fue así, fue morboso, erótico, especial. Ya se sabe que lo que no se planea sale siempre mucho mejor.

Por cierto? el café estaba muy bueno.

Salimos de allí y nos dirigimos a un pub con luz tenue y muy confortable.

En ese momento le dije a Marisa que mirase el móvil a ver si había algún mensaje del cornudo de su marido y nos pusimos a leer. Había muchos mensajes, pero el mejor fue el último

?Cariño, ya veo que no me contestas, supongo que te estarás dedicando en cuerpo y alma a tu macho. Bueno te dejo, no molesto más, solo decirte que me encantaría saber que estás haciendo, me conformaré con que me lo cuentes cuando regreses. Te quiero.?

¿Le decimos algo, o le hacemos esperar un poco más?
Sí, hazle esperar y le mandaremos una foto para que veas cómo te lo estás pasando, pero dentro de un rato.
Nos sentamos en unos sillones, pedimos unas cervezas y empezamos a jugar. A meternos mano, la principio discretamente, besándonos, acariciándonos?

otra cerveza. Más beso, mis manos en sus tetas, mi boca en la suya, en su cuello. Sus manos sobándome por encima del pantalón?

Otra cerveza. Ya no podía disimular mi bulto en el pantalón y, la verdad, no me importaba que se notara, que todo el que me viera supiera cómo me estaba poniendo la putita mujer casada con la que me estaba magreando.

Ya la cosa se descontroló un poco. Ella sacó mi polla del pantalón, con todo el descaro del mundo y empezó a hacerme una paja.

¡Qué manos más sabias! Mi polla empezó a tomar medida. Ella miraba fijamente a mi sexo, sin importarle que alguien pudiera vernos. Yo estaba en otro mundo, solo respiraba y la miraba. Esa cara de lujuria, de deseo, con ganas de metérsela en la boca para saborear mis jugos.

Estuvo así un ratito, jugando con ella. La guardaba, la sacaba. Cuando se acercaba alguien, ella se arrimaba mucho a mí, me besaba, me rozaba con sus tetas, notaba sus pezones duros, y así ocultaba mi polla a la vista de los que pudieran verme.

En un momento dado, cuando nadie miraba se agachaba y saboreaba la puntita de mi polla, poniéndome a mil por hora. Hacía lo justo para tenerme muy excitado. La cabrona sabía como controlar la situación y como controlarme a mí.

Me cambiaba de conversación, hablando del trabajo, cuando veía que me tenía muy duro y eso hacía que me bajase la excitación, pero nunca dejaba de agarrarme la polla mientras me miraba y hablaba.

Estuvimos así bastante rato y le dije que me mostrara algo de ella, así me tranquilizaría un poco. Quería vez esos pezones como escarpias que me rozaban cada vez que se acercaba a mí. Tenía unos pitones increíbles, además de unas tetazas de locura. Se podía observar su excitación sin que se desnudase.

A ella, por lo que pude observar, le encantaba el exhibicionismo, ese morbo especial que hay en que puedan pillarte y me aproveché de eso para pedirle que hiciese algo fuera de lo normal, a ver hasta donde llegaría ella con este juego.

Luego le propuse algo más arriesgado, algo más fuerte.

¿Qué te parece si te metes la botella de cerveza en el chochito, te hago una foto y se la mandas a tu marido, diciéndole que soy un pervertido y que crees que la iniciación de sus cuernos será mejor de lo que jamás pensamos?
¿cómo?, ¿que me meta la botella?, no me entrará y menos aquí, es complicado.
No, cielo, la botella no, solo la puntita, que note lo salida que estás y las cosas que te obligo a hacer. Eso le pondrá como una moto. Ya lo verás.
Ok. Pero espera que no haya nadie y me haces la foto con mi móvil.
Cuando hubo oportunidad hizo lo que le pedía y ella empezó a gustarle, ya que estuvo un buen rato jugueteando con la botellita en su conejito. Al principio parecía reacia pero luego… casi se masturba con la botella, la muy guarra.

Después de meterse la punta de la botella dio un trago y puso sus labios en la zona donde segundos antes tenía el coño y se recreó pasando su lengua de forma sensual por la boca de la botella.

Es una de las escenas más sexys y eróticas que he vivido nunca en primera persona.

Después de eso le mandamos la foto al cornudo y servil, que tenía mi putita por marido.

La reacción del mismo fue instantánea.

?CARIÑO, ¿qué me has mandado?, estás loca??????

?si no te gusta que me traten como a una ramera y yo goce como una verdarea hembra… dejo este juego ahora mismo?

?NOOOO, ni se te ocurra, estoy nervioso, no soy capaz de pegar ojo y me tienes excitadísimo, mira…?

y el cerdo del cornudo le mandó una foto de su miembro en erección total.

Nos reímos y decidimos pasar de él. Queríamos saber que estaba disfrutando como un enano, al igual que nosotros con la situación que estábamos provocando.

Así que desde ese momento ya no volvimos a hacerle saber nada más de nosotros.

Marisa, me has puesto como una moto y tengo ganas de follarte ya.
Bien, te propongo que nos terminemos la consumición y nos vayamos…
¿Y donde tienes pensado que vayamos?,
dije yo, pensando que nos iríamos con el coche a algún sitio escondido y que follaríamos en la parte trasera del coche.

A mi casa, claro. Me encantaría terminar la noche de forma que mi marido sea y sepa definitivamente que es ser un cornudo y si lo asumirá de ahora en adelante o se rajará.. ¿quieres ser nuestro macho iniciador de mi marido?
¿Hacerlo delante de él y procurar que él lo disfrute también?
Efectivamente esa s la idea. ¿qué te parece?
Que vuestra ida cambiará desde esta noche. Empezaréis a vivir vuestra relación desde otra perspectiva. Me parece bien. Empecemos.
Me plantó un besazo en la boca, me lamió los morros, me abrazó, parecía casi era de amor su actitud.

Me levantó, me cogió de la mano como a un enamorado y nos fuimos dirección a su casa.

En el camino al coche no dejó de abrazarme, de tocarme, de besarme…

En el coche siguió acaramelada a mí y esa situación me gustaba, me hacía sentirme el dominador, el dueño de la situación.

Llegamos a su casa. Estaba nervioso aunque no se me notara, tenía que ir de macho corneador, duro y en mi lugar, aunque por dentro no sabía muy bien estar seguro de hacerlo bien, pero lo vi tantas veces en mi vida anterior que seguro que sabré hacerlo, me decía a mí mismo.

Las luces apagadas, no hicimos mucho ruido. Ella me dijo si quería tomar algo. Le dije que me apetecía algo caliente.

¿Un té?
Noooo, jajaja, tu chochito. Me refiero a tu chochito.
Uyyy, que malo eres, qué tonta soy, jaja.
¿Y tu marido, donde está?
No tengo ni idea, supongo que estará espiándonos, y si está dormido no pienso despertarle, que se despierte cuando empecemos a chillar de placer. ¿no crees?
¿Y yo soy el malo?, eres una víbora.
Se desnudó del todo delante de mí y empezó a tocarse lujuriosamente, contoneándose como una zorra profesional. ¡qué cuerpazo, Dios mío!

