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febrero 22nd, 2013 >> Porno

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Primera y unica vez en Relatos eroticos de Maduras

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abril 22nd, 2014 >> Relatos Eroticos

Primera y unica vez en Relatos eroticos de Maduras (relatos eroticos )

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Primera y unica vez en Relatos eroticos de Maduras (relatos eroticos )

Mi nombre no tiene importancia, tengo 51 años, casada, dos hijos emancipados y dos nietos maravillosos, vivo en Bilbao, trabajo en una oficina desde hace más de veinte años, mi marido es ocho años mayor que yo y soy feliz a su lado pues siempre ha sido sincero conmigo y me ha dado todo lo que una mujer pueda desear. Aunque soy una mujer madura me conservo bien pues como soy muy activa hago bastante ejercicio, mis amistades suelen preguntarme cual es el secreto para mantener este aspecto tan joven.

Como he dicho trabajo en una oficina con horario de jornada partida y normalmente voy a un restaurante próximo donde habitualmente coincidimos los mismos clientes, entre ellos hay uno que siempre ha llamado mi atención, se trata de un joven que no aparenta más de 30 años, muy guapo y con aspecto de deportista. Siempre ocupa la misma mesa y está solo, cuando yo llego él ya toma el café por lo que coincidimos no más de diez minutos. Algunas veces he descubierto que tenía su mirada clavada en mí lo que me provoca cierto sonrojo, es tan guapo e interesante que alguna vez ha estado presente en mis sueños eróticos.

El jueves pasado cuando entré en el restaurante estaba completamente lleno, cosa no habitual y el camarero me dijo que debería esperar diez minutos máximo, el joven, Marcos, debió escuchar el comentario y enseguida se ofreció a compartir su mesa conmigo, después de dudar un momento acepté la propuesta. Tomé asiento y pedí la comanda al camarero, cuando le dije el postre Marcos me interrumpió para aconsejarme que pidiera arroz con leche pues estaba buenísimo, no me gusta pero como una tonta acepté el consejo.

El camarero volvió con mi primer plato y el café de mi acompañante, había intercambiado con él unas palabras para agradecerle su ofrecimiento y me sorprendió diciendo que hacía tiempo que deseaba compartir mesa conmigo, el comentario me resultó tan sorprendente que quedé muda. Siguió hablando que trabajaba como informático y era el último día que iba al restaurante pues había aceptado una oferta para trabajar en Sevilla que era su ciudad natal y ese fin de semana tenía previsto el traslado, le dije que si era por su bien me alegraba y agradeció el comentario con una amplia sonrisa.

A diferencia de lo que hacía habitualmente cuando terminó el café en lugar de marcharse continuó dándome conversación y como parecía una persona agradable yo le correspondía, de vez en cuando le observaba y cada vez me reafirmaba más en que era muy guapo, moreno con una cabellera color azabache larga y bien cuidada, ojos grandes y oscuros de mirada transparente, de su rostro muy proporcionado destacaba los labios carnosos que envolvían una dentadura blanca. Cuando acabé el café pedí la cuenta y él se ofreció a pagarla con la excusa que era su último día y deseaba tener ese detalle, después de una leve protesta cedí a su deseo, dándole las gracias con una sincera sonrisa.

Salimos del restaurante, llovía ligeramente, cuando creí que estábamos a punto de despedirnos preguntó hacia donde iba yo, le contesté y dijo que podíamos compartir durante unos minutos el trayecto pues coincidía durante un tramo. Caminábamos deprisa por la fina lluvia hasta que llegamos a un portal que estaba a cinco minutos escasos de mi oficina, pensé en despedirme pero me sujetó del codo diciéndome que esperara un minutos mientras subía a su piso a buscar un paraguas, le contesté que no me hacía falta pues no iba muy lejos y no llovía tanto.

Insistió y como me había dado muestras de confianza acepté proponiendo que no hacía falta que subiera y bajara sino que ya subiría yo y así sabría donde vivía para cuando llegara el momento de la devolución. Ya en el ascensor no dejó de mirarme y me hizo sentir acalorada. La puerta del ascensor se abrió en la quinta planta, le dije que esperaría en el rellano mientras iba a buscar el paraguas, abrió la puerta del piso y entró, segundos más tarde apareció con el paraguas que puso en mis manos. Le di las gracias insistiendo que se lo devolvería y contestó que me lo quedara como recuerdo de nuestro breve encuentro además de que en Sevilla apenas lo necesitaría.

Cuando llegué a la calle ya no llovía y el cielo se abría paso entre las nubes, tras unos segundos indecisa apreté el timbre del quinto primera, la voz de Marcos pregunto quién era y contesté que ya no llovía, se abrió el portal y fui directa al ascensor. Marcos esperaba en el rellano, hice intención de devolver el paraguas y lo rechazó alegando que era un regalo pero como había vuelto a subir me invitaba a tomar un café, sin dudarlo acepté, me cedió el paso y hasta que no escuché el golpe de la puerta cerrarse a mi espalda no fui consciente que mi comportamiento resultaba inmaduro por encontrarme a solas en casa de un extraño que había conocido escasamente una hora antes.

Era un piso pequeño, tipo estudio de una sala que acogía la cocina, una mesa con cuatro sillas, un tresillo y en un rincón una cama individual cubierta por un edredón. En las paredes colgaban vitrinas y estanterías llenas de libros, trofeos deportivos y sobre un mueble metálico había un pequeño televisor y unos altavoces. En el suelo se amontonaban cajas de cartón con el nombre de una empresa de mudanzas. Marcos me invitó a tomar asiento y mientras hacía los cafés se disculpó por el desorden con la excusa de la inminente mudanza. Le miré y observé que se había cambiado de ropa, llevaba puesto un pantalón de deportes y una camiseta de tirantes bastante ceñida. Tenía un cuerpo escultural, la musculatura sin ser exagerada se le dibujaba en brazos y piernas y como estaba de espaldas aprecié que su culo no tenía nada que envidiar a los modelos que anunciaban colonias en televisión

Se acercó y puso la taza de café entre mis dedos, aprecié el aroma del café mezclado con el olor de la colonia que llevaba puesta, por un momento tuve su abdomen tan cerca de mí rostro que pude apreciar que era liso como una tabla de planchar, una sensación extraña invadió mi cuerpo como si cientos de mariposas revolotearan en mí estómago. Se sentó junto a mí, bebió el café en dos sorbos y yo acabé el mío en uno solo, se incorporó y llevó las tazas a la zona de la cocina, regresó y tomó asiento de nuevo pero esta vez tan junto a mí que sus muslos rozaban levemente los míos y a pesar de que yo llevaba puestos unos tejanos tuve la sensación que su piel y la mía estaban en contacto.

Intenté disimular mí excitación y lo debió notar porque preguntó por qué estaba nerviosa, balbuceando contesté que no lo estaba y para disimular le dije que necesitaba ir al baño, me señaló la única puerta que había en la sala y allí me dirigí. Como el resto del estudio estaba muy limpio y perfectamente ordenado, cuando iba a mojarme la cara pensé que llevaba maquillaje, el espejo reflejaba mi rostro, lo observé durante unos segundos, me vi guapa y noté que los ojos brillaban de una manera especial, llevé las manos a mis pechos y los noté duros pudiendo distinguir claramente los pezones a pesar de llevar puesto un jersey de lana, en ese momento noté humedad entre mis piernas, era leve pero me sorprendió de tal manera que quedé petrificada. Bajé la cremallera del pantalón y mis dedos rozaron la tela de las bragas, no había duda de que estaban algo húmedas y evité buscar una explicación

Me quedé inmóvil y algo asustada, no sabía como reaccionar, jamás había pasado por ese trance, hacía casi veinte y cinco años que estaba casada y nunca había deseado a un hombre que no fuera mi marido, éramos felices y jamás había tenido la mínima tentación de sentir placer con otro que no fuera él. Es verdad que algunas veces me masturbaba pensando en hombres jóvenes que había visto en anuncios de colonia por televisión pero entre mi marido y yo no existían tabús, cuando hacíamos el amor el único límite que nos poníamos era el del respeto mutuo y estaba convencida que era imposible que alguien fuera capaz de hacerme sentir como lo hacía mí marido. Pensé que no tenía sentido entregarme a un desconocido porque no podría darme algo que el hombre al que amaba no me hubiera dado antes.

Debía llevar mucho tiempo dentro del baño porque escuché la voz de Marcos preguntando si me ocurría algo, contesté que ya salía, me recompuse la ropa, me quité el anillo de casada, lo puse en un bolsillo y salí decidida a entregarme a un hombre joven que me tenía totalmente subyugada. Salí del baño y me senté junto a él tan cerca como pude, preguntó si no era hora de volver a la oficina, como no llevaba el móvil pedí que me dejara el suyo. Dije a una compañera que aquella tarde no iría a trabajar y si alguien preguntaba por mí dijera que estaba cerrando la contabilidad trimestral en una empresa. Cuando Marcos escucho la mentira debió pensar que ya era suya porque sin miramiento alguno estampó sus labios contra los míos.

Todo fue muy rápido, nuestras lenguas se juntaron y luchaban entre sí para ver quién de los dos llegaba más al fondo del otro, me pareció una lengua extraña pero no tarde en acostumbrarme a ella. Mis dientes mordían los carnosos labios que en mis sueños eróticos habían sido objeto de deseo. Sentí que una mano se abría sitio entre mi vientre y el jersey, fue directa a uno de los pezones que comenzó a acariciar y pellizcar suavemente. Asumí que no había vuelta atrás, me estaba entregando a un joven cas desconocido y me propuse no volver a recordar a mi marido mientras durara todo aquello.

Marcos decidió abandonar mí boca y llevó la suya a mis pechos, sus dientes rozaron el pezón que no acariciaba y después de un suave mordisco comenzó a succionarlo como si intentara conseguir que manara leche, chupaba como un bebe a la espera de llenar la boca de néctar maternal, yo misma me quité el jersey y saqué el sujetador para hacerle más fácil la mamada. Con una mano busqué su entrepierna, levanté la goma del pantalón y no tardé en notar la dureza de su pene que acogí ávida de tenerlo a la vista, no era ni más grande que el de mi marido pero si más firme y duro. Mis primeras caricias de arriba abajo hicieron que Marcos temblara mientras con sus manos intentaba quitarme mi pantalón, tuve que incorporarme y fui yo quien lo hizo quedándome totalmente desnuda. Sin tiempo a reaccionar sentí su boca estrellándose contra mí entrepierna y su lengua separando mis labios vaginales.

