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Llego tarde a casa en Relatos eroticos de Maduras

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Estaba realmente cansada, demasiadas horas de trabajo, y ese medio resfriado que no acababa de salir del todo. Se metió en la bañera, preparada con esmero y sólo para ella. Sumergió su cuerpo dolorido en el agua y notó el alivio de la temperatura más bien caliente y las sales que minuciosamente había desgranado unos minutos antes. La sensación de notar cómo sus pechos flotaban ligeramente era un auténtico placer, y cerró los ojos. Desde que Javier andaba por el piso, no tenía momentos para relajarse de esa manera. Alquilarle la habitación había sido meterse en un lío? Ese chico la ponía a mil. Pero era algo temporal, no podía, ni debía seguir dejando que los jueguecitos que habían empezado continuasen. Hasta junio él no cumplía 30 y ella ya casi tenía 44, demasiada diferencia.

El placer del baño era inmenso. Siempre pasaba lo mismo, el agua caliente enrojecía su piel y en cuanto pasaba la esponja por su cuerpo, se excitaba. Notó un escalofrío y empezó a acariciarse entre las piernas. Su mano buscaba su sexo mientras pensaba en aquel chico y lo que había pasado el día antes durante el desayuno. Sonrío. Sus dedos acariciaron sus labios y rozó su clítoris, produciéndose un pequeño respingo. Se abrió con los dedos lentamente y metió su dedo índice, despacio, tocando todo su interior, mojado por el agua de la bañera y por sus propias secreciones. No se notaba la diferencia entre una cosa y otra, pero con la facilidad con la que pudo introducir dos dedos más en su interior, que se abrió sin poner ningún obstáculo, constató lo muy caliente que estaba.

Empezó a masturbarse con sus dedos dentro, los introducía y sacaba rítmica y suavemente, y de repente, fue a buscar su clítoris con la otra mano, y empezó a acariciarlo con movimientos circulares y cuidadosos. Estaba realmente a gusto, y hoy nadie la iba a molestar, lo cual no sabía muy bien si era una pena o un lujo. Qué descaro el del chico el otro día, mirándola, en la ducha. Se estaba excitando más con los recuerdos del joven masturbándose frente a ella. Empezó a acelerar en sus caricias y en las penetraciones de sus dedos, con los ojos cerrados, sus caderas se movían y el nivel del agua variaba con cada uno de sus movimientos. Veía como parte de sus pechos flotaban, los pezones erectos, y siguió cada vez más fuerte. Notaba que se iba a correr, y aceleró, dándose mucho más fuerte, para llegar rápido al clímax. El balanceo de su cuerpo desnudo era tal que empezó a salir agua de la bañera, y empezó a gemir. Estaba a punto, y de repente, dejó de dar masajes a su clítoris y lo apretó con fuerza para obtener un orgasmo intenso y duro. Notó las contracciones de su vagina en sus dedos y se corrió.

No tuvo bastante. Marta salió de la bañera y se secó con la toalla. Su piel estaba ligeramente enrojecida del calor, y empezó a pasar la toalla por en medio de sus piernas y se frotó un poquito. Le gustaba sentirse excitada. Se puso frente al espejo y dejó la toalla apretada contra su sexo y sujeta por sus muslos. Se acarició las tetas. Eran grandes. La edad las había hecho caer, pero así y todo no estaban excesivamente caídas. No eran grandes, no podía ser generosa con ella misma? eran inmensas. Teniendo en cuenta lo menuda que era ella, le sobraba la mitad. Siempre había pensado en disminuirse algunas tallas, pero ningún hombre estaba de acuerdo. Eran increíbles, le decían todos. Empezó a imaginarse con menos pecho. Ponía sus manos sobre las tetas y estiraba ligeramente hacia arriba, mirándose en el espejo, los pezones subían y señalaban descaradamente al techo, luego las soltaba de golpe, y notaba el peso al caer y cómo rebotaban. Le gustaba esa sensación. Con la toalla entre los muslos empezó a ponerse crema, y empezó por sus pechos, acarició con mimo sus pezones, tan sensibles. Alguna vez se había sentido excitada simplemente con el roce de sus pezones contra alguna tela dulce y suave, eran traicioneros, siempre se notaban bajo sus camisetas de verano a pesar del sujetador. Continuó con el resto de su cuerpo. Y el final, soltando la toalla y ligeramente abierta de piernas, masajeó su sexo con crema hidratante, manteniendo el estado de excitación que tanto le gustaba, acariciándose por fuera, lo suficiente para seguir así un ratito más.

Seguía calentita, y estaba sola. Javier no llegaría hasta muy tarde, había dicho que quizá la mañana siguiente. Estuvo dudando un momento pero al final se decidió. Se puso un culotte y una camiseta de tirantes y encendió el ordenador. Entró en un chat. No lo hacía mucho, pero más de una vez había podido aliviarse masturbándose en compañía de algún hombre que buscaba sexo ?on line? para un ratito. Sólo tenía que ponerse un Nick femenino y rápidamente empezaban a abrirle privados. Descartó directamente a los groseros y respondió a un simple ?hola? que había escrito alguien con un Nick agradable. ?hola?, tras cruzar cuatro frases, él preguntó directamente ?tienes Skype?? y ella se lo pasó, sin más.

Sólo una vez había elegido mal. Borró el contacto y no le dio opción a nada. Le daban asco algunos de esos hombres. Odiaba que la llamaran cariño, y que se pasaran el rato diciendo lo guapa que era. Ella no pensaba que lo fuera, y tampoco necesitaba eso… quería sexo.

Tras cruzar diez minutos de conversación llegó la pregunta ?me dejas verte? Eres guapa? Marta recordó que la foto de su perfil era una foto demasiado buena para estar allí, la quitaría. No quería que nadie se llevase a engaño. Marta preguntó: ?y qué me voy a encontrar?? ?un hombre normal? respondió él -.. Marta esperó un momento, y él añadió ?y vestido, tranquila?

Marta aceptó la conversación. Era un hombre atractivo. Más de lo que ella imaginaba. Estuvieron tonteando un poco y él le dijo que le parecía una mujer muy sexy. Marta jugaba con su pelo y empezó a bajar el tirante de su camiseta. ?puedes echarte un poquito para atrás? Es que me gustaría ver si?a ver? parece que tienes un buen par de tetas, no te ofendas.. ?

No se ofendió, ella sabía a qué iban ambos. Y se echó un poco hacia atrás. ?joder… Vaya melones? Marta no le dio más cancha. Lentamente se quitó la camiseta, y sus dos enormes pechos cayeron por su propio peso.

A su interlocutor le cambió la cara. Marta sabía el efecto que causaban sus mamas en los hombres y continuó acariciándose, jugando con ellas? mirándole acercó una de sus tetas a su boca, y sacando la lengua, se lamió el pezón. Vio como él bajaba su mano. Se estaba masturbando.

?quieres ver más? ? preguntó Marta ?sí, claro!? respondió él. Marta tenía una pequeña cam con un puerto usb? sabía exactamente cómo ponerse para ofrecer una imagen impresionante de su sexo. Abrió las piernas, y colocó la cam en medio, ofreciendo un primer plano increíble de su masturbación. Él sólo acertaba a decir ?joder? ? y Marta empezó a masturbarse, excitada por la reacción de su ?mirón?. Estaba húmeda y se veía perfectamente. Dejó su imagen minimizada, le gustaba mirarse, y a su compañero de masturbación ocupando la pantalla. Empezó a acariciar por fuera su pubis depilado, con un mínimo y cortito vello rodeando su vulva. Y empezó a separar lentamente sus labios, viendo cómo se abrían ante sus ojos. En algunos momentos no miraba a aquel desconocido. Se miraba a ella. Le gustaba ver cómo lo hacía. Poco a poco empezó a abrirse, con los dedos, para dejar su rosado interior a la vista. El hombre estaba excitado, no se tocaba, sólo miraba extasiado lo que Marta hacía para él. ?continúa, por favor? Marta se abrió al máximo con los dedos, dejando ver un pozo oscuro y profundo y aguantó así unos segundos. Estaba realmente excitada. Se sentía a gusto y estaba especialmente risueña esa noche.

Javier llegó antes de tiempo. Pensó que Marta dormía, pero oyó su risa como un tintineo de cascabeles. Imaginó que estaría acompañada, pero al pasar por delante del comedor, pudo ver el espectáculo. Estaba frente al ordenador, en el sofá, con las piernas abiertas y la cam situada de manera que daba un primer plano espectacular. Y en la pantalla un desconocido, para él al menos, dándose un homenaje con la sola mirada de aquella hembra. Se empalmó en medio segundo. Permaneció en silencio. Aquella mujer le pareció adorable en aquel momento, se reía, divertida, mientras exploraba con los dedos el interior de su vagina. Se detuvo acariciando esa zona rugosa que tanta gracia le hacía y que tanto placer le producía.

Ante la mirada incrédula de su interlocutor y la de Javier, empezó a gemir, cada vez más rápido, con ritmo, y tocándose , y con todo bien abierto empezó a correrse.. salían de su sexo verdaderos chorros de líquido.. uno, dos, tres? suspiró. Y volvió a acariciarse, esta vez el clítoris. Y empezó una masturbación rítmica, rápida y fuerte, mientras jadeaba. ?te vas a correr otra vez?? su interlocutor bajó la cam y le enseñó lo duro que estaba, y empezó a masturbarse también.

Javier estaba a mil, le iba a reventar el pantalón, la oía jadear y la veía lejanamente en la pantalla. Ella era ajena a que tenía a dos hombres pendientes de su espectáculo. Se sacó la polla y empezó a masturbarse.

Marta gemía, mirando al desconocido hacerse una paja delante de ella. Sabía cómo tocarse para obtener esos ?chorros? que tanto sorprendían a los pocos hombres con los que se había cruzado ?on line?, y notó que venían otra vez. Entre gemidos le dijo ?me voy a correr otra vez? mira.. ? y nuevamente, mojó todo mientras se abría para facilitar a su compañero ocasional la vista de la salida de su squirt.

Javier se la pelaba con fuerza, agarrando su miembro duro y erecto, haciéndose una silenciosa paja. No quería que ella se diera cuenta? no había visto nunca a una mujer disfrutar así del sexo, le encantaba oír aquella mezcla de risas, jadeos y gemidos. No quería molestarla ni interrumpir el espectáculo.

Marta no había tenido bastante, tras unos segundos de pausa, en los que recuperó la respiración, le dijo a su compañero de masturbación? ?quiero más? y volvió a tocarse? Abriéndose para él y masturbando su clítoris a la vez. Aquel hombre aumentó el ritmo de su mano y se apartó un poquito, se puso de pie y enseñó a Marta su polla dura, poniéndose de lado. Puso su otra mano bajo la punta y Marta adivinó que iba a correrse. Aceleró ella también su masturbación y le dijo ?me voy a correr otra vez? ? Javier puso su mano alrededor de su glande, iba a hacerlo con ellos: con su casera tetona y el desconocido. Estaba muy excitado, ella se reía, porque el desconocido no hacía más que repetir ?otra vez? Joder.. qué alucinante!!? y entre risas y jadeos, Marta llegó al mayor orgasmo de la noche. Esta vez los chorros salieron con fuerza, largos e intensos y su cuerpo se estremeció. A la vez, su compañía ocasional soltó un chorro inmenso, seguido de dos más, toda su leche se derramó, no consiguió que cayera en su mano.

Javier hizo un esfuerzo brutal por mantenerse en silencio mientras se corría. Su cuerpo sufrió un espasmo, mezcla de la excitación por lo que estaba viendo, el miedo a ser descubierto y el orgasmo que se produjo.

Marta se reía, con una risa dulce y divertida? ?ufff, he dejado el teclado perdido? dijo, espontáneamente el hombre, con una sonrisa de oreja a oreja

Marta se incorporó, puso la cam en su sitio. Sus mejillas sonrosadas y su sonrisa de oreja a oreja la delataban. Se había quedado en la gloria.

Javier se fue a la habitación. Aquella mujer le tenía loco. De alguna manera tenía que conseguirla?

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Aquella noche escuché a mi hermana de recién 18 años cumplidos entrar apresurada a casa mientras yo veía televisión en la sala de estar.

-Hola Carlos?

-Que hay, hermanita?

