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Los mecanicos y mi esposa en Relatos eroticos de Infidelidad

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septiembre 24th, 2013 >> Relatos Eroticos

Los mecanicos y mi esposa en Relatos eroticos de Infidelidad (relatos eroticos )

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Los mecanicos y mi esposa en Relatos eroticos de Infidelidad (relatos eroticos )

Hoy les voy a relatar una de las historias que nos ha pasado no hace mucho tiempo y que nos pone muy calientes solo con recordarla.

Por suerte nunca había tenido problemas con los autos que tuve. Es cierto que nunca fui de usarlos mucho y que los cambiaba con pocos kilómetros, así que no sabía lo que era llevarlos al mecánico, solo a los Services oficiales. Pero como en todo, siempre hay una primera vez.

Un sábado a la mañana habíamos decidido ir a visitar a unos familiares que viven a unos 100 kilómetros de distancia. Pero tuvimos que suspenderlo, el auto no quiso arrancar. Nunca imaginamos que la amargura y bronca de ese momento, iba a terminar en una de las situaciones más excitantes que hemos vivido.

Mientras mi esposa telefoneaba a los familiares para explicarle lo sucedido yo salí en busca de alguien que nos pudiera solucionar el problema.

Hacía unos meses se había instalado un taller a unas 3 cuadras de casa. No tenía ninguna referencia de ellos pero la verdad que tampoco conocía otro lugar, así que me dirigí allí en busca de ayuda.

Al llegar me sorprendió ver lo grande que era y la cantidad de autos. Ocupaba una superficie enorme y había como 10 personas trabajando entre la parte de mecánica y de chapa y pintura.

Apenas crucé la puerta de entrada del taller un muchacho me recibió:

- Mi nombre es Carlos, ¿en que puedo ayudarlo señor? me preguntó muy amablemente.

Carlos tendría alrededor de 35 años, de tez morena, de contextura delgada pero bastante musculosa. Estaba vestido con una camiseta sin mangas color blanca y un pantalón gris, ambos llenos de manchas de grasa, lo que le daba un aspecto bastante desagradable.

- Hola, mi nombre es Jorge y desearía hablar con el encargado, dije.

- Sígame por favor.

Atravesamos todo el local hasta llegar a una pequeña oficina que se encontraba al fondo.

- Tome asiento que ya le aviso al patrón.

Le agradecí y me senté en una silla que estaba detrás de un escritorio lleno de papeles, revistas de mecánica y algunas herramientas.

La oficina era típica de un taller. Estaba ?decorada? con pósters de autos y principalmente de mujeres desnudas en poses muy sexys. Me detuve en una morocha que estaba de espaldas sacando el culo para afuera. Imaginé cuantas pajas se habrían hecho los mecánicos con ese póster y automáticamente se me apareció la imagen de mi esposa en esa posición parada delante de los mecánicos. Un terrible escalofrío recorrió toda mi espalda a tal punto que tuve una erección inmediata.

- ¿Que pedazo de culo eh?, escuche detrás de mí.

- Como pude recuperé el aliento y gire la cabeza para ver quien era.

- Hola como le va, soy Oscar, el encargado del taller, me dijo mientras me tendía la mano.

- Jorge, mucho gusto.

Oscar era un tipo rústico de unos 50 años, muy fornido, cabello bastante largo y como Carlos, tenía las ropas llenas de grasa.

- Y, que me dice, tremendo culo, ¿no le parece?

- Si claro, dije yo, sin poder sacar a mi mujer de la cabeza.

- Me encantan las morochas, son todas putas, rió

Apenas sonreí. Que mal momento le haría pasar si como respuesta le dijera que mi esposa es morocha, pensé y volví a sonreír.

- Bueno, ¿que puedo hacer por usted?, prosiguió

- Mire Oscar, vivo acá a tres cuadras y hace un rato intente arrancar el auto pero no pude, quería preguntarle si es posible que fuera alguien a ver de que se trata el desperfecto.

- Sabe que pasa los sábados cerramos a las 2 de la tarde y estamos tapados de trabajo, lo vamos a tener que dejar para el lunes, me dijo.

- Que macana quedarme todo el fin de semana sin el auto. Bueno pero si no hay remedio, paso el lunes, gracias igual, le dije mientras le tendía la mano.

- A ver, me puede esperar un momento que le entrego el auto a un cliente y como favor se lo veo yo.

- Le agradecería mucho.

Mientras esperaba volví a observar el póster y nuevamente imaginé a Marce en esa foto exhibiendo su hermosa cola y yo ahí disfrutando como la deseaban.

- ¿Veo que lo pone loco ese culo?, escuche detrás de mí. Era Oscar que había regresado y me hacía volver a la realidad.

- Me voy a poner celoso, es mi culo preferido, rió, mientras le daba un beso al póster.

- Sonreí.

- Como me gustará esta puta que acá tengo dos pósters iguales, dijo.

- Tome le regalo uno, prosiguió, mientras me entregaba una lámina enrollada.

- No, esta bien, gracias

- Tome hombre, es un regalo de la casa.

- Bueno, gracias.

- Si le parece vamos a ver su coche, me dijo mientras tomaba un maletín lleno de herramientas.

En el camino a casa no hizo otra cosa que contarme lo que le gustaban las morochas y afirmarme lo puta que eran. Narró algunas historias con unas vecinas del barrio que yo no conocía por lo que solo me limité a escuchar sin hacer ningún comentario.

Al llegar al garaje de casa, me pidió que abriera el capó y que le diera marcha al auto. Así lo hice.

- Está bien, suficiente, me dijo.

- Tengo poca luz acá, si no le parece mal lo empujamos hacia la calle.

- No hay problema, le respondí.

- Aguarde que llame a mi esposa así ella lo guía mientras nosotros empujamos, continué.

No creo que fuera necesario que Marce nos ayudara, solo fue una excusa para que Oscar la conociera. Me calentaba la idea que la viera después de lo que habíamos conversado.

- Marce, ¿podes venir un minuto?, le grite.

Bastó que ella apareciera por la puerta, para que Oscar le clavara la mirada y mostrara en su cara una expresión de vergüenza mezclada con deseo.

No era para menos, por un lado me había hablado de lo putas que eran las morochas y por el otro estaba viendo una morocha que estaba vestida solo con una remera y unas calzas de algodón color gris que le marcaban su fabulosa cola.

- Te presento a Oscar, es el mecánico, le dije.

- Mucho gusto dijo Oscar, todavía perturbado.

- Igualmente dijo ella, extendiéndole la mano.

- Necesitamos sacar el auto, podrías conducir mientras empujamos.

Marce subió al auto y con Oscar fuimos a la parte trasera.

- Perdóneme lo que le dije de las morochas, no sabía, me dijo.

- Quédese tranquilo, no hay problema le contesté.

- Además yo creo lo mismo, continué, mientras reía.

Oscar solo me miro y sonrió, tratando de entender lo que había escuchado.

Sacamos el auto a la calle y cuando Marce se bajo, Oscar no pudo evitar clavarle los ojos en el culo, sin importarle que yo estuviese delante, acción que hizo que comenzara a excitarme.

- Ya le traigo algo de tomar, le dije, mientras Oscar ponía manos a la obra.

- No se moleste, me dijo.

- No es molestia, es a cambio de su regalo le dije riéndome.

- ¿Que regalo?, preguntó Marcela.

- Nada, un póster que me regaló Oscar, dije.

Oscar asomo su cabeza por detrás del capó y me miro sorprendido.

- Donde está, deseo verlo, dijo ella, seguro es una foto de una chica desnuda, típica de taller, continuó.

Oscar seguía mirándome y no decía palabra.

- Así es y es parecida a vos le dije riéndome.

- A verla, quiero verla, dijo.

Oscar sonrió nerviosamente mientras le daba arranque al auto y este arrancaba. Yo ya estaba caliente y el juego ese me estaba gustando.

- ¿Ya está?, que rápido lo arregló, dije.

- Era una pavada, contestó el.

- Venga Oscar ya que terminó, vayamos adentro a tomar algo y mientras le muestro el póster a mi mujer.

Note que la mirada de Oscar se había transformando de sorpresa a la de desconcierto.

La agarre de la mano a Marce y entramos a casa. Oscar venia detrás y apostaba que le estaba comiendo con los ojos la cola a mi esposa. No solo yo estaba seguro, ella también se había dado cuenta y, como es su costumbre cuando esto pasa, arqueo mas la espalda para parar mas el culo, mientras me apretaba la mano y me lanzaba una mirada cómplice.

- Marce, acompañalo al living al señor que voy a buscarle algo de tomar, le dije.

Oscar ya a esta altura no pronunciaba palabra, solo asentía con la cabeza.

- ¿Y el póster?, preguntó ella.

Lo saqué de mi campera y se lo di. Así los vi alejarse camino al living, ella delante con el póster en la mano y el detrás visiblemente exaltado y con la mirada clavada en el culo de Marce.

Yo corrí hacia la cocina, llene 2 vasos con jugo y fui tras sus pasos.

Al atravesar el pasillo que da al living, me detuve antes de llegar. Quería espiar lo que estaba pasando.

La escena era de lo más caliente. Todo estaba en silencio. Oscar estaba sentado en un sillón doble y mi esposa había desenrollado el póster y parada de espaldas a el estaba observando la foto de ese terrible culo.

La vista que ella le estaba dando era fabulosa. Oscar podía ver a la morocha y a su vez su cola que, se notaba, había parado a propósito.

- La verdad tengo que reconocer que tiene una linda cola, dijo ella.

- Su marido quedo embobado cuando la vio, por eso le regale el póster, dijo el.

- ¿En serio?, preguntó ella.

- Si, y la verdad que no entiendo porqué, usted tiene una cola preciosa, dijo un poco tímido.

- Gracias, respondió ella, sacándola más para afuera.

- Es más me animaría a decir que es mas linda que esa, siguió Oscar, ya un poco mas seguro.

- ¿Le parece?, respondió ella, acercándole un poco el culo y ya claramente excitada.

Ver a mi esposa poner la cola parada a un metro de la cara de un desconocido me puso como loco. En ese momento decidí entrar, quería mirar eso más de cerca.

- Aquí están lo jugos, dije y le extendí uno a cada uno.