Fue una sensación extraña a pesar de que era habitual en mis relaciones con mi marido, sin usar las manos abrió la vagina y la llenó con la lengua moviéndola de forma continua alternando con suaves mordiscos en los labios vaginales, todo ello me hizo comprender que a pesar de su juventud estaba sobrado de experiencia, mis manos ahora acariciaban alternativamente su cabeza y su espalda y a cada sensación de placer clavaba las uñas con intención de producirle dolor, su piel era suave como la de un bebé y la ausencia de bello me producía una sensación desconocida. Los primeros síntomas de un orgasmo se acercaban, segregaba líquido vaginal sin parar y ahora ya notaba claramente como mis muslos se empapaban, Marcos a lo suyo apenas reaccionaba cuando me estremecía y le clavaba las uñas en la espalda. Mi descontrol era absoluto y sentía próximo el momento definitivo de éxtasis.

Comencé a temblar y una ola de frio me invadió, el sudor resbalaba por mí piel, jadeaba y respiraba entrecortadamente, Marcos me observaba orgulloso por haber provocado en mí aquel momento de éxtasis, generosamente me dio un respiro que agradecí dirigiéndole una mirada que pretendía hacerle saber que me entregaba para lo que deseara, se incorporó y disfruté de la visión de su cuerpo escultural tan diferente al de mi marido.

Todavía estaba abatida pero sedienta de compartir placer con aquel joven cuando debió pensar que ya le tocaba disfrutar, me cogió entre sus brazos y me llevó hasta la cama, me tumbó boca arriba, abrió mis piernas y su polla penetró mi cuerpo sin contemplaciones, fue como si me atravesara una lanza, el golpe seco de sus testículos contra mis muslos me hizo comprender que no podía llegar más a fondo, el mete y saca se hizo constante y volvía a tener síntomas de la llegada de un nuevo orgasmo. Mis piernas cruzadas abrazaban su espalda intentando juntarme aún más a su cuerpo. Se movía a un ritmo pausado y los huesos de su cadera golpeaban mí pelvis, yo susurraba que no parara y él obediente se movía a su antojo encima mío metiendo y sacando la polla con una agilidad a la que no estaba acostumbrada.

El sudor de ambos se mezclaba en uno solo, mis manos recorrían su espalda y buscaban las nalgas duras empujándolas contra mi cuerpo, su piel era tan suave que mis manos deslizándose por ella me producía una sensación que muchos años antes había dejado de tener y que algunas veces había pensado que jamás volvería a tener.

Me encontraba a punto de correrme de nuevo cuando Marcos paró súbitamente, hincó sus rodillas en la cama y puso su pene entre mis pechos, los agarró con ambas manos y comenzó a moverse de delante a atrás cada vez más rápidamente, el glande de la polla me golpeaba la barbilla con tal fuerza que me hacía daño, yo quería compensar a mi amante por el placer que me había dado momentos antes, Marcos ponía ímpetu en su movimiento, su pene tenía un color rojizo y el glande de color rosado brillante poco a poco iba cogiendo color violeta. Por los gestos de su cara creí que estaba a punto de correrse, cogí su polla con una mano y la aproximé a mi boca que abrí tanto como pude, levantó algo su cuerpo y le pajeé a ritmo frenético hasta que un chorro de semen se estrelló en mí rostro, yendo a parar en parte dentro de la boca. Al primero le siguieron otros que golpeaban mi rostro nublándome la visión, fue una sensación extraña que me hizo recordar tiempos pasados cuando mi marido y yo éramos jóvenes. Cerré los ojos y pasados unos segundos la tela de una toalla húmeda me acariciaba la cara, no me había dado cuenta que Marcos había ido al cuarto de baño a buscarla.

Era tal mi excitación que estaba ansiosa por sentir más placer y reaccioné buscando la polla que lamí hasta hacer desaparecer el color blanquecino que la envolvía, Marcos, tumbado miraba el techo y se dejaba hacer, mis lametones provocaron que su polla volviera a endurecerse y creí llegado el momento de sentarme sobre ella para cabalgar en busca de nuevos momentos de placer. Él entendió mi propósito pues facilitó que lo montara y al primer intento insertó su polla en mi coño. Recordé que esta postura era la favorita de mi esposo que tenía costumbre de agarrarme las tetas mientras le cabalgaba, conscientemente agarré las manos de Marcos y las llevé a mis pechos, reaccionó como yo pretendía y mis pechos sintieron su fuerza sobre ellos. El tacto de aquellas manos era muy diferente a las otras que habitualmente me oprimían pero me daba lo mismo, incluso estas me daban más placer porque eran muchísimo más suaves. Me movía a un ritmo lento mirando el rostro de Marcos satisfecho por lo que le estaba haciendo, yo comenzaba a sentir signos de placer que de un momento a otro estallaría en una cascada de gusto, volvía a tener la vagina lubricada el pene que me penetraba resbalaba suavemente por su interior, mis manos se apoyaban en los pectorales de Marcos, aumenté el ritmo del movimiento, el hombre que tenía debajo sudaba y resoplaba y yo hacía lo mismo que él pero además dejaba ir alaridos esforzándome por no decir las palabras que habitualmente decía a mi marido en esas mismas circunstancias, intenté retrasar un poco más el momento culminante pero el roce de la polla con mi clítoris era tan constante que no pude evitar correrme provocando una inundación de jugos vaginales por las dos zonas pélvicas de ambos amantes.

Me dejé caer sobre la cama pensando egoístamente que todo había terminado pues estaba totalmente extenuada, pero Marcos no pensaba igual, levantó mí cuerpo de la cama, me hincó de rodillas, se colocó a mi espalda y no tardé en entender lo que se proponía hacer, no puse objeción alguna a sus deseos pues estaba ansiosa de sentir su leche regando mis entrañas, se hizo amo de mi vagina y sentí su pene entrar y salir deslizándose suavemente en mi interior, a cada penetración el gusto crecía según pasaban los segundos, sus testículos golpeaban mis nalgas, su pecho aplastaba mí espalda, sus manos apretaban mis caderas hacía él y su lengua recorría una y otra vez mi nuca que de tanto en tanto mordía o succionaba, entre jadeos le supliqué que no me dejara señal y su respuesta fue aumentar todavía más la fuerza de sus dientes sobre mi piel.

Una de sus manos acarició mi entrepierna dándome la sensación que recogía jugos y poco después noté que varios dedos entraban tímidamente en mi ano y con un movimiento circular lo masajeaban, a pesar de la sensación continua de placer que me estaba dejando extenuada fui capaz de adivinar que mi amante estaba a punto de buscar su éxtasis follándome el culo, me asusté y supliqué que no me hiciera daño, mientras se lo decía pensé que esa súplica significaba que me entregaba a todos sus deseos.

El primer contacto de su polla con mi agujero fue suave pero la penetración de un solo golpe se transformó en un latigazo que recorrió todo mi sistema nervioso que en cuestión de segundos se convirtió en una sensación de placer que descendía y aumentaba a cada mete y saca de la lanza que me estaba atravesando. Estaba entregada a la voluntad de Marcos que hacía conmigo lo que quería, entré jadeos gritaba preguntándome si quería más, yo sumisa le contestaba que sí y le rogaba que siguiera follándome hasta que él no pudiera más. Cada vez su pelvis golpeaba mis nalgas con más violencia y parecía que de un momento a otro su polla iba a perforarme las entrañas. Se hizo el silencio roto por el tenue murmullo de nuestra respiración, ambos quedamos inmóviles durante unos segundos y noté que mis entrañas se estaban inundando de líquido caliente que las llenaba dando la sensación que un momento a otro me haría reventar.

Durante los últimos momentos no había llegado a sentir ningún orgasmo pero me sentía compensada por haber provocado en Marcos un placer que sus gestos demostraban le había satisfecho. Continuamos inmóviles durante toda la descarga hasta que ambos rendidos por el cansancio nos dejamos caer sobre el colchón, volví a acariciar su pecho pues sentía placer solamente por rozarlo con la palma de mi mano, coloqué la cabeza en su abdomen y besé como gesto de agradecimiento su pene que descansaba totalmente flácido entre sus muslos.

Estaba tan relajada que no era consciente que el tiempo pasaba, rodeada por aquellos fuertes brazos estaba en la gloria hasta que volví a la realidad y asumí que todo había terminado, a mi lado Marcos dormía y orgullosa pensé que había sido capaz de agotarlo hasta la extenuación, por un momento mi autoestima creció pero enseguida fui consciente que lo ocurrido podría suponer problemas en mi vida. Me vestí evitando no hacer ruido, me mojé la cara para eliminar cualquier resto de semen que pudiera tener, volví junto a Marcos y tuve la sensación que dormía profundamente, deseaba besarlo pero no me decidí a hacerlo, abandoné el apartamento cerrando la puerta con cuidado de no hacer ruido.

Ya en la calle me propuse no pensar en lo ocurrido, caminé casi una hora hasta llegar a casa, abrí la puerta y como siempre no había nadie, fui directamente a la ducha, me desnudé y dejé correr el agua por mi cuerpo, a mis pies la ropa que había llevado aquel día se estaba empapando, pensé en la alianza de casada, la busqué y me la puse. No me preocupaba nada, no tenía remordimientos y conseguí que en momento alguno mi marido me hiciera comentario sobre si estaba rara o me pasaba algo.

Ayer lunes pasé delante del apartamento donde viví lo relatado anteriormente, en el portal había colocado un cartel que anunciaba ?apartamento en alquiler? y un número de teléfono, seguí caminando y llegué al restaurante, nada más entrar el camarero me entregó un sobre con mi nombre escrito. Me apresuré a leer la carta que llevaba en su interior, a media lectura fui a esconderme en el lavabo y lágrimas como puños comenzaron a resbalar por mis mejillas, eran unas palabras escritas con una sensibilidad que me emocionó de tal manera que mi cuerpo se estremeció como si recordara en sus poros los momentos de placer vividos con el las había escrito.