Yo estaba algo intranquilo sin saber donde estaba su marido, me ponía nervioso no saber si nos estaría mirando o se lo estaba perdiendo por quedarse dormido como un ceporro.

Se agachó, se arrodilló ante mí y me desabrochó el pantalón, lo bajó, quedando mi polla erecta a la altura de su cara de viciosa.

Comenzó el ritual de la mamada, me encantaba lo que me estaba haciendo. Yo empecé a dejar de pensar en Pedro, solo pensaba en el placer que me estaba dando la boca de esa mujer arrodillada ante mí.

En un momento que abrí los ojos y giré la cabeza, vi de raspajillón al cornudo de la casa, mirando desde la esquina del pasillo, con la mano en su polla, machacándosela como un mono. Eso me hizo gracia, tantas veces lo había hecho que me reí sin poder remediarlo. Él no se dio cuenta que le había visto, pero sí que le daría una buena excusa para que se pajeara adecuadamente.

Coloqué a marisa de tal manera que le ofreciera una buena visión de la boca de su mujer tragándose mi rabo entero.

Ya estaba muy caliente y decidí levantar a mi amante y colocarla encima de mí y empezar a penetrarla suavemente.. entré en ella como un cuchillo corta la mantequilla. No opuso nada de resistencia su chochito. Estaba empapada. Empezó a moverse, primero despacio, besándome lentamente y poco a poco empezó a coger velocidad, estaba muy excitada. No me puse protección y creo que eso a ella le excitó más cuando se lo dije.

¿me pongo preservativo?
A buenas horas, joder, a buenas horas. Fóllame bien follada.
¿Avisamos a tu marido para que te vea?
Que se joda, tú folla a tu putita, vamos, cabrón, folláme más fuerte, quiero notarte bien dentro.
Esas palabras me excitaron muchísimo y empecé a acompañar su movimientos con los míos, mientras miraba a su marido en la esquina pajeándose y sin decir nada. Me estaba follando a su mujer sin preservativo en su puta cara de cornudo.

Cuando estaba a punto de correrme, me paré. No quería correrme tan rápido, deseaba que esto durara más tiempo y gozar de la situación todo lo que pueda.

Me acerqué a su oreja y empecé a chupársela y le dije bajito.

Tu cornudo está en el pasillo pajeándose, me encanta la visión.
¿ah, sí?, pues cambiemos de postura, quiero mirarle la cara mientras me follas.
Se sacó mi polla de su coño y se puso a cuatro patas mirando hacia el pasillo, para que la follase por detrás. Así los dos podríamos estar mirando al cornudo mientras follábamos.

Me mostró su pedazo de sexo, rico, increíble, palpitando, esperando a ser penetrado.

Aceruqé mi sexo al suyo y se lo metí de un golpe asta dentro, lo que hizo que ella diera un grito de placer que tendría que oir su marido sin lugar a dudas.

En eso, Pedro asomó la cabeza y se dejó ver. Tenía la polla dura como un mástil y no dejaba de mover su mano y sus ojos se quedaron fijos en los de ella. Era una mirada de morbo, de placer, mezclada con impotencia y un sin saber que hacer.

Te gusta lo que ves, cariño?, decía ella mientras se movía hacia delante y atrás al ritmo de mis embestidas.
Él callaba. Supongo que al ser la primera vez estaba cortado y no sabía como reaccionar.

No te gusta como goza tu hembra conmigo?, ¿dejo de follarla o sigo? Tu decides?. Dije yo para que hablara algo y no se quedara con esa cara de pánfilo y embobado que tenía en ese momento.
Seguía sin decir nada, solo movía su mano por su falo, cada vez más rápido.

¿sabes que tu mujer me ha dejado follarla sin preservativo?, lo mismo quiere que la preñe para ti.
A ver si así despertaba ya de su letargo. Pero ni por esas.

Pégame en el culo, que vea como gozo contigo, a ver si se corre pajándose mientras me haces conmigo lo que quieras.
Eso me resultó extraño, pero lo hice. Empecé a pegarle en las nalgas, y con cada palmetada, decía.

Ayyy, más, más fuerte, dame, dame todo.
Seguía metiendo mi polla todo lo más dentro que podía y sacudiéndola en su culito cada vez más fuerte. En cada embestida, ella chillaba más y más.

Le di bastante fuerte y se la clavé a la vez, en ese momento, empeczó a a arquear el cuerpo y metió la mano por debajo tocándose el coño y mis huevos. Agarrándomelos con fuerza, como para que no se escapara mi polla de dentro de su coñito. Sus chillidos eran bastante claros y evidentes de que se estaba corriendo como una perra.

Mira como se corre esta puta que tienes por mujer, ves?, increíble, que zorra tienes en casa amigo. Mira como goza.
Ella no podía decir nada, solo suspirara y decir, ¡Diosss! ¡Diosssss!, ¡Diosssss!

En ese momento, él aceleró su paja y empezó a eyacular como un cerdo, cayendo todo su semen en el suelo del pasillo. Del goce, se cayó al suelo de rodillas, jadeando como un perrito.

Cuando ella entró otra vez en su cuerpo y empezaba a ser persona otra vez, se dio cuenta de lo que había pasado, se empezó a reir. Sacó mi polla de su coño y fue donde estaba su marido. Él de rodillas y ella de pié, dando una imagen de superioridad ante él.

Buen perrito, buen marido, buen cornudo. Me has hecho feliz, mi cariño, pero… esto no ha acabado. Nuestro invitado no se ha corrido aún y tendré que dedicarme a él un ratito más. ¿no te importa, verdad?
Claro que no, cielo, tú sigue con lo tuyo, yo miraré.
Ahora nos vamos a la cama y tú mirarás desde la puerta, me excita que nos espíes.
Lo que tú digas mi amor.
Yo estaba allí como un objeto, nadie me pedía consejo, jajaja, y es que en estos casos, son ellos los que mandan y ponen las premisas.

Me fui con ella a la habitación, pero… como tenía la polla aún muy dura, pensé que era buena idea llevarla insertada.

Esta zorra no tiene fin. Es muy viciosa. Me cuesta creer que no le haya puesto los cuernos a su marido antes. Sabe muy bien como manejar los tiempos, las palabras, las frases, las formas…

Yo encantado de todo lo que estaba sucediendo. Me encontraba en mi salsa. No tenía que ser yo quien llevara la batuta, era ella y lo hacía de forma magistral.

Llegamos a la cama, sacó un bote de gel y me dijo.

Ahora quiero que me taladres el culo, para que vea ese pichafloja como se folla un culo, él nunca a sido capaz de metérmela en el culito.
¿Verdad, cielo que nunca has sido capaz de follarme el culito?
No, mi amor, nunca pude.
¿Ves?, este tío no sabe, pero tú sí sabes, ¿a qué sí?
Por supuesto. Si quieres le enseño como se hace.
Jajaja. Sí enséñale, seguro que se hace otra paja viéndonos.
Nos metimos en la habitación de matrimonio, para mancillar el lecho conyugal con una sesión de sexo infiel con consentimiento de ambas partes. Eso me hacía ponerme muy burro. La sensación de poder que tenía Marisa ante su marido y la sensación de ser utilizado para sus fines, me hacía sentirme enorme, ser alguien intocable y eso me gustaba.