- Gracias, dijo el, con la voz medio entrecortada.

Mi esposa seguía en la misma posición. Yo pensaba la gran templanza que tenía Oscar para no extender la mano y acariciar esas calzas metidas en la cola de mi mujer.

- ¿Así que te quedaste embobado con esta cola?, dijo Marce en un tono simulando estar enojada, mientras me mostraba el póster y abandonaba su postura para irse a sentar en un sillón frente a Oscar.

- No mi amor, lo que pasa es que, como ya te dije, me pareció que esa cola era parecida a la tuya, le respondí.

- Acá el señor dice que la mía es mas linda, ¿no?, preguntó mientras volvió a pararse a mostrarle la cola.

- Si, contesto Oscar. Se notaba en su cara que la situación lo incomodaba, pero que lo había puesto muy caliente.

- En realidad mucho no puedo comparar porque usted esta vestida, dijo un poco tímido.

- ¿Y que quiere, que mi mujer se desnude? , le dije con cara de enojado.

- No, por favor, no lo tome a mal, solo decía, contesto todo ruborizado.

- En realidad el señor tiene razón, así vestida no puede cotejar si mi cola es mas linda que esa, dijo ella, señalando el póster.

- Sabes que me encanta que me elogien la cola, ¿me dejas que se la muestre al señor, así puede decirme que le parece?, continuó ya totalmente excitada.

Oscar me miro no entendiendo nada. Yo tenía una erección que ya no podía disimular.

- Bueno, pero solo la cola eh, le dije, para poner un límite y evitar que todo se desmadrara.

Marce, de espaldas a Oscar, metió dos dedos al costado de las calzas y se las bajó hasta las rodillas. Tomó el póster y lo puso al lado de ella, tratando de imitar la pose de la foto.

- ¿Y ahora que me dice señor? Le preguntó con cara de puta.

Ahí estaba mi esposa, como otras tantas veces, mostrándole el culo a un desconocido, solo cubierto por una tanguita blanca que se perdía entre sus nalgas.

- Si, si es muy linda, es, es mejor su cola, tartamudeó Oscar, mientras se acomodaba en el sillón.

- Bueno ya es suficiente, súbete las calzas, dije

Marce se subió muy sensualmente sus calzas y volvió a sentarse.

- Podría ser usted la del póster, la verdad, no tiene nada que envidiarle a esa chica, rompió el silencio Oscar.

- Gracias, a mi me encantaría estar en un póster pegado en un taller y que todos se exciten con mi cola, es mi fantasía, dijo ella, mirándolo a los ojos.

- ¿Y a usted no le molestaría ver a su señora calentar hombres?, me preguntó.

- No, al contrario, me excita mucho que la deseen, respondí.

- Si no lo toma a mal puedo llamar a los muchachos del taller, dijo Oscar.

- ¿Para que?, pregunté haciéndome el ingenuo.

- Para que su señora se muestre delante de nosotros como si fuera una foto y le cumplimos su fantasía, me respondió Oscar, ya totalmente lanzado.

- ¿Lo dejas amor que llame a los señores? me preguntó ella con deseo.

Estaba demasiado caliente para negarme.

- Está bien, pero no más de 4 y sin hacer bardo, es solo mirar, esta claro, dije.

- Por supuesto, dijo Oscar, mientras marcaba en su celular.

- Hola Carlos, ¿quien esta todavía en el taller?? bueno deja todo y venite ya con Alberto y con Fabián que los necesito acá, anota la dirección? no, no traigan herramientas?

- Ya vienen, son buenos chicos, no va a ver problemas, dijo.

La espera se hizo interminable. Estábamos los tres muy excitados y tratábamos de disimularlo hablando de cualquier cosa. Oscar a cada rato se acomodaba en el sillón lo que demostraba que estaba con una erección que no podía bajar. A mi me pasaba lo mismo, y a Marce se la notaba súper ansiosa por mostrarse.

La charla ya no daba para más cuando se escucho el timbre. Yo me levante a abrir.

A Carlos ya lo había visto en el taller, Alberto era morocho y corpulento aparentaba unos 50 años como Oscar y Fabián era mas delgado y mas joven, de unos 40 años. Todos estaban con la ropa del taller bastante sucia de grasa por todos lados. Solo Alberto tenía una musculosa blanca que dejaba ver un gran tatuaje en el hombro.

- Pasen por acá, les dije, mientras los guiaba al living.

- Les presento a mi esposa, su nombre es Marcela.

Todos le extendieron la mano mientras miraban desorientados. Ella, sonriendo, le dio la mano a cada uno. Se notaba que le encantaba la situación

- Vengan siéntense acá, así no manchan nada, dijo Oscar, señalando el piso delante del sillón donde estaba sentado el.

- Los hice venir porque la señora necesita un favor ¿no?, pregunto Oscar mientras me miraba.

Yo solo asentí, estaba demasiado caliente para hablar.

- Póngase de pie señora y dénos la espalda por favor, continuó.

Mi esposa obedeció. Oscar tomo el póster y lo extendió cerca de ella.

- No les parece que la señora tiene mas linda cola que la de la foto, preguntó a sus compañeros.

Los tipos con cara de asombro, clavaron la mirada en el culo de mi mujer. Se hizo un silencio total. Marce paró un poco mas la cola y los miro con cara inocente.

- Les gusta mi colita, preguntó.

La cara de asombro de los mecánicos se transformo de inmediato en cara de deseo. Oscar ya sin disimulo, se metió la mano en la entrepierna, como tratando de calmar el dolor que le causaba la erección que tenía.

- Si, respondieron casi al unísono.

Yo como pude me pare, la agarre de la mano y la alejé un par de metros de ellos. Estaba muy cerca y temía que alguno no pudiera controlarse. Me gustaba demasiado esa situación como para que se terminara rápido.

Marce seguía con la cola parada apuntando a los cuatro tipos. Yo me puse de frente a ella y escuche lo que estaba esperando

- Señora, no le muestra la cola a mis compañeros como me la mostró a mí, pidió Oscar.

Me miro, cerro los ojos, y se mordió el labio inferior. Oír ese pedido y ver como ella se había puesto hizo que me llenara de perversión. Mi erección ya no me permitía estar parado, así que tome por los costados su calza y se la baje de un tirón dejando su culo al aire.

- Está bien así, pregunte, mientras regresaba a mi asiento.

Oscar me miró fijo y sin decir una palabra, desabrochó su pantalón y sacó su miembro totalmente erecto. Yo solo le hice un gesto de aprobación, mientras hacía lo mismo. Esto fue aprovechado por el resto que terminaron también sin sus pantalones.

- Mi amor, mira como se masturban los señores con tu cola, dije para poner mas caliente todavía el momento.

Ella les miró los miembros con esa cara de puta que solo ella puede poner.

- Sáquese todo señora que queremos verla desnudita para compararla con la foto, pidió Oscar.

- Siempre que a usted señor no le moleste, continuó.

- No, esta bien, es necesario para que comparen, dije haciéndome el ingenuo.

Marce se arrodillo, se desató las zapatillas, se saco las calzas y luego la remera, quedando solamente con la tanga blanca metida en la cola y un par de medias del mismo color. Se paró en la misma posición que estaba y me preguntó:

- ¿La tanguita también mi amor?

- No creo que sea necesario, ¿vos querés sacártela?, le pregunté.

- Y? la chica de la foto no tiene tanga, no se si ellos podrán verificar así si mi cola es mas linda, dijo con voz entrecortada por lo excitada que estaba.

- Tiene razón su esposa, dijo Oscar. Los demás no hablaban, solo se masturbaban de un modo frenético.

- Bueno, esta bien amor, quitate la tanga, dije.

Eso fue mucho para Carlos que no aguanto más y eyaculó, desparramando semen por todo el piso. Pregunto donde estaba el baño y se dirigió hacia el.

Mientras se alejaba, Marce lo miro y se paso la lengua por los labios, mientras bajaba sensualmente su tanga, dejando a la vista de todos su hermosa cola.

- Que divina cola que tiene su esposa, me dijo Oscar.

- Gracias, conteste yo mientras hacia un esfuerzo terrible para no acabar.

- Mostrales el hoyito amor, le pedí.

Marce se abrió un poco de piernas, se agacho y se puso un dedo en la cola, mientras les regalaba a todos unos constantes jadeos debidos al primer orgasmo que estaba teniendo.

Hasta aquí llegaron Alberto, Fabián y Oscar que casi al mismo tiempo esparcieron todo su semen.

Yo me deje llevar y también tuve un terrible orgasmo. Marce al ver esto, se incorporó, tomó su ropa y salio corriendo para el baño.

Tardamos unos minutos en recuperar el aliento. Oscar trataba de limpiar el piso con su pantalón y Alberto y Fabián estaban fatigados recostados contra el sillón.

- Vio que ser potaron bien los muchachos, dijo Oscar

- Si, les agradezco, ¿la pasaron bien?, les pregunte solo para decir algo.

- Si señor, su esposa es muy caliente dijo Alberto.

- ¿Podemos volver a venir?, continuó.

- Mientras se porten así no hay problema, le respondí, mientras me dirigía a la cocina a buscar algo para beber.

Al atravesar el pasillo, pase por el baño de las visitas y no había nadie. Supuse que Marce estaba en un baño que esta pegado a nuestra habitación. Fui a la cocina y mientras servía las bebidas, me acorde de Carlos, ¿donde está?, pensé.

Enfilé hacia el dormitorio y tuve un pensamiento que lejos de enojarme, me hizo correr un frío por la espalda que me dejo nuevamente con el miembro como una roca. Estaba en lo cierto.

- Perdoname amor, no me pude aguantar, dijo ella entre gemidos.

Ahí estaba mi esposa en nuestra cama totalmente desnuda, puesta en cuatro patas con la cola bien parada, y en el medio de ese fabuloso culo, la cara de Carlos, con su lengua que entraba y salía a toda velocidad de su hoyito.

El ni me miró, estaba como alienado. Marce gritaba cada vez mas fuerte y yo me senté al costado de la cama para no perderme nada.

De repente Carlos salió de su posición, apoyo su verga en el hoyo y le entro hasta el fondo. Marce grito.

- Traelos a todos mi amor, por favor, me pidió, ya sacada y mientras se hamacaba al ritmo de las embestidas.