-Acabo de terminar con Roberto.- Roberto era su novio de aquél entonces.

-Lo lamento mucho?- dije sin perder atención al partido de baloncesto que estaba viendo. Sabía que mi hermana quería alguien con quien charlar pero tenía tantas ganas de ver aquél juego que, por un instante, tuve la ligera esperanza de que entendiera mis palabras cortantes y me dejara en paz. Pero no fue así y?

-Me terminó porque no quise tener sexo con él?- de inmediato gire mi cabeza en dirección a ella y la mire atento… Supongo que fue tan directa conmigo porque eso era lo que quería de mí: mi atención completa.- le dije que no e insistió por lo que tuve que abofetearlo tan fuerte que aun me duele la mano?

-te toco?- pregunté bobamente. Quizás no era el más adecuado para ayudarla en ese momento pero si era el único en casa por lo que?

-Tan solo los senos?- no permití que llegara a más?

Enseguida baje un poco más la mirada y mire el escote que lucía mi hermana en ese momento y mediante el cual exhibía maravillosamente esos senos tan encantadores que muchas veces antes habían llamado mi atención.

-Hola ¿?- preguntó sacándome de mis pensamientos y enseguida devolví mi vista hacia sus ojos.

-No te hizo daño o sí?- preguntó rápidamente fingiendo preocupación cuando lo único que hacía era comenzar a calentarme imaginando al fulando metiéndole la mano bajo el escote para apoderarse de ese suculento par de tetas!!

-No, solamente me duele la mano pero ya te dije porque? supongo que ahora los 2 estamos solteros y en busca de?- dijo haciendo alusión al rompimiento que había tenido dos días antes con mi ex novia, una chica flaca que para nada poseía un par de senos como los de mi hermana. En ese momento pensé que de haber sido así jamás la hubiera dejado ir?- bueno, iré a darme una ducha bien tibia para después dormirme, mañana hay mucho que hacer? nos vemos!!

-Que descanses?- dije mientras veía como mi hermana daba la vuelta y se retiraba moviendo aquél encantador culo que parecía hecho a mano.

Aquella noche habría de cambiar nuestra relación para siempre pues, al no tener pareja ninguno de los 2, ahora era más el tiempo que pasábamos en casa y, por lo mismo, comenzamos a llevarnos mejor en todos los sentidos.

Por aquél entonces se atravesó un puente festivo y mi madre decidió que fuéramos a la fiesta de uno de nuestros primos en una ciudad aledaña. El viaje duro poco tiempo y, para cuando llegamos a la fiesta, mis primos ya andaban jugando en la piscina por lo que mi hermana y yo no perdimos el tiempo y decidimos unirnos al festejo.

Ya en la tarde mi madre y mi tía llevaron a todos los amigos de mi primo a sus respectivas casas mientras yo nadaba aun en la piscina y mi hermana miraba televisión dentro de la casa.

No sé cuánto tiempo habré estado nadando pero para cuando entré a la casa, mi hermana ya no estaba en la sala mirando televisión por lo que pensé se habría ido a dormir y confiado entré al baño para llevarme una increíble sorpresa?!

En ese momento mi hermana se encontraba agachada secando su pierna izquierda con una toalla mientras permanecía completamente desnuda!!

Impactado quede ante tal magnitud de belleza!!! Y con mi mirada comencé a recorrer su cuerpo comenzando por sus suaves y torneadas piernas que guiaban a su mata de pelos que formaban un hermoso triángulo y de ahí a un vientre plano que terminaba donde sus encantadores senos, redondos e imponentes, lucían una preciosa aureola rosada? de ahí mi mirada se enfrentó a sus hermosos ojos verdes que me miraban atónitos?

– ocupado Carlos?- murmuró temerosa.

-Lo siento? no sabes cómo lo siento?- de inmediato cerré la puerta tras de mí y una enorme vergüenza me invadió al grado de querer volver a casa corriendo en ese mismo instante.

Me mantuve de pie fuera del baño hasta que mi hermana salió envuelta en la toalla y, sin mirarme a los ojos, me dijo:

-Ya puedes entrar?- en eso se detuvo, miró mi traje de baño y, al percatarse de mi inminente erección que parecía querer reventar el bañador, se sonrojo y siguió su camino.

Esa noche cenamos en el jardín de la casa una rica carne asada que mi tío preparó.

Mi hermana actuaba con normalidad a pesar de que difícilmente mediábamos palabra y, ya para más tarde, mi hermana y yo nos dispusimos a ver una película en la sala de estar mientras mi tía y mi madre se encargaban de ponerse al tanto de los últimos chismes mientras mi tío y mi primo habían ido a un partido de futbol.

Estábamos sentados en un pequeño sillón para dos persones por lo que el roce de nuestros cuerpos era más que inevitable. Mi hermana, disimuladamente me miraba de reojo y estoy seguro de que pudo notar mi nerviosismo al grado tal de que, con toda la malicia, decidió recostarse sobre mi hombro de una forma que me hizo sudar frío?

En ese instante el mundo se me vino encima. Estaba seguro de poder ver una sonrisa dibujada en los labios de mi hermana. Seguro que maliciosamente estaba disfrutando del momento así que, sin pensarlo más, pensé que, si ese era el juego que quería jugar pues entonces no sabía con quien se estaba metiendo?

Como no queriendo, pase mi brazo alrededor suyo y la atraje más hacia mí?

Mi hermana me miró extrañada, supongo que no esperaba esa reacción pero no hizo por separarse sino todo lo contrario, se pegó más a mí!

Yo no iba a dar marcha atrás así que, apenas pasaron un par de minutos, moví mi brazo y lo pase alrededor de su cintura.

Ahora mi hermana se acurrucó nuevamente y, tomando mí otra mano, entrelazó nuestras manos como si de dos enamorados se tratasen? y así estuvimos hasta que mi madre y mi tía entraron y, como aquellos que saben que están haciendo algo malo, nos separamos de golpe.

Por la noche me destinaron a dormir con mi primo pero, como éste decidió quedarse en casa de uno de sus amigos con los que había ido al futbol, tuve la habitación para mí solo.

Apenas escuche que todo mundo se había ido a dormir me dispuse a escuchar música mientras me sentaba en la cama ya bajo las sábanas, media hora más tarde, la puerta de la habitación se abrió y, con un movimiento rápido, encendí la luz de la lámpara de cama y la imagen de mi preciosa hermana en bata de dormir apareció frente a mí?

-No tuve tiempo de darte las buenas noches hermanito?- me dijo mientras caminaba hacia mí y luego, inclinándose frente a mí, me dio un beso en la mejilla? cosa que nunca antes había hecho y gracia a lo cual me permitió oler ese aroma tan rico que tiene ella!

Me miró son sonrisa picara y luego me dijo:

-Suerte la tuya que tienes esta habitación para ti solo? mi madre ronca como nunca y los mosquitos invadieron aquella habitación?- hubo un silencio en el cuarto, luego ella tomó asiento y me dijo:- te molestaría mucho si te pidiera un masaje en la espalda? Estuve nadando mucho y me duele un poco?

Lo pensé por un momento pero solo por un momento ya que casi enseguida contesté:

-Para nada? acércate a mí de espaldas?-Así lo hizo mi hermana y yo, ni corto ni perezoso, comencé a masajear su cuello para de ahí ir bajando por su espalda?- casi ni lo siento?- dijo y enseguida se puso de pie para después dejar caer la bata de dormir y revelar su cuerpo semidesnudo tan solo cubierto por su brassier y pantaletas.

Pero eso no sería todo, estando ya sentada de espaldas a mí, con un movimiento rápido, en medio de la penumbra, se desenganchó el brassier y me pidió que continuara?

En ese momento comenzó a llover, lo sé porque en la ventana de la habitación se oía el agua al estrellarse.

-Continúa Carlos? lo haces muy bien?

Esta vez la masajee como mejor pude y, más atrevido que nunca, llegué a sus costados y roce sus senos en algún momento y, tras ver que no había respuesta, al menos negativa de su parte, continué haciéndolo varias veces más hasta que, en una de esas, un fuerte trueno hizo temblar a mi hermana y con ello, se movió hacia atrás y mi mano, irremediablemente, rozó su seno derecho para después apoderarse del mismo en un reflejo llevado por la lujuria.

Me quedé así, con mi mano agarrándole el seno derecho por unos segundos y en eso recordé que su ex novio había sido abofeteado por algo así.

Mi hermana se movió y en ese instante espere lo peor de ella pero para mi sorpresa, lo que hizo fue echar hacia atrás su trasero de tal forma que quedo presionado contra mi verga que dentro de mí short luchaba por salir a disfrutar de tan maravilloso manjar que se me estaba ofreciendo.

Comencé a masajearle el seno cariñosamente mientras mis dedos jugueteaban con su pezón que en cuestión de segundos se endureció.

Nuestra respiración comenzó a agitarse y mi hermana rompió un silencio con un tierno gemido:

-Hmm? Carlos!!- echo su cabeza hacia atrás y pego su cuerpo al mío de tal forma que ofreciéndome sus labios los atrape en un beso tan apasionado como nunca antes había experimentado.

Mi hermana y yo nos besábamos mientras yo continuaba sobándole los senos ahora sí ya con todo descaro mientras ella, rítmicamente, echaba su cuerpo hacia atrás para rozarse con mi pene en el culo una y otra vez.

Así estuvimos hasta que de pronto, no pude aguantar más y gimiendo con fuerza, deje salir todo mi semen inundando mi short.

-AHHHHHHHHHHHH HMMMMMMMMMM

Aquello pareció regresarnos a la realidad y, tras mirarnos a los ojos un tiempo, mi hermana preguntó:

-Arrepentimientos?

-perdóname pero no? ninguno?

-Excelente respuesta?- me dijo y enseguida me dio un ligero beso en los labios.- Ha sido divertido no es así?

-Sí, mucho?

-He estado pensando? y sabes que me gustaría?- me preguntó mirándome con aquellos encantadores ojos.- me gustaría que fueras el primero?

-Qué??

-Eres la persona a la que más amo?- para cuando mi hermana dijo eso mi pene ya estaba tomando fuerza de nuevo? mi hermana lo intuyo y fue así que comenzó a acariciar mi pierna mientras continuaba hablando conmigo y de vez en cuando besándome en los labios como solo ella sabía.- Nunca he visto tu pene desnudo?

-Probablemente de hoy en adelante lo verás muy a menudo?

Mi hermana sonrió y dijo:

– Eso está por verse?- se recostó en la cama y, tras quitarse la pantaleta, me invitó a seguirla diciendo.- estoy lista? ven?

No hizo falta que me insistiera, enseguida me subí encima de ella y comencé a besarla como loco mientras torpemente me intentaba quitar el short para quedar con el pene desnudo y comenzar inmediatamente a buscar su virginal entrada.

En cuanto sintió la punta de mi pene en la entrada de su vagina, mi hermana me murmuró al oído:

– no quiero más preámbulos ni nada por el estilo? métemela ya que estoy que reviento!!!!!

En ese momento sentí como la cabeza de mi verga comenzaba a abrirse paso en su apretada vagina.

Poniendo sus manos sobre mi pecho, mi hermana me detuvo y me suplico que lo hiciera despacio?

-Despacio? se gentil? HMMMMMMM?- una expresión de dolor se dibujaba en el rostro pero yo, por experiencia previa, sabía que el dolor pronto desaparecería? empujé un poco más y me detuve para que se fuera acoplando a mi verga? después de todo luego de esta vez pensaba hacerla mía muchísimas más veces.- AAARGGHHH Me duele? HMMMMMMMMM

La besé en los labios, le dije lo mucho que la amaba en el oído y seguí penetrándola hasta que?

-AARRRHHHGGGHHHHHHHHHHHHHHH- A pesar de estar empapada su estrecha vagina hizo que el dolor al romper su himen provocara un enorme grito de su parte por lo que tuve que callarla nuevamente con un beso ante el miedo de ser escuchados por nuestros parientes que dormían en los cuartos continuos?

Apenas sentí que mis huevos chocaban contra sus nalgas supe que al fin había clavado mis 18 centímetros dentro de mi estrecha hermanita?

Podía sentir las paredes de su vagina abrazar mi verga? mi hermana me acababa de regalar su virginidad y era lo máximo!!!