Tumbé a mi amante en la cama boca arriba.

Primero quiero follarte el coñito un poco para ir mojando bien mi polla dentro de ti y que te vayas abriendo.
Sí, por favor, fóllame delante de mi querido esposo. Quiero que me vea disfrutar como una perra.
Comencé a follarla con agresividad delante del cornudo, empujaba con fuerza, la insultaba, le insultaba a él también, estuvimos un buen rato jadeando y sudando, hasta que en un momento ella me dijo algo que me dejó alucinado.

Pégame.
¿qué?
Que me pegues, coño. Pégame.
¿En la cara?
Sí, vamos, pégame.
Marisa estaba fuera de sí. Quería que le pegase. Nunca había pegado a nadie y no sé si sabré hacerlo, pero? todo es empezar.

La pegué con la mano abierta en la cara, no muy fuerte.

Noté como ella se convulsionaba, noté que le gustaba. Jamás había estado en una situación semejante. Volví a sacudirla, ya un poco más fuerte y ella reaccionaba con jadeos mayores y retorciéndose de gusto.

Seguí pegándola en la cara, la tenía roja. Yo pegándola delante de su marido, ella gozando y él impávido, sin inmutarse, con la polla a reventar. Les gustaba a ambos que yo maltratase a su esposa.

Le di otra bofetada, no eran muy fuertes, pero como ya llevaba unas cuantas, su cara estaba roja como un tomate, sus ojos saltones y cara de lujuria. Cuando le di la última estalló en una corrida increíble. Empezó a convulsionar, su coño parecía una fuente, no paraba de chilar ¡Diossssssssssss!, ¡me muero, me muero!

Yo seguí empujando para correrme con ella, pero no pude, apretaba tanto las piernas y se puso tan tensa que era incapaz de moverme, me tenía inmovilizado. Me araño, me mordió. Estaba como loca. Su orgasmo duró al menos un minuto largo. Fue indescriptible lo que conseguí con ella.

Cuando se relajó. Me miró, me besó como lo hizo en la calle, con dulzura, pasión y sensualidad.

Me sentí un poco raro, estando allí su marido que había sido espectador de la alucinante corrida de su esposa, pero rápidamente ella rompió esa situación diciendo:

Joder, cariño, nunca me había corrido así, no sabía que podría correrme así, casi me desmallo. ¿ves como tenía yo razón que no tienes ni puta de idea de tratar a una mujer como yo? A ver si aprendes, cornudo de mierda.
Ya lo veo, cielo, ha sido espectacular. Me ha encantado.
Pues si me dejáis que opine? jamás había visto correrse a una mujer como se acaba de correr la tuya.
Todos nos reímos y nos tumbamos en la cama. Al rato ella dijo que si tomábamos algo que estaba deshidratada. Yo dije que perfecto.

Ya en el salón los tres, desnudos?

Ha sido una velada fantástica, espero que podamos repetirlo en más ocasiones.
¿qué?, a ver si te crees que has terminado, guapito. Aún no te has corrido y queda pendiente que sodomices a mi mujer.
Jajaja, por mí encantado, pero no creo que ella esté para más sesión de sexo esta noche.
¿Pero tú que te crees?, tú no te vas de aquí hasta que se haga de día. Para una vez que pillo a un buen macho follador? tú no te vas tan pronto, dijo ella entre risas.
Joder, pero que para de viciosos sois. De acuerdo, pero en esta ocasión, quiero que Pedro me ayude.
¿qué propones?
Cuando descansemos iré a dar por el culo a Marisa, te mostraré como se debe hacer y cuando ya esté bien insertada? tú le vas a follar el coño. Quiero que tenga dos pollas dentro. Le dolerá si es la primera vez, pero como hemos descubierto esta noche, le encantará a la muy zorra.
¿Estás de acuerdo Marisa?
¿Tú crees que mi perrito estará a la altura?
Por supuesto, tu es que no has visto como tenía la polla de dura cuando te estaba follando. Seguro que no nos fallará. Yo confío en él.
Aclarado este punto, estuvimos tomando un refrigerio y unos frutos secos durante un ratito. Me levanté y me fui a su habitación sin decir nada. Yo actuaba como si fuera mía la casa.

Al ratito vino ella con una sonrisa picarona y detrás él a cuatro paras por todo el pasillo.

Venga perrito, ponte ahí y observa como es enculada tu mujercita.
Ella se puso a cuatro patas para que la sodomizara, pero?

No Marisa, no, primero tienes que estar muy caliente y excitada para que dilates bien, así que alguien tiene que comerte el coño y ese será tu marido. Vamos perrito, come el chochito de tu ama y lubrícamela bien.
Él, sin el mayor apuro, se subió al a cama y empezó a lamer el coño de su mujer. Lo hacía tan mal que le tuve que apartar.

Mira, inútil, mira como se hace.
Tomé las riendas y me agaché, empecé a pasar mi lengua por sus labios exteriores, y de vez en cuando pasaba por su clítoris aún hinchado. Notaba como respondía a mis caricias linguales.

Poco a poco me fui centrando en su clítoris, lo metí entre mis labios y succionaba despacio a la vez que empecé a meterle un dedo en su rajita, luego dos dedos y los movía acompasadamente.

Cuando lo creí oportuno metí un dedo en su agujerito trasero manteniendo los dos dedos dentro de su rajita. Ella dio un respingo. Lo tenía muy cerrado y lo apretaba al notar mi dedo hurgando en su ano.

Relájate, zorrita, no te pasará nada, relájate.
Empecé a mover los dedos en círculos, eso nunca falla, para relajar el esfínter y dilatarlo un poquito. Poco a poco empezó a dejarse llevar y relajarse.

La puse a cuatro patas y me mojé la polla con el gel lubricante y un poco en su culito. Metí dos dedos, ya en esa posición y descubrí que no hacía presión, ya la tenía lo suficientemente relajada para poder insertarla con mi polla.

Ahora acércate, cornudín. Mira como se la meto. ¿ves?, poco a poco, observa.
Así es como tiene que estar el culito. Bien preparado

Ahora se pone la punta en el agujerito, ¿ves?
y poco a poco se va metiendo la punta primero

Hasta poder meterla entera. ¿Has captado la idea? Y ella ni se ha inmutado.
Mentira, jajaja, ella si que se inmutó, se quejó un poco al principio, pero según iba entrando mi polla despacito iba abriéndose ella el culito para que la metiese entera y hasta el fondo.

Una vez bien metida comencé a moverme para ir follándola y que su agujerito se fuese dilatando y amoldándose a mi polla, cosa que conseguí en poco tiempo.

Seguí así un rato, escuchando los gemidos de ella y los sonidos que hacía él mientras se masturbaba. Marisa no podía decir nada, estaba concentrada en sentir mi polla dentro que no podía decirle a su marido lo cornudo y mierda que era, pero seguro que lo estaba pensando.