- Eso señor, vaya a busca a mis compañeros que la puta de su mujer necesita vergas, dijo Carlos descontrolado.

Lo dude un instante, pero mi calentura fue mas fuerte.

- Muchachos pueden venir, les grite saliendo al pasillo.

Un minuto después los tenía a los tres en la puerta de mi habitación. Seguían sin pantalones y Oscar se había sacado la parte de arriba.

- Menos mal que sus compañeros se iban a portar bien, le recrimine a Oscar mientras le señalaba a Carlos dándole por el culo a mi esposa.

En realidad no se si me escuchó. Todos se treparon a la cama y manoseaban a Marce por todas partes. Alberto y Fabián fueron hacia su cara y metieron sus vergas en su boca, mientras Oscar corrió a Carlos de su lugar y empezó a meterle lengua al culo, mientras sus manos acariciaban sus pechos.

Marcela solo gemía descontroladamente.

- Que culo hermoso tiene su mujer, me dijo sacando la cara de su cola.

Ella lo escucho, sacó las vergas de su boca y lo busco con la mirada.

- Si le gusta mi cola, cójamela por favor, le grito, y volvió a lamer.

- Primero quiero su conchita dijo, mientras introducía su verga ahí y dos dedos en el culo.

A Marce le encantaba y yo quería que eso no terminara nunca.

- ¿Querés uno en la cola también mi amor?, pregunte. Ya me dolía la verga de tanto pajearme.

- Si, si, si, si, gritaba ella.

Oscar la levantó, le ordenó a Alberto que se acostara y la empujo a Marce arriba. El busco con su verga la concha y la penetró y Oscar desde atrás la ensarto por el culo.

- Hija de puta, que buen culo que tiene, le gritaba Oscar. Ella le respondía con mas gemidos.

Estuvieron así un buen rato y luego se fueron turnando no dejando nada en el cuerpo de mi esposa por explorar. Yo estaba exhausto, había acabado 3 veces.

- Acábenle dentro de la cola que le gusta, dije con mi último aliento.

Me hicieron caso, uno a uno le dejaron la leche dentro del culo.

Ella gozó como pocas veces.

Regresaron un par de veces más. Pero eso es otra historia.

Los mecanicos y mi esposa en Relatos eroticos de Infidelidad (relatos eroticos )

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La familia de mi novio en Relatos eroticos de Amor filial

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abril 24th, 2014 >> Relatos Eroticos

La familia de mi novio en Relatos eroticos de Amor filial (relatos eroticos )

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La familia de mi novio en Relatos eroticos de Amor filial (relatos eroticos )

Mi historia comienza en las vacaciones del año pasado junto a mi novio, llevamos juntos cinco años y nos conocimos en la universidad como otras muchas parejas, nos llamamos Silvia y Álvaro y ambos tenemos 26 años.

Nuestra relación siempre ha sido muy abierto y desde que llevábamos un año de relación empezamos a probar cosas nuevas hasta llegar al día de hoy que hacemos nudismo, tríos y algún intercambio de pareja, todo esto lo solemos hacer un club swingers y solemos ir a varios moviéndonos por todo el país aprovechando las vacaciones.

Un día buscando por internet vimos un hotel que se encontraba en una zona montañosa separada de la civilización donde el fin de semana se iba a producir una concentración swinger , el hotel tenia buena pinta era pequeño con un diseño rural y con dos salas comunes un comedor y un salón y después una pequeña piscina.

Desde luego que nos estaba picando la curiosidad de ir por varias razones entre ellas estaba que no era caro, que estaba a dos horas de nuestra casa y que no había más que diez habitaciones lo que quería decir que tampoco había muchas parejas.

Sin más miramientos hicimos la reserva y en dos semanas nos presentamos allí. El sitio era precioso rodeado de vegetación por todos lados y se respiraba un aire limpio lejos de la cuidad. Una vez llegamos nos dieron la bienvenida los dueños una pareja de mediana edad y muy simpáticos, después de comprobar la reserva nos dieron las instrucciones, de horarios de comidas y alguna cosa puntual, después nos dieron dos mascaras y nos dijeron que las usáramos si queríamos al igual que la ropa de hecho ella iba con un simple pareo que le transparentaba el coño y el iba desnudo.

Nos instalamos en nuestra habitación pequeñita y acogedora con una gran cama y un baño con ducha y un pequeño jacuzzi donde entraban dos personas, la verdad que estábamos impaciente por ver a la gente asique nos desvestimos y bajamos un rato a la piscina.

Nuestra primera impresión fue mala había tres parejas todos rondaban los sesenta años y físicamente la verdad no estaba bien ni ellos ni ellas, por lo que decidimos ponernos en la otra punta, mi novio se tumbo boca abajo para tomar el sol y yo también solo que me puse un sombrero para el sol y una gafas.

La verdad es que nos habíamos quedado dormidos pero oí gente hablando y me desperté. Habían llegado un par de parejas más y esta vez era más jóvenes o por lo menos lo aparentaba, mi sorpresa vino cuando oí sus voces, una la reconocí al instante y no podía creer lo que veía.

En frente al otro lado de la piscina hablando con otra pareja estaba Ruth la hermana de mi novio. Me quede helada, inmóvil sin saber que hacer solo podía mirar, la verdad es que físicamente estaba fenomenal había tenido tres hijos y uno hace apenas 4 meses y apenas se la notaba sus tetas eran preciosas grandes y naturales y tenía un culo redondito, después de detenerme en ella pensé que su marido tenía que estar por aquí, y al lado suyo estaba el Luis un hombre moreno de pelo larga y barba con una línea cuidada y un pene descapullado y cabezón.

No los perdía la pisa estaba muy excitada no sabía que a mis cuñados también les iba estas cosas.

Después de un rato de estar hablando con esa pareja vi como cada vez se acercaban mas hasta llegar el momento de que empezaron a follar, mi cuñada y la otra señora estaban tumbadas mientras ellos se la metían a pareja cambiada, estaba tan excitada que me senté en la tumbona mirándolos mientras me tocaba mi coño, tenía una excitación encima que no podía con ella, ellas gemían yo también.

Mientras yo estaba a lo mío un señor se me acerco muy simpático me dijo si podía ayudarme yo le respondí que si y le dirigí su cabeza a mi coño.

El señor empezó a lamer, lo hacía bastante bien la verdad llegue a correrme un par de veces, después de ese trabajo el señor se había ganado que se la chupara, le mande levantar y me puso la polla a la altura de la boca, era pequeña y me entraba sin problemas en la boca.

Debimos de hacer mucho ruido porque mi novio se despertó y al verme chupar la polla al señor se le puso dura a él y se puso al otro lado, allí estaba yo chupando dos pollas sin parar intercambiado mi saliva de polla.

El señor cuando vio la polla de mi novio depilada y grande, exclamo por su tamaño y haciendo referencia a lo feliz que me debería hacer.

Tanto chupe que perdí la orientación y perdí de vista a mis cuñados que ya no estaba donde estaban antes, asustada hice que el señor se corriera rápido y lleve a mi novio al cuarto por miedo a que nos los encontráramos de cara.

Una vez ya en el cuarto terminamos nuestra ración de sexo y nos duchamos para bajar a la zona común esta vez si nos pusimos las mascaras más que nada por precaución.

En el salón estaban casi todas las parejas unos hablando, viendo la tv, jugando a las cartas. Nosotros fuimos a una mesa donde había un matrimonio adulto ella era rubia con buen pecho algo gordita pero atractiva él era alto con un poco de barriga pero también atractivo, estuvimos hablando un buen rato era una pareja muy simpática y nos reímos mucho intercambiando historias sexuales, hasta el punto de calentarnos un poco.

Ella me pidió permiso para sí la dejaba disfrutar de dos pollas a la vez un ratito me sorprendió un poco pero acepte y me levante y fui a buscar.

Después de un vistazo rápido vi como alguien me silbaba una vez supe de donde venia pude ver cómo era mi cuñada me hacía señas para que fuera, algo nerviosa me acerque allí estaba sentado con mi cuñada ,después de las presentaciones y de cambiar un poco la voz y mi nombre, empezamos a jugar mi cuñada era una experta empezó a besarme lentamente y fue metiendo su lengua poco a poco mientras su marido nos tocaba haciéndonos un dedo a cada una con sus manos, estaba disfrutando me estaban dado lo que quería, la cosa estaba muy caliente pero entonces Ruth pregunto si prefería ir al cuarto, no dude mucho y esbozando una sonrisa la di la mano.

Allí íbamos los tres cogiditos de la mano hacia el cuarto, una vez dentro me tumbaron en la cama ella puso su coño en mi boca mientras él empezó a clavarmela sin piedad su metidas estaban siendo brutales y yo estaba al borde del éxtasis.

Había perdido la cuenta de las veces que me corrí y cambiamos de posición ahora mi cuñada estaba abajo y yo arriba, ella estaba desbocada pero es que yo también los decibelios subían sin control y estábamos al borde del agotamiento.

Luis nos dijo que iba a correrse y nos pusimos las dos a sus pies, su leche cayó en dos grandes chorros sobre mis tetas.

Agotados decidimos meternos en el jacuzzi las dos mientras él se tumbaba en la cama, mientras hablábamos me dijo: porque no te quitas la máscara Silvia. En ese momento pase de la relajación al nerviosismo y no sabía bien qué hacer.

Una vez me la quite Ruth me sonrió y me dijo que sabía que éramos nosotros, yo le pregunte como podía saberlo a lo que ella me respondió que el dueño es amigo suyo y que le llamo la atención que hubiese alguien que se apellidara igual.

Yo estaba perpleja sin saber que decir ya me había relajado un poco después de ese sobresalto, mis problemas habían desaparecido sabían quienes éramos y les había dado igual.

Ella comenzó a preguntarme por su hermano que si era bueno que como la tenia, preguntas muy personales, yo les respondí a todos ya no tenía nada que ocultar.

Ahora ataque yo y le pregunte que si le atraía Álvaro y ella después de sonreír me dijo que si que le gustaría fallárselo y que Luis estaba desacuerdo, ellos estaban convencidos y yo estaba empezarlo a estarlo.