Luego de unos segundos, los ojos de mi hermana, que hasta entonces habían permanecido cerrados, se abrieron y, mirándome directo a los ojos me sonrió maliciosamente y me pidió que la hiciera mía:

-Ahora sí, hazme tuya hermanito? cógeme como cogías a aquella flaca en tu habitación cuando creías estar solo? cógeme como follaste con mi prima Angie hace 2 años (otra historia incestuosa que algún día les contaré)? cógeme como si fuera la última mujer a la que follas porque de hoy en adelante eres mío y no pienso compartirte con nadie en el mundo entero?

Sus palabras me excitaron tanto que ahora fui yo a quien mi hermana debía callar con besos pues mis gemidos eran tan escandalosos como las embestidas que le propinaba y hacían temblar aquella cama que, a pesar de ser de la mejor madera, lucía frágil bajo nuestros cuerpos.

Estaba dispuesto a salirme antes de chorrear semen pero estaba batallando contra una batalla que ya estaba perdida desde que había iniciado. Mi hermosa hermana me atrapaba con sus piernas y me besaba como loca al tiempo en que mis embestidas la hacían temblar de placer.

-AAHHHHH HMMMMMMMM.- Nuestros gemidos se entremezclaban y era un hecho que estábamos a punto de corrernos.

Cuando no pude más le anuncie mi venida y ella, enrollo con más fuerzas sus piernas alrededor de mis caderas y me pidió que lo hiciera dentro?

-Me vengo hermanita? me vengo!!! HMMMMMMMM

-Hazlo dentro Carlos? quiero sentirte? AAHHHHHHHH

Mientras mi pene salpicaba enormes chorros de semen dentro de su fértil vagina, mi hermana y yo nos retorcíamos como locos sobre la cama? apenas y pude soportar el peso de mi cuerpo unos segundos más y luego me desplomé encima de ella para terminar de vaciar lo último que me quedaba de semen en su interior.

Terminamos exhaustos, mi hermana no paraba de besarme y agradecerme:

-Fue? maravilloso?!!!! Simplemente increíble? te amo Carlos!!

No sé cuánto tiempo nos quedamos tirados ahí en la cama completamente desnudos mientras escuchábamos la lluvia caer pero cuando hubimos recuperado algo de fuerza, volvimos a coger solo que esta vez más lento y tranquilo que la vez anterior.

Una vez acabando de follar, nos desplomamos en la cama y no supimos de nada hasta que, en la mañana, alguien llamó a la puerta y nos hizo levantarnos como un resorte para comenzar a vestirnos a toda prisa.

-Enseguida voy?- dije nervioso mirando a mi hermana que lucía más asustada que nunca mientras se vestía.

En eso, la puerta se abrió un poco sin esperar más y la cara de mi tío apareció mientras decía:

-Solo quería decirte que el desayuno está listo?- al mirar a mi hermana ya con la bata de dormir puerta pero eso sí bastante desalineada, mi tío no pudo evitar abrir los ojos en exclamación de sorpresa pero sin decir más volvió a cerrar la puerta.

-Crees que nos ha pillado???-preguntó mi hermana y yo no supe que responderle?

Luego de eso mi hermana salió a toda prisa para tomar un baño mientras yo terminaba de arreglarme.

Luego del desayuno mis tíos y mi madre salieron de compras y, ya que mi primo aun no volvía, tome del brazo a mi hermana y le dije:

-Tenemos que hablar?

-De mi tío?- preguntó espantada?

-No, de él no creo que haya problema, parece no haberse dado cuenta y si se dio creo que no dirá nada? de lo que debemos hablar es de la falta de cuidados que hemos tenido? en 9 meses podríamos tener una sorpresa al no haber usado condón?

-No deberías preocuparte tanto?- me dijo sonriendo.- hace 1 mes que comencé a tomar la píldora? supongo que en algún momento pensé que podría llegar a algo con mi ex novio pero ahora más que nunca me agradezco que no haya pasado? eso sí, ya me quedan pocas así que deberíamos conseguir algunas?

Luego de eso y, aprovechando la ausencia de mi madre y mis tíos, nos metimos a nadar en la piscina completamente desnudos.

Nos besamos, acariciamos y terminamos follando dentro de la piscina?

Y nuevamente salimos disparados ante el arribo de nuestros parientes.

Apenas entramos a la habitación de mi primo, ya más tranquilos y riendo del nerviosismo recién experimentado, mi hermana y yo nos besamos y decidimos ser más precavidos.

-Al grado que vamos no dudo que tarden en pillarnos y si eso pasa? no habrá más de esto para ti?- me dijo mi hermana jugueteando con sus senos en mi cara a lo cual yo respondí con una enorme mordida.

-Es que no puedo parar de follarte, de amarte y desearte?- le dije mientras la besa nuevamente.- quiero irme contigo lejos? donde nadie nos moleste y podamos vivir tranquilos como marido y mujer?

-No me tientes que ahorita mismo me escapo contigo?- Apunto estábamos de follar de nuevo cuando nuevamente llamaron a la puerta solo que esta vez no abrieron la puerta y, desde afuera, mi madre nos anunció su llegada.

Por la tarde y, tras recibir la agradable noticia de que mi primo nuevamente se quedaría con su amigo dejándonos la habitación para nosotros solos, salimos todos en familia a tomar el café.

Mi hermana se sentó a mi lado y todo el tiempo estuvimos jugueteando bajo la mesa con nuestras piernas y manos y para cuando nos fuimos la familia decidió ir al cine pero logramos convencerlos de que nos dejaran entrar a una película distinta por lo que, mientras mi mamá y mis tíos entraban a ver un drama, nosotros nos metimos a la película más aburrida de la cartelera y donde sabíamos que no iba a ver nada de gente.

Al entrar en la sala agradecimos nuestra decisión al ver que solo 3 personas estaban sentadas casi a mero adelante. Tomamos los asientos de hasta atrás y, como dos enamorados que recién se aman, nos besamos y acariciamos discretamente hasta casi al final de la película cuando, mi hermana, decidió inclinarse y, tras sacarme el pene, regalarme la mejor mamada que he recibido en toda la vida!!!!

-Por dios hermanita!!! Donde has aprendido a mamar el pito de esta forma???? HMMMMMMM?- Le pregunté tratando de ahogar mis gemidos.

Mi hermana continuó con lo suyo hasta que hizo que me viniera en su boca y entonces si mamo todo sin derramar una sola gota?

-Te gusto?- me preguntó mientras se lamía los labios.

-Me ha fascinado? jamás me había sentido tan bien.

Finalmente salimos de la sala una vez terminado el filme y al encontrarnos con los demás nos preguntaron qué tal había estado la película:

-Fantástica? excelente!!- contestamos al unísono.

Esa noche hicimos el amor al menos 4 veces? no queríamos desaprovechar la última noche en casa de nuestros parientes y las sábanas de mi primo quedaron tan sucias que al día siguiente me ofrecía a lavarlas con el pretexto de querer ser buen huésped. La verdad es que quería quitar cualquier rastro que delatara nuestro amor prohibido.

De vuelta en casa la situación no cambió sino todo lo contrario, con mayor libertad, dentro de casa, nos las arreglábamos para follar a todas horas y ya por las noches, escabullirnos en la habitación del otro y follar hasta tarde para luego dormir abrazados.

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Aquella noche escuché a mi hermana de recién 18 años cumplidos entrar apresurada a casa mientras yo veía televisión en la sala de estar.

-Hola Carlos?

-Que hay, hermanita?

-Acabo de terminar con Roberto.- Roberto era su novio de aquél entonces.

-Lo lamento mucho?- dije sin perder atención al partido de baloncesto que estaba viendo. Sabía que mi hermana quería alguien con quien charlar pero tenía tantas ganas de ver aquél juego que, por un instante, tuve la ligera esperanza de que entendiera mis palabras cortantes y me dejara en paz. Pero no fue así y?

-Me terminó porque no quise tener sexo con él?- de inmediato gire mi cabeza en dirección a ella y la mire atento… Supongo que fue tan directa conmigo porque eso era lo que quería de mí: mi atención completa.- le dije que no e insistió por lo que tuve que abofetearlo tan fuerte que aun me duele la mano?

-te toco?- pregunté bobamente. Quizás no era el más adecuado para ayudarla en ese momento pero si era el único en casa por lo que?

-Tan solo los senos?- no permití que llegara a más?

Enseguida baje un poco más la mirada y mire el escote que lucía mi hermana en ese momento y mediante el cual exhibía maravillosamente esos senos tan encantadores que muchas veces antes habían llamado mi atención.

-Hola ¿?- preguntó sacándome de mis pensamientos y enseguida devolví mi vista hacia sus ojos.

-No te hizo daño o sí?- preguntó rápidamente fingiendo preocupación cuando lo único que hacía era comenzar a calentarme imaginando al fulando metiéndole la mano bajo el escote para apoderarse de ese suculento par de tetas!!

-No, solamente me duele la mano pero ya te dije porque? supongo que ahora los 2 estamos solteros y en busca de?- dijo haciendo alusión al rompimiento que había tenido dos días antes con mi ex novia, una chica flaca que para nada poseía un par de senos como los de mi hermana. En ese momento pensé que de haber sido así jamás la hubiera dejado ir?- bueno, iré a darme una ducha bien tibia para después dormirme, mañana hay mucho que hacer? nos vemos!!

-Que descanses?- dije mientras veía como mi hermana daba la vuelta y se retiraba moviendo aquél encantador culo que parecía hecho a mano.

Aquella noche habría de cambiar nuestra relación para siempre pues, al no tener pareja ninguno de los 2, ahora era más el tiempo que pasábamos en casa y, por lo mismo, comenzamos a llevarnos mejor en todos los sentidos.

Por aquél entonces se atravesó un puente festivo y mi madre decidió que fuéramos a la fiesta de uno de nuestros primos en una ciudad aledaña. El viaje duro poco tiempo y, para cuando llegamos a la fiesta, mis primos ya andaban jugando en la piscina por lo que mi hermana y yo no perdimos el tiempo y decidimos unirnos al festejo.

Ya en la tarde mi madre y mi tía llevaron a todos los amigos de mi primo a sus respectivas casas mientras yo nadaba aun en la piscina y mi hermana miraba televisión dentro de la casa.

No sé cuánto tiempo habré estado nadando pero para cuando entré a la casa, mi hermana ya no estaba en la sala mirando televisión por lo que pensé se habría ido a dormir y confiado entré al baño para llevarme una increíble sorpresa?!

En ese momento mi hermana se encontraba agachada secando su pierna izquierda con una toalla mientras permanecía completamente desnuda!!

Impactado quede ante tal magnitud de belleza!!! Y con mi mirada comencé a recorrer su cuerpo comenzando por sus suaves y torneadas piernas que guiaban a su mata de pelos que formaban un hermoso triángulo y de ahí a un vientre plano que terminaba donde sus encantadores senos, redondos e imponentes, lucían una preciosa aureola rosada? de ahí mi mirada se enfrentó a sus hermosos ojos verdes que me miraban atónitos?

– ocupado Carlos?- murmuró temerosa.

-Lo siento? no sabes cómo lo siento?- de inmediato cerré la puerta tras de mí y una enorme vergüenza me invadió al grado de querer volver a casa corriendo en ese mismo instante.

Me mantuve de pie fuera del baño hasta que mi hermana salió envuelta en la toalla y, sin mirarme a los ojos, me dijo:

-Ya puedes entrar?- en eso se detuvo, miró mi traje de baño y, al percatarse de mi inminente erección que parecía querer reventar el bañador, se sonrojo y siguió su camino.

Esa noche cenamos en el jardín de la casa una rica carne asada que mi tío preparó.

Mi hermana actuaba con normalidad a pesar de que difícilmente mediábamos palabra y, ya para más tarde, mi hermana y yo nos dispusimos a ver una película en la sala de estar mientras mi tía y mi madre se encargaban de ponerse al tanto de los últimos chismes mientras mi tío y mi primo habían ido a un partido de futbol.

Estábamos sentados en un pequeño sillón para dos persones por lo que el roce de nuestros cuerpos era más que inevitable. Mi hermana, disimuladamente me miraba de reojo y estoy seguro de que pudo notar mi nerviosismo al grado tal de que, con toda la malicia, decidió recostarse sobre mi hombro de una forma que me hizo sudar frío?