Cuando ya noté que su culo estaba bien abierto y mi polla entraba y salía perfectamente, le hice darse la vuelta, para que Pedro pudiese ver bien como tenía mi pollón bien insertado en su culo y su coño a disposición para qué posteriormente él ingresara su pollita dentro del coño de la puta que tenía por esposa.

Él casi se corre de ver a su mujer siendo sodomizada por una polla desconocida y lo fácil que me había sido doblegar el ano virgen de su mujer.

Le dije que se pusiera encima y que se la metiese en el coño.

Me voy a morir si me la mete, lo juro me muero. Dijo Marisa, ya empezando a estar fuera de sí otra vez.
No hagas caso, y fóllatela, como un buen macho, venga campeón.
Lo intentaré. Estoy muy excitado.
Pedro se montó encima y poco poco noté sobre mi polla una presión. Era la suya entrando en la vagina se su señora, estaba metiéndole su herramienta con mi polla dentro se culo.

Ella no dejaba de gritar que se moría de placer y él empezó a moverse ala compás. Yo noté como si me estuviera haciendo una paja con su polla, notaba perfectamente su polla rozar con la mía atracés de las paredes vaginales de Marisa. Estaba inmovil por el peso de los dos, pero muy excitado.

La presión de las dos pollas dentro de Marisa yla sensación de estar llana, hizo que la zorrita estallase en otro orgasmo convulsivo y más bestial, si cabe que el anterior. No dejaba de apretar con el culo, la vagina, las piernas. Haciía tanta fuerza con todo su cuepro que pensé que me rompía la polla y en ese momento estallé en un orgasmo bestial. Empecé a correrme y agitarme con ella y Pedro no pudo contenerse y se corrió con nosotros.

Hubo golpes, codazos, movimientos, pero en ese estado de euforia solo sentimos placer y como si una fuerza superior nos poseyese a los tres a la vez.

Cuando nos desenganchamos de la posición. Auqelló parecía un desembarco. Que pasada de follada, que pasada de noche, que pasada de sexo, que pasada de pareja.

Lo cierto es fue una de las mejores noches que lo he pasado con una pareja y solo espero que Marisa se quede preñada, de mí o de su marido, y hagamos cosas ?diferentes? entre los tres.

De momento lo estamos intentando. Ella quiere quedarse en cinta, espero que lo consigamos y experimentemos todos la vida de un corneador, un cornudo, y su zorra esposa que le ama con locura.

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Me llamo Débora tengo 42 años casada desde hace 24 y con dos hijas, Ana de 20 y Marta de 18. Mi aventura comenzó el día en que mi marido me canceló por tercer año consecutivo nuestro viaje a la península de Baja California ese día mientras comíamos molesta le dije

-Al parecer Ximena y yo nos vamos a morir sin haber visto de cerca a las ballenas grises, pero eso sí, nuestros maridos son dueños de un gran negocio que produce mucho dinero, como si nos fuéramos a llevar la fortuna al otro mundo, lo único que una se lleva a la tumba son los recuerdos de lo vivido

Mi esposo me miró y en tono molesto respondió

-Lo siento mucho amor, pero los primeros meses del año son terribles para el trabajo, si quieren las llevamos en mayo o junio

-Si claro, cuando ya se fueron las ballenas, valiente solución la suya? Lo que pueden hacer es mandarles un mail a las ballenas diciéndoles que nos esperen hasta mayo? No sé de qué les sirve ser el dueños del negocio si son sus esclavos.

-No discutamos Débora, ¿Por qué no vas ustedes?, váyanse dos semanas ya se lo propuse a Jaime y estuvo de acuerdo

-¡Qué lindos son!, solas como viudas? Y como debe de ser en un lindo marido pasaran el resto del año reprochándonos que los dejamos solos quince días a cargo del negocio, la casa y los hijos? Como si no te conociera Carlos

Cuando mis hijas se opusieron rotundamente a la propuesta de su papá yo exploté diciéndoles muy molesta

-¡Estoy harta!, Harta de los tres, me paso el día entero preocupándome y ocupándome de ustedes, en la mañana al gimnasio para mantenerme bella para el señor que no tiene ojos para otra cosa que su negocio, al regresar me baño rápido para dedicarle toda la mañana al cuidado de la casa y hacer las compras, al medio día a cocinar, comemos y en la tarde nuevamente sola ya que todos tienen algo importante que hacer, todos menos yo, yo debo recoger la cocina, arreglar su ropa y buscar lo que no encuentran, ya por la noche nuevamente me baño y me arreglo para estar atractiva para un marido a quien le importa un demonio que lo haga ya que al terminar de cenar él se sienta plácidamente a ver la televisión, mientras yo limpio la cocina? ¿De verdad suponen que esto es vida?

Cuando voy a comprar algo para mí, siempre me detengo en otro departamento y comienzo ?Que linda se va a ver Ana con ésta falda, y éstos pantalones para Martita, Carlos necesita una nueva corbata? y cuando me doy cuenta ya es hora de regresar a cocinar y la muy idiota regresa feliz por lo que le compró a todos menos a ella?..¡Miren!, volteen la cara ¡Miren ahí!, Ahí en ese rincón me siento a platicar con mi perrita que es la única que agradece lo que hago por ella? Que no les extrañe que un día encuentren hablando a la perra o ladrando a su madre, alguna de las dos terminará aprendiendo el lenguaje de la otra.

-No te enojes mujer___ Dijo mi esposo

-¿¡Qué no me enoje!?…. ¿Saben qué?… ¡Sí, si me voy! con Ximena o sola y lo que es más solo les mandaré un mensaje a llegar, necesito descansar, descansar de ustedes, así que si no encuentran sus cosas, ¡Búsquenlas!, si quieren ropa limpia ¡Lávenla!, si no tienen que comer compren pizzas, hamburguesas o ¡coman mierda!… Yo necesito estar en un lugar donde me atiendan, donde no tenga que levantar ropa tirada en el piso, tender camas o hacer de comer y les advierto que al menos que alguien se muera, no se molesten en hablarme y si no regreso es porque me encontré a alguien que me valore como mujer y me permita tener una vida?Ya me harté de ser su sirvienta? ¡No tengo vida propia carajo!

Quedaron en silencio, yo los miré, aventé el trapo de cocina sobre la mesa y me subí a mi recamara para encerrarme, por la noche tocaron a mi puerta, cuando dije que pasaran las dos niñas entraron, se subieron a mi cama donde yo estaba leyendo un libro y ya más tranquila les dije

-Perdón hijas, es que… No sé qué me pasó

Ana me respondió

-Perdónanos tú má?Ya arreglamos todo, hablamos con Ximena, aquí están sus pasajes, el vuelo sale mañana a las 11 de la mañana y reservamos en el hotel ?Loreto Bay?, mi papá te va a traer dinero en la noche y llevas tus tarjetas, así que levántese de la cama señora para que te midas tus nuevos trajes de baño.

De una bolsa sacaron dos pequeños bikinis y yo les dije

-¿Cómo pretenden que yo use eso niñas?… ¡Eso es para jovencitas!