Ruth deseaba sincerarse aun mas conmigo ella me veía como una pareja estable para su hermano y decidió contarme todo lo que pasaba en su vida sexual, sus inicios de cómo llego a esto.

Ella empezó a ir a camping nudistas con su marido siendo bien jóvenes y la verdad que les gusto pero pronto sintieron la necesidad de ir mas allá ir a locales de intercambio, asique una noche fueron a uno todo fue muy bien hablaron con varias parejas pero al final decidieron irse con una pareja que les llamo la atención.

Ya en la habitación se lo pasaron muy bien ella probo tanto con él como con ella y estaba encantada ya terminando una vez que Luis se había corrido Ruth y la otra mujer terminaba con el otro hombre que tenía una polla gorda y negra , nunca había visto una así las dos chupaban deseosas de leche cuando él se corrió, la leche cayó encima de su máscara, y instintivamente se la quito, entonces tanto él como ella exclamaron, Ruth no lo entendía , entonces ellos se quitaron sus mascaras y ella pudo ver que eran sus padres.

La reacción inicial fue taparse pero entonces su madre el abrazo y la susurro que no pasaba nada, las dos se abrazaban ante la sorpresa de los hombres, a partir de ese día y ya hace más de diez años follamos habitualmente.

Yo estaba intentando digerir toda la información que parecía de novela, Ruth entonces se acerco a mí y agarrándome los pechos me dijo ¿Me ayudaras a follármele verdad?

CONTINUARA?

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Emma y su pecado en Relatos eroticos de Maduras (relatos eroticos )

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Emma y su pecado en Relatos eroticos de Maduras (relatos eroticos )

Salió de la ducha y se miró al espejo. No quería reconocerlo pero estaba más nerviosa que una adolescente. Después de mirarse detenidamente y rociarse ligeramente el cuello los pechos y la entrepierna con su mejor perfume, abrió la puerta del armario y eligió la ropa detenidamente. Escogió una blusa de satén gris perla y una falda de tubo que le llegaba justo por debajo de las rodillas y con el talle alto y ajustado para disimular su pequeña barriga y realzar sus caderas.

Lo que más le costó fue decidir la ropa interior. Pensó en un conjunto blanco muy sexy, luego en uno rojo pero al ponérselo se dio cuenta de que era un error; aquel conjunto estaba cargado de malos recuerdos. La mirada de desprecio que le lanzó Enrique cuando intentó llamar su atención con aquel conjunto y el “mira que eres puta” que le soltó, le estuvo escociendo durante semanas. Después de eso el divorcio sólo fue cuestión de tiempo. Se lo quitó y estuvo a punto de tirarlo, pero luego pensó lo bonito que sería intentar cambiarle un día el karma a esa prenda.

Finalmente se decantó por un conjunto que había comprado las navidades pasadas. De color negro y casi transparente estaba decorado con un precioso bordado. El tanga era de suave seda transparente mientras que el sujetador tenía una pequeña copa que cubría sólo la parte inferior de su generoso busto dejando a la vista sus pezones grandes y rosados. El conjunto se completaba con un liguero profusamente bordado y con un par de flores plateadas en las trabillas. Para terminar se puso unas medias con un fino bordado blanco en la parte posterior.

Mientras se ponía las medias no pudo evitar que su mente divagase y se vio de nuevo taconeando por la calle a toda velocidad.

El día no había sido muy atareado pero tuvo que hacer una corrección de última hora y salió diez minutos tarde. Partió tan rápido como sus tacones lo permitían, rezando para no perder el cercanías y tener que esperar otra hora y media para llegar a casa. Todo iba bien y parecía que iba a conseguirlo hasta que su tacón se enganchó en una rejilla. Afortunadamente el pie salió del zapato sin romperlo pero no pudo evitar perder el equilibrio y caer como un saco en la acera.

La gente la miró con curiosidad pero sólo un joven se acercó para preguntar si se encontraba bien. Abochornada aceptó la mano que el joven le ofrecía y sintió como la levantaba sin ninguna dificultad. Cuando se puso de pie se olvidó por un momento que le faltaba uno de los tacones y volvió a tambalearse. El chico reaccionó inmediatamente y la cogió por el talle atrayéndola hacia él. Ella ahogó un suspiro cuando todo su cuerpo reaccionó al abrazo.

-Lo siento, soy una torpe -dijo ella recogiendo el zapato que él le ofrecía.

-No te preocupes, me encanta abrazar mujeres atractivas en plena calle -dijo el sonriendo galante.

-Pues esta vieja va a abusar un poquito más de tu confianza -dijo ella sin poder creerse que estaba flirteando con un joven que podía ser su hijo.

Sin dejar de mirarle a los ojos, apoyó su mano en un hombro firme y musculoso, levantó una pierna, se quito la media rota y se puso el zapato de nuevo. Luego se cambio de lado y sin apartar sus ojos grises de él, repitió el gesto con la otra pierna.

-Muchas gracias, creí que nadie iba a echarme una mano -dijo ella colocándose el pelo lo mejor que pudo.

-Creo que te falta esto -dijo él divertido alargándole el bolso.

-¡Oh Dios! Créeme normalmente no soy tan tonta. -dijo ella.

-Te daré el beneficio de la duda. -replicó él sin dejar de sonreír.

Miró el reloj y se dio cuenta de que el cercanías acababa de salir así que, sin pensar demasiado en ello, invitó al joven a un café para darle las gracias.

-Y bien -dijo ella para romper el hielo mientras esperaban por los cafés- ¿A quién tengo el placer de darle las gracias?

-Soy Guillermo. -respondió él por primera vez nervioso.

-Encantada yo soy Emma. Y dime, ¿A qué te dedicas?

-Acabo de terminar publicidad, relaciones públicas y marketing y llevo buscando mi primer trabajo unos meses.

-¡Oh! es lo que más miedo me da. Mi hijo lleva tres años con la carrera y temo que no encuentre trabajo cuando termine. Estamos en unos tiempos tan malos… -dijo ella mordiéndose el labio.

-¿Estás casada? -preguntó el joven con naturalidad.

-No, divorciada.

-¿Te engañaba?

-No, que yo supiese. -respondió ella con la mirada perdida.

-Perdona, no es asunto mío, pero no soy un gran conversador…

-No te preocupes querido, -dijo ella con una tierna sonrisa, -en realidad temo aburrirte con mis problemas. Bastantes tienes tú con la falta de trabajo.

-¡Oh! No te creas. Me gusta escuchar y creo que tú necesitas hablar con alguien.

-Eres un cielo pero…

-Adelante, ¿Qué tienes que perder? -le dijo él mientras la camarera les servía un café solo con hielo para él y un capuchino para ella.

-No sé por dónde empezar.-dijo ella sintiendo un escalofrío al desnudar su alma ante un desconocido. -Le conocí en el trabajo y fue un flechazo instantáneo. Él era el director de una pequeña constructora y yo era una de las administrativas encargadas de la contabilidad. Al poco tiempo éramos amantes. Me trataba como una reina y no podía pasar un día sin que hiciésemos el amor al menos un par de veces .

Cuando nos casamos, no tarde en quedarme embarazada de Jorge y a partir de ese momento cambió. Se volvió más distante conmigo y aunque quería al niño con locura a mí dejo de tocarme.

Con la crisis las cosas empeoraron. La empresa entró en pérdidas y se vio obligado a despedir a la mayor parte de su personal. Para ayudar, como Jorge ya tenía doce años, busqué trabajo y después de varios intentos lo conseguí. Yo creí que el alivio de tener un segundo sueldo para apoyarle le animaría, pero el efecto fue el contrario, se volvió terriblemente celoso. Cada vez que llegaba tarde me gritaba, me llamaba puta e insinuaba que me quedaba en la oficina para follarme a mis jefes.

-¿Llegó a pegarte? -preguntó Guillermo con cara de preocupación.

-No, nunca me puso la mano encima, pero los insultos y las miradas de odio fueron peor que cualquier bofetón. Llegó un momento en que apenas salía de casa, incluso me planteé dejar el trabajo pero necesitábamos el dinero, así que tuve que aguantar. Mi vida se redujo a ir de casa al trabajo y del trabajo a casa. Perdí todas mis amigas ya que las pocas veces que salíamos, lo hacíamos con sus amigos o clientes. En esos momentos me trataba con una educación exquisita así que nadie sospechaba del infierno en el que vivía.

-¿Por qué no te divorciaste?

-Primero por Jorge, luego por él, a pesar de que ya no le amaba no quería dejarle en ese momento cuando su negocio se tambaleaba y luego por mí. En cierta manera llegué a creerme todas las barbaridades que me decía y pensé que en cierta forma lo merecía.

-¿Y cómo lograste dejarle? -preguntó Guillermo con curiosidad.

-Fue mi hijo el que me animó. Un día que me vio llorando en la cocina se acercó a mí y me preguntó por qué no me iba de casa. Me paré allí mismo a pensar una razón y no se me ocurrió ninguna. Ese mismo día hicimos los dos las maletas y nos fuimos a casa de mis padres. El divorcio fue horrible pero después de once meses era una mujer libre. Me mudé, busqué un trabajo y afortunadamente no he vuelto a saber nada de él.

-Me alegro por ti. -dijo él agarrando la mano de Emma y estrechándosela con afecto. -Y como te sientes ahora.

-Un poco rara. Hace tres años que me divorcié y con mi hijo en la universidad me siento un poco sola. El fue mi apoyo durante todo el proceso y probablemente no lo hubiese logrado sin él.

-¿No has vuelto a intentar tener relaciones con otros hombres? -preguntó él.

-La verdad es que ahora soy mucho más cauta. Cada vez que veo un hombre que me atrae me siento rara, insegura, como si Enrique me estuviese vigilando y esperando que fracase para reírse de mí. Además en esta ciudad apenas conozco a nadie.

-Tiene que ser duro -dijo Guillermo haciéndola sentir que alguien la comprendía.

El tiempo pasó volando y cuando se dio cuenta era la hora de coger el tren.

-Me ha encantado charlar contigo Guillermo, eres un sol -dijo Emma impidiendo que él pagase la cuenta.

-A mi también. Toma, -dijo apuntando su número de teléfono en una servilleta- llámame si quieres tomar un café o charlar un rato.