En ese instante el mundo se me vino encima. Estaba seguro de poder ver una sonrisa dibujada en los labios de mi hermana. Seguro que maliciosamente estaba disfrutando del momento así que, sin pensarlo más, pensé que, si ese era el juego que quería jugar pues entonces no sabía con quien se estaba metiendo?

Como no queriendo, pase mi brazo alrededor suyo y la atraje más hacia mí?

Mi hermana me miró extrañada, supongo que no esperaba esa reacción pero no hizo por separarse sino todo lo contrario, se pegó más a mí!

Yo no iba a dar marcha atrás así que, apenas pasaron un par de minutos, moví mi brazo y lo pase alrededor de su cintura.

Ahora mi hermana se acurrucó nuevamente y, tomando mí otra mano, entrelazó nuestras manos como si de dos enamorados se tratasen? y así estuvimos hasta que mi madre y mi tía entraron y, como aquellos que saben que están haciendo algo malo, nos separamos de golpe.

Por la noche me destinaron a dormir con mi primo pero, como éste decidió quedarse en casa de uno de sus amigos con los que había ido al futbol, tuve la habitación para mí solo.

Apenas escuche que todo mundo se había ido a dormir me dispuse a escuchar música mientras me sentaba en la cama ya bajo las sábanas, media hora más tarde, la puerta de la habitación se abrió y, con un movimiento rápido, encendí la luz de la lámpara de cama y la imagen de mi preciosa hermana en bata de dormir apareció frente a mí?

-No tuve tiempo de darte las buenas noches hermanito?- me dijo mientras caminaba hacia mí y luego, inclinándose frente a mí, me dio un beso en la mejilla? cosa que nunca antes había hecho y gracia a lo cual me permitió oler ese aroma tan rico que tiene ella!

Me miró son sonrisa picara y luego me dijo:

-Suerte la tuya que tienes esta habitación para ti solo? mi madre ronca como nunca y los mosquitos invadieron aquella habitación?- hubo un silencio en el cuarto, luego ella tomó asiento y me dijo:- te molestaría mucho si te pidiera un masaje en la espalda? Estuve nadando mucho y me duele un poco?

Lo pensé por un momento pero solo por un momento ya que casi enseguida contesté:

-Para nada? acércate a mí de espaldas?-Así lo hizo mi hermana y yo, ni corto ni perezoso, comencé a masajear su cuello para de ahí ir bajando por su espalda?- casi ni lo siento?- dijo y enseguida se puso de pie para después dejar caer la bata de dormir y revelar su cuerpo semidesnudo tan solo cubierto por su brassier y pantaletas.

Pero eso no sería todo, estando ya sentada de espaldas a mí, con un movimiento rápido, en medio de la penumbra, se desenganchó el brassier y me pidió que continuara?

En ese momento comenzó a llover, lo sé porque en la ventana de la habitación se oía el agua al estrellarse.

-Continúa Carlos? lo haces muy bien?

Esta vez la masajee como mejor pude y, más atrevido que nunca, llegué a sus costados y roce sus senos en algún momento y, tras ver que no había respuesta, al menos negativa de su parte, continué haciéndolo varias veces más hasta que, en una de esas, un fuerte trueno hizo temblar a mi hermana y con ello, se movió hacia atrás y mi mano, irremediablemente, rozó su seno derecho para después apoderarse del mismo en un reflejo llevado por la lujuria.

Me quedé así, con mi mano agarrándole el seno derecho por unos segundos y en eso recordé que su ex novio había sido abofeteado por algo así.

Mi hermana se movió y en ese instante espere lo peor de ella pero para mi sorpresa, lo que hizo fue echar hacia atrás su trasero de tal forma que quedo presionado contra mi verga que dentro de mí short luchaba por salir a disfrutar de tan maravilloso manjar que se me estaba ofreciendo.

Comencé a masajearle el seno cariñosamente mientras mis dedos jugueteaban con su pezón que en cuestión de segundos se endureció.

Nuestra respiración comenzó a agitarse y mi hermana rompió un silencio con un tierno gemido:

-Hmm? Carlos!!- echo su cabeza hacia atrás y pego su cuerpo al mío de tal forma que ofreciéndome sus labios los atrape en un beso tan apasionado como nunca antes había experimentado.

Mi hermana y yo nos besábamos mientras yo continuaba sobándole los senos ahora sí ya con todo descaro mientras ella, rítmicamente, echaba su cuerpo hacia atrás para rozarse con mi pene en el culo una y otra vez.

Así estuvimos hasta que de pronto, no pude aguantar más y gimiendo con fuerza, deje salir todo mi semen inundando mi short.

-AHHHHHHHHHHHH HMMMMMMMMMM

Aquello pareció regresarnos a la realidad y, tras mirarnos a los ojos un tiempo, mi hermana preguntó:

-Arrepentimientos?

-perdóname pero no? ninguno?

-Excelente respuesta?- me dijo y enseguida me dio un ligero beso en los labios.- Ha sido divertido no es así?

-Sí, mucho?

-He estado pensando? y sabes que me gustaría?- me preguntó mirándome con aquellos encantadores ojos.- me gustaría que fueras el primero?

-Qué??

-Eres la persona a la que más amo?- para cuando mi hermana dijo eso mi pene ya estaba tomando fuerza de nuevo? mi hermana lo intuyo y fue así que comenzó a acariciar mi pierna mientras continuaba hablando conmigo y de vez en cuando besándome en los labios como solo ella sabía.- Nunca he visto tu pene desnudo?

-Probablemente de hoy en adelante lo verás muy a menudo?

Mi hermana sonrió y dijo:

– Eso está por verse?- se recostó en la cama y, tras quitarse la pantaleta, me invitó a seguirla diciendo.- estoy lista? ven?

No hizo falta que me insistiera, enseguida me subí encima de ella y comencé a besarla como loco mientras torpemente me intentaba quitar el short para quedar con el pene desnudo y comenzar inmediatamente a buscar su virginal entrada.

En cuanto sintió la punta de mi pene en la entrada de su vagina, mi hermana me murmuró al oído:

– no quiero más preámbulos ni nada por el estilo? métemela ya que estoy que reviento!!!!!

En ese momento sentí como la cabeza de mi verga comenzaba a abrirse paso en su apretada vagina.

Poniendo sus manos sobre mi pecho, mi hermana me detuvo y me suplico que lo hiciera despacio?

-Despacio? se gentil? HMMMMMMM?- una expresión de dolor se dibujaba en el rostro pero yo, por experiencia previa, sabía que el dolor pronto desaparecería? empujé un poco más y me detuve para que se fuera acoplando a mi verga? después de todo luego de esta vez pensaba hacerla mía muchísimas más veces.- AAARGGHHH Me duele? HMMMMMMMMM

La besé en los labios, le dije lo mucho que la amaba en el oído y seguí penetrándola hasta que?

-AARRRHHHGGGHHHHHHHHHHHHHHH- A pesar de estar empapada su estrecha vagina hizo que el dolor al romper su himen provocara un enorme grito de su parte por lo que tuve que callarla nuevamente con un beso ante el miedo de ser escuchados por nuestros parientes que dormían en los cuartos continuos?

Apenas sentí que mis huevos chocaban contra sus nalgas supe que al fin había clavado mis 18 centímetros dentro de mi estrecha hermanita?

Podía sentir las paredes de su vagina abrazar mi verga? mi hermana me acababa de regalar su virginidad y era lo máximo!!!

Luego de unos segundos, los ojos de mi hermana, que hasta entonces habían permanecido cerrados, se abrieron y, mirándome directo a los ojos me sonrió maliciosamente y me pidió que la hiciera mía:

-Ahora sí, hazme tuya hermanito? cógeme como cogías a aquella flaca en tu habitación cuando creías estar solo? cógeme como follaste con mi prima Angie hace 2 años (otra historia incestuosa que algún día les contaré)? cógeme como si fuera la última mujer a la que follas porque de hoy en adelante eres mío y no pienso compartirte con nadie en el mundo entero?

Sus palabras me excitaron tanto que ahora fui yo a quien mi hermana debía callar con besos pues mis gemidos eran tan escandalosos como las embestidas que le propinaba y hacían temblar aquella cama que, a pesar de ser de la mejor madera, lucía frágil bajo nuestros cuerpos.

Estaba dispuesto a salirme antes de chorrear semen pero estaba batallando contra una batalla que ya estaba perdida desde que había iniciado. Mi hermosa hermana me atrapaba con sus piernas y me besaba como loca al tiempo en que mis embestidas la hacían temblar de placer.

-AAHHHHH HMMMMMMMM.- Nuestros gemidos se entremezclaban y era un hecho que estábamos a punto de corrernos.

Cuando no pude más le anuncie mi venida y ella, enrollo con más fuerzas sus piernas alrededor de mis caderas y me pidió que lo hiciera dentro?

-Me vengo hermanita? me vengo!!! HMMMMMMMM

-Hazlo dentro Carlos? quiero sentirte? AAHHHHHHHH

Mientras mi pene salpicaba enormes chorros de semen dentro de su fértil vagina, mi hermana y yo nos retorcíamos como locos sobre la cama? apenas y pude soportar el peso de mi cuerpo unos segundos más y luego me desplomé encima de ella para terminar de vaciar lo último que me quedaba de semen en su interior.

Terminamos exhaustos, mi hermana no paraba de besarme y agradecerme:

-Fue? maravilloso?!!!! Simplemente increíble? te amo Carlos!!

No sé cuánto tiempo nos quedamos tirados ahí en la cama completamente desnudos mientras escuchábamos la lluvia caer pero cuando hubimos recuperado algo de fuerza, volvimos a coger solo que esta vez más lento y tranquilo que la vez anterior.

Una vez acabando de follar, nos desplomamos en la cama y no supimos de nada hasta que, en la mañana, alguien llamó a la puerta y nos hizo levantarnos como un resorte para comenzar a vestirnos a toda prisa.

-Enseguida voy?- dije nervioso mirando a mi hermana que lucía más asustada que nunca mientras se vestía.

En eso, la puerta se abrió un poco sin esperar más y la cara de mi tío apareció mientras decía:

-Solo quería decirte que el desayuno está listo?- al mirar a mi hermana ya con la bata de dormir puerta pero eso sí bastante desalineada, mi tío no pudo evitar abrir los ojos en exclamación de sorpresa pero sin decir más volvió a cerrar la puerta.

-Crees que nos ha pillado???-preguntó mi hermana y yo no supe que responderle?

Luego de eso mi hermana salió a toda prisa para tomar un baño mientras yo terminaba de arreglarme.

Luego del desayuno mis tíos y mi madre salieron de compras y, ya que mi primo aun no volvía, tome del brazo a mi hermana y le dije:

-Tenemos que hablar?

-De mi tío?- preguntó espantada?

-No, de él no creo que haya problema, parece no haberse dado cuenta y si se dio creo que no dirá nada? de lo que debemos hablar es de la falta de cuidados que hemos tenido? en 9 meses podríamos tener una sorpresa al no haber usado condón?

-No deberías preocuparte tanto?- me dijo sonriendo.- hace 1 mes que comencé a tomar la píldora? supongo que en algún momento pensé que podría llegar a algo con mi ex novio pero ahora más que nunca me agradezco que no haya pasado? eso sí, ya me quedan pocas así que deberíamos conseguir algunas?

Luego de eso y, aprovechando la ausencia de mi madre y mis tíos, nos metimos a nadar en la piscina completamente desnudos.

Nos besamos, acariciamos y terminamos follando dentro de la piscina?

Y nuevamente salimos disparados ante el arribo de nuestros parientes.

Apenas entramos a la habitación de mi primo, ya más tranquilos y riendo del nerviosismo recién experimentado, mi hermana y yo nos besamos y decidimos ser más precavidos.

-Al grado que vamos no dudo que tarden en pillarnos y si eso pasa? no habrá más de esto para ti?- me dijo mi hermana jugueteando con sus senos en mi cara a lo cual yo respondí con una enorme mordida.

-Es que no puedo parar de follarte, de amarte y desearte?- le dije mientras la besa nuevamente.- quiero irme contigo lejos? donde nadie nos moleste y podamos vivir tranquilos como marido y mujer?