Acaba con una post data y en ella me pedía que escribiera un relato describiendo todo lo que recordara de aquel momento y lo enviara a esta web. Cumplo tu deseo y solamente quiero decirte que agradezco su sinceridad al hacerme saber que al igual que yo tú también amas profundamente a otra persona. Siempre te recordaré.

Primera y unica vez en Relatos eroticos de Maduras (relatos eroticos )

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Mi nombre no tiene importancia, tengo 51 años, casada, dos hijos emancipados y dos nietos maravillosos, vivo en Bilbao, trabajo en una oficina desde hace más de veinte años, mi marido es ocho años mayor que yo y soy feliz a su lado pues siempre ha sido sincero conmigo y me ha dado todo lo que una mujer pueda desear. Aunque soy una mujer madura me conservo bien pues como soy muy activa hago bastante ejercicio, mis amistades suelen preguntarme cual es el secreto para mantener este aspecto tan joven.

Como he dicho trabajo en una oficina con horario de jornada partida y normalmente voy a un restaurante próximo donde habitualmente coincidimos los mismos clientes, entre ellos hay uno que siempre ha llamado mi atención, se trata de un joven que no aparenta más de 30 años, muy guapo y con aspecto de deportista. Siempre ocupa la misma mesa y está solo, cuando yo llego él ya toma el café por lo que coincidimos no más de diez minutos. Algunas veces he descubierto que tenía su mirada clavada en mí lo que me provoca cierto sonrojo, es tan guapo e interesante que alguna vez ha estado presente en mis sueños eróticos.

El jueves pasado cuando entré en el restaurante estaba completamente lleno, cosa no habitual y el camarero me dijo que debería esperar diez minutos máximo, el joven, Marcos, debió escuchar el comentario y enseguida se ofreció a compartir su mesa conmigo, después de dudar un momento acepté la propuesta. Tomé asiento y pedí la comanda al camarero, cuando le dije el postre Marcos me interrumpió para aconsejarme que pidiera arroz con leche pues estaba buenísimo, no me gusta pero como una tonta acepté el consejo.

El camarero volvió con mi primer plato y el café de mi acompañante, había intercambiado con él unas palabras para agradecerle su ofrecimiento y me sorprendió diciendo que hacía tiempo que deseaba compartir mesa conmigo, el comentario me resultó tan sorprendente que quedé muda. Siguió hablando que trabajaba como informático y era el último día que iba al restaurante pues había aceptado una oferta para trabajar en Sevilla que era su ciudad natal y ese fin de semana tenía previsto el traslado, le dije que si era por su bien me alegraba y agradeció el comentario con una amplia sonrisa.

A diferencia de lo que hacía habitualmente cuando terminó el café en lugar de marcharse continuó dándome conversación y como parecía una persona agradable yo le correspondía, de vez en cuando le observaba y cada vez me reafirmaba más en que era muy guapo, moreno con una cabellera color azabache larga y bien cuidada, ojos grandes y oscuros de mirada transparente, de su rostro muy proporcionado destacaba los labios carnosos que envolvían una dentadura blanca. Cuando acabé el café pedí la cuenta y él se ofreció a pagarla con la excusa que era su último día y deseaba tener ese detalle, después de una leve protesta cedí a su deseo, dándole las gracias con una sincera sonrisa.

Salimos del restaurante, llovía ligeramente, cuando creí que estábamos a punto de despedirnos preguntó hacia donde iba yo, le contesté y dijo que podíamos compartir durante unos minutos el trayecto pues coincidía durante un tramo. Caminábamos deprisa por la fina lluvia hasta que llegamos a un portal que estaba a cinco minutos escasos de mi oficina, pensé en despedirme pero me sujetó del codo diciéndome que esperara un minutos mientras subía a su piso a buscar un paraguas, le contesté que no me hacía falta pues no iba muy lejos y no llovía tanto.

Insistió y como me había dado muestras de confianza acepté proponiendo que no hacía falta que subiera y bajara sino que ya subiría yo y así sabría donde vivía para cuando llegara el momento de la devolución. Ya en el ascensor no dejó de mirarme y me hizo sentir acalorada. La puerta del ascensor se abrió en la quinta planta, le dije que esperaría en el rellano mientras iba a buscar el paraguas, abrió la puerta del piso y entró, segundos más tarde apareció con el paraguas que puso en mis manos. Le di las gracias insistiendo que se lo devolvería y contestó que me lo quedara como recuerdo de nuestro breve encuentro además de que en Sevilla apenas lo necesitaría.

Cuando llegué a la calle ya no llovía y el cielo se abría paso entre las nubes, tras unos segundos indecisa apreté el timbre del quinto primera, la voz de Marcos pregunto quién era y contesté que ya no llovía, se abrió el portal y fui directa al ascensor. Marcos esperaba en el rellano, hice intención de devolver el paraguas y lo rechazó alegando que era un regalo pero como había vuelto a subir me invitaba a tomar un café, sin dudarlo acepté, me cedió el paso y hasta que no escuché el golpe de la puerta cerrarse a mi espalda no fui consciente que mi comportamiento resultaba inmaduro por encontrarme a solas en casa de un extraño que había conocido escasamente una hora antes.

Era un piso pequeño, tipo estudio de una sala que acogía la cocina, una mesa con cuatro sillas, un tresillo y en un rincón una cama individual cubierta por un edredón. En las paredes colgaban vitrinas y estanterías llenas de libros, trofeos deportivos y sobre un mueble metálico había un pequeño televisor y unos altavoces. En el suelo se amontonaban cajas de cartón con el nombre de una empresa de mudanzas. Marcos me invitó a tomar asiento y mientras hacía los cafés se disculpó por el desorden con la excusa de la inminente mudanza. Le miré y observé que se había cambiado de ropa, llevaba puesto un pantalón de deportes y una camiseta de tirantes bastante ceñida. Tenía un cuerpo escultural, la musculatura sin ser exagerada se le dibujaba en brazos y piernas y como estaba de espaldas aprecié que su culo no tenía nada que envidiar a los modelos que anunciaban colonias en televisión

Se acercó y puso la taza de café entre mis dedos, aprecié el aroma del café mezclado con el olor de la colonia que llevaba puesta, por un momento tuve su abdomen tan cerca de mí rostro que pude apreciar que era liso como una tabla de planchar, una sensación extraña invadió mi cuerpo como si cientos de mariposas revolotearan en mí estómago. Se sentó junto a mí, bebió el café en dos sorbos y yo acabé el mío en uno solo, se incorporó y llevó las tazas a la zona de la cocina, regresó y tomó asiento de nuevo pero esta vez tan junto a mí que sus muslos rozaban levemente los míos y a pesar de que yo llevaba puestos unos tejanos tuve la sensación que su piel y la mía estaban en contacto.

Intenté disimular mí excitación y lo debió notar porque preguntó por qué estaba nerviosa, balbuceando contesté que no lo estaba y para disimular le dije que necesitaba ir al baño, me señaló la única puerta que había en la sala y allí me dirigí. Como el resto del estudio estaba muy limpio y perfectamente ordenado, cuando iba a mojarme la cara pensé que llevaba maquillaje, el espejo reflejaba mi rostro, lo observé durante unos segundos, me vi guapa y noté que los ojos brillaban de una manera especial, llevé las manos a mis pechos y los noté duros pudiendo distinguir claramente los pezones a pesar de llevar puesto un jersey de lana, en ese momento noté humedad entre mis piernas, era leve pero me sorprendió de tal manera que quedé petrificada. Bajé la cremallera del pantalón y mis dedos rozaron la tela de las bragas, no había duda de que estaban algo húmedas y evité buscar una explicación

Me quedé inmóvil y algo asustada, no sabía como reaccionar, jamás había pasado por ese trance, hacía casi veinte y cinco años que estaba casada y nunca había deseado a un hombre que no fuera mi marido, éramos felices y jamás había tenido la mínima tentación de sentir placer con otro que no fuera él. Es verdad que algunas veces me masturbaba pensando en hombres jóvenes que había visto en anuncios de colonia por televisión pero entre mi marido y yo no existían tabús, cuando hacíamos el amor el único límite que nos poníamos era el del respeto mutuo y estaba convencida que era imposible que alguien fuera capaz de hacerme sentir como lo hacía mí marido. Pensé que no tenía sentido entregarme a un desconocido porque no podría darme algo que el hombre al que amaba no me hubiera dado antes.

Debía llevar mucho tiempo dentro del baño porque escuché la voz de Marcos preguntando si me ocurría algo, contesté que ya salía, me recompuse la ropa, me quité el anillo de casada, lo puse en un bolsillo y salí decidida a entregarme a un hombre joven que me tenía totalmente subyugada. Salí del baño y me senté junto a él tan cerca como pude, preguntó si no era hora de volver a la oficina, como no llevaba el móvil pedí que me dejara el suyo. Dije a una compañera que aquella tarde no iría a trabajar y si alguien preguntaba por mí dijera que estaba cerrando la contabilidad trimestral en una empresa. Cuando Marcos escucho la mentira debió pensar que ya era suya porque sin miramiento alguno estampó sus labios contra los míos.

Todo fue muy rápido, nuestras lenguas se juntaron y luchaban entre sí para ver quién de los dos llegaba más al fondo del otro, me pareció una lengua extraña pero no tarde en acostumbrarme a ella. Mis dientes mordían los carnosos labios que en mis sueños eróticos habían sido objeto de deseo. Sentí que una mano se abría sitio entre mi vientre y el jersey, fue directa a uno de los pezones que comenzó a acariciar y pellizcar suavemente. Asumí que no había vuelta atrás, me estaba entregando a un joven cas desconocido y me propuse no volver a recordar a mi marido mientras durara todo aquello.