Emma aceptó el teléfono con una mirada tímida y sus dedos se rozaron de nuevo provocándole un escalofrío. Salió de la cafetería sin mirar atrás pero segura de que el joven observaba el contoneo de sus caderas abandonando el establecimiento.

Al día siguiente estaba deseando llamarlo de nuevo pero consiguió aguantar tres días antes de sucumbir y marcar su número. Guillermo le cogió el teléfono al segundo timbrazo y pareció sinceramente complacido de que le hubiese llamado. Tras charlar un rato le sugirió quedar para tomar algo y charlar y el aceptó de inmediato.

Quedaron para tomar un café cuando Emma saliese del trabajo y lo pasó realmente bien. Guillermo era un joven inteligente y su charla era amena. Charlaron de todo y nada y Emma se sintió tan a gusto que casi se olvidó de coger el cercanías.

Cuando llegó a casa se dio cuenta de que le deseaba como hacía mucho tiempo que no deseaba a ningún hombre.

Al día siguiente recibió un wasap:

-Hola Emma, lo pase muy bien ayer.

-Yo también, eres un cielo de hombre.

-Lo sé soy irresistible.

-Seguro que las chicas hacen cola para quedar contigo.

-No te creas, además las chicas de mi edad son un poco aburridas.

-¿Por qué?

-No sé, o sólo quieren sexo o están haciendo planes de boda con el primer beso, no hay término medio. Y cuesta horrores encontrar una que sepa cocinarte algo más que un huevo frito.

-Ja ja. Seguro que encontrarás a alguien que sea capaz de hacerte la boca agua en todos los sentidos. Mientras tanto quizás yo pueda hacerte una cena como Dios manda. -tecleó Emma con el pulso acelerado.

- No me lo digas dos veces que acepto. Cualquier cosa hecha con esas manos tiene que estar buenísima.

-Dime el día y tendrás una cena sabrosa y casera. Yo me ocupo de todo lo demás, tú trae el vino.

Cuando Guillermo contestó afirmativamente y le sugirió ese mismo viernes por la noche notó como una cálida sensación recorría todo su cuerpo. Inmediatamente se puso a hacer planes para la cena.

El resto de la semana estuvo ocupadísima y no se pudieron ver. Tan sólo pudo hablar brevemente con él para decirle que se pasase sobre las diez si no quería que la cena se enfriase. Él prometió ser puntual justo antes de que ella tuviese que colgar…

Terminó de ajustarse las medias y se puso la falda y la blusa. Cuando miro el reloj vio con sorpresa que eran casi las nueve y media. Se había quedado embobada pensando y ahora tenía el tiempo justo.

Fue a la cocina, se puso un delantal, terminó de rellenar los canelones y tras echarles un poco de tomate y espolvorearlos con un poco de queso los metió en el horno para seguidamente salir corriendo en dirección al baño para darse un último retoque.

Se puso ante el espejo dispuesta aplicarse un poco de rímel y se quedó mirando la imagen que le devolvía; unos ojos grises, nerviosos y asustados la contemplaban. Dudó. ¿Qué estaba haciendo? El pequeño cepillo tembló unos segundos con su indecisión, sólo unos segundos. Ahora ya era demasiado tarde para arrepentirse.

Terminó rápidamente con un poco de sombra de ojos y un pintalabios rosa.

Cuando salía del baño oyó el telefonillo. Descolgó y vio a Guillermo poner cara de buen chico ante la cámara. Le abrió y fue corriendo a la habitación a por unos zapatos de tacón negros con la suela roja de Sergio Rossi.

Cuando Guillermo llamó a la puerta, Emma estaba acabando de ponerse los tacones a toda prisa.

-¡Mierda! -dijo ella con la mano en el pomo de la puerta al ver que todavía llevaba el delantal puesto.

-¡Un segundo! -exclamo mientras se lo quitaba , se giraba y tiraba la prenda dentro del paragüero.

Por último se colocó el pelo ligeramente alborotado y abrió:

-Hola Guillermo. Pasa por favor. -dijo dándole los besos.

Guillermo se los devolvió y le entregó una botella de un Ribera del Duero y un modesto ramo de rosas.

-¡Oh gracias! -dijo ella olvidándose del vino y aspirando la fragancia de las flores intentando recordar cuando había sido la última vez que alguien le había regalado rosas.

-De nada es lo menos que debía hacer.

-Pero pasa y no te quedes ahí. Entra en el comedor y sírvete algo mientras yo pongo estas bellezas en agua.

Emma le dio la espalda y se alejó hacia la cocina taconeando con decisión y cimbreando las caderas para deleite del joven.

-Estas preciosa Emma. -dijo él con un vaso de Whisky en la mano.

-Gracias, es lo primero que pillé en el armario. -dijo ella mintiendo como una bellaca y dando una vuelta sobre sí misma para que Guillermo pudiera admirarla.

Se sentaron a la mesa y Emma le sirvió los canelones de puerros y gambas y una ensalada de canónigos y rúcula. Guillermo con el apetito de la juventud atacó los canelones sin vacilar mientras que ella, nerviosa, apenas si probó unos bocados.

De postre saco un par de cuencos de helado de mandarina. Durante la cena y el café, no hablaron mucho. Emma estaba bastante nerviosa pero él no lo estaba menos.

Cuando terminaron el café se levantó para recoger los platos y Guillermo se incorporó inmediatamente para ayudarla.

-¿Sabes por qué aquel día me apresuré a ayudarte? -dijo él mientras enjuagaba los platos y se los pasaba a Emma para que ella los colocase en el lavavajillas.

-No dime…

-Yo estaba en la esquina de la calle cuando te vi aparecer con el traje chaqueta y los tacones, corriendo con pasos cortos y rápidos pero con un estilo y una gracilidad que me dio la sensación de que flotabas.

-No será para tanto -dijo ella ruborizada.

-Ojalá, he visto pocas mujeres que lleven los tacones con esa elegancia.

Guillermo le alargo un plato y Emma despistada se le resbaló de la mano. Emma se agachó para recogerlo pero él había sido más rápido y lo cogió antes de que cayera al suelo. Al incorporarse se quedaron los dos frente a frente y Guillermo no esperó más y la agarró por el talle.

Emma tembló al notar los brazos fuertes del joven y hundiendo su mirada en aquellos ojos marrones y profundos le dio un beso. Con un movimiento brusco Guillermo la levantó en el aire y la deposito sobre la encimera. Emma abrió las piernas para permitir que el cuerpo del joven se le acercase y la falda se subió quedando a la vista el elástico de las medias y las trabillas del liguero profusamente bordados. El beso se hizo más profundo y ansioso y Emma comenzó a desabotonar la camisa del chico sin dejar de explorar su boca con sabor a mandarina y café.

Bajo la camisa había un cuerpo duro y fuerte que Emma acarició con la punta de las uñas. Sin dejar de besarle boca, cuello y orejas Guillermo se quitó la camisa y la abrazó de nuevo. Con timidez, como esperando la aprobación de la mujer fue deslizando sus manos hacia su busto y le rozó los pechos con las puntas de sus dedos. Emma suspiró y vio con satisfacción como los pezones se erguían haciendo relieve en el delicado tejido de la blusa.

Guillermo se inclinó y cogiendo uno de sus pechos lo beso y lo succionó a través de la tela. La sensación fue de una excitación tal que durante un instante la dejó paralizada. Con un movimiento apresurado se abrió la blusa dejando sus pechos y sus pezones a la vista de Guillermo que los acarició los chupó y los mordisqueó suavemente haciéndola gritar de placer.

Instintivamente Emma se agarró su cabeza y la atrajo hacia sí con su cuerpo entero ardiendo al sentirse por fin deseada. Sin dejar de jugar con sus pechos y su cuello el joven acarició sus piernas y con brusquedad coló sus manos entre ellas para acariciarle el sexo. Ruborizada notó como Guillermo acariciaba su tanga y lo notaba empapado en los flujos de su sexo.

Con una sonrisa traviesa y un corto beso le bajo la cremallera a la falda y levantando el cuerpo de Emma como si fuese una pluma se la quitó. Antes de que Emma volviese a colocarse el joven separo su piernas y empezó a besar y lamer el interior de sus muslos acariciando el resto de sus piernas con sus manos. La sensación de la lengua de Guillermo repasando sus muslos y las manos resbalando por el delicado tejido de las medias le hicieron suspirar excitada mientras sus flujos seguían empapando su tanga.

El joven no se molesto en apartar la fina prenda y Emma se dobló entera al sentir la boca del joven acariciando y lamiendo su sexo encharcado de deseo. Grito y apretó la cabeza del joven contra ella mientras le tironeaba del pelo con la mirada perdida en el techo.

-Vamos a un lugar más cómodo -dijo el cogiendo a la mujer en brazos.

-A la derecha -dijo Emma jadeando, besando el pecho ancho moreno de Guillermo mientras era llevada en volandas.

Todo el cuerpo de Emma hervía enloquecido y cada célula de su ser gritaba pidiendo que atrajese a ese semental a su interior. Pero quiso disfrutar un poco más de esa sensación y cuando Guillermo la depositó en la cama e iba a tumbarse a su lado, ella le paró y le dejo de pie mientras le bajaba los pantalones y los calzoncillos del pato Lucas.

Un destello de remordimiento le atravesó al ver aquel dibujo infantil pero pronto se vio relegado al quedar a la vista el miembro erecto y palpitante de Guillermo.

Lo tomó entre sus manos y lo acarició brevemente. El joven suspiró y su polla se retorció en sus manos. Emma se tumbó boca abajo y sacando la cabeza por el borde de la cama comenzó a lamer y a chupar la punta. Él gemía y acompañaba los chupetones con un ligero movimiento de vaivén.

Emma se dio la vuelta y dejo que la polla de Guillermo penetrara hasta de fondo de su garganta. Él se inclinó y comenzó a acariciar el pubis de Emma mientras empujaba suavemente en lo más profundo de su garganta sin dejarla respirar. Cuando no pudo más ella se apartó un poco y el joven dándose cuenta retiró su polla a punto de estallar. Emma jadeo ansiosa un par de segundos escupiendo saliva sobre la verga del joven. Sin darle tiempo para recuperarse se la volvió a meter en la boca y tras dos largos chupetones Guillermo se apartó y eyaculó sobre el cuerpo de ella.