-No me tientes que ahorita mismo me escapo contigo?- Apunto estábamos de follar de nuevo cuando nuevamente llamaron a la puerta solo que esta vez no abrieron la puerta y, desde afuera, mi madre nos anunció su llegada.

Por la tarde y, tras recibir la agradable noticia de que mi primo nuevamente se quedaría con su amigo dejándonos la habitación para nosotros solos, salimos todos en familia a tomar el café.

Mi hermana se sentó a mi lado y todo el tiempo estuvimos jugueteando bajo la mesa con nuestras piernas y manos y para cuando nos fuimos la familia decidió ir al cine pero logramos convencerlos de que nos dejaran entrar a una película distinta por lo que, mientras mi mamá y mis tíos entraban a ver un drama, nosotros nos metimos a la película más aburrida de la cartelera y donde sabíamos que no iba a ver nada de gente.

Al entrar en la sala agradecimos nuestra decisión al ver que solo 3 personas estaban sentadas casi a mero adelante. Tomamos los asientos de hasta atrás y, como dos enamorados que recién se aman, nos besamos y acariciamos discretamente hasta casi al final de la película cuando, mi hermana, decidió inclinarse y, tras sacarme el pene, regalarme la mejor mamada que he recibido en toda la vida!!!!

-Por dios hermanita!!! Donde has aprendido a mamar el pito de esta forma???? HMMMMMMM?- Le pregunté tratando de ahogar mis gemidos.

Mi hermana continuó con lo suyo hasta que hizo que me viniera en su boca y entonces si mamo todo sin derramar una sola gota?

-Te gusto?- me preguntó mientras se lamía los labios.

-Me ha fascinado? jamás me había sentido tan bien.

Finalmente salimos de la sala una vez terminado el filme y al encontrarnos con los demás nos preguntaron qué tal había estado la película:

-Fantástica? excelente!!- contestamos al unísono.

Esa noche hicimos el amor al menos 4 veces? no queríamos desaprovechar la última noche en casa de nuestros parientes y las sábanas de mi primo quedaron tan sucias que al día siguiente me ofrecía a lavarlas con el pretexto de querer ser buen huésped. La verdad es que quería quitar cualquier rastro que delatara nuestro amor prohibido.

De vuelta en casa la situación no cambió sino todo lo contrario, con mayor libertad, dentro de casa, nos las arreglábamos para follar a todas horas y ya por las noches, escabullirnos en la habitación del otro y follar hasta tarde para luego dormir abrazados.

Quiero Separador

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La relación con mi novia Sara estaba en un momento seco tras descubrir su infidelidad con mi mejor amigo. Ninguno de los dos había hablado sobre el tema, pero el tanga empapado que me encontré en el suelo en una visita de mi amigo era una prueba irrefutable. Ella sabía que yo tenía conocimiento sobre lo que había pasado, pero ninguno de los dos comentaba el tema.

Esto hizo que habláramos poco en general y que la relación se enfriara un poco.

Entre los variopintos e-mails que recibíamos de lectores de nuestros relatos, me sorprendió uno de una chica. De nombre Paula y apodo ?Nenita?, me llamó la atención que su interés estaba centrado en mí, y no en nosotros como pareja o en mi novia directamente (como era lo habitual).

Con el resquemor de la infidelidad de Sara bien presente, decidí contactar con ella.

Al poco tiempo hicimos buenas migas y me quedó claro que no era ni una broma, y que su interés era muy real.

Paula tenía 26 años, aunque como pude apreciar en las fotos que me envió, aparentaba menos. Su piel bronceada de enmarcaba en un precioso cuerpo de piernas largas de 170, una prolongada melena morena lisa, unos seductores ojos marones y un pecho delicioso de 85 copa C (tal y como ella me describió y pude comprobar en fotos).

Nuestro intercambio de e-mails evolucionó a chatear por Skype. Las conversaciones eran cada vez más morbosas y el deseo se apoderó de nosotros. Una frontera de bastantes kilómetros nos separaba, ya que ella vivía en Canarias.

Tras nuestra última sesión a distancia con Webcam, ambos acabamos desesperados porque nuestros cuerpos se conocieran al fin.

Empecé a trazar un plan con ella para conocernos y dar rienda suelta al deseo acumulado que cada vez pesaba más.

El plan consistía en que iría a una isla de Canarias a hacer un curso único de especialización que me iría muy bien para el trabajo. Contraté el curso, y me aseguré que durara lo suficientemente poco como para que no mereciera la pena que Sara viniera.

El curso lo contraté en una isla diferente a la de Paula, para que así pudiéramos tener más intimidad. Por desgracia, para que todo fuera más realista, el curso me ocuparía las mañanas. Tenía que cumplir para mantener mi coartada.

El día señalado llegó, y antes de que pudiera darme cuenta, ya estaba en el avión rumbo a Canarias.

Una vez en el aeropuerto de destino, llamé al móvil de Paula para ver dónde estaba ella. Habíamos intentado sincronizar los vuelos para coincidir en el aeropuerto. No me cogió el teléfono. Fui a un monitor, y vi que su vuelo ya había llegado.

Empecé a ponerme nervioso, y maleta en mano, a recorrer el aeropuerto.

La llamé 3 veces más sin éxito. Había transcurrido una hora, y tenía el tiempo justo para coger un taxi y llegar al inicio del curso.

Desalentado y algo frustrado, llamé una última vez sin éxito y me dirigí a la parada de taxis.

Llegué al primer taxi de la fila, y abrí la puerta de atrás.

– ¿Te importa que compartamos taxi?

Me giré malhumorado, y me sorprendió un rostro sonriente de tez bronceada.

– Pa.. ¿Paula?

Ella sonrió aún más, y ante mi paralasis temporal, me abrazó.

No tuve apenas tiempo de nada más, ya que nos metimos en el taxi.

Se disculpó por haberle hecho esperar, pero se había dejado el equipaje de mano, móvil incluido, dentro del avión. Me dijo que estaba tan nerviosa, que no se dio cuenta que se lo había dejado hasta que casi salió por la puerta de embarque y me quiso llamar para avisarme que había llegado. Tras eso, fue un lío volver al avión, y que tras recuperar el móvil, me llamó 2 veces, pero comuniqué.

Nos reímos por la situación y nos quedamos mirando sin saber qué hacer.

– Eres guapísima Paula. La realidad supera la ficción.

Apoyé mi mano sobre su cara, y la bajé hasta pellizcarle la barbilla. Ella sonrió y se acercó un poco más a mí. El corazón me palpitaba a mil por hora. Me acerqué un poco más a ella. Nuestros labios estaban a tan solo un palmo uno del otro. Aún le estaba mirando a los ojos, cuando sin caber cómo, nuestros labios estaban pegados. El frescor a menta de su aliento inundó mi boca. Nuestras lenguas se abrazaron lentamente en un beso hasta que un carraspeo del conductor nos llamó la atención.

Habíamos llegado a las oficinas donde se hacía el curso. Le di dinero a Paula para que pagara el taxi en su llegada al hotel donde nos hospedaríamos, y me bajé corriendo para llegar al curso.

Éste había empezado hacía unos minutos. Me presenté, e intenté concentrarme en las sesiones didácticas del mismo sin éxito. Mi vista enfocaba a la pizarra, pero mi cabeza, mi cuerpo y mi corazón sólo podían enfocar hacia el recuerdo cercano de Paula.

Aquello iba más allá de la venganza por una infidelidad.

A la hora de comer, algunos compañeros del curso propusieron ir todos juntos a un sitio cercano e incluso de organizar grupos para hacer un poco de turismo por la tarde. Me excusé diciendo que había quedado con un familiar, y salí despedido hasta el hotel.

De camino llamé a Paula, y me dijo de encontrarnos en un restaurante que le habían recomendado en el hotel. El tiempo era justo como para ir al hotel, así que nos vimos directamente allí.

Me bajé del taxi tras pagar, y allí estaba ella, sonriente, esperándome en la puerta.

Su prolongada melena oscura caía sobre los tirantes de su top blanco, del cual resaltaba su escote con sus preciosos pechos talla 85 copa C. Su bronceada piel me cautivó, y sus largas piernas me despistaron. Lucían fantásticas naciendo de aquel peño short vaquero. Unas chanclas de vestir completaban su sencillo, pero precioso en su delgada figura, atuendo.

Nos quedamos mirándonos como dos vaqueros antes de un duelo. Nos sonreíamos en la distancia. Seguro que ella se debió de sentir observada, aunque no dio síntomas de que le molestara.

Sin saber muy bien cómo, me encontré frente a ella. Mi mano se deslizó inconscientemente a su nuca, y atraje sus labios hacia los míos. El contacto fue cálido y lento. Como si dos continentes chocaran y el mundo se derrumbara lentamente. Nos separamos y nos quedamos mirándonos unos segundos hasta finalmente entrar en el restaurante.

Contra toda etiqueta, acerqué mi silla a la suya en la mesita redonda en la que nos sentaron. Pronto, entablamos una conversación más propia de amigos que se conocieran de toda la vida. Ella notó que estaba cansado por el largo vuelo y tanto correr por el curso.

– Después de comer podemos echar una siesta, que hará mucho calor como pasear. ? me dijo sonriente.

Apoyó su mano sobre mi pierna, y un escalofrío recorrió mi cuerpo.

A lo largo de la comida, me fue imposible evitar mirarle el escote. Un gran canal se extendía a través de su top blanco. Ella se debió de dar cuenta, porque muchas veces se inclinaba hacia delante al hablar. Me estaba provocando.

La sangría que nos estábamos tomando nos estaba llevando a risas fáciles. En un momento dado a Paula se le cayó un cubierto al suelo. Se agachó a recogerlo, y recobró la postura lentamente para que pudiera ver su escote en todo su esplendor. Se acercó a mi oído, apoyando una mano en mi pierna, y me dijo:

– Si estuviéramos solos, quizás habría buscado algo más que el cuchillo en el suelo?

Mi mano se posó en su suave pierna y le dije:

– ¿Ah sí? ¿Qué habrías buscado?

– Esto? – me dijo acariciando mi pierna hasta llegar a mi paquete.

Tuve una erección casi instantánea y Paula retiró su mano en cuanto llegó el camarero.

Después de comer, nos retiramos al hotel. Entramos cogidos de la mano, y tuvimos que contener nuestros impulsos en el ascensor al no estar solos.

Una vez dentro de la habitación, nos abrazamos y empezamos a besarnos. Mis manos se apoyaban en su cintura mientras ella me acariciaba el pelo. Sus besos eran una delicia; dulces, tiernos y a la vez pasionales.

Nos tumbamos en la cama, y tras un par de besos empezamos a notar los efectos del cansancio del viaje combinados con los de la sangría. Mi último recuerdo antes de dormirme consistía en sentir el cálido cuerpo de Paula abrazado al mío y su lenta respiración sobre mi pecho.

Me desperté con un beso de mi amante, que sonriente me animó para ir a la playa. Nos cambiamos de ropa, y en seguida llegamos a una playa cercana al hotel.

Encontramos un buen sitio en el que extender las toallas, y nos quitamos la ropa veraniega que llevábamos. Me quedé boquiabierto viendo el precioso cuerpo de Paula. Ella se puso una mano en la cintura como si estuviera posando para una foto, sin dejar de sonreírme.

– Paula, eres preciosa.

– ¡Gracias! Je, je,je.

Su colorido bikini de tonos amarillos, naranjas y violetas contrastaba con su perfectamente esculpido y bronceado cuerpo. Me senté rápidamente en la toalla.

– ¿Qué te pasa? ? me preguntó.

– No te lo vas a creer, pero verte así me ha hecho reaccionar al momento. Ahora mismo no podría llegar hasta el agua.

– Ja, ja, ja, ¡anda ya!

– Mira?

Separé las piernas, y mi bañador formó un bulto en forma de tienda de campaña canadiense.

– Ja, ja, ja. Ya veo? ya?.

Aprovechando el radiante sol, nos quedamos en bikini y bañador respectivamente y Paula me miró sonriente con la crema protectora en la mano.

– Será un placer ? respondí a su silenciosa pregunta.

Paula se dio la vuelta despacito, para que me percatara en su culito perfecto y se tumbó boca abajo. Mientras abría el bote, pude ver como ella se desataba la parte de atrás del bikini con una mano.