Marcos decidió abandonar mí boca y llevó la suya a mis pechos, sus dientes rozaron el pezón que no acariciaba y después de un suave mordisco comenzó a succionarlo como si intentara conseguir que manara leche, chupaba como un bebe a la espera de llenar la boca de néctar maternal, yo misma me quité el jersey y saqué el sujetador para hacerle más fácil la mamada. Con una mano busqué su entrepierna, levanté la goma del pantalón y no tardé en notar la dureza de su pene que acogí ávida de tenerlo a la vista, no era ni más grande que el de mi marido pero si más firme y duro. Mis primeras caricias de arriba abajo hicieron que Marcos temblara mientras con sus manos intentaba quitarme mi pantalón, tuve que incorporarme y fui yo quien lo hizo quedándome totalmente desnuda. Sin tiempo a reaccionar sentí su boca estrellándose contra mí entrepierna y su lengua separando mis labios vaginales.

Fue una sensación extraña a pesar de que era habitual en mis relaciones con mi marido, sin usar las manos abrió la vagina y la llenó con la lengua moviéndola de forma continua alternando con suaves mordiscos en los labios vaginales, todo ello me hizo comprender que a pesar de su juventud estaba sobrado de experiencia, mis manos ahora acariciaban alternativamente su cabeza y su espalda y a cada sensación de placer clavaba las uñas con intención de producirle dolor, su piel era suave como la de un bebé y la ausencia de bello me producía una sensación desconocida. Los primeros síntomas de un orgasmo se acercaban, segregaba líquido vaginal sin parar y ahora ya notaba claramente como mis muslos se empapaban, Marcos a lo suyo apenas reaccionaba cuando me estremecía y le clavaba las uñas en la espalda. Mi descontrol era absoluto y sentía próximo el momento definitivo de éxtasis.

Comencé a temblar y una ola de frio me invadió, el sudor resbalaba por mí piel, jadeaba y respiraba entrecortadamente, Marcos me observaba orgulloso por haber provocado en mí aquel momento de éxtasis, generosamente me dio un respiro que agradecí dirigiéndole una mirada que pretendía hacerle saber que me entregaba para lo que deseara, se incorporó y disfruté de la visión de su cuerpo escultural tan diferente al de mi marido.

Todavía estaba abatida pero sedienta de compartir placer con aquel joven cuando debió pensar que ya le tocaba disfrutar, me cogió entre sus brazos y me llevó hasta la cama, me tumbó boca arriba, abrió mis piernas y su polla penetró mi cuerpo sin contemplaciones, fue como si me atravesara una lanza, el golpe seco de sus testículos contra mis muslos me hizo comprender que no podía llegar más a fondo, el mete y saca se hizo constante y volvía a tener síntomas de la llegada de un nuevo orgasmo. Mis piernas cruzadas abrazaban su espalda intentando juntarme aún más a su cuerpo. Se movía a un ritmo pausado y los huesos de su cadera golpeaban mí pelvis, yo susurraba que no parara y él obediente se movía a su antojo encima mío metiendo y sacando la polla con una agilidad a la que no estaba acostumbrada.

El sudor de ambos se mezclaba en uno solo, mis manos recorrían su espalda y buscaban las nalgas duras empujándolas contra mi cuerpo, su piel era tan suave que mis manos deslizándose por ella me producía una sensación que muchos años antes había dejado de tener y que algunas veces había pensado que jamás volvería a tener.

Me encontraba a punto de correrme de nuevo cuando Marcos paró súbitamente, hincó sus rodillas en la cama y puso su pene entre mis pechos, los agarró con ambas manos y comenzó a moverse de delante a atrás cada vez más rápidamente, el glande de la polla me golpeaba la barbilla con tal fuerza que me hacía daño, yo quería compensar a mi amante por el placer que me había dado momentos antes, Marcos ponía ímpetu en su movimiento, su pene tenía un color rojizo y el glande de color rosado brillante poco a poco iba cogiendo color violeta. Por los gestos de su cara creí que estaba a punto de correrse, cogí su polla con una mano y la aproximé a mi boca que abrí tanto como pude, levantó algo su cuerpo y le pajeé a ritmo frenético hasta que un chorro de semen se estrelló en mí rostro, yendo a parar en parte dentro de la boca. Al primero le siguieron otros que golpeaban mi rostro nublándome la visión, fue una sensación extraña que me hizo recordar tiempos pasados cuando mi marido y yo éramos jóvenes. Cerré los ojos y pasados unos segundos la tela de una toalla húmeda me acariciaba la cara, no me había dado cuenta que Marcos había ido al cuarto de baño a buscarla.

Era tal mi excitación que estaba ansiosa por sentir más placer y reaccioné buscando la polla que lamí hasta hacer desaparecer el color blanquecino que la envolvía, Marcos, tumbado miraba el techo y se dejaba hacer, mis lametones provocaron que su polla volviera a endurecerse y creí llegado el momento de sentarme sobre ella para cabalgar en busca de nuevos momentos de placer. Él entendió mi propósito pues facilitó que lo montara y al primer intento insertó su polla en mi coño. Recordé que esta postura era la favorita de mi esposo que tenía costumbre de agarrarme las tetas mientras le cabalgaba, conscientemente agarré las manos de Marcos y las llevé a mis pechos, reaccionó como yo pretendía y mis pechos sintieron su fuerza sobre ellos. El tacto de aquellas manos era muy diferente a las otras que habitualmente me oprimían pero me daba lo mismo, incluso estas me daban más placer porque eran muchísimo más suaves. Me movía a un ritmo lento mirando el rostro de Marcos satisfecho por lo que le estaba haciendo, yo comenzaba a sentir signos de placer que de un momento a otro estallaría en una cascada de gusto, volvía a tener la vagina lubricada el pene que me penetraba resbalaba suavemente por su interior, mis manos se apoyaban en los pectorales de Marcos, aumenté el ritmo del movimiento, el hombre que tenía debajo sudaba y resoplaba y yo hacía lo mismo que él pero además dejaba ir alaridos esforzándome por no decir las palabras que habitualmente decía a mi marido en esas mismas circunstancias, intenté retrasar un poco más el momento culminante pero el roce de la polla con mi clítoris era tan constante que no pude evitar correrme provocando una inundación de jugos vaginales por las dos zonas pélvicas de ambos amantes.

Me dejé caer sobre la cama pensando egoístamente que todo había terminado pues estaba totalmente extenuada, pero Marcos no pensaba igual, levantó mí cuerpo de la cama, me hincó de rodillas, se colocó a mi espalda y no tardé en entender lo que se proponía hacer, no puse objeción alguna a sus deseos pues estaba ansiosa de sentir su leche regando mis entrañas, se hizo amo de mi vagina y sentí su pene entrar y salir deslizándose suavemente en mi interior, a cada penetración el gusto crecía según pasaban los segundos, sus testículos golpeaban mis nalgas, su pecho aplastaba mí espalda, sus manos apretaban mis caderas hacía él y su lengua recorría una y otra vez mi nuca que de tanto en tanto mordía o succionaba, entre jadeos le supliqué que no me dejara señal y su respuesta fue aumentar todavía más la fuerza de sus dientes sobre mi piel.

Una de sus manos acarició mi entrepierna dándome la sensación que recogía jugos y poco después noté que varios dedos entraban tímidamente en mi ano y con un movimiento circular lo masajeaban, a pesar de la sensación continua de placer que me estaba dejando extenuada fui capaz de adivinar que mi amante estaba a punto de buscar su éxtasis follándome el culo, me asusté y supliqué que no me hiciera daño, mientras se lo decía pensé que esa súplica significaba que me entregaba a todos sus deseos.

El primer contacto de su polla con mi agujero fue suave pero la penetración de un solo golpe se transformó en un latigazo que recorrió todo mi sistema nervioso que en cuestión de segundos se convirtió en una sensación de placer que descendía y aumentaba a cada mete y saca de la lanza que me estaba atravesando. Estaba entregada a la voluntad de Marcos que hacía conmigo lo que quería, entré jadeos gritaba preguntándome si quería más, yo sumisa le contestaba que sí y le rogaba que siguiera follándome hasta que él no pudiera más. Cada vez su pelvis golpeaba mis nalgas con más violencia y parecía que de un momento a otro su polla iba a perforarme las entrañas. Se hizo el silencio roto por el tenue murmullo de nuestra respiración, ambos quedamos inmóviles durante unos segundos y noté que mis entrañas se estaban inundando de líquido caliente que las llenaba dando la sensación que un momento a otro me haría reventar.

Durante los últimos momentos no había llegado a sentir ningún orgasmo pero me sentía compensada por haber provocado en Marcos un placer que sus gestos demostraban le había satisfecho. Continuamos inmóviles durante toda la descarga hasta que ambos rendidos por el cansancio nos dejamos caer sobre el colchón, volví a acariciar su pecho pues sentía placer solamente por rozarlo con la palma de mi mano, coloqué la cabeza en su abdomen y besé como gesto de agradecimiento su pene que descansaba totalmente flácido entre sus muslos.

Estaba tan relajada que no era consciente que el tiempo pasaba, rodeada por aquellos fuertes brazos estaba en la gloria hasta que volví a la realidad y asumí que todo había terminado, a mi lado Marcos dormía y orgullosa pensé que había sido capaz de agotarlo hasta la extenuación, por un momento mi autoestima creció pero enseguida fui consciente que lo ocurrido podría suponer problemas en mi vida. Me vestí evitando no hacer ruido, me mojé la cara para eliminar cualquier resto de semen que pudiera tener, volví junto a Marcos y tuve la sensación que dormía profundamente, deseaba besarlo pero no me decidí a hacerlo, abandoné el apartamento cerrando la puerta con cuidado de no hacer ruido.

Ya en la calle me propuse no pensar en lo ocurrido, caminé casi una hora hasta llegar a casa, abrí la puerta y como siempre no había nadie, fui directamente a la ducha, me desnudé y dejé correr el agua por mi cuerpo, a mis pies la ropa que había llevado aquel día se estaba empapando, pensé en la alianza de casada, la busqué y me la puse. No me preocupaba nada, no tenía remordimientos y conseguí que en momento alguno mi marido me hiciera comentario sobre si estaba rara o me pasaba algo.