El joven intento excusarse pero ella no oyó nada atenta a aquel jugo espeso y caliente que incendiaba su piel.

-Fóllame, por favor -susurro en su oído quitándose el tanga y acariciándole la verga.

Guillermo la cogió en el aire y le dio la vuelta colocándola de pie contra la pared. Apartó su pelo y la beso el cuello haciendo que toda su piel hormiguease. Con una mano la cogió por la cintura y la atrajo hacia sí. La polla del joven rozó su sexo haciendo temblar sus piernas.

-¡Vamos, no aguanto más!

El calor del miembro del joven penetró en ella arrancándole un grito de placer. Guillermo la penetraba con fuerza sin dejar de buscar su pechos, su culo, su cuello y su boca con las manos pellizcando, acariciando y besando sus hombros y su espalda. Con cada empujón y cada caricia se sentía bella, joven, deseada…

Con un ligero empujón lo separó le dio la espalda y se dirigió taconeando a la cama. El joven la siguió y se tumbó encima de ella. Emma le besó y cogiendo su verga con la mano se la introdujo de nuevo en su coño. Abrió los ojos y miro la expresión de placer y deseo en el rostro del joven mientras se agarraba a su culo intentando empujar y hacer más profundas sus penetraciones. Bajo la cabeza para asegurarse de que era un hombre de verdad y una polla de verdad la que le estaba llenando justo antes de correrse. Grito y jadeo con todo su cuerpo arrasado por un violento orgasmo. Con los ojos cerrados notó como la polla de Guillermo se abría paso cada vez más deprisa provocándole un nuevo orgasmo y corriéndose dentro de ella.

Agotado, el joven se tumbó sudoroso y jadeante sobre ella. Mientras acariciaba su cuerpo se sentía gloriosamente sucia. Notaba como la saliva el sudor y los flujos de ambos se mezclaban entre sus cuerpos prolongando su sensación de placer.

Guillermo sonrió y se apartó. Emma no pudo evitar un sentimiento de pérdida cuando la polla del joven ya flácida salió de su interior.

-Ha sido el mejor polvo de mi vida. -dijo él.

-No será para tanto. -dijo Emma halagada- Además, apenas nos conocemos. Tú también has estado muy bien y has sido muy atento.

-Siento lo de la primera corrida…

-Tonterías fue muy excitante. -dijo ella haciendo círculos con los restos de semen que quedaban en su vientre- En realidad todo ha sido muy excitante. Gracias, no me había dado cuenta de cuánto necesitaba sentirme mujer de nuevo. Espero que después de esto sigamos siendo amigos.

-En realidad creo que no quiero que seamos amigos. Quiero salir contigo, en plan serio. Me gustas, tienes un cuerpo de infarto y me pones en órbita.

-Cariño no crees que soy demasiado mayor.

-Tonterías, eres más lista, más dulce y más experimentada que cualquier otra mujer que haya conocido. Quiero que mañana salgamos por ahí y nos divirtamos y luego pienso hacer el amor contigo hasta que no seas capaz de andar.

La cabeza de Emma era un revoltijo de esperanzas y temores. Deseaba tener a ese joven entre sus brazos más que nada en el mundo, pero no podía imaginarse una relación con un chico casi veinte años más joven que ella. Sería el blanco de todas las puyas y todo el mundo la pondría de puta para arriba. No podía dejar de pensar en lo que haría sin un día Jorge se plantaba con una fulana de treinta y muchos en su casa y la presentaba como su novia.

-¿Qué me dices?- preguntó él.

-¿Lo has pensado bien? -replicó ella.

-Sí, -dijo el- no tengo dudas No sé si eres la mujer de mi vida, pero sé que ahora no deseo otra cosa que estar contigo, protegerte y hacerte el amor con mis manos y con mis palabras en cada momento del día.

-¡Que diablos! -dijo Emma ruborizada por las palabras de Guillermo mientras se incorporaba y se sentaba sobre su polla.

Emma y su pecado en Relatos eroticos de Maduras (relatos eroticos )

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La familia de mi novio en Relatos eroticos de Amor filial

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abril 24th, 2014 >> Relatos Eroticos

La familia de mi novio en Relatos eroticos de Amor filial (relatos eroticos )

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La familia de mi novio en Relatos eroticos de Amor filial (relatos eroticos )

Mi historia comienza en las vacaciones del año pasado junto a mi novio, llevamos juntos cinco años y nos conocimos en la universidad como otras muchas parejas, nos llamamos Silvia y Álvaro y ambos tenemos 26 años.

Nuestra relación siempre ha sido muy abierto y desde que llevábamos un año de relación empezamos a probar cosas nuevas hasta llegar al día de hoy que hacemos nudismo, tríos y algún intercambio de pareja, todo esto lo solemos hacer un club swingers y solemos ir a varios moviéndonos por todo el país aprovechando las vacaciones.

Un día buscando por internet vimos un hotel que se encontraba en una zona montañosa separada de la civilización donde el fin de semana se iba a producir una concentración swinger , el hotel tenia buena pinta era pequeño con un diseño rural y con dos salas comunes un comedor y un salón y después una pequeña piscina.

Desde luego que nos estaba picando la curiosidad de ir por varias razones entre ellas estaba que no era caro, que estaba a dos horas de nuestra casa y que no había más que diez habitaciones lo que quería decir que tampoco había muchas parejas.

Sin más miramientos hicimos la reserva y en dos semanas nos presentamos allí. El sitio era precioso rodeado de vegetación por todos lados y se respiraba un aire limpio lejos de la cuidad. Una vez llegamos nos dieron la bienvenida los dueños una pareja de mediana edad y muy simpáticos, después de comprobar la reserva nos dieron las instrucciones, de horarios de comidas y alguna cosa puntual, después nos dieron dos mascaras y nos dijeron que las usáramos si queríamos al igual que la ropa de hecho ella iba con un simple pareo que le transparentaba el coño y el iba desnudo.

Nos instalamos en nuestra habitación pequeñita y acogedora con una gran cama y un baño con ducha y un pequeño jacuzzi donde entraban dos personas, la verdad que estábamos impaciente por ver a la gente asique nos desvestimos y bajamos un rato a la piscina.

Nuestra primera impresión fue mala había tres parejas todos rondaban los sesenta años y físicamente la verdad no estaba bien ni ellos ni ellas, por lo que decidimos ponernos en la otra punta, mi novio se tumbo boca abajo para tomar el sol y yo también solo que me puse un sombrero para el sol y una gafas.

La verdad es que nos habíamos quedado dormidos pero oí gente hablando y me desperté. Habían llegado un par de parejas más y esta vez era más jóvenes o por lo menos lo aparentaba, mi sorpresa vino cuando oí sus voces, una la reconocí al instante y no podía creer lo que veía.

En frente al otro lado de la piscina hablando con otra pareja estaba Ruth la hermana de mi novio. Me quede helada, inmóvil sin saber que hacer solo podía mirar, la verdad es que físicamente estaba fenomenal había tenido tres hijos y uno hace apenas 4 meses y apenas se la notaba sus tetas eran preciosas grandes y naturales y tenía un culo redondito, después de detenerme en ella pensé que su marido tenía que estar por aquí, y al lado suyo estaba el Luis un hombre moreno de pelo larga y barba con una línea cuidada y un pene descapullado y cabezón.

No los perdía la pisa estaba muy excitada no sabía que a mis cuñados también les iba estas cosas.

Después de un rato de estar hablando con esa pareja vi como cada vez se acercaban mas hasta llegar el momento de que empezaron a follar, mi cuñada y la otra señora estaban tumbadas mientras ellos se la metían a pareja cambiada, estaba tan excitada que me senté en la tumbona mirándolos mientras me tocaba mi coño, tenía una excitación encima que no podía con ella, ellas gemían yo también.

Mientras yo estaba a lo mío un señor se me acerco muy simpático me dijo si podía ayudarme yo le respondí que si y le dirigí su cabeza a mi coño.

El señor empezó a lamer, lo hacía bastante bien la verdad llegue a correrme un par de veces, después de ese trabajo el señor se había ganado que se la chupara, le mande levantar y me puso la polla a la altura de la boca, era pequeña y me entraba sin problemas en la boca.

Debimos de hacer mucho ruido porque mi novio se despertó y al verme chupar la polla al señor se le puso dura a él y se puso al otro lado, allí estaba yo chupando dos pollas sin parar intercambiado mi saliva de polla.

El señor cuando vio la polla de mi novio depilada y grande, exclamo por su tamaño y haciendo referencia a lo feliz que me debería hacer.

Tanto chupe que perdí la orientación y perdí de vista a mis cuñados que ya no estaba donde estaban antes, asustada hice que el señor se corriera rápido y lleve a mi novio al cuarto por miedo a que nos los encontráramos de cara.

Una vez ya en el cuarto terminamos nuestra ración de sexo y nos duchamos para bajar a la zona común esta vez si nos pusimos las mascaras más que nada por precaución.

En el salón estaban casi todas las parejas unos hablando, viendo la tv, jugando a las cartas. Nosotros fuimos a una mesa donde había un matrimonio adulto ella era rubia con buen pecho algo gordita pero atractiva él era alto con un poco de barriga pero también atractivo, estuvimos hablando un buen rato era una pareja muy simpática y nos reímos mucho intercambiando historias sexuales, hasta el punto de calentarnos un poco.

Ella me pidió permiso para sí la dejaba disfrutar de dos pollas a la vez un ratito me sorprendió un poco pero acepte y me levante y fui a buscar.

Después de un vistazo rápido vi como alguien me silbaba una vez supe de donde venia pude ver cómo era mi cuñada me hacía señas para que fuera, algo nerviosa me acerque allí estaba sentado con mi cuñada ,después de las presentaciones y de cambiar un poco la voz y mi nombre, empezamos a jugar mi cuñada era una experta empezó a besarme lentamente y fue metiendo su lengua poco a poco mientras su marido nos tocaba haciéndonos un dedo a cada una con sus manos, estaba disfrutando me estaban dado lo que quería, la cosa estaba muy caliente pero entonces Ruth pregunto si prefería ir al cuarto, no dude mucho y esbozando una sonrisa la di la mano.