Me senté sobre su culito, y aquel contacto no hizo sino endurecer todavía más mi erección.

Unté la blanca crema en mis manos y las coloqué sobre su espalda. Al principio la esparcí lentamente, para después aprovechar el contacto para masajearla los omoplatos y los hombros.

Me bajé de su culo y preparé más crema. Empecé por sus piernas hasta llegar a sus nalgas. Me la jugué y apoyé mis manos en su culo. Estaba durito y apetecible. Mis manos lo amasaban en círculos mientras el color de la crema se iba difuminando.

Paula no decía nada, aunque sonreía. Mi masaje descendió hasta la juntura entre su nalga y pierna. Era una zona peligrosa, muy cercana a la braguita de su bikini. La primera vez que rocé su braguita dio un respingo involuntario, aunque después, me dio la impresión de que incluso ponía el culo un poco en pompa para que yo me acercara a esa zona.

Acaricié su espalda con la punta de los dedos provocándole un escalofrío. Sonriente, se dio la vuelta dejando sus hermosos pechos apuntándome.

– Joder Pau, ¡qué tetas tienes!

– Je je je. Sólo quería hacerte sufrir un poco más.

– Mmm ? le dije al oído ? No sabes lo que haces? – le di unos mordisquitos en la oreja. ? Sería capaz de follarte aquí mismo, a la vista de todos.

– ¿Y por qué no lo haces?

– ¡Qué cabr?!

Suspiré y me fui, con las manos en los bolsillos para disimular mi erección, al agua.

Al poco raro llegó Paula.

– Pensaba que querrías terminar de poner crema en el cuerpo. Pero no te preocupes. Ya lo he hecho yo.

– Ahora mismo te pondría crema, pero dentro de cuerpo.

– Mmmm. Ya sabes que tomo pastillas. Me encantaría sentirlo.

Cuando el agua me llegaba hasta el cuello Paula me abrazó.

– Me tengo que agarrar a ti, porque yo ya no hago pie aquí.

Noté su suave piel apretándose contra la mía. Sus piernas se cerraron como una pinza en mi culo, y mi pene se apretó contra su braguita. El ir y venir de las suaves olas hacían oscilar nuestros cuerpos y que sus pechos chocaran con mi cuerpo. Yo le agarraba por la cintura, y en aquellos momentos no era un ser racional; sólo un primate pensando en follar, follar y follar.

Nos besamos y rozamos, parando de vez en cuando cada vez que se acercaba un bañista. Los dos estábamos muy excitados, pero finalmente decidimos volver al hotel.

Justo cuando nos íbamos a duchar, me llamó mi novia, Sara. Paula se despidió como dándome a entender que había perdido la oportunidad. Tras contarle los trozos del día que se podían contar, colgué el teléfono. Paula ya estaba vestida para salir a cenar.

Me duché y me vestí en el mismo baño y nos fuimos a cenar.

En el restaurante, nos sentábamos al lado del baño. Todo el mundo que entraba o salía, ya fuera hombre o mujer, dedicaba una mirada más o menos larga a Pau. El vestidito rojo de verano le quedaba fenomenal. Su corte por encima de las rodillas no se podía apreciar, pero su escote en palabra de honor era todo un escaparate de lujo. Sus pechos se apretaban ? seguramente por causa de un sujetador push-up ? formando un escote delicioso y apetecible en su piel morena. Se había maquillado con sencillez. Paula estaba preciosa.

– Joder Pau? ¡estás increíble!

– Je, je, je. Ya será para menos.

– Creo que no soy el único que se ha dado cuenta. Nadie que pase por aquí puede evitar echarte un ojo.

– ¿Sí? No me había dado cuenta ? dijo con una sonrisa traviesa.

– Bueno, no te preocupes, el que te tiene bien echado el ojo soy yo.

– ¿Te gusta el vestido pues?

– ¡Ufff! Ahora mismo? ¡te deseo tanto!

– Y yo a ti?

Acerqué mi mano bajo la mesa hasta llegar a su ropa interior. La noté cálida y algo húmeda.

– Ya lo veo? – le dije sonriendo con malicia.

– Creo que tú no podrás ir al baño en un rato ? dijo tras ponerme la mano sobre el paquete y comprobar que estaba en erección.

– Me tienes así todo el día.

Ella se rio a mi costa y se acercó peligrosamente a mi oreja.

– Dime, ¿qué tienes ganas de hacerme? Quiero oírlo.

Me mordí el labio y le respondí con voz excitada.

– Pau, quiero follarte hasta que me grites que pare, que no puedes más. ? Le di un mordisquito en el cuello y ella me contestó con una voz muy sensual.

– Igual eres tú el que me lo grita? Ya sabes que soy multi-orgásmica.

– Sólo hay una forma de averiguarlo.

El camarero nos trajo la carta de los postres.

– Luis, ¿sabes qué quieres de postre?

– Sí, ahora mismo lo que más me gustaría es comerte el coño. Debe de estar delicioso?

– Shhh, calla, calla, que nos van a oír.

En ese momento llegó el camarero y nos preguntó qué queríamos. Ambos nos miramos y nos reímos ante el desconcierto del chico.

Pedimos la cuenta, y a los pocos minutos, ya estábamos besándonos en el ascensor del hotel.

– Nenita, no sé si podré aguantar a llegar a la habitación.

Ella se rio, y nada más abrirse las puertas del ascensor se fue corriendo hasta la habitación. Le seguí, y entré justo detrás de ella cerrando la puerta a mi paso.

La agarré desde atrás frenándola y apretándola contra mí.

– ¡No te escaparás!

Ambos nos reíamos por el juego y más cuando le dije que tenía que haberme visto correr por el pasillo del hotel con el pantalón hinchado por el bulto que tenía entre las piernas.

Apreté su cuerpo contra el mío para que pudiera notar mi erección. Ella estiró las manos y me apretó el culo. Podía ver a través de un espejo de la habitación cómo ella, excitada, se mordía el labio de abajo. Mis manos sopesaron su cintura y fueron subiendo hasta el nacimiento de sus pechos.

– Nenita, me encanta tu cuerpo?

Le besé el cuello mientras le bajaba el vestido desde arriba. Reflejada en un espejo, pude ver sus preciosos pechos encajados en un sujetador muy sexy. Le acaricié las tetas por los flancos para luego juntárselas lentamente. Sus manos buscaban mi paquete por encima de la ropa y lo acariciaban con ansia.

Me rocé contra su culito y ella, para no caerse, se apoyó en la cama.

– Mira el espejo? parece como si me follaras a cuatro patas.

– ¿Y eso te gustaría, verdad?

– Sí Luis? quiero que me folles.

Yo no cabía en mí mismo de la excitación.

Paula se dio la vuelta, me cogió por la nuca y me besó con una pasión desenfrenada. Me hizo girar, y tras darme un pequeño empujón, me hizo caer de espaldas sobre la cama. Sin tiempo para recuperarme, saltó encima de mí como una tigresa. Me besaba con los besos más lujuriosos que jamás había probado. Me faltaba el aire, pero yo también estaba muy excitado.

Le levanté la parte de abajo del vestido hasta llegar a su culito. El tanga debía de ser muy pequeño, ya que me costó encontrarlo. Le acaricié el culo y le apreté las nalgas con mis dos manos dejándole la piel unos segundos más clara por la presión. Ella se contoneaba rozándose sobre mi paquete.

Abrí los ojos y me separé lo justo para poder ves sus preciosas tetas oscilando hacia mí. Sopesé su pecho izquierdo, y me llevé el pezón a la boca. Lo saboreé y jugueteé con él en mi lengua para luego pasar al otro.

– Me encantan tus tetas, preciosa? Son perfectas.

Ella me respondió apoyándolas sobre mi cara y restregándolas como si me quisiera borrar el rostro. Yo se las chupaba hasta que ella se echó hacia atrás y se levantó. Terminó de quitarse el vestido rojo lentamente, haciéndome sufrir y que algo diera martillazos dentro de mi pantalón por semejante visión.

Pau siguió besándome. Me mordía el labio y nuestras lenguas luchaban como dos dragones entrelazados.

Me desnudó de cintura para arriba y me acarició lentamente, sin prisa. Acarició mi pecho imberbe y sentí su cuerpo sobre el mío. El suave roce de piel y el calor de esta hasta que ambos cuerpos eran uno.

Observé como una presencia extraña se abría paso por mi pantalón. La mano de Paula iba directa y certera hacia su presa. Era una mano cálida. Se apoyó sobre mí para poder agarrarme el pene y noté su corazón contra el mío. Latía a mil por hora.

– Ufff, Pau, tengo muchas ganas de follarte?

– Tendrás que esperar.

Con habilidad, me quitó los pantalones dejándome en calzoncillos. Me acarició las piernas hasta llegar a mi entrepierna. Me sonrió y me besó los pezones. Siguió bajando con sus besos hasta el obligo y justo encima de mi ropa interior.

Su mano se introdujo en mi calzoncillo y destapó mi pene. Estaba en una erección tan dura que dolía. Me quitó el calzoncillo y movió su mano sobre mi polla lentamente sin dejar de mirarme.

– Luis, ¿qué quieres que haga?

– Ufff, quiero que me la chupes Nenita, por favor, cómemela?

Se colocó el glande sobre los labios y dejó que se deslizara dentro de su boca lentamente todo lo hondo que pudo. Emití un gemido de satisfacción, y ella me miró sonriente. Empezó a chuparme solo la puntita lentamente haciendo que me volviera loco porque me la chupara entera.

– Mmmmm, me encanta tu polla?

Pau me sorprendió cogiendo mis manos y colocándolas sobre su cabeza.

– Lo estás deseando? fóllame la boca.

Flipando, empecé a mover mi cintura y ella a comerse mi polla al mismo ritmo. Aceleré hasta que me dio la impresión que estaba viendo una película porno. La saqué de golpe con un ruido de succión.

– Ufff, tengo que ahorrar fuerzas.

Ella volvió a la carga, agarró mi miembro y comenzó a chuparla a toda velocidad. Su saliva resbalaba por el falo mientras me la chupaba como una diosa.

– Síiii Nenita, qué bien lo haces. Me encanta.

Me estaba follando con la boca hasta que volví a sacármela para no correrme.

Paula se encaramó sobre mi cuerpo y noté el volcán de su coño rozarme la polla.

– Pau, no sabes la de veces que he soñado con este momento…

Ella me agarró el pene y empezó a restregarlo contra su coñito.

– Mmmmm, estás muy mojada. Voy a follarte Nenita?

Pau se dejó caer un poco hacia atrás y noté como mi polla se abría paso. Entró despacio, pero entera. Le agarré las nalgas como si fuera una excavadora y ella empezó a moverse lentamente. Me gemía al oído y yo le respondía con los mismos sonidos de placer.

Ella se movía y yo también, favoreciendo en cada salto que se metiera mi polla hasta el fondo. Estábamos abrazados y nuestros cuerpos se rozaban como dos placas tectónicas chocando.

Subí mi cuerpo hacia arriba y ella enrolló sus piernas en mi cintura. La agarré de la cintura y empecé a hacerla botar a toda velocidad.

– Sí Luissss, ¡más! ¡Fóllame, soy toda tuya!

Aumenté el ritmo, e hice un esfuerzo titánico por no correrme. Ella gemía muy fuerte hasta que noté como su coño se contraía y ella me abrazaba con más fuerza mientras se corría.

Se dejó caer sobre mi cuerpo respirando de forma entrecortada.

– Esto acaba de empezar, le dije jadeando.

Agarré su culito, y levantando un poco mi cintura, empecé a amartillarla con movimientos de cadera más propios de la construcción. Ella gemía entre delirios de pasión y yo disfrutaba a la vez que me concentraba en no correrme.

Apoyó sus manos mi pecho, me arañó y empezó a gritar como si le fuera la vida en ello mientras se volví a correr.

– Ufff, ha sido demasiado?

Le besé la cara, el cuello y los pechos mientras se recuperaba.

Pau estaba tumbada boca arriba mirándome. Se llevó un dedo a la boca y después al pezón. Con su otra mano se tocó el sexo provocándome.

– Ven y fóllame?

Abrió las piernas para recibirme y mi polla entró de un solo golpe al mismo tiempo que caía sobre ella. Echó sus brazos hacia atrás agarrándose a la almohada mientras yo la follaba.