Ayer lunes pasé delante del apartamento donde viví lo relatado anteriormente, en el portal había colocado un cartel que anunciaba ?apartamento en alquiler? y un número de teléfono, seguí caminando y llegué al restaurante, nada más entrar el camarero me entregó un sobre con mi nombre escrito. Me apresuré a leer la carta que llevaba en su interior, a media lectura fui a esconderme en el lavabo y lágrimas como puños comenzaron a resbalar por mis mejillas, eran unas palabras escritas con una sensibilidad que me emocionó de tal manera que mi cuerpo se estremeció como si recordara en sus poros los momentos de placer vividos con el las había escrito.

Acaba con una post data y en ella me pedía que escribiera un relato describiendo todo lo que recordara de aquel momento y lo enviara a esta web. Cumplo tu deseo y solamente quiero decirte que agradezco su sinceridad al hacerme saber que al igual que yo tú también amas profundamente a otra persona. Siempre te recordaré.

Primera y unica vez en Relatos eroticos de Maduras (relatos eroticos )

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Malena y Gabriel en Relatos eroticos de Maduras

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octubre 9th, 2013 >> Relatos Eroticos

Malena y Gabriel en Relatos eroticos de Maduras (relatos eroticos )

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Malena y Gabriel en Relatos eroticos de Maduras (relatos eroticos )

Este relato es de como tuve sexo por primera vez con una mujer madura; soy de México Distrito Federal.

Todo sucedió ya hace 6 años cuando la conocí en el chat de Terra; se llamaba Malena, era una mujer mayor, al menos para mí, yo tenía en ese entonces 17 años (aunque lo que sucedió y que voy a narrar ya me pasó a los 18), ella ya contaba con 39 cuando la contacté por el chat tenía miedo que me ignorara al ser yo menor, pero por algún motivo no lo hizo y pudimos conversar, después de unos minutos pregunté por su msn, a lo cual ella aceptó en darmelo, inmediatamente la agregué y de ahí en adelante comenzariamos a conocernos más.

Diario me conectaba para poder platicar con ella, trabajaba de mesera en un salon de eventos al sur de la ciudad, cerca del metro barranca del muerto, me contaba sobre sus aventuras en el trabajo, sus compañeros, sus labores, así como también de su vida personal, era una mujer separada con dos hijos, una mujer de 21 años y un hombre de 19, no muy productivos que digamos, dos ?ninis?, ni trabajaban, ni estudiaban, no hacían nada.

Conforme nos ibamos conociendo más nos adentrabamos en temas más personales e intimos, de vez en cuando tocabamos el tema del sexo, sin que ella se adentrara mucho, sin embargo si notaba cierto interés o curiosidad, yo le conté de como fue mi primera vez a los 15 años con un prostituta y luego a los 16 años con mi novia de la preparatoria, y de mi gusto por las mujeres que usan medias y lenceria sensual.

Ella me contaba que no podía estar mucho tiempo sin tener relaciones sexuales; desde que se separó de su marido había andado con varios, pero que no era el mejor sexo que digamos.

De vez en cuando me gustaba provocarla un poco para ver su reacción, tenía unas fotos que me habia tomado un día después de volver del gimnasio, no soy un modelo, soy delgado y marcado, nada espectacular pero agradable a la vista, en fin, en esas fotos aparecia con el torso desnudo, cuando se las mostraba ella solo reía y me decia que me veia bien, agregando que me veía yo muy jovencito….

El tiempo pasaba y yo seguia coqueteandole, y ella seguia con el juego, el tema del sexo siempre salia de alguna forma, repito, sin ser de forma vulgar ni adentrarnos mucho, pero se notaba su apertura hacia ese tipo de pláticas.

Después de un tiempo, por cuestiones del destino, me reencontré con mi ex-novia de la preparatoria, algo que me hizo alejarme del msn y con ello de Malena; ya casi no me conectaba y cuando lo hacía, Malena no estaba en línea.

Una vez que sí la encontré platiqué con ella; se notaba interesada en saber de mí y por qué no me había conectado. Le conté de mi reencuentro con mi ex novia; la noté tal vez un poco celosa, no lo se, pero me preguntaba si la queria mucho, que por qué regresaba con ella si no habia sido tan buena novia y aparte ya tenía una hija, de otro, y que si pensaría en ponerle los cuernos. A todo ello respondí de mala manera y realmente no queria saber más de Malena, no me habia agradado su forma de cuestionarme.

Durante mi regreso con mi ex-novia me di cuenta de que realmente ya no la queria como antes, y se habia convertido en una mujer mentirosa y convenciera (creo realmente siempre lo fue) decidí alejarme de ella para mi bien, lamento por su hija porque sinceramente si me estaba encariñando con ella.

Me sentía molesto, enojado conmigo mismo por lo sucedido, pero al mismo tiempo me sentia libre y decidí que volvería a buscar a Malena y la haría mía, tal vez solo para demostrarme a mi mismo que podia estar con quien yo quisiera.

Regresé a mi rutina de conectarme diario al msn, sin embargo ella no aparecía hasta que una noche casi a la media noche la vi conectarse, inmediatamente le escribí y ella no tardó en responder, me preguntaba como habia estado y le comenté sobre lo que me había pasado con mi ex-novia. Recibí un ligero regaño de su parte, el cual acepté, aunque de no muy buena gana, pero también me dijo que le daba gusto que volvieramos a encontrarnos y platicar de nuevo.

No tardamos en volver a sacar el tema sexual, ella me preguntó si en otra ocasión volvería a acostarme con mi ex-novia a lo cual dije la verdad, un rotundo no, pero agregué que me gustaría mucho volver a estar con alguien y le confesé que simpre habia tenido la curiosidad de estar con alguien mayor que yo. Inmediatamente me preguntó mis motivos y solo le dije que era una fantasía que queria cumplir, que las mujeres mayores se me hacen mucho más sensuales y atractivas, y que seguro podría aprender mucho más teniendo sexo con alguna, ella solo reía con mis respuestas.

Noté como mi confesión le habia dado curiosidad, ya que en platicas posteriores ella me preguntaba si ya habia encontrado alguna madura con quien tener relaciones; le decía que aún no, pero que conocía a alguien con quien me gustaría hacerlo, claro, sin decirle que era ella a la que me quería coger.

Un día decidí decírselo directamente; me conecté y ella estaba ahí. Platicamos un poco y le dije:

= hay una mujer con la que queria acostarme, es mayor pero no se si ella quiera

+ tu pregúntale y ya?, ¿qué puede pasar??.

Lo pensé por última vez y dije:

= eres tu Malena, me gustaria estar contigo, quiero hacer el amor contigo.

Se quedó sin contestar por unos minutos, bastantes a mi parecer en esos momentos, creí que no escribiría más.

+ ¿porqué??, ¿porqué yo??, si no nos conocemos realmente.

= quiero estar contigo porque siento que nos llevamos bien, porque tienes apertura conmigo para hablar de sexo y porque siento que a ti también te gustaría.

+ pero soy muy grande para ti

= eres exactamente lo que quiero, alguien mayor, que me enseñe, que disfrute conmigo

+ ¿pero y si ya en persona no te gusto?

= ¿qué vas a hacer manana? ¿tienes trabajo? me gustaria verte

+ no, no tengo trabajo… pero no lo se

= anda, vamos a vernos y platicamos ya en persona, nos decidimos….. ¿qué dices?

+ no lo se, tengo que pensarlo….

= no pierdes nada, si no te gusto o no quieres no te preocupes, ahí dejamos el tema

+ ¿dónde nos veríamos??

= me dices que trabajas por barranca del muerto… ¿te quedaría plaza loreto?

+ si, si me queda… pero, ¿estás seguro?

= sí, quiero verte, ¿aceptas?

+ está bien?, nos vemos a las 9 de la mañana, afuera de la plaza, ¿está bien??

= esta perfecto…….. oye, ¿puedo pedirte algo??

+ ¿qué pasa??

= me gustaría que fueras vestida con una falda, medias y zapatos bonitos…

+ jajajaja, tú y tu atracción por las medias….. Está bien?, veré que tengo.

= gracias, ahí te espero, me voy a dormir ya para estar listo mañana, duerme rico.

+ ok descansa.

Esa noche me dormí totalmente excitado y pensando en lo que pasaria al siguiente día; tenía ganas de masturbarme pero no queria desperdiciar energía, por si algo sucedía con Malena.

Desperté muy temprano y tomé un rico baño, me vestí con una bonita camisa, pantalón de vestir y zapatos negros. Me puse perfume y me dispuse a salir a mi encuentro.

Llegué al lugar acordado unos 10 minutos antes; estaba un poco fresca la mañana pero era bastante agradable. Me senté en una banca fuera de la plaza a esperar. El tiempo se me hacía eterno. Pasaban ya de las 9:15 y ella no llegaba; pensé que no aparecería y tenía decidido irme en unos minutos más.

Un par de minutos después la vi acercarse: era una mujer un poco pasadita de peso, no muy alta, pero me agradaba lo que veía, y más porque en verdad iba vestida como le habia pedido. Vi sus piernas enfundadas en unas medias color natural. ¡Inmediatamente comencé a sentir excitación al ver que habia cumplido con mi pedido!.

+ ¡hola?, como estás?!

= bien gracias, pensé que ya no venías

+ perdón, es que se tardó en pasar el camión, pero bueno, ya estoy aqui.

Se notaba un poco apenada, nerviosa, ella traía una rosa en la mano.

= que bueno, me da gusto verte y por fin conocerte en persona, quieres sentarte?

+ si claro.

= ¿y esa rosa?

+ la tomé de uno de los centros de mesa del trabajo, me gustó y pues me la llevé a mi casa, quise traerla conmigo hoy.

= está bien, y que tal ¿como me ves?

+ te ves bien, ¿te vestiste así para verme?

= si, quería verme bien

+ pero estás muy chiquito?, hasta te ves más chico que mi hijo…, ¡podrías ser mi hijo!.

= ¡claro que no?!, me veo así pero no soy tan chico?, ¡acabo de cumplir mis 18?!, ¡ya soy mayor de edad?!, ¡me tienes que festejar?!.