Allí íbamos los tres cogiditos de la mano hacia el cuarto, una vez dentro me tumbaron en la cama ella puso su coño en mi boca mientras él empezó a clavarmela sin piedad su metidas estaban siendo brutales y yo estaba al borde del éxtasis.

Había perdido la cuenta de las veces que me corrí y cambiamos de posición ahora mi cuñada estaba abajo y yo arriba, ella estaba desbocada pero es que yo también los decibelios subían sin control y estábamos al borde del agotamiento.

Luis nos dijo que iba a correrse y nos pusimos las dos a sus pies, su leche cayó en dos grandes chorros sobre mis tetas.

Agotados decidimos meternos en el jacuzzi las dos mientras él se tumbaba en la cama, mientras hablábamos me dijo: porque no te quitas la máscara Silvia. En ese momento pase de la relajación al nerviosismo y no sabía bien qué hacer.

Una vez me la quite Ruth me sonrió y me dijo que sabía que éramos nosotros, yo le pregunte como podía saberlo a lo que ella me respondió que el dueño es amigo suyo y que le llamo la atención que hubiese alguien que se apellidara igual.

Yo estaba perpleja sin saber que decir ya me había relajado un poco después de ese sobresalto, mis problemas habían desaparecido sabían quienes éramos y les había dado igual.

Ella comenzó a preguntarme por su hermano que si era bueno que como la tenia, preguntas muy personales, yo les respondí a todos ya no tenía nada que ocultar.

Ahora ataque yo y le pregunte que si le atraía Álvaro y ella después de sonreír me dijo que si que le gustaría fallárselo y que Luis estaba desacuerdo, ellos estaban convencidos y yo estaba empezarlo a estarlo.

Ruth deseaba sincerarse aun mas conmigo ella me veía como una pareja estable para su hermano y decidió contarme todo lo que pasaba en su vida sexual, sus inicios de cómo llego a esto.

Ella empezó a ir a camping nudistas con su marido siendo bien jóvenes y la verdad que les gusto pero pronto sintieron la necesidad de ir mas allá ir a locales de intercambio, asique una noche fueron a uno todo fue muy bien hablaron con varias parejas pero al final decidieron irse con una pareja que les llamo la atención.

Ya en la habitación se lo pasaron muy bien ella probo tanto con él como con ella y estaba encantada ya terminando una vez que Luis se había corrido Ruth y la otra mujer terminaba con el otro hombre que tenía una polla gorda y negra , nunca había visto una así las dos chupaban deseosas de leche cuando él se corrió, la leche cayó encima de su máscara, y instintivamente se la quito, entonces tanto él como ella exclamaron, Ruth no lo entendía , entonces ellos se quitaron sus mascaras y ella pudo ver que eran sus padres.

La reacción inicial fue taparse pero entonces su madre el abrazo y la susurro que no pasaba nada, las dos se abrazaban ante la sorpresa de los hombres, a partir de ese día y ya hace más de diez años follamos habitualmente.

Yo estaba intentando digerir toda la información que parecía de novela, Ruth entonces se acerco a mí y agarrándome los pechos me dijo ¿Me ayudaras a follármele verdad?

CONTINUARA?

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Nunca olvides un sosten en Relatos eroticos de Infidelidad

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febrero 18th, 2014 >> Relatos Eroticos

Nunca olvides un sosten en Relatos eroticos de Infidelidad (relatos eroticos )

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Nunca olvides un sosten en Relatos eroticos de Infidelidad (relatos eroticos )

Esta es una historia real. Paso en diciembre del año pasado. Como pase de calentar a media oficina, chupársela a mi jefe en una noche de ?descontrol?.

Les cuento que soy una mujer casada, tengo 36 años y un hijo de 5 años. Soy de contextura mediana. Flaca, 52 kgs, castaña de ojos marrones. La verdad es que siempre me halagaron mi cola, y el paso del embarazo no dejo secuelas notables en mi cuerpo. Puedo decir que soy una afortunada. Después del embarazo y la lactancia opte por operarme las tetas por lo cual ahora mi cola paso a segundo plano.

Trabajo en una empresa, en la parte administrativa, donde somos alrededor de 15 personas, de las cuales 10 son hombres. Siempre tuve un perfil bastante bajo, si bien como en todo ámbito laboral las bromas de tenor sexual están a la orden del día.

Tuve la suerte de ir creciendo dentro de la compañía, ocupando al día de hoy un cargo gerencial. Como bien les comentaba más arriba, si antes mi cola era el objeto del deseo, luego de la operación, mis tetas pasaron a ser el centro de las miradas.

Entendiendo esto, y disfrutando de mis nuevos atributos, es que comencé a lucirlas de manera más llamativa. Ya sea con un escote, un botón desabrochado en la camisa, un buen corpiño de encaje, etc. La verdad es que me siento muy cómoda y, si bien no me gusta ser grosera, me gusta provocar. Si hay alguna mujer leyendo esto me va a entender. Que mejor que ser deseada por los demás.

Por lo general voy a trabajar con camisas, ya que uno mucho pantalón de vestir y la camisa da una imagen más gerencial. Al usar camisas claras y corpiños de encaje, muchas veces se me transparentan demasiado los pezones. Por lo general usaba una camiseta debajo para evitar esto, pero un día, y creo que acá fue un poco mi marido el que me incentivo, decidí dejar de usarlas. Las reacciones fueron diversas. Desde guarangadas por la calle hasta piropos de lo más graciosos. Pero lo mejor fue en la oficina. Al principio nadie me decía nada, pero me daba cuenta como me miraban.

Con las chicas de la oficina tengo muy buena relación, sobre todo con dos ya que al tener un puesto gerencial trato de mantener distancia con el personal. De todos modos después de tantos años se me dificulta, sobre todo con aquellos/as que me acompañan desde hace tiempo en la empresa. Una de las chicas siempre me halaga por cómo me visto o arreglo. Es más, más de una vez fantasee con que era lesbiana por cómo me mira, me habla y hasta me toca. Llego a decirme que le gustaría tener mi cuerpo. Con la otra tengo la mejor, pero es menos lanzada.

El tema es que un día mi compañera, la más lanzada, me dice, ?che guacha, tus tetas ya las conocen todos aca, podes venir sin corpiño que es lo mismo?. Y entre risas la cosa quedó ahí.

Otro día viene y me dice, ?en la cocina estábamos hablando con los chicos y de pronto salió el tema de tus tetas. Los tenes a todos locos, pero Juan (por ponerle un nombre), dijo que lo que más le calienta es cuando se te marca la tanga?. Al principio me quede helada, pero una vez digerido el tema, me empezó a gustar. La verdad es que había entrado en el juego de calentar a todos, y me estaba gustando.

A partir de ese día empecé a prestar atención en las miradas. Así note como uno de mis jefes me miraba el culo cada vez que me daba vuelta. Más de una vez pesque a algún compañero mirándomelo. Mirarme las gomas sin que me diera cuenta se les dificultaba más, pero siempre a alguno enganchaba. Hasta ahí no pasaba de un juego.

Pero todo cambio el día que me ?olvide? de ponerme corpiño. Muchas veces suelo usar musculosas sin corpiño, pero si son blancas o muy claras siempre me las pongo con una remerita suelta arriba para que no se note tanto. Como dije antes me gusta provocar sin pecar de zarpada. Ese día me puse la musculosa blanca sin corpiño y en el apuro salí a la calle así. Me subi al auto y llegue a la oficina como si nada.

Entro a la oficina y me pongo a trabajar. Hasta ese momento las miradas de mis compañeros eran como siempre. Lo tome como un día más. A eso de las 10de la mañana, estoy en la máquina de café y se me acerca mi compañera. Aprovechando que estábamos solas me dice, ?sos una hija de p?, están todos hablando de cómo te viniste hoy. Se te ve todo. Te envidio por lo atrevida que sos?. Termina de decirme esto y caigo en la cuenta de que me había olvidado la remerita que siempre me ponía. Le comento esto y entre las dos nos empezamos a reír. Le digo, ?me quiero morir, fue sin querer. Estoy en bolas y hace ya hora y media que estoy dando vueltas por la oficina. No tengo nada para ponerme. Es un papelón.?. Salgo de ahí, me voy al auto ya que siempre algo tengo y lo único que había era un buzo GAP que estaba en el baúl desde hacía meses (invierno). Sinceramente entre en pánico. No sabía si entrar a la oficina de nuevo, ir a mi casa, ponerme el buzo. De pronto me sentí vulgar. Que había pasado el límite de la seducción para transformarme en guarra. En otras circunstancias creo que hubiese agarrado el auto y me hubiese ido a mi casa. Por lo menos a cambiarme. Pero ese día estaba complicada. Era cierre y en un rato iban a llegar los jefes para empezar a preguntarme cosas sobre el mismo.

Así que apreté los dientes y le puse, literalmente, el pecho a las balas.

Trate de quedarme lo más quieta posible. Si necesitaba una fotocopia o quería un café se lo pedía a mi compañera (Jime), quien sabiendo lo que pasaba me dio una mano tremenda.

A eso del medio día llegan los jefes, y como era de esperar al rato me llama uno de ellos. Cuando entro a su oficina literalmente me comió con los ojos. Si bien no me dijo nada, me di cuenta como me miro. Encima como estamos en verano, el aire esta al mango, lo que en mi circunstancias no me favorecía para nada. En un momento mientras le leia un informe, al levantar la vista veo como me estaba mirando los pechos. Me quedo mirándolo sin saber si decirle algo, se hace un silencio de 2 o 3 segundos, y cuando vuelve en si me pide disculpas. Con esas disculpas blanqueo la situación.

Les cuento que mi jefe tiene 42 años. No es una persona fea, es más, tiene cierto atractivo, pero jamás me insinúo nada. Por eso, si bien alguna vez fantasee con él, no fue más que una fantasía como la puedo tener con el de sistemas o el de seguridad?