Me observaba mordiéndose los labios y no pude aguantarme de no dejarme caer sobre ella y besarla. Estaba muy excitado y estábamos follando, entre gemidos, con mucha pasión. Le besé el cuello y ella me apretó contra su cuerpo.

– Córrete dentro de mí, sí, mmmmm

Aceleré el ritmo con nuestros cuerpos pegados hasta que noté que se corría. Aquello fue el detonante; no pude aguantar más y exploté. Gimiendo como un oso, moví mi cuerpo como si me dieran descargas eléctricas y me corrí dentro de Pau.

– Sí Nenita, me encanta, te deseoooo?

Ella gemía con cada embestida que seguí dando hasta que terminé de correrme. Nos quedamos ambos abrazados sobre la cama. Noté mis fluidos caer de dentro de su cuerpo pero no quise molestarla. Levanté la sábana y nos tapé a los dos. Ambos nos dormimos abrazados hasta el día siguiente.

Al despertarme, Pau no estaba conmigo. La llamé, pero no estaba en la habitación. Nada podía hacerme imaginar lo que nos esperaba ese día?

[CONTINUARÁ?]

Quiero Separador

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Infidelidad en Relatos eroticos de Infidelidad

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La relación con mi novia Sara estaba en un momento seco tras descubrir su infidelidad con mi mejor amigo. Ninguno de los dos había hablado sobre el tema, pero el tanga empapado que me encontré en el suelo en una visita de mi amigo era una prueba irrefutable. Ella sabía que yo tenía conocimiento sobre lo que había pasado, pero ninguno de los dos comentaba el tema.

Esto hizo que habláramos poco en general y que la relación se enfriara un poco.

Entre los variopintos e-mails que recibíamos de lectores de nuestros relatos, me sorprendió uno de una chica. De nombre Paula y apodo ?Nenita?, me llamó la atención que su interés estaba centrado en mí, y no en nosotros como pareja o en mi novia directamente (como era lo habitual).

Con el resquemor de la infidelidad de Sara bien presente, decidí contactar con ella.

Al poco tiempo hicimos buenas migas y me quedó claro que no era ni una broma, y que su interés era muy real.

Paula tenía 26 años, aunque como pude apreciar en las fotos que me envió, aparentaba menos. Su piel bronceada de enmarcaba en un precioso cuerpo de piernas largas de 170, una prolongada melena morena lisa, unos seductores ojos marones y un pecho delicioso de 85 copa C (tal y como ella me describió y pude comprobar en fotos).

Nuestro intercambio de e-mails evolucionó a chatear por Skype. Las conversaciones eran cada vez más morbosas y el deseo se apoderó de nosotros. Una frontera de bastantes kilómetros nos separaba, ya que ella vivía en Canarias.

Tras nuestra última sesión a distancia con Webcam, ambos acabamos desesperados porque nuestros cuerpos se conocieran al fin.

Empecé a trazar un plan con ella para conocernos y dar rienda suelta al deseo acumulado que cada vez pesaba más.

El plan consistía en que iría a una isla de Canarias a hacer un curso único de especialización que me iría muy bien para el trabajo. Contraté el curso, y me aseguré que durara lo suficientemente poco como para que no mereciera la pena que Sara viniera.

El curso lo contraté en una isla diferente a la de Paula, para que así pudiéramos tener más intimidad. Por desgracia, para que todo fuera más realista, el curso me ocuparía las mañanas. Tenía que cumplir para mantener mi coartada.

El día señalado llegó, y antes de que pudiera darme cuenta, ya estaba en el avión rumbo a Canarias.

Una vez en el aeropuerto de destino, llamé al móvil de Paula para ver dónde estaba ella. Habíamos intentado sincronizar los vuelos para coincidir en el aeropuerto. No me cogió el teléfono. Fui a un monitor, y vi que su vuelo ya había llegado.

Empecé a ponerme nervioso, y maleta en mano, a recorrer el aeropuerto.

La llamé 3 veces más sin éxito. Había transcurrido una hora, y tenía el tiempo justo para coger un taxi y llegar al inicio del curso.

Desalentado y algo frustrado, llamé una última vez sin éxito y me dirigí a la parada de taxis.

Llegué al primer taxi de la fila, y abrí la puerta de atrás.

– ¿Te importa que compartamos taxi?

Me giré malhumorado, y me sorprendió un rostro sonriente de tez bronceada.

– Pa.. ¿Paula?

Ella sonrió aún más, y ante mi paralasis temporal, me abrazó.

No tuve apenas tiempo de nada más, ya que nos metimos en el taxi.

Se disculpó por haberle hecho esperar, pero se había dejado el equipaje de mano, móvil incluido, dentro del avión. Me dijo que estaba tan nerviosa, que no se dio cuenta que se lo había dejado hasta que casi salió por la puerta de embarque y me quiso llamar para avisarme que había llegado. Tras eso, fue un lío volver al avión, y que tras recuperar el móvil, me llamó 2 veces, pero comuniqué.

Nos reímos por la situación y nos quedamos mirando sin saber qué hacer.

– Eres guapísima Paula. La realidad supera la ficción.

Apoyé mi mano sobre su cara, y la bajé hasta pellizcarle la barbilla. Ella sonrió y se acercó un poco más a mí. El corazón me palpitaba a mil por hora. Me acerqué un poco más a ella. Nuestros labios estaban a tan solo un palmo uno del otro. Aún le estaba mirando a los ojos, cuando sin caber cómo, nuestros labios estaban pegados. El frescor a menta de su aliento inundó mi boca. Nuestras lenguas se abrazaron lentamente en un beso hasta que un carraspeo del conductor nos llamó la atención.

Habíamos llegado a las oficinas donde se hacía el curso. Le di dinero a Paula para que pagara el taxi en su llegada al hotel donde nos hospedaríamos, y me bajé corriendo para llegar al curso.

Éste había empezado hacía unos minutos. Me presenté, e intenté concentrarme en las sesiones didácticas del mismo sin éxito. Mi vista enfocaba a la pizarra, pero mi cabeza, mi cuerpo y mi corazón sólo podían enfocar hacia el recuerdo cercano de Paula.

Aquello iba más allá de la venganza por una infidelidad.

A la hora de comer, algunos compañeros del curso propusieron ir todos juntos a un sitio cercano e incluso de organizar grupos para hacer un poco de turismo por la tarde. Me excusé diciendo que había quedado con un familiar, y salí despedido hasta el hotel.

De camino llamé a Paula, y me dijo de encontrarnos en un restaurante que le habían recomendado en el hotel. El tiempo era justo como para ir al hotel, así que nos vimos directamente allí.

Me bajé del taxi tras pagar, y allí estaba ella, sonriente, esperándome en la puerta.

Su prolongada melena oscura caía sobre los tirantes de su top blanco, del cual resaltaba su escote con sus preciosos pechos talla 85 copa C. Su bronceada piel me cautivó, y sus largas piernas me despistaron. Lucían fantásticas naciendo de aquel peño short vaquero. Unas chanclas de vestir completaban su sencillo, pero precioso en su delgada figura, atuendo.

Nos quedamos mirándonos como dos vaqueros antes de un duelo. Nos sonreíamos en la distancia. Seguro que ella se debió de sentir observada, aunque no dio síntomas de que le molestara.

Sin saber muy bien cómo, me encontré frente a ella. Mi mano se deslizó inconscientemente a su nuca, y atraje sus labios hacia los míos. El contacto fue cálido y lento. Como si dos continentes chocaran y el mundo se derrumbara lentamente. Nos separamos y nos quedamos mirándonos unos segundos hasta finalmente entrar en el restaurante.

Contra toda etiqueta, acerqué mi silla a la suya en la mesita redonda en la que nos sentaron. Pronto, entablamos una conversación más propia de amigos que se conocieran de toda la vida. Ella notó que estaba cansado por el largo vuelo y tanto correr por el curso.

– Después de comer podemos echar una siesta, que hará mucho calor como pasear. ? me dijo sonriente.

Apoyó su mano sobre mi pierna, y un escalofrío recorrió mi cuerpo.

A lo largo de la comida, me fue imposible evitar mirarle el escote. Un gran canal se extendía a través de su top blanco. Ella se debió de dar cuenta, porque muchas veces se inclinaba hacia delante al hablar. Me estaba provocando.

La sangría que nos estábamos tomando nos estaba llevando a risas fáciles. En un momento dado a Paula se le cayó un cubierto al suelo. Se agachó a recogerlo, y recobró la postura lentamente para que pudiera ver su escote en todo su esplendor. Se acercó a mi oído, apoyando una mano en mi pierna, y me dijo:

– Si estuviéramos solos, quizás habría buscado algo más que el cuchillo en el suelo?

Mi mano se posó en su suave pierna y le dije:

– ¿Ah sí? ¿Qué habrías buscado?

– Esto? – me dijo acariciando mi pierna hasta llegar a mi paquete.

Tuve una erección casi instantánea y Paula retiró su mano en cuanto llegó el camarero.

Después de comer, nos retiramos al hotel. Entramos cogidos de la mano, y tuvimos que contener nuestros impulsos en el ascensor al no estar solos.

Una vez dentro de la habitación, nos abrazamos y empezamos a besarnos. Mis manos se apoyaban en su cintura mientras ella me acariciaba el pelo. Sus besos eran una delicia; dulces, tiernos y a la vez pasionales.

Nos tumbamos en la cama, y tras un par de besos empezamos a notar los efectos del cansancio del viaje combinados con los de la sangría. Mi último recuerdo antes de dormirme consistía en sentir el cálido cuerpo de Paula abrazado al mío y su lenta respiración sobre mi pecho.

Me desperté con un beso de mi amante, que sonriente me animó para ir a la playa. Nos cambiamos de ropa, y en seguida llegamos a una playa cercana al hotel.

Encontramos un buen sitio en el que extender las toallas, y nos quitamos la ropa veraniega que llevábamos. Me quedé boquiabierto viendo el precioso cuerpo de Paula. Ella se puso una mano en la cintura como si estuviera posando para una foto, sin dejar de sonreírme.

– Paula, eres preciosa.

– ¡Gracias! Je, je,je.

Su colorido bikini de tonos amarillos, naranjas y violetas contrastaba con su perfectamente esculpido y bronceado cuerpo. Me senté rápidamente en la toalla.

– ¿Qué te pasa? ? me preguntó.

– No te lo vas a creer, pero verte así me ha hecho reaccionar al momento. Ahora mismo no podría llegar hasta el agua.

– Ja, ja, ja, ¡anda ya!

– Mira?

Separé las piernas, y mi bañador formó un bulto en forma de tienda de campaña canadiense.

– Ja, ja, ja. Ya veo? ya?.

Aprovechando el radiante sol, nos quedamos en bikini y bañador respectivamente y Paula me miró sonriente con la crema protectora en la mano.

– Será un placer ? respondí a su silenciosa pregunta.

Paula se dio la vuelta despacito, para que me percatara en su culito perfecto y se tumbó boca abajo. Mientras abría el bote, pude ver como ella se desataba la parte de atrás del bikini con una mano.

Me senté sobre su culito, y aquel contacto no hizo sino endurecer todavía más mi erección.

Unté la blanca crema en mis manos y las coloqué sobre su espalda. Al principio la esparcí lentamente, para después aprovechar el contacto para masajearla los omoplatos y los hombros.

Me bajé de su culo y preparé más crema. Empecé por sus piernas hasta llegar a sus nalgas. Me la jugué y apoyé mis manos en su culo. Estaba durito y apetecible. Mis manos lo amasaban en círculos mientras el color de la crema se iba difuminando.

Paula no decía nada, aunque sonreía. Mi masaje descendió hasta la juntura entre su nalga y pierna. Era una zona peligrosa, muy cercana a la braguita de su bikini. La primera vez que rocé su braguita dio un respingo involuntario, aunque después, me dio la impresión de que incluso ponía el culo un poco en pompa para que yo me acercara a esa zona.

Acaricié su espalda con la punta de los dedos provocándole un escalofrío. Sonriente, se dio la vuelta dejando sus hermosos pechos apuntándome.

– Joder Pau, ¡qué tetas tienes!

– Je je je. Sólo quería hacerte sufrir un poco más.