+ ¡Ah bueno?!, pero?, de todas maneras?, ¡te ves más chiquito que mi hijo?!, hasta me das un poco de ternura.

= pero?, ¿te agrado??,

+ pues sí?, sí?, eres guapo?, eres un guapo kaliente?, ¡pero aún estas muy chiquito…, muy jovencito?!.

Durante toda esta plática ella jugaba con la rosa que traía y comenzaba a quitarle los petalos

+ bueno, que hacemos

= pues como te dije ayer, me gustaría que hicieramos el amor

+ ¡ay niño….!, ¿y si te invito a desayunar?, ¿ya desayunaste?

= ya, muchas gracias, mejor yo te invito a otro lado, tu y yo solos, ándale, ¿no te gustaría??

+ pero eres un bebé?, estás muy jovencito?, no lo se….

Me acerqué a ella e intenté besarla, no se movió pero no respondió al beso…

+ eres un bebé, ay mi niño…. ¿estas seguro?

= estoy muy seguro, anda vamos.

Malena terminó de quitar todos los petalos de su rosa, se le veía timida y más nerviosa; tiró todos los pétalos al suelo:

+ ¡está bien?, vamos?!.

Yo no cabia de alegría y excitación; creo ya se notaba en los pantalones que mi pene comenzaba a endurecer.

Abrí la puerta de mi carro para que subiera; subí y nos dirigimos a un hotel que yo conocía.

En el camino ibamos platicando de cualquier cosa. En un semaforo aproveché para acariciarle su rodilla. ¡Sentir las medias me excitó mucho!. Le pregunté si le molestaba y dijo que no, entonces, en el resto del camino seguí acariciando su rodilla y muslo, sin atreverme a adentrarme más dentro de la falda.

Llegamos al hotel (hotel castillo para los curiosos) y pedí la habitación; ella aún se mostraba timida y apenada.

Subimos las escaleras, abrí la puerta del cuarto y entramos. La abracé y me correspondió el abrazó. La besé timidamente en los labios y esta vez sí me respondió.

Al sentir su respuesta me animé más y la besé más apasionadamente. Le acariciaba sus labios con la lengua hasta que los abrió y nuestras lenguas se acariciaron un rato.

Cerré las cortinas, prendí una pequeña luz y volvimos a besarnos. Comenzó a desvestirme; comenzó por la camisa, botón por botón. Luego la camiseta, el cinturón… En ese punto me separé de ella, me quité mis zapatos y calcetines, desabroché mi pantalón y lo dejé caer: quedé en boxers, negros, ajustados, se veía mi verga dura, queriendo salir.

Ella se acercó y retiró mi bóxer: ¡quedé completamente desnudo ante ella!. Tomó mi pene y comenzó a acariciarlo. Me dijo al oído:

+ “¡mmm?, grandote?, como me gustan?!”.

Ella lo acariciaba; yo le besaba el cuello, la oreja, los labios.

Me puse a sus espaldas; le acariciaba su cuerpo por encima de la ropa, le arrimaba la verga en las nalgas, Le dije:

= ahora te toca a ti.

Metí mis dedos entre su cintura y la falda y tiré de ella. Quedó su culo al aire. Vi su calzón, de encaje, blanco, a través de las pantimedias que llevaba. ¡Eso me excitó!, me excitó mucho.

Mientras le restregaba el pene directo en el culo cubierto con las medias, le acariciaba y quitaba la blusa, le besaba la nuca. Ella solo se dejaba hacer.

Quité su blusa y su brasier. Le tomé las tetas con ambas manos: ¡eran grandes!, aunque un poco colgadas. Sus pezones eran muy grandes y ya estaban duros.

Se separó de mí, se volteó, nos besamos. La empujé a la cama y cayó de espaldas, dejando las piernas colgadas.

Verla así, tumbada en la cama, con las piernas semi abiertas, con su calzón blanco, sus medias y sus zapatos aún puestos, me puso aún más cachondo.

Me hinqué en el piso, la jalé un poco para que sus nalgas quedaran en la orilla de la cama y comencé a lamerle sus muslos por encima de las pantimedias.

Fui subiendo hasta llegar a la zona de su sexo: percibía su aroma, ¡un aroma fuerte!. Lamí todo lo que podía, ella disfrutaba, me acariciaba el cabello y me preguntó:

+ “¿no que no sabías?. Igual y hasta tú me enseñas algo el día de hoy”

Levanté la vista, la vi a los ojos y reí. Dejé su sexo para seguir subiendo. Besé su barriga, su ombligo; llegué a sus tetas, las lamí, las mamé, le mordí suavemente los pezones: ella ya gemía suavemente

+ “¡qué rico, mi bebé?, me gusta, aaayyy?, qué rico?!”

Ella solo acariciaba mi cabeza y mi espalda; mi pene se rozaba con sus piernas.

Nos besamos de nuevo; me empujó para quedara yo de espaldas. Se levantó y se retiró sus medias junto con su calzón, quedando completamente desnuda, mostrando todo su cuerpo, su intimidad, cubierta de una mata de vello negra.

Vi sus calzones blancos, tirados: ¡estaban mojados?!. No se si por la lamida anterior que le di o por su excitación tan tremenda que ya tenía; ¡seguramente por ambos!.

Ahora fue ella la que se hincó y me pidió que me acercara a la orilla de la cama. Me senté en la orilla del colchón, tomó mi pene y comenzó a mamarlo: ¡era una maestra en el arte de mamarlo!, ¡nunca había sentido tal gozo!. Se lo metía todo en la boca, sentía su saliva, su lengua, su calor. Se lo sacaba, lo lamía de arriba a abajo, de abajo a arriba, ¡me lamía los huevos?!, ¡qué ricura?!, ¡era la primera mujer que me lo hacía!.

Los lamía muy rico: se metía uno en la boca, jugaba con él, lo liberaba y tomaba el otro. Yo reía un poco, ya que me causaba cosquillas, pero eso sí?, ¡mucho placer!.

Volvía a lamer mi pene: se lo metía. ¡Así estuvo unos buenos minutos?, minutos deliciosos:

= lo mamas muy rico, Malena

+ ¿te gusta??. ¿Porqué te ríes??.

= es que?, me gusta mucho, pero?, es que?, también me dan cosquillas?, pero?, ¡no te detengas?, eres una experta?, eres una linda?!.

+ es que?, me gusta tu pene, está grande y sabe rico…, ¡todo un jovencito…!.

(Aclaro: no tengo muy grande mi miembro, lo normal, 17 cm, pero a ella le parecía muy grande, o al menos eso me decía para mi ego)

= ¿quieres que te la meta??.

+ ¡sí?, ya?, ya quiero ver cómo se siente?!.

Malena dejo de mamarla, se levantó y me empujó para que quedara recostado de nuevo; yo seguia en la orilla, con las piernas colgando. Se montó en mí y ya iba a meterse mi verga cuando la detuve:

= ¡no?, espera?, sin condón no (muy precavido yo)!. ¿Me pasas uno??, están en la bolsa de mi pantalón.

Malena se levantó, tomó la caja y me la dio; saqué un condón y me lo puse.

+ ¡ahora sí, mi bebé?!.

Se volvió a montar en mí, de rodillas. Cada una de sus piernas a cada lado mio, ¡bien abierta!. Yo veía sus pelos íntimos, sus tetas colgando.

Agarró mi pene, se levantó un poco y lo dirigió a su entrada: ¡oh Dios?, quéeee maravilla?!. Se dejó caer lentamente hasta llegar al fondo: ¡sentía su calor?, sus jugos mojando mi pelvis!. Comenzó a moverse, de arriba a abajo, de abajo arriba, muy lentamente, sintiendo la penetración. ¡Yo también la sentía toda!. No apretaba mucho, ¡pero se sentía rete rica!.

Poco a poco aceleraba el sube y baja, sus tetas se bamboleaban, yo las acariciaba, se las apretaba; le apretaba sus nalgas, le daba nalgadas, ¡sentía sus pelos rozarme!. Ella se movia a la velocidad adecuada, ni muy lento, ni muy rápido; ¡ambos gozábamos!, y sus jugos no dejaban de humedecer su cuevita.

Era tanto el movimiento, que al estar en la orilla el colchón comenzó a moverse, a salirse de la base; yo, con un pie, me recargué en una de las paredes para detenernos y no caer. Seguíamos cogiendo, pese a ello. Subía y bajaba, se movia en círculos. El cuarto olía a mujer, ¡olía a sexo!.

Así seguimos hasta que vimos que no tardariamos en caernos. Nos detuvimos, muertos de risa; nos levantamos y acomodamos el colchón, nos dimos un beso en la boca y regresamos de nuevo a la cama.

La tiré en la cama, igualmente, sus nalgas en la orilla, yo de pié. Tomé sus piernas, las abrí y las cargué con mis brazos. Apunté mi verga a su vagina y de nuevo comenzamos a coger: ¡se la sacaba toda y se la volvía a clavar!. Ella gemía más duro, no gritaba, pero sí era más fuerte que antes.

Tuvo un orgasmo: lo supe porque sentí cómo se mojaba más todo. Sentí como mis piernas escurrian sus líquidos y?, ¡sus gemidos y respiración eran más que notorios!.

Seguí metiéndole la polla, ¡duro?!, ¡cada vez más duro!. Se escuchaban los chirridos de la cama, desbaratándose; se escuchaban los gemidos de ambos y sus nalgas chocando con mis muslos: ¡era puro sexo?!, no hacíamos el amor?, ¡estábamos cogiendo!: un jovencito hambriento de mujer madura, y una madura con mucho tiempo sin coger, sin sentir una verga adentro: ¡ahora la tenía?, la tenía muy adentro?, y era la de un jovencito?!.

Tras otro orgasmo más, ya se le notaba cansada:

+ mi bebé?, déjame descansar un rato, pequeño?, aaayyy?, ¿no te has cansado??.

= ¿tan pronto te cansaste Malenita??

+ es que?, tú resistes mucho?, ¡mi esposo y mis parejas nunca me duran tanto!.