-Es para mujeres bien formaditas como tú mamá, así que pruébate éste

Pusieron en mi mano un bikini y entré al baño a ponérmelo cuando salí las niñas me dijeron que me veía muy bien y al verme en el espejo noté que gracias al gimnasio diario aún quedaba algo de mi juventud, claro que una pequeña ?pancita? sobresalía a los huesos de mi cadera y tampoco podía ocultar la edad en mis pies, mis manos y mi cara, pero sin duda que aún llamaba la atención. Me observaba al espejo cuando Marta interrumpió el placer que me producía mi vanidad femenina diciendo

-Que buen cuerpo tienes má con razón en su cuarto se oyen ?ruiditos sugestivos? por las noches

-¡Niña!

-¡Ay mamá!… Ya no son tus épocas, sabemos que lo hacen y nos da gusto que lo sigan haciendo

Respondió Ana y después agregó bromeando

-No hagas nada, al rato hacemos tu equipaje? Ahora tenemos que ir a comprarte unos condones

No me dejaron terminar de gritarles ya que salieron corriendo del cuarto y cerraron la puerta. No puedo negar que me daba gusto que con mis hijas tuviera esa relación tan abierta respecto al sexo, lo hablábamos sin tapujos de ninguna especie, Ana me había platicado sobre su primer beso y las primeras caricias, lo que me daba la oportunidad de aconsejarla hasta que encontrara al hombre con quien compartir su vida y que de seguro la mal aconsejaría, pero cada pareja tiene sus debilidades y eso será solo asunto de ellos. Claro que también debía soportar sus bromas ya que eran parte de la confianza que nos teníamos.

El caso es que al día siguiente cerca de las tres de la tarde llegamos al hotel, al dar nuestro número de reservación nos pusieron las hojas de registro para dos habitaciones, miré a Ximena y me dijo ?Así le dije a mis ahijadas que lo hicieran, cada una cubre sus gastos?. Pidió que las habitaciones fueran contiguas, a mí me dejó la que tenía cama King-size y ella ocupo la de las camas gemelas.

Cuando desempacaba encontré en la maleta una bolsa de una tienda de ropa, la abrí y encontré en ella dos minifaldas con una nota de mi marido que decía ?Amor, es para que presumas esas piernas increíbles que tienes. ¿Te acuerdas de Cancún?, diviértete como quieras, te adoro?. Me dio gusto que se hubiera molestado en ir a comprarlas, acomodé la ropa en el armario, me puse unos shorts y bajé con Ximena a comer algo al restaurante de la alberca, mientras comíamos Ximena me dijo

-Voltea distraídamente pero en la barra están dos chicos que no nos quitan la vista de encima, el del traje de baño rojo te mira con unas ganas, el pobre no sabe que mirar si tus piernas o tus tetas? ¿No los conocerás?

Yo miré distraídamente y miré a dos chicos guapos que usaban traje de baño pequeño, confieso que nunca me ha gustado ese tipo de traje en los hombres, sin embargo tenían un buen cuerpo que lucir y no se veían mal en trusa de baño ya que los miré recorrí lentamente con la vista las paredes del restaurante y le dije a Ximena

-En mi vida los había visto, pero son unos niños ¿Qué tendrán 20 o 21?

-O menos, pero el de trusa roja te mira con deseo y no está mal el muchacho, bueno ninguno de los dos.

-¡Por favor Xime!.. Que tonterías dices, podrían ser tus hijos

-Pero no lo son.

Ya no respondí, los chicos salieron de restaurante y después de comer Ximena y yo salimos a sentarnos junto a la alberca, los chicos se metieron al agua y yo al verlos le dije a mi comadre

-Por eso no me gustan esas trusas o tangas en los hombres, ahora que salgan verás cómo al mojarse se les nota todo

-No seas arcaica comadre, es lo de hoy, una técnica para ligar chicas, les gusta presumir lo que tienen entre las piernas, algunos hasta se excitan dentro del agua para provocarse una erección? Tengo un hijo adolescente y no me ha quedado otra que aprender, las chicas son sus ?puercas? y las que les aflojan son sus ?perras?. Las sala de la casa no se usa, ahora ellas los visitan a ellos en su recámara donde dicen pasarla bien jugando X-Box o cualquier otra cosa

-¿Mis hijas suben al cuarto de tu hijo?… No me lo habían dicho

-Porque para ellas es lo normal, lo natural, nosotras nos poníamos nerviosas si estábamos junto a una cama con un chico, ahora se suben a la cama con los controles del juego y con el teléfono conectado a internet.

?Dicho y hecho? al salirse los chicos del agua se pusieron ?distraídamente? de pie frente a nosotras con el perfil de su miembro dibujado en la trusa, al notar nuestra atención en ello nos sonrieron y se alejaron de ahí.

Ximena y yo salimos a la playa, con mis sandalias en la mano metí mis pies y parte de mis pantorrillas al mar y dando vueltas le dije

-¡Me siento libre!, éstas dos semanas no quiero saber de nadie, no soy esposa ni madre de nadie, solo quiero vivir mi vida disfrutando a plenitud lo que venga y como venga

Ximena me dijo bromeando

-Pues ahí están esos chicos, están guapos los condenados chamacos y bien dotados los cabrones?El de la trusa roja te mira con cara de ?Te quiero coger mamacita?, así que tú dirás si eso es lo que quieres que se venga

Reímos de lo que dijo y caminamos de regreso al hotel. Yo me di un baño y después de mi ritual de untarme crema suavizante y el imprescindible maquillaje para una mujer de mi edad, me puse un vestido ligero a medio muslo, me miré en el espejo y me gusté, así que esperé a Xime, cuando pasó por mi ella vestía una minifalda haciendo juego con una playera ajustada, después de los mutuos halagos a nuestras maduras figuras bajamos al bar del hotel. Tomábamos un coctel ?Margarita? escuchando el piano mientras la charla giraba en nuestras tal vez tontas razones para estar cansadas y hartas de ser ?Amas de casa? o como bien decía Ximena ?Gatas de casa?, algunos cocteles después la charla fue cambiando hasta caer en detalles íntimos de nuestros matrimonios, Ximena dijo

-Yo no me asusto de que me que me tomara fotos desnuda o que me comprara ropa sexy para salir solo a la calle, a los hombres les hace sentir orgullo, vanidad, placer o que se yo que otros hombres admiren a sus mujeres, les enloquece sentir que todos desean a la mujer que ellos se están cogiendo, nos compran ligeros, lencería transparente todo tipo de ropa, entallada, escotada, faldas cortas, bikinis solo para lucirnos y disfrutar de que los demás nos quieran coger incluso te dejan sola para que alguien se anime a conquistarte.? Así son, ¿qué se puede hacer?, pero creo que son el natural complemento a la vanidad femenina. Ya que a nosotras nos fascina que nos miren con deseo y no me lo puedes negar

-Tal vez sea por la costumbre o el tedio sexual de la pareja y por eso buscan nuevas experiencias, ¿Quién sabe qué será? pero a mí me encantaba seguirle el juego a Carlos? Como me hubiera gustado hacer más locuras cuando teníamos edad para hacerlas

-¿Hasta donde llegaron?