– Mmm ? le dije al oído ? No sabes lo que haces? – le di unos mordisquitos en la oreja. ? Sería capaz de follarte aquí mismo, a la vista de todos.

– ¿Y por qué no lo haces?

– ¡Qué cabr?!

Suspiré y me fui, con las manos en los bolsillos para disimular mi erección, al agua.

Al poco raro llegó Paula.

– Pensaba que querrías terminar de poner crema en el cuerpo. Pero no te preocupes. Ya lo he hecho yo.

– Ahora mismo te pondría crema, pero dentro de cuerpo.

– Mmmm. Ya sabes que tomo pastillas. Me encantaría sentirlo.

Cuando el agua me llegaba hasta el cuello Paula me abrazó.

– Me tengo que agarrar a ti, porque yo ya no hago pie aquí.

Noté su suave piel apretándose contra la mía. Sus piernas se cerraron como una pinza en mi culo, y mi pene se apretó contra su braguita. El ir y venir de las suaves olas hacían oscilar nuestros cuerpos y que sus pechos chocaran con mi cuerpo. Yo le agarraba por la cintura, y en aquellos momentos no era un ser racional; sólo un primate pensando en follar, follar y follar.

Nos besamos y rozamos, parando de vez en cuando cada vez que se acercaba un bañista. Los dos estábamos muy excitados, pero finalmente decidimos volver al hotel.

Justo cuando nos íbamos a duchar, me llamó mi novia, Sara. Paula se despidió como dándome a entender que había perdido la oportunidad. Tras contarle los trozos del día que se podían contar, colgué el teléfono. Paula ya estaba vestida para salir a cenar.

Me duché y me vestí en el mismo baño y nos fuimos a cenar.

En el restaurante, nos sentábamos al lado del baño. Todo el mundo que entraba o salía, ya fuera hombre o mujer, dedicaba una mirada más o menos larga a Pau. El vestidito rojo de verano le quedaba fenomenal. Su corte por encima de las rodillas no se podía apreciar, pero su escote en palabra de honor era todo un escaparate de lujo. Sus pechos se apretaban ? seguramente por causa de un sujetador push-up ? formando un escote delicioso y apetecible en su piel morena. Se había maquillado con sencillez. Paula estaba preciosa.

– Joder Pau? ¡estás increíble!

– Je, je, je. Ya será para menos.

– Creo que no soy el único que se ha dado cuenta. Nadie que pase por aquí puede evitar echarte un ojo.

– ¿Sí? No me había dado cuenta ? dijo con una sonrisa traviesa.

– Bueno, no te preocupes, el que te tiene bien echado el ojo soy yo.

– ¿Te gusta el vestido pues?

– ¡Ufff! Ahora mismo? ¡te deseo tanto!

– Y yo a ti?

Acerqué mi mano bajo la mesa hasta llegar a su ropa interior. La noté cálida y algo húmeda.

– Ya lo veo? – le dije sonriendo con malicia.

– Creo que tú no podrás ir al baño en un rato ? dijo tras ponerme la mano sobre el paquete y comprobar que estaba en erección.

– Me tienes así todo el día.

Ella se rio a mi costa y se acercó peligrosamente a mi oreja.

– Dime, ¿qué tienes ganas de hacerme? Quiero oírlo.

Me mordí el labio y le respondí con voz excitada.

– Pau, quiero follarte hasta que me grites que pare, que no puedes más. ? Le di un mordisquito en el cuello y ella me contestó con una voz muy sensual.

– Igual eres tú el que me lo grita? Ya sabes que soy multi-orgásmica.

– Sólo hay una forma de averiguarlo.

El camarero nos trajo la carta de los postres.

– Luis, ¿sabes qué quieres de postre?

– Sí, ahora mismo lo que más me gustaría es comerte el coño. Debe de estar delicioso?

– Shhh, calla, calla, que nos van a oír.

En ese momento llegó el camarero y nos preguntó qué queríamos. Ambos nos miramos y nos reímos ante el desconcierto del chico.

Pedimos la cuenta, y a los pocos minutos, ya estábamos besándonos en el ascensor del hotel.

– Nenita, no sé si podré aguantar a llegar a la habitación.

Ella se rio, y nada más abrirse las puertas del ascensor se fue corriendo hasta la habitación. Le seguí, y entré justo detrás de ella cerrando la puerta a mi paso.

La agarré desde atrás frenándola y apretándola contra mí.

– ¡No te escaparás!

Ambos nos reíamos por el juego y más cuando le dije que tenía que haberme visto correr por el pasillo del hotel con el pantalón hinchado por el bulto que tenía entre las piernas.

Apreté su cuerpo contra el mío para que pudiera notar mi erección. Ella estiró las manos y me apretó el culo. Podía ver a través de un espejo de la habitación cómo ella, excitada, se mordía el labio de abajo. Mis manos sopesaron su cintura y fueron subiendo hasta el nacimiento de sus pechos.

– Nenita, me encanta tu cuerpo?

Le besé el cuello mientras le bajaba el vestido desde arriba. Reflejada en un espejo, pude ver sus preciosos pechos encajados en un sujetador muy sexy. Le acaricié las tetas por los flancos para luego juntárselas lentamente. Sus manos buscaban mi paquete por encima de la ropa y lo acariciaban con ansia.

Me rocé contra su culito y ella, para no caerse, se apoyó en la cama.

– Mira el espejo? parece como si me follaras a cuatro patas.

– ¿Y eso te gustaría, verdad?

– Sí Luis? quiero que me folles.

Yo no cabía en mí mismo de la excitación.

Paula se dio la vuelta, me cogió por la nuca y me besó con una pasión desenfrenada. Me hizo girar, y tras darme un pequeño empujón, me hizo caer de espaldas sobre la cama. Sin tiempo para recuperarme, saltó encima de mí como una tigresa. Me besaba con los besos más lujuriosos que jamás había probado. Me faltaba el aire, pero yo también estaba muy excitado.

Le levanté la parte de abajo del vestido hasta llegar a su culito. El tanga debía de ser muy pequeño, ya que me costó encontrarlo. Le acaricié el culo y le apreté las nalgas con mis dos manos dejándole la piel unos segundos más clara por la presión. Ella se contoneaba rozándose sobre mi paquete.

Abrí los ojos y me separé lo justo para poder ves sus preciosas tetas oscilando hacia mí. Sopesé su pecho izquierdo, y me llevé el pezón a la boca. Lo saboreé y jugueteé con él en mi lengua para luego pasar al otro.

– Me encantan tus tetas, preciosa? Son perfectas.

Ella me respondió apoyándolas sobre mi cara y restregándolas como si me quisiera borrar el rostro. Yo se las chupaba hasta que ella se echó hacia atrás y se levantó. Terminó de quitarse el vestido rojo lentamente, haciéndome sufrir y que algo diera martillazos dentro de mi pantalón por semejante visión.

Pau siguió besándome. Me mordía el labio y nuestras lenguas luchaban como dos dragones entrelazados.

Me desnudó de cintura para arriba y me acarició lentamente, sin prisa. Acarició mi pecho imberbe y sentí su cuerpo sobre el mío. El suave roce de piel y el calor de esta hasta que ambos cuerpos eran uno.

Observé como una presencia extraña se abría paso por mi pantalón. La mano de Paula iba directa y certera hacia su presa. Era una mano cálida. Se apoyó sobre mí para poder agarrarme el pene y noté su corazón contra el mío. Latía a mil por hora.

– Ufff, Pau, tengo muchas ganas de follarte?

– Tendrás que esperar.

Con habilidad, me quitó los pantalones dejándome en calzoncillos. Me acarició las piernas hasta llegar a mi entrepierna. Me sonrió y me besó los pezones. Siguió bajando con sus besos hasta el obligo y justo encima de mi ropa interior.

Su mano se introdujo en mi calzoncillo y destapó mi pene. Estaba en una erección tan dura que dolía. Me quitó el calzoncillo y movió su mano sobre mi polla lentamente sin dejar de mirarme.

– Luis, ¿qué quieres que haga?

– Ufff, quiero que me la chupes Nenita, por favor, cómemela?

Se colocó el glande sobre los labios y dejó que se deslizara dentro de su boca lentamente todo lo hondo que pudo. Emití un gemido de satisfacción, y ella me miró sonriente. Empezó a chuparme solo la puntita lentamente haciendo que me volviera loco porque me la chupara entera.

– Mmmmm, me encanta tu polla?

Pau me sorprendió cogiendo mis manos y colocándolas sobre su cabeza.

– Lo estás deseando? fóllame la boca.

Flipando, empecé a mover mi cintura y ella a comerse mi polla al mismo ritmo. Aceleré hasta que me dio la impresión que estaba viendo una película porno. La saqué de golpe con un ruido de succión.

– Ufff, tengo que ahorrar fuerzas.

Ella volvió a la carga, agarró mi miembro y comenzó a chuparla a toda velocidad. Su saliva resbalaba por el falo mientras me la chupaba como una diosa.

– Síiii Nenita, qué bien lo haces. Me encanta.

Me estaba follando con la boca hasta que volví a sacármela para no correrme.

Paula se encaramó sobre mi cuerpo y noté el volcán de su coño rozarme la polla.

– Pau, no sabes la de veces que he soñado con este momento…

Ella me agarró el pene y empezó a restregarlo contra su coñito.

– Mmmmm, estás muy mojada. Voy a follarte Nenita?

Pau se dejó caer un poco hacia atrás y noté como mi polla se abría paso. Entró despacio, pero entera. Le agarré las nalgas como si fuera una excavadora y ella empezó a moverse lentamente. Me gemía al oído y yo le respondía con los mismos sonidos de placer.

Ella se movía y yo también, favoreciendo en cada salto que se metiera mi polla hasta el fondo. Estábamos abrazados y nuestros cuerpos se rozaban como dos placas tectónicas chocando.

Subí mi cuerpo hacia arriba y ella enrolló sus piernas en mi cintura. La agarré de la cintura y empecé a hacerla botar a toda velocidad.

– Sí Luissss, ¡más! ¡Fóllame, soy toda tuya!

Aumenté el ritmo, e hice un esfuerzo titánico por no correrme. Ella gemía muy fuerte hasta que noté como su coño se contraía y ella me abrazaba con más fuerza mientras se corría.

Se dejó caer sobre mi cuerpo respirando de forma entrecortada.

– Esto acaba de empezar, le dije jadeando.

Agarré su culito, y levantando un poco mi cintura, empecé a amartillarla con movimientos de cadera más propios de la construcción. Ella gemía entre delirios de pasión y yo disfrutaba a la vez que me concentraba en no correrme.

Apoyó sus manos mi pecho, me arañó y empezó a gritar como si le fuera la vida en ello mientras se volví a correr.

– Ufff, ha sido demasiado?

Le besé la cara, el cuello y los pechos mientras se recuperaba.

Pau estaba tumbada boca arriba mirándome. Se llevó un dedo a la boca y después al pezón. Con su otra mano se tocó el sexo provocándome.

– Ven y fóllame?

Abrió las piernas para recibirme y mi polla entró de un solo golpe al mismo tiempo que caía sobre ella. Echó sus brazos hacia atrás agarrándose a la almohada mientras yo la follaba.

Me observaba mordiéndose los labios y no pude aguantarme de no dejarme caer sobre ella y besarla. Estaba muy excitado y estábamos follando, entre gemidos, con mucha pasión. Le besé el cuello y ella me apretó contra su cuerpo.

– Córrete dentro de mí, sí, mmmmm

Aceleré el ritmo con nuestros cuerpos pegados hasta que noté que se corría. Aquello fue el detonante; no pude aguantar más y exploté. Gimiendo como un oso, moví mi cuerpo como si me dieran descargas eléctricas y me corrí dentro de Pau.

– Sí Nenita, me encanta, te deseoooo?

Ella gemía con cada embestida que seguí dando hasta que terminé de correrme. Nos quedamos ambos abrazados sobre la cama. Noté mis fluidos caer de dentro de su cuerpo pero no quise molestarla. Levanté la sábana y nos tapé a los dos. Ambos nos dormimos abrazados hasta el día siguiente.

Al despertarme, Pau no estaba conmigo. La llamé, pero no estaba en la habitación. Nada podía hacerme imaginar lo que nos esperaba ese día?

[CONTINUARÁ?]

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