Bajé la velocidad de las embestidas hasta quedar quieto dentro de ella; me dejé caer sobre su cuerpo. Su respiración seguia agitada. Le saqué la verga y me acosté a su lado, le mamé y acaricié un poco las tetas, la besé y le dije:

= “¿quieres comértela otra vez??”

Ella no dijo nada, solo se arrodilló entre mis piernas, sobre la cama; me quitó el condón y empezó a mamar, de la misma forma tan deliciosa que antes: mamaba el pene, los huevos, me lamía toda la zona. ¡Era todo un placer!.

Tras unos buenos minutos de deliciosa mamada sentí mi eyaculación venir y:

= ¡aaayyy?, qué rico lo haces?, sigue mamando?!.

+ ¡estás muy rico, mi bebé?!.

Mientras hablaba, Malena me masturbaba, para que siguiera gozando.

= ¡así Malenita?, así?, uuuyyy?, me vengo?, ya?, me vengo?!.

+ ¡pues ya vente mi niño?, ya vente?, déjalo salir?!.

Malena no alcanzó a metersela de nuevo a la boca; justo se estaba agachando cuando solté mis chorros de semen, que cayeron en su cara y su cabello.

+ ¿te gustó, mi bebito??

= ¡sí?, mucho?, eres una experta mamando?!, perdón por mancharte.

+ ¡no te preocupes?, ahorita me limpio!.

Malena se levantó y fue al baño por papel para limpiarse.

+ ¡la próxima vez me dejas probarlos?!.

= ¡claro que sí?, te los voy a dar en la boca!.

Nos recostamos y nos quedamos dormidos. Al despertar ya era tiempo de dejar la habitación. Nos vestimos; le pedí que me regalara sus medias para tener su recuerdo. Me las entregó.

Antes de que terminara de vestirse le pedí que si se las podía pasar por su sexo; se rió un poco pero lo hizo rápidamente, se las pasó de una manera maliciosa y cachonda y me las entregó. Las olí y las guardé.

Pasé a dejarla donde la había visto esa mañana; quedamos en vernos en el msn para seguir platicando y tal vez repetir lo de ese día.

Malena y Gabriel en Relatos eroticos de Maduras (relatos eroticos )

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Querida Dina en Relatos eroticos de Maduras

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febrero 24th, 2014 >> Relatos Eroticos

Querida Dina en Relatos eroticos de Maduras (relatos eroticos )

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Querida Dina en Relatos eroticos de Maduras (relatos eroticos )

Me llamo Edu y esto que les voy a contar sucedió cuando yo contaba con 18 años, y es verídico.

Mi Padre y yo vivíos solos en una casa en el extra radio de la ciudad donde residimos y como mi madre falleció hace ya unos años para las labores domesticas de la casa mi padre había contratado a una señora que por razones familiares se cambio de ciudad así que debido a eso se vio obligado a contratar a otra señora Dina una señora de unos 50 años de aproximadamente 1.65 m de altura Ecuatoriana de pelo negro de melena de piel morena y rellenita con unas tetas y un culo enormes de carita redonda risueña y con pinta de buena gente,

Mi padre me le presento diciéndome que sería la nueva asistenta y que yo debía enseñarle las cosas de la casa y sus labores ya que el por razones de su trabajo estaría fuera de casa a si quedamos para el día siguiente.

Yo regresaba de mis clases a eso de las 15:30 de la tarde y a las 16:00 llego Dina le mostré donde estaba el cuarto donde se podía cambiar el cuarto de las plancha el de las escobas etc. así como sus tareas y la deje para que se cambiara de ropa para hacer su trabajo y yo me fui a comer?

Pasaron dos meses y ella y yo nos llevábamos Dina era cosas con varios hijos que vivan en su país de origen y a ella le conté de mama y del mi vida creo que desde que supo de lo sucedido con mama por pena me comenzó a llamarme mi niño cosa que no me molesto yo seguía con mi vida estudios deporte colegas etc la vida de un chico de 18 años 1.80 de altura 78 Kg pelo castaño corto ojos color miel piel muy muy blanca y en buena forma física ya que hago bastante deporte desde niño natación, judo, futbol etc.

Un día después de comer me fui a mi cuarto busque un video por de una tetuda culona que se la estaban follando dos puse los auriculares para que no oyera el sonido me saque la polla ya medio tiesa y me puse a pajearme y cuando estaba en esto entro Dina a mi cuarto y pillo en plena faena yo no la sentí llamar ya que con los auriculares ni cuanta me di de que tocase a la puerta, Dina tenia la vista fija en mi polla y la cara desencajado por lo que había visto, me tape como pude y Dina salió escopetada de mi cuarto, me arregle como pude y salí detrás de ella para pedirle perdón y sobre todo que no le dijera mi padre para evitar mas problemas aun le pedí perdón y suplique que no se lo contara a mi padre casi me puse de rodillas ella me prometió que no diría nada a mi padre y así pasaron 2 o 3 días cuando estaba comiendo y Dina limpiando la cocina y los cacharos del desayuno Dina me dijo que quería hablar de lo que había pasado el otro día:

D: Mi niño debes buscarte una buena niña que te quiera y te cuide y no hagas mas eso don tu verga mi niño es malo para tu salud?

E: Jajajajaja no Dina llevo haciendo me pajas desde los 12 o 13 años no le pasa nada a mi salud es mas es bueno hacer eso.

D: Mi abuela les decía a mis hermanos que se quedarían ciegos si hacían eso.

E: Jajajajaja jajajajaja no eso supersticiones de viejas, no me va pasar nada malo tranquila.

D: Mi niño debes buscarte una buena novia y que ella se ocupe de ti

E: No tengo novia todavía las chicas de ni edad son unas niñatas controladoras celosas siempre colgadas de ti mandándote masajes llamándote y controlándote cada 5 min lo veo en mis amigos y además a mí me gustan mayores que yo,

D: A sí ¿Y eso por qué?.

E: Porque me gustan las tetas y los culos grandes y tienen más experiencia y te lo pasas mejor con ellas en la cama o eso dicen, algo así como tú.

D: NIÑO!!! no necesitas a ninguna vieja ve a estudiar.

E: Era un piropo no te enfades estas muy bien,

Mientras ella me miraba con mala cara y medio enfadada así que decidí que era mejor irme a mi cuarto.

Pasaron unos días y Dina me pregunto si sabía que eran eso Chats y los Emilios (E-mail) que ella no era mi leida y no entendía esas cosas modernas le dije que si que le podía hacer una cuenta y enseñarla a usarlo se puso muy contenta y quedamos en quedamos que el sábado después de que hiciera la comida para semana lo haríamos (Era una gran cocinera así que cuando mi padre probo alguna de las cosas que ella nos trajo hechas por ella llego al acuerdo para que nos cocinera los sábados para toda semana y así lo hicimos.

Llego el sábado y a eso de las 15:00 h nos pusimos con la tarea mientras yo le preguntaba sobre las cosas necesarias para darla de alta en el MSN ella me explico que amigos le habían dicho que era más barato que llamadas a larga distancia una vez hecho agregamos a la dirección de una de sus sobrinas, dado que Dina no sabía escribir con el teclado le puse la webcam y el micrófono y así pudo ver y hablar con sus sobrinas que hacía mucho que no veía.

Se puso tan contenta que al terminar la conversación se puso a saltar y a gritar y yo por primera vez vi botar aquellas dos maravillosas tetas arriba abajo arriba abajo arriba abajo arriba abajo y para mi mayor sorpresa me abrazo por el cuello y me beso en la boca, que paralizado saber qué hacer ni que decir por unos instantes cuando ella se dio cuenta de lo que había hecho unos pasos para atrás y me pidió perdón le dije que no pasaba nada y que alegraba mucho de verla así de contenta ?

Me pase lo que restaba del fin de semana pensado en lo sucedido y calculando las posibilidades que tenia con ella y con grandes ganas de que llegara el lunes a ver que mas podía pasar.

Llego el lunes y no paso nada en especial salvo que ella me comento que si sería posible que su esposo vinera a casa para ver a su familia a lo que yo le comente que se lo iba a comentar a mi padre que necesitábamos su permiso ella dijo estar de acuerdo y me pregunto varias cosas:

D: Mi niño, ¿Cuánto cuesta una computadora?

E: Pues depende de lo que quieras hacer con ella y del presupuesto que dispongas.

D: Es para hablar con la familia y eso de los Emilios (E-mail) lo más barato que se pueda.

E: Pues un Ordenador medio bueno mas la pantalla teclado etc. unos 500 a 800 ? más o menos se lo compras en alguna oferta o incluso de segunda mano puede que te salga más barato.

D: Tanta plata mi niño si que son caras las computadoras

E: Si son caras y además tienes que contar con que también debes pagar el recibo internet que ronda los 60 o 65 ? depende de la oferta que selecciones.

D: Si que es costo.

E: Además debes aprender a manejar el ordenador.

D: Yo soy muy bruta para aprender a manejar la computadora.

E: No que va yo te enseño yo te doy clases? la conversación sigo así por un rato

Ese mismo día a la noche le comente a mi padre lo del marido de Dina y no puso ningún reparo Los días pasaron y llego en sábado por la mañana madrugue dado que la PC está en mi cuarto hice mi cuarto y a eso de las 10 de la mañana llego Dina peinada peluquería maquillada con las uñas pintadas con zapatos de tacón falda y una camisa blanca escotada esta distinta acostumbrado a verla con bata con la que hacia la limpieza o de Jeans y jersey o con un polar la cosa y sin arreglar cambia mucho estando arreglada debido a la diferencia horaria con su país hasta 15:00 horas de España no era posible conectar con su familia le dio las gracias a papa y le explico que su esposo Osvaldo llegaría como a esa hora y le agradeció dejarla hacer la video conferencia Papa le dijo vendría a comer cosa rara ya que los Sábados solía comer en el Club, debía querer controlar la situación así que papa se fue Dina se puso con sus tareas, nos tropezamos en pasillo y le dije:

E; Estas muy guapa hoy Dina.

D; Gracias mi niño siempre tan considerado y caballero.