-Si te contara Xime? Uff, Carlos y yo nos portamos muy mal en los primeros años de nuestro matrimonio

-Ya lo dijiste así que ahora me lo tienes que contar todo Débora, ya después yo te platicaré nuestra historia, que también tiene lo suyo?Vamos ?abriéndonos de capa? ¿Te parece?

Me reí, por un momento dudé pero como digo el alcohol y la confianza que tenía con Ximena me soltaron la lengua y que bueno ya que era algo que llevaba años tratando de platicar con alguien incluso llegué a pensar en un psiquiatra, la miré a la cara mientras bebía un trago de mi coctel y después de hacerlo comencé a hablar diciendo

-Yo me casé a los 18, cuatro años antes de que tú y yo nos conociéramos. Carlos y yo teníamos más de 3 años de casados, no teníamos hijos, ya habíamos cogido de todas las formas imaginables y creo que hasta inimaginables que pueda haber, conocíamos cada milímetro de nuestros cuerpos y comenzamos a caer en el tedio sexual. De recién casados como bien lo dices a Carlos le encantaba lucirme, quería que todos me vieran como diciendo ?Miren que mujer me estoy cogiendo?, le gustaba que me desearan y yo gustosa lo complacía ya que es lindo que te admiren y a mí me excitan mucho las miradas llenas de deseo. Yo me imagino que llevado por el tedio y buscando algo nuevo en nuestras relaciones él comenzó a proponerme casi todos los días que me acostara con otro, me pedía que imaginara que él era otro y cogíamos a oscuras y sin hablar.

Una vez que fuimos a Cancún Carlos me dijo que me quitara los anillos y que bajara sola a la alberca, después de estar ahí un rato tendida al sol en un pequeño bikini un hombre de color llamado Axel de unos 30 años me hizo platica y después de unos minutos platicando Carlos se acercó a mí, en un principio supuse que para alejar al hombre pero se presentó con él como mi primo, me imagino que lo hizo pensando en que Axel nos hubiese visto juntos, sobra decirte que eso le dio confianza para seguir con el cortejo, dos o tres días me buscó en la alberca y yo al notar que eso excitaba mucho a Carlos un día estando él dentro de la alberca yo dejé que Axel acariciara mis piernas y me diera un beso en la boca?No tienes idea de la sonrisa de aceptación que me dio mi marido.

Cuando Axel se levantó al bar a traerme una copa Carlo se acercó a mí y me dijo ?Cuando te dé la gana te lo coges, bien hecho amor? y se retiró, cuando Axel regresó con los tragos se sentó en la orilla del camastro donde yo me asoleaba y acariciando mi vientre me dijo ?Me gustas mucho niña, yo me regreso mañana a Oklahoma y me gustaría que hoy durmieras conmigo? Yo sonreí nerviosa y le dije que lo tenía que pensar, él me respondió ?Lo entiendo, vamos a hacer una cosa si aceptas te espero en la playa a las 10 de la noche, si no llegas lo entenderé ¿te parece?? yo le dije que sí él me acarició por un rato más y al terminar su copa se fue, te diré que sus caricias y su propuesta me hicieron humedecer el calzón de mi bikini, cuando Carlos se acercó a mi le platiqué la propuesta que me había hecho y eso lo excitó mucho. Ya en la noche a las 10 en punto Carlos se asomó por la ventana y me dijo ?Tú galán llegó puntual a la cita te está esperando en la playa, baja con él, yo te veo desde aquí?

En un principio me negué pero él insistió diciendo ?Dicen que los negros la tienen enorme, de seguro te va a encantar?. Me jodió tanto que me puse un vestido playero como éste, no me puse sostén solo las bragas y mis sandalias, antes de salir frente a la puerta de la habitación le dije ?Tú quieres que lo haga, así que después no quiero reproches amor y como sabes bien de lo que se trata no me esperes a dormir?? El se acercó me dio un beso en la boca y me dijo que no habría reproches y que de verdad le gustaría que sintiera la verga del negro, así que nerviosa bajé a encontrarme con Axel.

-¿Y qué pasó?… Cuéntamelo todo comadre

-Yo me acerqué y él me besó en la boca, me tomó de la mano y comenzó a caminar hacia el hotel, yo caminé a su lado aterrorizada subí mi vista y miré a Carlos quien desde la ventana me aplaudió? Y si, si es verdad lo que se cuenta de los negros me consta.

-¡No comadre, no seas cabrona!, no me dejes a medias, platícame todo con lujo de detalles.

Yo me reí, pedí otros ?margaritas? y ya que el mesero se retiró comencé a contar

-Iré a lo que quieres que te cuente, subimos a una de las lujosas suites del hotel abrió una botella y a base de besos, caricias y champán terminé desnuda en la cama donde me recorrió con su lengua, me mamó la tetas y me dio mi primer orgasmo con un delicioso sexo oral, que forma de usar la lengua del maldito, después de pie a un lado de la cama se quedó inmóvil con sus manos apoyadas sobre su pubis a los lados de su pene como ofreciéndome su enorme erección, su actitud me hizo saber que era mi turno, así que me arrodillé frente a él y comencé a lamer su enorme miembro, parecía un tronco de ébano, grande, ancho, duro como tronco pero húmedo, suave y ardiente como la carne, lo metí lo más que pude a mi boca, metiendo, sacando, lamiendo y chupando con desesperación, me perdí tanto en saborear esa delicia que no me di cuenta de hasta donde lo llevaba hasta que él me sujetó la cabeza para que yo mantuviera su gran pene en mi boca y comencé a sentir sus fuertes descargas, una y otra y otra vez, fueron muchos chorros de ardiente semen? Ufff, no tienes idea de todo lo que me echó, se escurría por las comisuras de mis labios y terminé tragando esa delicia.

-¿Y te la metió?

-Sí claro? Casi de inmediato se puso un condón y me dio la cogida más increíble de mi vida, ya no sé cuántas veces me vine pero fueron muchas al grado que le decía ?Ya termina tú, yo ya no puedo más, me voy a desmayar? te juro que sentía que mi vagina se iba a desgarrar por lo mucho que la dilataba su enorme miembro lo sentía oprimir mi recto cada vez que me lo empujaba era como si me penetrara por los dos lados y por los dos lados hiciera que yo me viniera? ¡Qué cosa más increíble y deliciosa carajo!… Como ya se había vaciado en mi boca duró muchísimo dentro de mí, jadeaba, sudaba, me decía que estaba muy buena, que le encantaba mi vagina, apretaba mis pechos diciendo ?Que deliciosas tetas tienes niña? me besaba con su gran boca metiendo su lengua hasta mi garganta, me cambiaba de postura hasta que por fin logré sentir su pene endurecerse al máximo y se comenzó a contraer dentro de mí, te juro que al hacerlo volví a sentir contraerse placenteramente mi vagina y mi ano.