Ese día habíamos roto esa barrera y al pedirme disculpas estaba asumiendo que me estaba mirando las tetas. No sé por qué, pero en lugar de no decir nada automáticamente le conteste ?discúlpame vos a mí por venir así, es que salía a las apuradas y es evidente de que me olvide de algo?. Termino de decir esto y automáticamente quise tirarme por la ventana. Pero no quedo ahí, mi jefe me contesta, ?no, no te disculpes, siempre sos una motivación extra y hoy más que nunca?. No sabía que decirle, no sabía si reírme, llorar, hacerme la boluda. Automáticamente me empecé a reír. Como que esa corta charla me saco cualquier remanente de vergüenza que pudiese llegar a tener.

Pero no quedo ahí, enseguida contraataco. ?desde que te operaste que no paro de mirarte las gomas, en realidad todos no paramos de mirártelas. Siempre que me visita algún cliente o colega, me hacen algún comentario sobre vos. Me encanta que seas así de desinhibida. Solo te falta salir con tu jefe para ser la empleada ideal?. Listo, se la había jugado, y yo no iba a dar un paso para atrás. Le digo jodiendo ?yo soy la empleada perfecta?. Di por terminada la conversación y me volví a mi escritorio.

Pasaron los días y mi jefe no volvió a decirme nada. Todo estaba como antes.

Por un lado me sentía aliviada, pero por el otro el morbo del juego me estaba matando.

Asi pasaron los días y llego el dia de la fiesta. Ese dia dejamos que todos los empleados se fueran antes para prepararse ya que muchos viven lejos.

Cuando ya no quedaba casi nadie en la oficina se me acerca mi jefe y me dice, ?queres que te pase a buscar hoy?.?. Yo enseguida le respondo, ?no gracias, voy con el auto. No voy a tomar ya que mañana me levanto temprano?. Me saluda y se va. La realidad es que mi jefe varias veces me paso a buscar o me llevo a casa, a veces teníamos reuniones o nos quedábamos hasta tarde y me acercaba. Asi que era algo normal. No me sorprendió el ofrecimiento.

Llegue a casa medio tarde asi que tuve que cambiarme a las corridas. Me puse un vestido straples floreado, obviamente sin corpiño, una linda tanga, y unas sandalias. El vestido, si bien era straples, era bastante conservador. Resaltaba mis curvas porque es ajustado, pero nada más. Salude a mi marido, a mi nene, y salí a la calle. Llego al auto y me doy cuenta de que las llaves me habían quedado en la otra cartera. La verdad es que no tenía ganas de volver a buscarlas, así que pare un taxi y me fui.

La fiesta era en un boliche de Palermo, esos en los que primero se puede cenar, y después corren las mesas para hacerlo bailable. La cena fue normal, y al no tener el auto aproveche para tomar unas cervezas. Cuando arranco la música para bailar me compre un fernet y me puse a bailar con las chicas. En ese momento el boliche se llenó, porque dejan entrar a gente que no estuvo cenando. Así que perdimos a la mitad de la gente del trabajo. Muchos aprovecharon y en ese momento se fueron. Yo me quede con las chicas bailando y en un momento se nos acerco un grupo de chicos a bailar. Como me gustan esos jueguitos, acepte al que se puso al lado mio y bailamos un rato. El chico aprovechaba para rozarme cuando podía y yo me hacia la distraída y le apoyaba las tetas. En un momento me agarra de la cintura, pero la mano va un poco mas abajo de lo normal por lo que doy por terminada la sesión de baile y me voy para el baño.

Cuando estoy volviendo del baño me cruza en el camino mi jefe. Media sorprenda, porque pensé que ya se había ido le digo, ?pensé que te habias ido?.- ?no, estaba aca tomando algo. Te invito una cerveza o algo?, porque vi que al final tomando estas?. ? ?jajajaj, si al final no vine con el auto, asi que puedo tomar tranquila?.- ?que queres tomar?? me dice. ? ?un fernet?.

Mientras estábamos tomando en la barra me di cuenta de que se me acercaba para hablarme bien cerca. Si bien la música estaba fuerte, era evidente de que aprovechaba esa situación para acercarse. Como a mi me gusta calentar, yo aprovechaba y cuando le contestaba le apoyaba las tetas en el brazo. Se que al no tener corpiño las podía sentir de maravillas.

En un momento me pone la mano en la espalda, pero lo tome como algo normal. Aunque la verdad es que me incomodaba un poco porque tenía miedo de que nos viera alguien. De esa forma seguimos charlando un rato hasta que en un momento noto como su mano iba bajando. Al rato ya la tenía en la cintura, a la altura de la tanga. Me quede porque quería ver si iba a seguir, hasta que en un momento noto que tenia la palma de la mano a la altura de donde comienza la cola, pero los dedos ya apoyados sobre un cachete. Me hago la disimulada y aprovechando que se me había terminado el fernet le digo, ?me voy a buscar a las chicas?. Se ve que se dio cuenta lo que pasaba y me dice, ?pensé que no te molestaba que te agarrara de la cintura, perdón?. Y saca la mano. Me rio, y con mi mejor cara de boluda le digo, ?no, no me molesta para nada, hay confianza, ya te dije que soy la empleada perfecta?, y nos reimos juntos. Como se nos habían terminado los tragos me dice de ir a comprar otro. Cuando nos acercamos a la caja había una cola de por lo menos 6 o 7 personas, y el lugar explotaba de gente. Hacia por lo menos 2 horas que había terminado la cena, y una desde que estaba hablando con mi jefe. Me pongo en la hilera, y enseguida mi jefe detrás. Lo tenia pegado, pero casi no me tocaba. En un momento se ve que lo empujaron y me pego una leve apoyada. No dije nada. Al ratito pone una mano en mi cintura, muy tímidamente. No digo nada. Y siento como se acerca mas. En una o dos oportunidades sentí como me rozo. Me deje. Pero se ve que no daba mas, y en un momento aprovecho un movimiento de la gente y se me pego. Podia sentir su pene duro apoyándose en mi cola. La verdad es que me calentaba y me dejaba. Me hice la distraída y aprovechando la música empecé a moverme. Mi cola se refregaba sobre su pija y la podía sentir a la perfección. En ese momento llegamos a la caja. Pagamos, y nos fuimos a pedir los tragos. Logro acomodarme en la barra y mi jefe detrás mío seguía apoyándome. Era obvio que no quería perder oportunidad. Me dan los tragos y cuando me doy vuelta quedo enfrente a el. En un momento pensé que me besaba y la verdad es que me aterro la idea. Tenía miedo de que alguien nos viera. Quise terminar la situación y le dije que me iba a buscar a las chicas, que tenía miedo de que alguien nos viera y que el lunes fuese el comentario de la oficina. Me dijo que entendía, que era una lástima pero que era verdad. En ese momento no sé que se me paso por la cabeza., pero le dije algo asi, ?igual me podes llevar a mi casa. Podes?.?, a lo que me responde, ?obvio, avísame que te alcanzo?. Y sin dudarlo un momento le digo, ?busco a las chicas, les digo que me voy y nos vamos. Te encuentro afuera?.

Me voy a buscar a Jimena y luego de dar un par de vueltas la encuentro hablando con un chico. Le pregunto por el resto y me dice que se habían ido. Es mas, ella pensaba que yo ya me había ido. Eso me alivio, porque quería decir que no me había visto con mi jefe. Le digo que me iba, con lo cual nos saludamos y encare para la calle.

Una vez en la calle me doy cuenta que no sabia donde tenia el auto mi jefe, asi que lo tuve que llamar. Mientras lo estaba llamando veo su auto parado en la esquina. Los 40 mts desde la puerta al auto fueron eternos. Sentía que se me salía el corazón por la boca porque tenía en claro que algo iba a pasar. El control lo tenía yo, pero no podía no hacer nada después de haberlo dejado apoyarme y tocarme el culo a mi jefe, y pedirle que me llevara a casa. La realidad es que el alcohol había hecho efecto. Estaba bastante desinhibida y note que estaba un poco mojada. La situación me había calentado.

Subo al auto y enseguida mi jefe me ataco verbalmente. ?la verdad es que estoy caliente con vos. Tenes un lomazo, cada vez que me apoyabas las gomas me prendías fuego. Me tenes loco desde hace tiempo?. Yo no sabia que decirle. Hubiese preferido que se me abalanzara directamente antes de tener que contestarle algo. A lo que le media nerviosa le respondo, ?a mi me encantan estos juegos, y me gusta saber que a los hombres les gusto?. En eso paramos en un semáforo, y mi jefe se da vuelta y me estampa un beso. Empezamos a besarnos hasta que la bocina del auto de atrás nos interrumpio. Y en eso me dice, ?vamos a un hotel, o a mi casa?. La verdad es que lo pensé. Pero ya era tarde. No quería llegar a cualquier hora a casa. No supe que decir. En el siguiente semáforo volvimos a repetir, pero esta vez me empezó a tocar y yo hice lo mismo. Su verga estaba dura como un mástil. Volvio a insistir con el hotel, y le tuve que decir que no. Que ya era tarde. Repetimos en cada semáforo que nos paro. En un momento yo tenia el straples por el ombligo, y si el auto no hubiese tenido vidrios polarizados, probablemente mas de un auto o colectivo hubiese visto me tetas.

Llegamos a casa y le indique que parara un poco mas adelante, justo en un lugar donde no hay luz. Ahí empezamos a matarnos. Yo sabía que no podía dejar a ese hombre asi, por lo que en un momento le desabroche el pantalón y deje su verga al aire. Era normal. Ni muy grande ni muy chica, pero estaba dura y mojada. Se la empecé a chupar de una manera que creo, lo ayudo a convencerse de que soy la mejor empleada, al rato me doy cuenta de que esta por acabar y que trata de correrme la cara, pero no lo dejo y termina acabando dentro de mi boca. Si bien no soy amante del semen, es realmente bastante feo, sabía que correr la cara significaría semen por todos lados, lo cual podría llegar a delatarme con mi marido. Segui chupando hasta que me asegure de que no quedara nada. Mi jefe parecía exhausto. Me acomode el vestido y le agradecí por haberme acercado como si nada hubiese pasado. Me dijo si íbamos a poder repetir, a lo que le respondi que ?solo el tiempo dira?. Entendio el mensaje y me dijo, ?quédate tranquila que esto no cambia para nada la relación laboral. Nos vemos el lunes?. Me baje del auto. Y cuando entre vi como se iba.

Me lave los dientes, me saque el vestido y me acosté. Si les gusta les puedo contar como siguió la relación.

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