E: No para nada es la pura verdad.

D: Quiero estar bien para cuando me vea la familia.

E: Los vas a deslumbrar.

Se hacerlo a mí y me dio un pico en la boca y la verdad es que me desconcertó del todo no sabía qué hacer mi experiencia con chicas era más bien escasa o nula y por respuesta simplemente me quedaba parado eso si no te que esta vez Dina se marcho con una sonrisa y mirándome de lado pícaramente.

Cuando llego mi padre comimos los 3 en la cocina terminamos como a eso de las 15:00 llego el marido de Dina ella nos presento a mí y a mi padre Osvaldo era moreno de pelo negro con bigote regordete más bien bajo y muy seco muy serio nos saludo pasamos a mi cuarto hice la video conferencia y los dejas un rato hablando con sus familiares y al salir del cuarto papa le dijo que podían venir cuando quisieran a usar la PC a lo que Dina aprovecho y saco el tema que ya habíamos hablado del ordenador y le di las mismas respuestas que a Dina esa misma semana el dijo que era muy costoso que el apenas había estudiado lo y que Dina era muy bruta para aprender a manejar una computadora que si no era molestia vendría alguna vez para ver a la familia y que nos lo agradecía mucho el trabajaba en la construcción y mi padre y él se fuero hablando de unos apaños que mi padre quería hacer en sus negocios por si él está dispuesto a hacerlos.

Dina se quedo en casa y cuando se marcharon me dijo lo contenta que estaba por ver a su familia y me volvió a besar para agradecerlo que había hecho y me volví a quedar parado con las veces anteriores ella siguió con lo suyo contentísima por a la familia.

Como no quería comerme el coco como el fin de semana pasado le dije:

E: Dina veras es que eso de que me beses en la boca no sé bien qué hacer.

D: ¿No te gusta mi niño?.

E: Si si si que me gusta solo que tengo miedo de que si yo te beso a ti así te enfades conmigo.

D: No mi niño no me enfadare solo que ten cuidado cuando esta tu papa cerca o mi esposo

Y nos besamos con un largo beso después del cual me fije en el generoso escote que hoy lucia Dina y pasados unos min ella se fue, paso el fin de semana y mi abuela se puso enferman así que papa le pidió a Dina que si se podía quedar unos días conmigo en casa ya que un chico solo en un casa no le daba seguridad por robos y asaltos etc. dado que su esposo estaba trabajando fuera de la provincia por unos días acepto además seguro que mi padre le daría algo mas dinero esa semana.

Mi padre se fue a 15:00 y a las 17:00 llego Dina salí a ayudar con la mochila y la bolsa que traía con sus cosas y las dejamos en la habitación y la bese en la boca me marche de la y la deje cambiándose se puso una camiseta de escote en ?V?de color blanco y manga corta que dejaba ver un hermoso escote de sus tetas y una malla de esa de gimnasia azul celeste corta a la altura de las rodillas que marcaba toda a figura en especial su culo en el que se notaban la marca de las bragas además de chanclas blancas con la melena suelta mis ojos iban al culo desde atrás y al escote desde adelante no lo podía evitar para que viera que me empalmaba la dije que si quería hablar con su familia lo podíamos intentar que hablara con ellos y así fue después de una hora cenamos y fui a mi cuarto pronto y no dormir.

Al día siguiente me levante me asee y baje a desayunar en camisón preparándome el desayuno.

D: Buenos días mi niño ¿Dormiste bien?

E: Buenos días Dina Si muy bien ¿Y tú?

D: Si muy bien, ayer fuiste un niño malo, No me dejaste que diera un beso de buenas noches y me beso en la boca y después me dijo que no se repita

Debajo del camisón no llevaba sostén y cada vez que se movía las tetas botaban dentro del camisón me estaba volviendo lodo aquella visión de lo que tanto ansiaba que fuese mío y en esto ella me dice:

D: Mi niño si quieres estos días mientras estamos solo me puedes llamar Mama o Mami o Mamita solo si tu quieres.

E: De acuerdo Mama (Aquello hizo brincar mi corazón y me entro una emoción por todo el cuerpo que no puedo describir algo así como un calor muy intenso).

D: Mi niño ¿Que bus tomas para ir a tus estudios?

E: Ninguno voy en moto si quieres te acerco yo.

D: De acuerdo.

Dina o Mama se levanto de la mesa recogió y se fue vestir dejando dejándome ver aquel bamboleo de tetas de nuevo.

Antes de salir por la puerta de casa de me beso de nuevo diciéndome:

D: El beso de buenos días de Mami.

E; Bien Mami respondí

Montamos en mi scooter y al montar me agarra por cintura y roza con una de sus manos la polla y me dice:

D: Despacio mi niño que voy aquí detrás.

E: Si claro.

El paso fue largo lo estire todo lo que pude ya que el roce de su mano con mi polla me gustaba al llegar al destino me despedí de ella:

E: Asta luego Mami.

D: Cuídese mi hijo.

Fui a mis clases pero como si no por apenas había prestado atención solo pensaba en Dina en el recreo uno mis amigos estaba pidiendo que le diéramos ideas para regalar a su chica por su aniversario, lo que me dio una idea hacerle un regalo a Dina así que se me ocurrió una idea cerca había una perfumería entre le dije a una de las dependientas que quería hacer un regalo especial compre maquillaje laca de uñas pita uñas perfume etc y puse rumbón a casa, al llegar ella estaba esperando fuera ya que había olvidado las llaves en casa, entre abrí el portón exterior la puerta del garaje escondí mis compras y subí a abrirle la puerta.

D: ¿Que paso mi niño y esa tardanza?

E: Había mucho tráfico.

Y nada más entrar en el pasillo la bese yo y le metí un poco la lengua lo que ella respondió con rico

Pasamos a la cocina.

D: ¿Cómo van esos estudios mi niño?

E: Bien sin novedad.

?

Hablamos un poco más nos cambiamos de ropa Dina se puso una bata de las de trabajar y unos pantalones de Chándal y una camiseta, comimos recogimos los cacharos y Dina se fue un ratito al salón a ver la TV y descansar, yo baje al garaje y subí sus regalos:

E:Toma Mami esto es para ti los regalos del día de madre que no te hice y los cumpleaños etc.

Le la los paquetes y una bolsa

D: ¿Y esto?

E:Por eso me tarde ¿No estás enfada?

D: No para nada mi cielo, solo que hace tanto que nadie me regala Osvaldo no es de regalos.

Mientras ella abría sus regalos y hacía comentarios sobre el contenido de los paquetes.

E: Si te pones guapa para tus hijos en Ecuador yo quiero que lo hagas estos días para mi

D: Si mi cielo si claro que si.

E:¿Te gusta lo que te compre Mamita?

D: Si Muchísimo!!!!!!

Me beso en la boca metiéndome toda la lengua dentro y salió dispara al cuarto de baño a maquillarse etc.

Como a los 20 min volvió al salón maquillada con las uñas de manos pies pintada de rojo como el caramelo de las manzanas de las fiestas al igual que los labios me mostro las todo y me pregunto si le gustaba:

E: Estas bellísima pero es que la bata que llevas no campaña mucho .

D: si lo sé mi cielo pero debo limpiar los azulejos de la cocina y los armarios mañana me visto linda para ti.

Nos acurrucamos un rato en el sofá después de eso dulces min yo me fui a estudiar y ella a hacer sus tareas eso sonriente y súper feliz.

Como a las 2 horas me llamo para que sostuviera la escalera mientras ella limpiaba así nos pusimos y al mirar para arriba por debajo de la bata veo una bragas blancas de encaje que tapan un culo delicioso me quede como inmotivado pasados unos minutos así Dina me pedio bajar, Mientras me decía que no la dejase caer por nada de este mundo la dejaría caer, cuando volvió se subió hacia arriba oooooooohhhhhhhhhh que maravilla no llevaba bragas y podía ver es culazo en todo su esplendor cuando Dina me pregunto:

D: ¿Te gusta lo que ves?.

E: SSSSSSSSSSSIIIIIIIIIIIII claro que sí que culazo!!!!!!!!!!.

D: Jajajajaja me encanta que te guste pero es un culo viejo y caído

E: Yo no pienso así para mi es perfecto.

Tras unos minutos se bajo de la escalera y me dijo:

D: Este es mi regalo para ti mi niño.

E: Me encantan tus regalos Mami.

Mientras yo le tocaba el culo por encima de la bata.

D: No seas travieso, no se toca.

E: Mami (Poniendo carita de bueno).

Echo de la cocina y se puso a hacer la cena

Cenamos y vimos Tv cuando llego la hora me marche a la cama pero me olvide de darle el beso de buenas noches.

Cuando me estaba que dando casi dormido Dina llamo a mi puerta prendí la luz de la lámpara de noche de mi mesilla.

D: ¿Puedo pasar?

E: Si.

Entro mi habitación llevaba puesto un camisón blanco de tirantes que le llegaba a la altura de las rodillas de largo el pelo suelto y descalza sin maquillar.

Se acerco a mi cama diciendo:

D: Eres un niño malo no me diste el besito de buenas noches.

Se acerco a mí y me beso en la boca y al inclinarse para besarme por el escote de del camisón pude ver sus hermosas grandes y deseadas tetas, y polla se empezó a empalmar.

D: ¿Eso es porque te bese?

E: No, es que al besarme vi tu escote.

D: Jajajaja que rico (Mientras ponía unas de sus manos sobre mi polla y me volvía a besar).

Pasados unos segundos se separo unos pasos de mi cama se saco las bragas y se las quito y me las lanzo diciéndome:

D: Son un regalo para ti huelen a mí a hembra caliente.

No dije nada me las acerque a la cara y las olí eran blancas con encajes y el olor que desprendían era fuerte intenso como a sudor y algo más que no se describir bien además no había olio los jugos de una mujer, ella se dio la vuelta y se fue de ni cuarto con una sonrisa picara diciendo:

D: Son para que sueñes al rico hasta mañana mi niño (Cerrando la puerta).

Mi polla estaba como el acero y tiesa como un cohete así que volví a oler mi regalo y me pajee hasta que me corrí

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