Terminó acostado sobre mi jadeante y satisfecho, sentí el sudor de su cuerpo mojar el mío y tardó horrores en perder la erección, cuando comenzó a ponerse flácido su pene, se levantó, se salió de mí y fue a tirar el condón, al regresar él a la cama nos besamos, nos acariciamos y nos quedamos dormidos sobre unas deliciosas sábanas de satín. Me despertó a las 5 de la mañana, ya se había bañado, me dijo que se iba ya que tenía que llegar a antes de la 7 al aeropuerto, pero que me podía quedar ahí hasta las 3 de la tarde, yo le dije que no, me levanté al baño y al salir me puse mi vestido y cuando me comencé a poner las bragas él me pidió que se las regalara, yo las pasé por mi sexo, las besé y se las arrojé al pecho diciéndole ?Su trofeo de guerra señor, se lo ganó por la forma tan deliciosa en que venció a su enemigo?, nos reímos le di un largo beso en la boca y al separarnos le dije ?Eres increíble Axel, cogí muy rico, me encantas? y salí descalza con mis sandalias en la mano a tomar el elevador.

-¿Y qué dijo Carlos?

-aguardame, no te adelantes… Legué a la habitación como a las 5:30 de la mañana, despeinada, sin bragas y con el maquillaje corrido, toque la puerta y cuando Carlos me abrió, me miró y ya dentro de la habitación le dije ?Si no te basta verme como vengo ven a la cama?, me tiré sobre la cama, le abrí las piernas y le dije ?Prueba y certifica lo que hizo tu mujercita, para que no te quepa duda?, él lo hizo y al decirme ?No traes calzones y sabes a condón? yo me puse a llorar, él me consoló, me besó, me abrazó, me llenó de ternura diciéndome que lo importante era que lo hubiese disfrutado y cuando le comencé a platicar entre llantos él se convirtió en un tigre, me dio una clase de cogida que me dejó al borde del desmayo, te juro que me ardía la vagina?. Desde entonces nuestro sexo se volvió increíblemente placentero, llegamos a hacerlo tres veces en una noche, pienso que mi infidelidad consentida si nos unió más como pareja?

-¿Eso fue lo único? ¿Por eso dices que se portaron muy mal?… Me decepcionas Débora? ¿Qué otra cosa loca hicieron?

Yo la miré y reí, levanté mi mano señalándola con el índice y le dije

-OK, Carlos además de ardiente se volvió muy tierno conmigo, me trataba de una forma tan linda como si fuera yo una muñequita, algo frágil que merece todo el cuidado del mundo, me enamoré más de lo que estaba y sabiendo cuál era su mayor deseo, le dije un día ?Me encontré a mi novio de la secundaria, te preguntaré algo pero quiero que seas honesto? ¿De verdad me quieres ver cogiendo con otro???. Lógicamente vino la pregunta de que si lo había hecho con Raúl, cosa que no hice ya que me casé siendo virgen, pero al saber que a Raúl le gustaba sin duda estaría feliz de cogerme. Carlos me preguntó si yo estaría dispuesta y al responderle que por complacerlo haría lo que fuera, me dijo que sí, que le encantaría verme en la cama con otro.

Así que organicé una cena en la casa invitando a Raúl y a Marlene, una amiga a la que le encantaba Carlos, ya no te hago el cuento largo, comenzamos jugando pokar y después el juego se puso muy cachondo, ya que el que ganaba una mano ponía un castigo a alguien, Carlos le puso a Raúl el castigo de meterme un dedo en la vagina y después chupárselo para probar mi humedad, yo castigué a Marlene con chuparle el pene a Carlos y así hasta que terminamos cogiendo los cuatro en la misma cama, ésta vez para hacerle más excitante todo a Carlos dejé que Raúl lo hiciera sin condón, gemí como loca y grité al venirme para después besar y acariciar a Raúl hasta que me inundo con su semen, no tienes idea de cómo lo disfrutó Carlos, le encantó verme escurriendo el semen de otro.

-¿Se intercambiaron parejas?, un rato te cogió Carlos y después Raúl.

-No, desde un principio yo estuve con Raúl y Carlos con Marlene. Lo hicimos, atravesados en la cama unos con los pies por un lado y los otros por el otro o sea que Carlos tenía casi de frente a Raúl y pudo ver muy bien cómo me cogía ya que lo podía ver moviéndose dentro de mí y yo tenía al lado de mi cabeza la cadera de Marlene con sus piernas dobladas y alcanzaba a ver el miembro de Carlos entrando y saliendo de su vagina, fue realmente excitante?. Y eso fue todo, seis meses después me embaracé de Ana, nos conocimos, por la sociedad de los esposos y la gran amistad que surgió entre nosotros nos hizo pedirles que bautizaran a Anita y después a ?Martucha?? ¿Y ustedes, se portaron así de mal o fueron chicos buenos?

-¡Por favor Débora! Eso no es portarse mal?yo fui infiel varias veces, claro que Jaime estuvo de acuerdo en todas, comenzó un día en mi casa, se nos pasaron las copas con un amigo y terminamos los tres en la cama, a los dos se la mamé, los dos me cogieron? Es excitante sentirte llena con la leche de dos hombres lo deberías de probar. Y para mal comportamiento te diré que con un grupo de amigos rentamos una casa en las brisas allá en Acapulco, éramos 8 hombres y 8 mujeres, de ellos 5 éramos matrimonios o parejas los demás eran solteros, incluso unos aun siendo nuestros amigos no se conocían entre ellos, pasamos una semana por demás excitante.

Cada mañana después de desayunar sorteábamos quien sería nuestra pareja, las mujeres sacábamos al azar el nombre de quien sería nuestra nueva pareja por todo ese día y noche, cada que una escogía si salía el nombre de su esposo o pareja formal se eliminaba, la idea era hacerlo con otro a la hora que quisiéramos y donde quisiéramos? Cuando me tocó un amigo llamado Rodrigo de pareja, de inmediato me tiró en un camastro y me la metió frente a todos, eso animó a otras ?parejas del día? a hacer lo mismo, después que deliciosa noche pasé con él? Como me traía ganas ese cabrón, pero cogía, muy, muy rico, sabía darle a una su tiempo llevándote al punto en que suplicas que te la meta.

-Vaya ustedes sí que se alocaron.

-Pero lo disfrutamos como locos y como dices tú mejoró nuestra vida sexual? De habernos conocido antes los hubiéramos invitado? A mí me gustaba mucho Carlos y Jaime no te haría el feo, bueno no creo que nadie te lo haga aún ahora, pero sí que te traía ganas mi marido, a veces jugábamos a que yo era tú y me tenía que convencer y ya que lo hacía me cogía de una forma que me mataba el maldito

-¿Y le costaba trabajo convencerme o le daba las nalgas a la primera?

Nos reímos con ganas y quedamos un momento en silencio yo pensaba como hubiese sido ya que Jaime era un hombre muy atractivo, saque la idea de mi mente al recordar que era el padrino de mis hijas, miré a Ximena y le pregunté

-¿A los cuantos años de casados te embarazaste?

Ximena me iba a responder pero se detuvo y en voz baja me dijo

-Ahí vienen nuestros galanes

Yo voltee hacia la entrada del bar y vi bajando las escaleras a los dos muchachos que se sonrieron al pasar frente a nuestra mesa y se sentaron dos o tres mesas frente a nosotras. Ximena me dijo

-No quieren ser obvios, andan investigando si venimos solas

-Por favor Xime, somos 8 personas en el bar y todos en mesas alejadas? ¿Quién podría venir con nosotras?

-En eso tienes razón? ¿Te interesan?

-¿Cómo crees?, créeme que estoy dispuesta a todo, pero son unos niños

Ximena levantó la mano, el mesero se acercó y le pidió otros margaritas, se inclinó hacia mí y me dijo

-Dime una cosa? ¿Hace cuánto que no tienes un vientre plano sobre ti cuando estás cogiendo? ¿O unas nalgas como esas apretando con fuerza cada vez que te la deja ir hasta el fondo?

Iba a responder pero llegó el mesero, puso los cocteles en la mesa junto con unos cacahuates, al retirarse yo intenté hablar pero Ximena me ganó la palabra diciendo

-¿Hace cuánto que no recorres a besos un cuerpo como el de ellos, besando un vientre plano y bien formado, bajando hasta el pubis para sujetar un miembro que te espera erecto como mástil, que lo puedes cubrir con tus manos una encima de la otra chupando el glande como si fuera un delicioso dulce hasta hacerlo eyacular un chorro que se levante varios centímetros? ¿Hace cuánto que no eyaculan dentro de ti con esa fuerza que te hace imaginar que el ardiente semen moja tus ovarios? ? No me digas que no te gustaría sentir otra vez tu vagina completamente llena de un pene duro como roca pero a la vez suave y ardiente como para acariciarte dulcemente el clítoris

-La vida pasa Xime, ya no estamos para eso, ahora debemos aceptar con gusto lo que tenemos

-¡Por favor Débora!.. ¿Te has visto en un espejo?, observa tus nalgas, tus piernas, tus tetas, las curvas bien delineadas de tu cintura? Las dos estamos bastante deseables, mete tus dedos en tu vagina y aprieta, después de coger yo me puedo levantar de la cama al baño sin ir chorreando semen por todo el piso y te aseguro que hay chicas de 20 que se tienen que tapar la vagina con varios pañuelos desechables? A esos jovencitos le podemos dar el mejor sexo de su vida y a nosotras nos urge que nos den lo que tienen y volver a sentirnos colmadas de juventud y enloquecidas por el placer de los orgasmos múltiples. Yo era un mujer multiorgásmica y como los disfrutaba? ¿Tú eras de varios o de un solo orgasmo?

-No siempre pero si me venía dos o tres veces en una sola cogida? Y los llegué a tener continuos, de los que te dejan toda flojita como muñeca de trapo y suplicando ?Ya no más o me muero?

-¿Entonces?, tenemos la oportunidad, vamos a aprovecharla ¿O ya te volviste de alta fidelidad?

-No, y menos ahora que busco liberarme estos días sin pensar en marido, hijas y casa ya te dije que vengo dispuesta a todo y pienso que hasta el mismo Carlos lo imagina y lo acepta? Pero tú lo dices como si de verdad los chicos se nos fueran a lanzar suplicando??Señora me muero por cogérmela?? Qué pueden ver en nosotras

-La oportunidad de sexo sin problemas con dos mujeres muy buenas? ¿Se te hace poco?

-Puede ser, pero todo cambia Xime, ya no podemos

-Los que no pueden son nuestros maridos, ellos ya perdieron su fuerza y su interés por hacernos sentir plenas en la cama, cuando no les llegó hacienda, están mal las ventas o el tráfico estaba insoportable o los hijos no estudian o nosotras compramos pendejadas que no necesitamos malgastando el dinero que les cuesta tanto trabajo ganar?Si nos atendieran como antes te aseguro que no saldríamos de compras

-¿Qué edad tiene Jaime?

-52, es 9 años mayor que yo? ¿Y Carlos?

-Por ahí se va, cumplió 49? Pero es la ley de la vida Xime, nosotras no tenemos que preocuparnos, a nosotras nos penetran en cambio ellos van perdiendo lo que tenían, comprende que no les ha de ser fácil, pero la edad es la edad y a ellos les pega más duro en lo sexual. Mi abuela decía que mientras la mujer pueda abrir las piernas sigue siendo mujer, pero en ellos es diferente

-Sí, pero si a una se le ocurre pedirle que tome su pastillita azul se molestan e insisten en meterte su miembro a medio casi flácido pensando que lo tienen excelente y no te alcanzan a tocar ni el útero?Y si tomamos en cuenta que el ginecólogo te lo toca con el dedo creo que en el consultorio te sientes más penetrada

-Habrá que ir a consulta más seguido? Pero ya en serio te diré que es lógico que no acepten las cosas, pero es más lógico resolver los problemas hablando como pareja ¿No crees?

-Bueno, ya olvídate de la lógica, ¿Quieres jugar con esos chicos?

-Te digo que son unos niños

-Y yo te digo que son la clase de jovencitos que vienen a buscar sexo y que mejor que dos mujeres maduras que dicho sea de paso seguimos estando bastante buenas? Ellos tratarán de conquistarnos para pasar sus vacaciones cogiendo a sabiendas que nosotras no les daremos problemas posteriores? ¿Entonces, que decides?

-Te digo que estoy dispuesta a todo, así que dime cómo lo quieres hacer

-¿Te afeitas abajo?

-Me depilé

-Perfecto, cuando me levante has tu silla para atrás poniendo tus pies en el piso con las piernas separadas, yo te diré que hacer.

Ximena se levantó, yo hice mi silla hacia atrás y ella frente a mí se inclinó haciendo las nalgas hacia los muchachos, se puso en cuclillas frente a mis piernas y empujó mi vestido hasta mi vientre diciendo

-Deja así tu vestido, cuando me levante haré como que te doy algo, quédate con las piernas separadas un momento y después cruzas la pierna lentamente y pon atención en cómo te mira el que está a la izquierda, el de cabello rubio

Se levantó y me estiró la mano diciendo ?Ya lo encontré, ten?, yo quedé con el vestido arriba enseñando las bragas, el chico fijó su vista en mi sexo y mientras nos mirábamos a los ojos crucé muy despacio la pierna, no separó la vista de mis piernas y cuando yo lo miraba él me sonreía. Dejamos pasar dos cocteles más y al ver que solo nos miraban sin hacer nada por abordarnos firmamos la cuenta y nos levantamos, Ximena me dijo

-Están midiendo el terreno, cuando se aseguren de que estamos solas se lanzarán a la conquista

Subimos al primer piso donde estaban nuestras habitaciones y mientras caminábamos ella me dijo en voz baja

-Dejas abierta tu puerta, el tuyo nos siguió, déjalo que vea que no hay nadie en tu habitación

Abrí mi puerta y Ximena la suya, las dejamos abierta y de pie en el pasillo cada una frente a su habitación con la puerta abierta me dijo hablando fuerte

-Desayunamos mañana a las 7 de la mañana

Yo afirmé mientras el muchacho pasó frente a mí, volteó hacia mi habitación y después a la de Ximena, cuando se alejó por el pasillo entramos cada una a su habitación.

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